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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-01-2008

Los nuevos asentamientos que se estn construyendo ante las narices de Abbas son una bomba de relojera
La tercera Intifada?

Khaled Amayreh
Al-Ahram Weekly

Traducido por Carlos Sanchis y revisado por Caty R.


Un encuentro visiblemente cordial celebrado entre el primer ministro israel Ehud Olmert y el presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas en Jerusaln Oriental la semana pasada tena todos los atavos de un buen principio. Las sonrisas eran amplias, la atmsfera alegre, un aura de optimismo planeaba sobre sus cabezas. La reunin, que se celebr en la residencia oficial de Olmert el 27 de diciembre, era para negociar el estatuto final entre las dos partes, con la esperanza de que condujera a una resolucin que ponga fin a los seis largos decenios del conflicto palestino-israel.

Adems de volver a emprender las restablecidas conversaciones, que muchos crticos ya califican de acabadas y ftiles ante la insolencia e intransigencia de Israel, la direccin de la AP esperaba que la reunin sirviera para conseguir que Olmert cancelara los planes anunciados recientemente de construir miles de nuevas viviendas para colonos por toda Cisjordania, especialmente en la Jerusaln Este rabe, ocupada por Israel.

Olmert y Abbas estuvieron de acuerdo en retomar las conversaciones de paz y abstenerse de dar cualquier paso que fuera perjudicial para los acuerdos del estatuto final. Sin embargo en el asunto central de la expansin de los asentamientos, que es un tema de primer orden del estatuto final, Olmert le aclar a Abbas que no poda y no detendra la construccin, puesto que esa medida significara el derrumbamiento de su gobierno de coalicin. Curiosamente ste es el mismo pretexto y la misma razn que los sucesivos primeros ministros israeles siempre han esgrimido cuando han sido presionados, incluso por EEUU, para detener o congelar la expansin de los asentamientos.

Olmert no le dijo abiertamente a Abbas que Israel desobedecera claramente el espritu de Anapolis y proseguira con la construccin de nuevas unidades colonizadoras en Cisjordania, sino que recurri a la tergiversacin y las estratagemas. Le dijo que Israel no creara nuevos asentamientos en Cisjordania, pero no hizo ninguna mencin a los planes para extender los que ya existen con la construccin de miles de viviendas en tierras rabes de propiedad privada recientemente confiscadas en los alrededores de dichos asentamientos. La magnitud de los engaos y mentiras de Olmert se revel inmediatamente despus del posado fotogrfico con Abbas.

Esta semana, los medios de comunicacin israeles revelaron que recientemente el gobierno decidi emitir dos licitaciones pblicas de construccin en Jerusaln Este, incluyendo la edificacin de 440 viviendas para colonos en los suburbios rabes de Sur Baher y Jabal Al-Mukaber. Esto adems de las 307 viviendas para colonos que Israel est planeando construir en el asentamiento de Har Homa o Jabal Abu Ghneim, adyacente al pueblo palestino cristiano de Beit Sahur, en la regin de Beln.

La nueva campaa de expansin de los asentamientos en la ocupada Jerusaln Este y sus alrededores, que Israel no considera parte de Cisjordania, coincide con la construccin de miles de viviendas por toda Cisjordania.

La ltima reunin entre Abbas y Olmert se ha considerado como un fiasco por los expertos, incluso los partidarios de Fatah, como Hani Al-Masri, un importante columnista que acusa a la direccin de la AP de sacar Jerusaln Este de las negociaciones. Si la expansin de las actividades colonizadoras judas en Jerusaln, la futura capital del estado palestino de la que todos estamos hablando, no es un problema para el acuerdo del estatuto final, entonces, de qu problemas estn hablando?, pregunt Masri.

Continuamente desairado por el insolente y despectivo rechazo israel a congelar la expansin de los asentamientos, el frustrado y debilitado liderazgo palestino ha atrado a la administracin Bush, especialmente a la Secretaria de Estado Condoleezza Rice, para que presione a Israel y le haga detenerse. Rice advirti a Olmert de las consecuencias que podra tener para el proceso de paz la desenfrenada expansin de los asentamientos.

Olmert asegur a Rice que no se estaba planificando ningn nuevo asentamiento pero que no tiene capacidad de detener el crecimiento natural y que los colonos, despus de todo, son ciudadanos israeles y tienen derecho a tener un techo sobre sus cabezas.

El gobierno israel llev el agravio hasta el insulto cuando los soldados israeles dispararon y mataron al guardia personal del jefe palestino de las negociaciones, Ahmed Qurei, al sudeste de Ramala. El asesinato a sangre fra se perpetr slo unas horas despus de la reunin en Jerusaln Este, a la que Qurei tambin asisti.

Obligados a repetir todos los das las mismas perogrulladas y pronunciando con voz hueca palabras sobre la ilegalidad de los asentamientos judos, los representantes palestinos se encuentran en una situacin poco envidiable. Por un lado se dan cuenta, aunque no lo digan abiertamente, de que las conversaciones con Israel estn condenadas al fracaso, aun cuando estas conversaciones todava no han empezado. Tambin saben que ni la administracin Bush ni cualquier otra administracin estadounidense posterior tendrn la voluntad o la capacidad de presionar a Israel para que acabe con la ocupacin que empez en 1967.

