Portada :: Mundo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-01-2008

Pakistn
El gobierno encubre el crimen y las masas exigen accin contra los conspiradores

Alan Woods
El Militante


El asesinato de Benazir Bhutto ha provocado una explosin de rabia popular. Pakistn est sacudido por disturbios y protestas de masas. La sociedad est agitada hasta las profundidades. La cruda emocin ha desbordado las calles de cada ciudad, pueblo y aldea. El ejrcito y la polica no son capaces de detener esta marea de indignacin, el gobierno est profundamente afectado.

Segn la versin oficial, Al Qaeda est detrs del asesinato. Esta explicacin es conveniente por varias razones, explica todo y nada, porque todo el mundo sabe quin es Al Qaeda, donde est y quien est detrs. Es una organizacin misteriosa y aparentemente todopoderosa que est presente en todas partes pero que nunca se puede detectar o detener sus objetivos. Como es invisible e invencible, no sorprende que nadie sea detenido, llevado a juicio o castigado por sus crmenes.

Esta explicacin es muy conveniente para Musharraf y las autoridades de Islamabad, porque les absuelve de toda responsabilidad del asesinato de Benazir Bhutto. No tienen que encontrar a los asesinos porque no se pueden encontrar. No tienen que investigar el crimen porque sus autores ya estn identificados: Al Qaeda! Esta nica palabra resuelve todos los problemas!

Para Washington tambin es una explicacin muy satisfactoria. Socorre al asediado George Bush y su desgraciadamente conocida guerra contra el terrorismo. Ante el pblico escptico l puede repetir el viejo cuento de hadas de al Qaeda como fuerza del mal universal de dominio mundial. Al Qaeda! Todo es obra de Al Qaeda!

Pero cuando comienza a disiparse la niebla propagandstica, cada vez es ms obvio que el asesinato de Benazir Bhutto no fue el acto de un fantico religioso desquiciado, sino parte de una conspiracin planificada cuidadosamente, y los hilos de esta conspiracin llevan muy arriba en los escalones dirigentes del Estado y elite gobernante pakistanes.

El comportamiento de las autoridades pakistanes antes, durante y despus del asesinato, apuntan con el dedo acusador hacia los mismos centros de poder de Islamabad. Despus del primer intento de acabar con su vida el pasado 19 de octubre, Benazir Bhutto escribi repetidamente a Musharraf para exigir una investigacin y descubrir a los responsables de la muerte de 140 personas inocentes. No se hizo ninguna investigacin, nadie fue llevado a juicio o castigado por este acto de asesinato en masa.

Benazir Bhutto tambin pidi reiteradamente ms seguridad, nunca se la dieron, aunque era bien conocida la amenaza contra su vida. En el momento de su asesinato no haba policas a la vista alrededor de su coche, el camino del asesino estaba despejado.

Pero qu asesino? Segn el gobierno no hubo asesino porque no hubo asesinato. La desgraciada muerte de Bhutto fue un ACCIDENTE. Simplemente se cay y se dio con el techo del coche en la cabeza. Esa fue la razn que dio el gobierno de Pakistn a una nacin estupefacta. Como correctamente dijo una portavoz del PPP, Sherry Rehman, esa explicacin era un insulto a una nacin afligida.

El hecho de que hubiera testigos no supone nada par alas autoridades. Que muchas personas vieran como un hombre se acercaba a su coche despus del mitin en Liaquat Bagh y disparara, que dos balas mortales penetraran en su cabeza y despus se viese a un terrorista suicida inmolarse asesinando a 30 personas e hiriendo a muchas ms, es irrelevante. SIMPLEMENTE ELLA SE GOLPE LA CABEZA.

Si eso hubiera ocurrido as, entonces toda la Nacin no estara conmocionada, no habra necesidad de tanta tristeza y luto, menos an de protestas. Slo habra sido un desafortunado accidente y nadie podra ser culpado de un accidente.

Sherry Rehemen, de la direccin nacional del PPP, estaba con Benazir en el momento de su asesinato. Vio como la disparaban, la acompa al hospital, vio las heridas de bala en su cabeza, tambin el orificio de salida. Pero cmo podra ver estas cosas si no existan? Se las ha debido imaginar, como toda la Nacin.

