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(el Pueblo quiere la paz)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-01-2008

El final del conflicto vasco comenzar a realizarse cuando se gane la batalla de la opinin pblica
Por la esperanza

Txema Ramirez de la Piscina
Berria

Traducido para Rebelin por Daniel Escribano


2007 ha sido un ao duro. Los optimistas se han convertido en especie en trance de extincin. La crueldad del Estado y la ceguera de ETA han ido de la mano. La consecuencia es evidente: desespero en todas partes. En este mal ambiente me ha llegado a las manos un interesante artculo del psiquiatra Blas Erkizia. Lleva por ttulo Felicidad, la esperanza de cada da. Ha aparecido recientemente en la revista Larrun publicada en el semanario Argia. El punto de partida del artculo es un pensamiento de apariencia de todo punto paradjica: debilidad, inseguridad e ignorancia constituyen el nico patrimonio del ser humano. El mismo origen es el eje de este artculo; en efecto, mucha gente se ve actualmente sin fuerzas, desprotegida y sin rumbo (tambin yo mismo, por qu negarlo?).

Erkizia explica de esta forma la paradoja: la fuerza surge en la debilidad, la seguridad se sostiene en la inseguridad y la sabidura cuaja en la ignorancia. Numerosos problemas y conflictos polticos se eternizan y pudren con la excusa de que ahora no es el momento apropiado. Sin embargo, Erkizia sigue en la suya: la esperanza parte de la oscura realidad del momento. La esperanza es slo cosa del presente. La felicidad se construye en la correccin de los caminos cotidianos.

Europa como eje. El ver cmo ha cambiado el mapa de Europa desde la cada del muro de Berln nos ha dado va a la esperanza. De los 49 estados que forman el viejo continente 17 son de creacin reciente. Los otros dos ―Alemania y Rusia― han aumentado o reducido sus fronteras significativamente.

De las naciones que han devenido estado, seis estn en la Unin Europea sin grandes problemas: Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Letonia, Lituania y la Repblica checa. En los prximos meses o aos pueden tomar el camino de la independencia Kosovo, Flandes y Escocia.

Los viejos axiomas han quedado patas arriba. Las fronteras no son intocables ni inmodificables. El camino que han utilizado esos pases para obtener la independencia es diferente. Cada cual ha tenido el suyo propio. Pero en todos los casos se ha acatado la voluntad popular; tambin en todos los casos la diplomacia ha sido decisiva, es decir, tener aliados aqu y all.

Cada vez que alguno de estos pases ha obtenido la independencia, la reaccin de las autoridades de Madrid ha sido excntrica, pattica, mejor dicho: No, no, defender la independencia de Kosovo no tiene relacin alguna con la realidad que hay en Euskadi, ha dicho Miguel ngel Moratinos. Ni la de Kosovo, la de Bielorrusia, la de Georgia, la de Ucrania ni la de Macedonia. Los ciudadanos vascos no somos de este mundo, somos marcianos.

Con todo, vivimos en este planeta. La verdad es que somos diferentes. Y por eso, precisamente porque somos diferentes, es posible establecer comparaciones. Aristteles estudi magistralmente el arte de la comparacin y la metfora. De hecho, las comparaciones slo son posibles entre realidades diferentes. Comparar lo igual carece de sentido. El profesor de ciencia poltica y periodista Xos Lus Barreiro lo ha explicado muy claramente: Si los medicamentos que experimentan en la mdula sea de un ratn pueden servir a un parapljico, por qu no puede servir el proceso de pacificacin de Irlanda, por ejemplo, al Pas Vasco?. Si se aprende de abejas y chimpancs, por qu no podemos aprender de irlandeses o escoceses? Diferentes en origen; iguales, en cambio, en el momento de la bsqueda de soluciones.

Ha desaparecido la Europa bipolar de la poca de la guerra fra. Tenemos como modelo a una Europa multipolar. Est en trance de construirse, se est construyendo, la Europa de los pueblos. Sirvmonos de los nuevos paradigmas y sinergias que estn surgiendo.

Soberana social. En Europa las nuevas situaciones se han basado en la libre voluntad de la mayora. Conseguir la adhesin de la mayora, seducir su corazn, atraer su voluntad. He ah el objetivo, he ah el reto. Pero cmo lograrlo? Con la propuesta de Ibarretxe? Ibarretxe ha centrado su programa en el derecho a decidir. He ah el lema.

En lo atinente al tren de alta velocidad, en cambio, nos han negado el derecho a decidir. Es cierto que lo ha decidido el Parlamento. No obstante, a menudo se ha demostrado que el mandato de los parlamentos y la voluntad de los ciudadanos no van de consuno.

La mayor inversin jams realizada en el Pas Vasco en temas de infraestructuras no puede pasar desapercibida, sin debates en la televisin pblica. De qu tiene miedo Nuria Lpez de Gereu?1 Dnde reside la soberana? Para qu nos sirve el derecho a decidir si no somos capaces de aplicarlo dentro de casa?

Necesitamos otro tipo de soberana; un movimiento social slido e innovador, de bases civiles, amplias y sinceras, capaz de enlazar la identidad con las reivindicaciones de la alterglobalizacin.

El final del conflicto vasco comenzar a realizarse cuando se gane la batalla de la opinin pblica. Esa batalla no puede ganarse mediante la imposicin ni por medio de cloratita. De forma metafsica es imposible, porque se basar en la libre voluntad de la ciudadana o, de lo contrario, no se realizar.

Esa batalla se librar en diversos terrenos: en el Pas Vasco, en Espaa, en Francia y tambin en Europa, claro que s. Debe crearse un movimiento simptico, amable, generoso, capaz de formar aliados; firme en la defensa de todos los derechos humanos, pero sin renunciar a la simpata. En mi modesta opinin, si se materializara ese movimiento, sera imparable.

Acabar con otro pensamiento del psiquiatra Erkizia: la felicidad es que cada cual se cargue a su espalda su pasado2 y la esperanza que construye en una realidad cruda.

* Txema Ramirez de la Piscina es profesor de la Universidad del Pas Vasco y autor de Formacin de portavoces. Los movimientos sociales ante la esfera pblica (2006), Ikus gaitzazuen; bestelako komunikazioa: alternatiba kritikoak (2004), Al filo de la (in)comunicacin; prensa y conflicto vasco (2002) y Ertzaintza hroes o villanos? (1992).

Berria, 30 de diciembre de 2007

Notas:

1 Consejera de Transportes y Obras Pblicas del Gobierno de la Comunidad Autnoma Vasca. (n. del t.)

2 Lepoan hartu se puede traducir, entre otras versiones posibles, como cargrselo a la espalda, si bien tambin es el inicio del estribillo de una cancin pica vasca, donde leemos si en el camino te cae un hermano, crgatelo a la espalda y sigue adelante. (n. del t.)



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