Por otro lado, la Autoridad Palestina es consciente de que la entrada de miles de millones de dlares comprometida por los pases donantes en la Conferencia de Donantes de Pars a mediados de diciembre, no puede engrasar ni siquiera mnimamente la continuacin de, al menos, la apariencia de los esfuerzos para conseguir la paz, independientemente de que dichos esfuerzos produzcan resultados.

Sin embargo esta forma de pensar es problemtica por decirlo suavemente-, porque no tiene en cuenta el cambio de humor y la indignacin creciente de los palestinos.

Esta semana el ejrcito israel increment significativamente los asesinatos de civiles palestinos sin mediar provocacin, slo por que s, como apunt un trabajador de derechos humanos. En el paso fronterizo de Beit Hanun, en el norte de la Franja de Gaza, los soldados israeles aburridos abrieron fuego sobre los peregrinos palestinos que volvan de la Meca y asesinaron a una mujer e hirieron a cinco personas ms, una de ellas de gravedad.

El ejrcito israel emiti cuatro relatos diferentes del homicidio fortuito de la mujer, cuyos hijos y nietos estaban esperndola slo a unos cientos de metros. Primero el portavoz del ejrcito israel dijo que no tena ningn conocimiento del caso. Cinco horas despus un portavoz distinto afirm que era probable que la mujer fuera alcanzada por el fuego palestino. Un tercer relato aleg que la mujer muri en un tiroteo entre los soldados israeles y el personal de seguridad palestino apostado en el norte de Gaza. Finalmente, el ejrcito israel emiti una cuarta narracin diciendo que los soldados del cruce fronterizo de Erez se sintieron amenazados y tuvieron que disparar.

Por supuesto la mujer no fue alcanzada por fuego palestino, no hubo ningn tiroteo entre soldados israeles y palestinos en el vecindario y los soldados de la dotacin del cruce fronterizo de Erez no podan sentirse amenazados por la presencia de exhaustos peregrinos que haban estado sujetos a meticulosos cacheos y registros repletos, como de costumbre, de todas las formas posibles de humillacin.

Un caso parecido sucedi la semana pasada cerca de Ramala cuando los soldados israeles de gatillo fcil dispararon y asesinaron a un palestino, padre de dos hijos pequeos, que estaba haciendo una caminata con su hermano y un amigo fuera de su casa. Los soldados afirmaron que los tres palestinos desarmados haban actuado de forma sospechosa.

La helada rabia acumulada como resultado de los mortferos ataques israel, aparejados con la poltica israel de mentiras y la evidencia de la continuacin de la expansin de los asentamientos, est calando muy hondo en los corazones de los palestinos. Pienso que la mayora de las personas estn convencidas que Israel est engaando a la direccin palestina y que no es sincero cuando dice que quiere la paz con los palestinos. Por decirlo en pocas palabras, la poltica de asesinatos de palestinos y la expansin de los asentamientos no es compatible con un autntico deseo de paz, dijo Ziad Abu Sayad, el anterior negociador palestino.

En el diario Al Quds, con base en Jerusaln Este, Abu Zayad acus a Israel de hacer trampas con el propsito de construir ms asentamientos, robar ms tierra rabe y confundir a la opinin pblica internacional. Es la misma pelcula, la misma decepcin, las mismas mentiras. Abu Zayad inst al liderazgo palestino de Abbas a declarar inmediatamente la inutilidad de las conversaciones con Israel si el estado judo se niega a detener todas las actividades de expansin de los asentamientos en Cisjordania.

Hay otro elemento que no presenta buenos augurios para Abbas y su Primer Ministro, Salam Fallad, respaldado por Occidente. El movimiento Fatah ahora est confundido por las provocativas polticas del gobierno de Ramala y trata de llevar un mensaje inequvoco a Fayyad afirmando que: O usted se atiene a nuestras pretensiones, o dimite. Esta semana, una pequea faccin militar de Fatah, las Brigadas de los Mrtires de Al Aqsa, ahora casi totalmente disuelta por el gobierno de Fayyad, advirti que matara a Fayyad si segua negando a Fatah un tratamiento preferencial.

Fayyad perdi recientemente muchos adeptos en Fatah cuando dej de pagar los sueldos a miles de trabajadores de Fatah que haban estado en la nmina de la AP desde mediados de los noventa, segn los informes. Fayyad tambin enfureci recientemente a muchos palestinos cuando ofreci pblicamente las condolencias a las familias de dos soldados israeles fuera de servicio abatidos por las guerrillas palestinas de Hebrn, en el sur de Cisjordania. Israel asesin a muchos cientos de palestinos en 2007, incluyendo a docenas de nios.

Segn algunos observadores palestinos, el resultado ms probable en el caso de que el proceso de paz se derrumbe, lo que la mayora de palestinos ve como un resultado inevitable, ser una nueva Intifada, esta vez contra Israel y el propio gobierno de la Autoridad Palestina.

Texto original en ingls: http://weekly.ahram.org.eg/2008/878/re1.htm

Khaled Amayreh es un periodista independiente palestino que vive en Jerusaln Este.

Carlos Sanchis y Caty R. pertenecen a los colectivos de rebelin, Cubadebate y Tlaxcala. Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y la fuente.





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