No, en absoluto hay nada sospechoso en esta muerte. Cmo lo sabemos? Lo sabemos porque a todas las muertes sospechosas les sigue una AUTOPSIA. Pero aqu no hay autopsia. Las autoridades rpidamente emitieron el veredicto: MUERTE POR ACCIDENTE (provocado por Al Qaeda) y el cuerpo fue enterrado apresuradamente. Ahora no hay cuerpo que examinar, todas las peticiones de autopsia son irrelevantes y la muerte puede ser calificada como normal.

Igual de normal que el hecho de que el gobierno de Islamabad nunca investigara el primer intento de asesinato. Igual de normal que el hecho de que no tengan intencin de investigar su asesinato. E igual de normal que ellos son cmplices de ambos.

Musharraf ha dicho que est decidido a encontrar a los culpables y castigarlos. Incluso ha dicho que hay sospechosos, no puede decir otra cosa cuando la poblacin de Pakistn est en calles clamando venganza ante la atrocidad y coreando consignas contra Musharraf y su rgimen.

Esperamos con confianza que pronto aparecern estos sospechosos, calificados como agentes locales de Al Qaeda. En pases como Pakistn no escasean miserables capaces de asesinar a un hombre o una mujer por unos cuantos cientos de rupias, o fanticos religiosos dispuestos a inmolarse para conseguir un billete hacia el cielo. Pueden ser paseados en pblico y culpados por su crimen o de cualquier otro.

Pero estos elementos no juegan un papel independiente. Slo son los tteres que bailan al final de los hilos movidos firmemente por otras manos

El fundamentalismo islmico hoy en da se presenta como un movimiento anti-norteamericano y antiimperialista. Pero en su origen fue un invento del imperialismo estadounidense, creado para combatir el comunismo y atacar a los rusos en Afganistn. El mismo Bin Laden fue un agente de la CIA, con el apoyo de la corrupta camarilla gobernante de Arabia Saud. Washington cre un perro rabioso que se volvi contra su amo y le mordi la mano.

Fue el imperialismo norteamericano el que cre la dictadura de Zia en Pakistn. Fue la CIA la que ayud a ahorcar a Zulfigar Al Bhutto. Zia foment a los fundamentalistas pakistanes utilizando dinero estadounidense y saud. Crearon el ejrcito de fanticos que ahora est desbocado.

La idea de que Pakistn es un pas de fanticos religiosos es una mentira contra la poblacin de esta gran nacin. Los partidos fundamentalistas siempre han conseguido muy pocos votos en las elecciones. Su verdadera base de apoyo no estaba en las masas sino en los escalones superiores del poder: el Estado, el ejrcito y el ISI. Sin el apoyo y el dinero del Estado, los fundamentalistas no seran nada.

En el pasado consiguieron suntuosa ayuda econmica de los norteamericanos y saudes. An consiguen dinero de los saudes, que consiguen combinar la sumisin ante el imperialismo norteamericano con el apoyo a todo movimiento fundamentalista reaccionario. Pero sus antiguos mecenas en Washington se han vuelto en su contra. Los intereses del imperialismo norteamericano les obligaron a ocupar Afganistn. Oblig al ISI a abandonar sus ambiciones en Afganistn y dejar de apoyar a los talibanes y Al Qaeda, algo que hicieron de mala gana.

En realidad, es bien conocido que un sector significativo del ISI nunca ha abandonado su apoyo a Bin Laden y los talibanes. Es un secreto a voces que son protegidos y consentidos en Pakistn. Existe un estado dentro del Estado que funciona en las sombras y estn protegidos al ms alto nivel. En estas regiones las conspiraciones misteriosas, complots y asesinatos son algo normal en la vida.

Los actos pblicos de estas conspiraciones son los muls, fanticos de las madrasas financiadas por los saudes y los mocosos consentidos de los ricos de Islamabad, que escondidos bajo el velo aterrorizan a los ciudadanos normales. Pero son slo los tteres en manos de otros que rehyen la luz pero cuyas identidades se conocen.

Antes de su muerte, Benazir dej una nota privada nombrando a tres individuos a los que culpaba de organizar el primer intento de asesinato: un oficial del ejrcito retirado, un lder de la Liga Musulmana y un antiguo primer ministro de Sind y oficial del ISI. No se puede tomar en serio ninguna investigacin gubernamental de su asesinato a menos y hasta que estos hombres no sean detenidos y llevados a juicio.

