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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-01-2008

Kosovo, realidad incmoda

Miguel Izu
Rebelin


Es posible que este ao de 2008 recin iniciado vea el nacimiento de un nuevo Estado independiente en Europa. Buena parte de quienes dirigen la poltica internacional, sea en Estados Unidos, la Unin Europea o las Naciones Unidas, dan por hecho que es la nica solucin, o simplemente la menos mala, al conflicto que afecta a Kosovo. Tericamente es una regin de Serbia; en la prctica y desde hace aos un protectorado internacional separado de facto del Estado del que formaba parte.

Lo incmodo del asunto es que, con arreglo al derecho internacional, la razn est de parte de quienes se oponen a la independencia, es decir, Serbia y Rusia. La integridad territorial est garantizada por diversas normas. Entre ellas, la Resolucin 2625 (XXV), de 24 de octubre de 1970, de la Asamblea General de la ONU sobre principios de Derecho Internacional que afirma solemnemente que todo intento de quebrantar parcial o totalmente la unidad nacional y la integridad territorial de un Estado o pas o su independencia poltica es incompatible con los propsitos y principios de la Carta (de las Naciones Unidas), o que la integridad territorial y la independencia poltica del Estado son inviolables.

Para los miembros de la Unin Europea partidarios de reconocer la independencia de Kosovo y que estn tentando a Serbia a pasar por el aro con la promesa de una futura adhesin, resulta espinoso aplicar a otros lo que no quieren para s. El artculo 3 bis del Tratado de la Unin, tal como queda tras el Tratado de Lisboa de 13 de diciembre de 2007 (y que no hace sino recoger el contenido del artculo I-5 de la nonata Constitucin europea) dispone que la Unin respetar las funciones esenciales del Estado, especialmente las que tienen por objeto garantizar su integridad territorial.

Se trata de un caso ms entre tantos que ponen de manifiesto la crisis del paradigma que ha presidido las relaciones internacionales. Relaciones denominadas as, precisamente, porque se basan en la idea nacional. La concepcin de que la humanidad se organiza naturalmente en diversas naciones soberanas, independientes, indisolubles y con un territorio propio inviolable. Idea que se manifiesta, por decirlo en forma simplificada, en dos tipos de nacionalismos.

De un lado, los nacionalismos estatales que, de acuerdo con el modelo de la Revolucin Francesa, consideran como nacin a la comunidad humana organizada en un Estado soberano, al margen de si esa comunidad est dotada de unidad lingstica, cultural, religiosa o tnica. Estos nacionalismos son bsicamente los que han elaborado el Derecho Internacional y los que estn ms interesados en garantizar la integridad territorial de los Estados. El caso de Kosovo pone en solfa las normas internacionales y resulta un peligroso precedente porque en el futuro puede ser invocado por los nacionalismos secesionistas que existen en la mayora de los Estados. Se trata de un caso extremo donde el pragmatismo, la constatacin de que la permanencia de Kosovo dentro de Serbia aboca casi inevitablemente a la prolongacin de las guerras tnicas que han asolado la antigua Yugoslavia los ltimos lustros, aconseja renunciar a los principios. La realidad invita a plegarse a lo que desea la mayora de la poblacin kosovar y a hacer la vista gorda a que las resoluciones de las Naciones Unidas que han establecido una administracin internacional en Kosovo lo hacan reafirmando el principio de integridad territorial y la soberana de la antigua Yugoslavia (sucedida por la actual Repblica de Serbia).

Pero aunque ya hay algunos nacionalistas, de los que se autodenominan de naciones sin Estado, saltando de alegra ante la posibilidad de que se abra la puerta al nacimiento de un nuevo Estado europeo, el caso de Kosovo tambin supone la negacin de los principios defendidos por los nacionalismos secesionistas. stos suelen justificar el derecho a la independencia en la previa existencia de una nacin. Su concepto de nacin no se basa, como en los nacionalismos estatales, en una comunidad humana organizada en un Estado soberano, sino en una comunidad que debe organizarse en un Estado soberano en razn de determinadas caractersticas tnicas, lingsticas, culturales o histricas. Es su naturaleza previa como nacin la que fundamenta la exigencia de contar con un Estado propio (aunque conseguido ste reclamar tambin su derecho a la integridad territorial o, como lo denominan algunos por aqu, a la territorialidad).

Pues bien, de ninguna de las maneras puede defenderse que Kosovo sea una nacin sin Estado. Kosovo nunca ha sido una nacin. Ha sido un territorio fronterizo carente de unidad tnica, lingstica, cultural o religiosa (y de ah vienen sus problemas). Tampoco ha constituido nunca un territorio soberano; su unidad poltica, como una provincia autnoma, slo existi dentro de Yugoslavia a partir de 1945. No ha existido (hasta ahora, nunca es tarde para crearlo) un nacionalismo kosovar. La mayora de los habitantes de Kosovo se han considerado a s mismos como serbios o como albaneses, parte de la nacin serbia o de la nacin albanesa.

No creo que las ideas nacionalistas que han presidido la construccin de los Estados en los ltimos dos siglos vayan a desaparecer en breve. Pero el caso de Kosovo no es sino una de las muchas quiebras del paradigma vigente que, antes o despus, llevarn a formular otros principios en las relaciones internacionales. Principios no basados en la soberana y la independencia, sino en la codependencia y en la cooperacin. No en la integridad territorial inviolable como lmite al derecho de autodeterminacin, sino en la libre determinacin de las comunidades humanas como fundamento de la unidad poltica. No en la homogeneidad nacional o tnica sino en la pluralidad en el seno de los Estados. No en la nacionalidad de cada persona como base de sus derechos, sino en la igualdad de derechos de todos los ciudadanos del mundo en cualquier lugar de ste.



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