Las masas que ahora estn desahogando su rabia en las calles no se dejarn engaar por un juicio farsa conde algunos pobres fanticos sean culpados de lo que claramente es un CRIMEN DE TERRORISMO DE ESTADO.

Para dar expresin organizada al movimiento de protesta espontneo de las masas, los marxistas pakistanes estn planteando la consigna de una huelga nacional de protesta. Pero en las circunstancias concretas ha sido imposible poner en prctica esta consigna. El tamao del movimiento, en el que participan millones de personas desorganizadas y sin experiencia poltica, en un estado psicolgico de dolor y desesperacin, ha arrollado a la vanguardia proletaria. En estas condiciones unos cuantos miles de cuadros revolucionarios son como una gota en el ocano.

Adems, el gobierno actu rpidamente para desactivar la amenaza de huelga general convocando tres das de luto nacional. Los compaeros se encontraron trabajando en unas condiciones difciles, era casi imposible moverse; no haba trenes, autobuses ni aviones; no haba gasolina y las gasolineras estaban cerradas; las carreteras estaban bloqueadas por barricadas en llamas; la violencia en las calles sirvi de excusa al Estado para enviar al ejrcito con la orden de disparar a matar, al menos cuarenta personas han sido asesinadas.

Las protestas de masas espontneas no tenan direccin ni objetivos conscientes y por tanto pronto degeneraron en el caos, incendios y saqueos. En la atmsfera reinante de desintegracin social, pobreza y desesperacin, los elementos criminales y lmpenes desclasados se aprovechan del caos para sus propios objetivos. Es probable que estas actividades criminales hayan sido impulsadas por los reaccionarios para desacreditar el movimiento y justificar la represin y la imposicin del estado de excepcin. No es casualidad que algunos de los alborotadores hayan atacado gasolineras y quemados colegios electorales.

Las protestas anrquicas y desorganizadas no conseguirn nada. Deben ser sustituidas por un movimiento nacional de protesta organizado donde la clase obrera tenga la direccin. En lugar de quemar coches y neumticos, lo que hace falta es reorganizar la vanguardia proletaria lo ms rpidamente posible, prepararse para un movimiento revolucionario de masas a escala nacional, planteando consignas transicionales adecuadas que sintonicen con el ambiente y las aspiraciones de las masas.

Para preparar esto se deben crear comits de accin en cada centro de trabajo. Los marxistas pakistanes ya han comenzado a organizar estos comits en las aceras de Karachi. Tambin estn organizando comits de accin entre la juventud. Eso es lo que hace falta! Este ejemplo debe repetirse en cada fbrica, centro de trabajo, instituto y universidad de Pakistn.

Los marxistas de The Struggle estn en primera lnea del movimiento de protesta de masas. El compaero y parlamentario marxista Manzoor Ahmed encabez una manifestacin de masas con miles de personas en su distrito electoral de Kasur, en el Punjab. En cada zona estn tomando la iniciativa. Han publicado 100.000 panfletos con el ttulo: "La sangre de Benazir es nuestra sangre. Ahora vendr la revolucin!" Estn exigiendo el castigo de todos los autores de la conspiracin, la dimisin de Musharraf, la convocatoria inmediata de elecciones y el regreso del PPP a su programa socialista de 1970.

El domingo 30 de diciembre terminaron los tres das de luto y las condiciones de las masas organizadas sern ms fciles. Los marxistas pakistanes estn cumpliendo con su deber revolucionario. Su mensaje est encontrando eco en las fbricas, entre la juventud revolucionaria y los elementos avanzados del PPP, incluso en la direccin.

Pakistn est avanzando rpidamente hacia una situacin prerrevolucionaria. Las masas estn entrando en el camino revolucionario, pero se enfrentan a espantosos obstculos y peligros. Es imperativo que reciban pleno apoyo del movimiento obrero internacional. En nombre de los compaeros de The Struggle, pido a todos los lectores marxist.com, a todos los trabajadores, estudiantes, socialistas, comunistas, sindicalistas que den todo su apoyo. Necesitamos dinero para construir el movimiento revolucionario en Pakistn, la clave de la revolucin asitica! Por favor responded urgentemente!




Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter