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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-01-2008

frica en el ajedrez mundial del petrleo (I)

Joel Sangronis Padrn
CEPRID


"La historia ser la que tenga la ltima palabra. No ser la historia enseada en la ONU, Washington, Pars o Bruselas, sino la historia que se ensee en los pases que se han liberado del imperialismo y sus marionetas. frica escribir su propia historia y, tanto al norte como al sur del Sahara, sta ser una historia de gloria y dignidad." Patricio Lumumba

La sed energtica del mundo se agudiza cada da ms. A pesar de la meditica puesta en escena de maniobras diversivas como la de los agrocombustibles o el recalentamiento global, lo cierto es que los crculos dominantes de las grandes potencias capitalistas del mundo (incluyendo por supuesto a China), no han cesado un instante en sus intentos de controlar todos y cada uno de los yacimientos de energa fsil que existen en nuestro planeta.

El descubrimiento en los ltimos aos de grandes reservas de hidrocarburos en territorio africano ha colocado sobre el tablero de ajedrez de la geopoltica energtica mundial a pueblos y pases de ese continente que durante casi todo el siglo XX fueron ignorados y marginados, y en donde el saqueo de sus estratgicas riquezas minerales y sus condiciones de trabajo semiesclavas se hizo, en forma ms o menos concertada, entre las diferentes potencias coloniales (EEUU, Francia, Inglaterra, la Sudfrica del apartheid), que a su vez hicieron causa comn en enfrentar los intentos de la antigua URSS por establecerse en el continente.

El derrumbe de la URSS, la emergencia de China como gigante econmico y la consolidacin de los EEUU, en el plano militar, como nica superpotencia imperial en el orbe, han marcado la geopoltica mundial de los ltimos aos del siglo XX y los primeros del siglo XXI.

El lento pero sostenido avance de frica como zona productora de petrleo ha provocado un reposicionamiento de las potencias mundiales en ese continente en defensa y apoyo de sus corporaciones energticas.

En el caso de los EEUU, ya desde el gobierno de Clinton se iniciaron programas de ayuda econmica y militar como el de las Operaciones de Contingencia para el Entrenamiento y la Asistencia (OCEA por sus siglas en espaol), el Acta de Crecimiento y Oportunidades para frica (AGOA I y II) y la Iniciativa Estadounidense de Respuesta a las Crisis Africanas (African Contingency Operations Training and Asstanse ACOTA) programa este ltimo creado para la instruccin militar y entrenamiento antiterrorista de unos 10 a 12 mil militares africanos, cantidad elevada en los ltimos 4 aos a 40 mil. Una especie de Escuela de las Amricas para frica.

La creciente importancia de frica como suministrador de petrleo estriba en que ya produce cerca del 12% del que se consume en el mundo y el 25% del que consumen los EEUU, ms del que este ltimo pas importa desde Arabia Saudita. frica posee reservas por el orden de los 110 mil millones de barriles de petrleo (9% del total de las reservas mundiales) de una calidad excelente, de bajos costos de produccin y rpido y fcil transporte, con unos yacimientos off-shore que constituyen las reas de exploracin y produccin de ms rpido crecimiento en el mundo.

La importancia estratgica de frica para el proyecto imperial de los EEUU puede deducirse de las repetidas giras de altos funcionarios usamericanos (incluyendo a los presidentes Clinton y Bush) por ese continente en los ltimos aos. En enero del 2006 la secretaria de estado Condolezza Rice anunci que los EEUU reduciran su personal diplomtico en Europa para aumentarlo en otras regiones emergentes del mundo, especialmente frica. A su vez el subsecretario de estado para frica Walter Kansteiner declar en su momento que: El petrleo africano es de inters estratgico nacional para nosotros y lo ser aun ms en el futuro, y el influyente congresista republicano William Jefferson afirmaba que: hay que redefinir a frica como una regin estratgicamente crucial para los EEUU.

La mayor prueba del valor que para los intereses energticos estadounidenses ha adquirido frica lo encontramos en la decisin anunciada en febrero de este ao (2007) por la administracin Bush de crear el The United States Africa Command (AFRICOM), un comando militar de sus fuerzas armadas con competencia exclusiva para frica. Hasta este ao la responsabilidad de las operaciones militares usamericanas en frica se las repartan el comando europeo (Eurocom), el comando central (Centcom) y el comando del Pacfico (Pacom).

Hasta la fecha el gobierno de los EEUU aun no ha anunciado en cual pas africano va a funcionar la sede principal del Africom, pero atenindose a los libretos y guiones de lo que ellos denominan polticamente correcto ya se ha anunciado que el primer comandante del Africom ser un afroamericano, el General William Ward.

Aun antes de establecer el Africom los EEUU haban venido instalando una serie de base militares alrededor de los puntos estratgicos del mapa petrolero africano. En la isla de San Tom y Prncipe, frente al golfo de Guinea que aporta el 10% del petrleo africano que consumen los EEUU, ya funciona una gran base aeronaval y hacia el noreste del continente ocupa la gran base militar de Camp Lemonier en Djibuti, en pleno estrecho de Bab al Mandab (Puerta de las Lgrimas) entre el Mar Rojo y el Golfo de Adn, antigua sede de una base de la legin extranjera francesa. Aunque los galos conservan tropas en ese pas, la cesin de esta base por parte del gobierno de Djibuti, en el que todava Francia mantiene una considerable influencia, es prueba de la concordancia de intereses que en materia energtica africana existe entre el Elseo y la Casa Blanca desde la poca de Chirac y ahora reforzada aun ms con el atlantista Sarkozy en la presidencia francesa.

Adems de estas bases, los usamericanos tienen importantes contingentes de tropas en varios pases africanos, con gobiernos disciplinadamente alineados con los intereses de Washington, destacndose entre estos a Kenia, Etiopa, Uganda y el Chad. Este impresionante despliegue militar (con los altos costos que ello conlleva) tiene como indignante contrapartida el hecho de que los EEUU son el pas desarrollado que menor porcentaje de su PIB (0.3%) dedica a la ayuda para el desarrollo de frica. Francia por su parte, mantiene dos grandes bases militares en Dakar (Senegal) y Libreville (Gabn) adems de tropas en Djibuti, Repblica Centroafricana, Chad, Costa de Marfil y Mauritania.

Ac es interesante sealar que los franceses parecen haber resignado su papel de gran potencia colonial africana a favor de la fuerza y el poder militar estadounidense en la zona y no quieren repetir los feroces choques de intereses (hasta ahora no combatidos por sus propios soldados) que los enfrentaron a mediados de la dcada de 1.990 en la regin de los grandes lagos (Ruanda, Burundi, Congo) y a finales de esa misma dcada en el frica occidental (Liberia, Sierra Leona, Costa de Marfil).

El establecimiento de bases militares y gobiernos satlites de los EEUU en pases que hasta ahora Francia haba considerado como parte de su imperio neocolonial (Camern, Chad, Gabn, Djibuti, Congo Brazzaville) y el control de las operaciones de exploracin, perforacin, produccin y comercializacin del petrleo en esos pases por parte de las grandes petroleras anglosajonas (Exxon, Chevron, Shell), en desmedro de la corporacin francesa Total, con cierta pasividad y complacencia del Elseo, permiten inferir que existen nuevos acuerdos de reparto de influencias y control de las riquezas energticas africanas, donde Francia y sus multinacionales, por razones estratgicas y de supervivencia han subordinado su participacin en beneficio del hegemn estadounidense; esto aun cuando la ltima iniciativa gala de una Unin Mediterrnea pareciera ser una ofensiva destinada a salvaguardar lo que los franceses siempre han considerado su espacio vital, esto es, el norte de frica. Aqu es interesante sealar que en el ao 2005 la polica sudafricana, alertada por la inteligencia francesa, desmantel y detuvo un grupo de mercenarios, dirigidos nada menos que por Mark Tatcher, hijo de la otrora Ironmaden britnica Margaret Tatcher, a travs de los cuales intentaban los EEUU, Inglaterra y Espaa (el tro antiterrorista de las Azores) derrocar al dictador Teodoro Obiang de Guinea Ecuatorial, para expulsar a la petrolera gala Total de ese pas en beneficio de la Repsol y de la Shell (la Exxon ya est all) e instalar la mayor central de licuefaccin de gas del mundo sin participacin de Pars. Francia se enter y sus servicios de inteligencia, tal y como en una novela de Forshite o de Le Carre, dieron el soplo a la polica sudafricana que desmantel la operacin.

As como en 1.885 las potencias coloniales europeas presentes en la conferencia de Berln (Francia, Inglaterra, Blgica, Alemania, Portugal y Espaa) acordaron un reparto entre caballeros del continente africano, la operacin antiterrorista para frica, Libertad Duradera promovida y liderada por la administracin Bush y secundada por Francia, Alemania, Inglaterra, Italia y Espaa, (slo faltaran Japn y Canad para ser el G-8!) parece constituir la fase inicial de un nuevo reparto de este continente.

Esta coalicin, utilizando el manoseado, hipcrita y falso, pero aun til argumento de la lucha contra el terrorismo, (en donde, como siempre, la etrea y fantasmal presencia de Al Qaeda y el fanatismo musulmn sirven perfectamente de excusa a los intereses imperiales) busca no slo repartirse el botn africano sino erigirse como un muro de contencin contra la actual penetracin de China en frica y frenar los futuros intentos de potencias emergentes (Brasil, India, Sudfrica) de posicionarse y competir por los recursos energticos y minerales africanos.

Las elites polticas chinas perciben el siglo XXI como su siglo, pero la creciente dependencia del petrleo importado puede convertirse en el taln de Aquiles de tal aspiracin, por ello, en materia de seguridad energtica han asumido la misma estrategia de los EEUU, esto es, no colocar todos los huevos en una misma canasta, es decir, diversificar al mximo sus fuentes de aprovisionamiento petrolero, por ello, desde hace ya cierto tiempo, en forma firme y sutil, han venido tomando posiciones en el tablero energtico africano. Sus empresas petroleras SINOPEC y la CNPC (China Nacional Petroleum Company) se han asentado firmemente en el suelo (o mejor sera decir en el subsuelo) africano, compitiendo de igual a igual con las grandes petroleras anglosajonas y francesas.

Esta posicin de privilegio que detentan las dos grandes petroleras estatales chinas en frica ha sido posible, entre otras causas, gracias a la agresiva expansin econmica china en ese continente y a la correspondiente influencia poltica que ella ha conllevado. El intercambio comercial sino-africano ha subido de un poco ms de cuatro mil millones de dlares a principios de los aos noventa a superar los cuarenta y cinco mil millones de dlares en este 2007, con proyecciones a duplicar esta cifra en los prximos diez aos.

En noviembre del ao 2006 40 presidentes africanos fueron a Beijing para celebrar all la primera cumbre de jefes de estado sino-africana.

China ya obtiene de frica ms del 30% del petrleo que consume y asegura su posicin en este mercado con una sutil y heterodoxa (para frica) estrategia de ayudas de carcter tecnolgico, social, financiera y diplomtica, que representa para los pases de este continente una opcin diferente a las brutales estrategias coercitivas que histricamente efectuaron (y aun lo hacen) all los europeos y contemporneamente los usamericanos con sus acciones militares y las terapias de shock y programas de ajuste del Banco Mundial y el FMI.

La gira que realiz durante febrero de este ao 2007 el presidente chino Hu Jintao por ocho pases africanos, (diplomacia del dlar la llamaron algunos), sirvi para fortalecer en grado sumo la presencia china en ese continente. El jerarca chino firm acuerdos comerciales, condon deudas a los pases africanos ms pobres por el orden de los dieciocho mil millones de dlares, otorg becas y programas de intercambio estudiantil para que miles de jvenes africanos se preparen en universidades chinas y formaliz acuerdos de cooperacin y formacin militar con varios Estados.

Estas actividades no podan dejar de encender las alarmas en Washington que se apresur, apenas despegando el avin de Hu Jintao de territorio africano, en anunciar la creacin del Africom como una forma de advertencia a China sobre las intenciones de los EEUU de controlar los recursos de ese continente.

En asociacin con la estatal sudafricana South African Petroleum (alianza por lo dems interesante y estratgica mucho ms all de lo simplemente comercial o tcnico) Sinopec acaba de firmar acuerdos con Nigeria por el orden de los 2.300 millones de dlares para producir 200.000 barriles diarios de crudo, con lo que de hecho puso fin al histrico monopolio que las compaas anglosajonas (Shell, Chevron y Exxon) haban mantenido sobre el petrleo de ese pas. En este mismo pas, China invirti ms de cuatro mil millones de dlares en la modernizacin de la refinera de Kaduna y a cambio sus empresas estatales obtuvieron cuatro licencias de explotacin en el delta del ro Nger. Es significativo que el presidente nigeriano Obasanjo, durante el banquete de recepcin en honor a Hu Jintao, declarara en alta voz su deseo y esperanza de que China dirija a el mundo durante el siglo XXI.

El pasado ao 2006 China otorg prstamos por ms de diez mil millones de dlares a Nigeria, Ghana y Angola, pases que comparten la condicin de productores de crudo y en los que no es difcil imaginar que el petrleo figur en dichos contratos como garanta del pago. En ese mismo ao 2006, el Banco Mundial y el FMI otorgaron a toda frica slo 2.300 millones de dlares y en condiciones que oscilan entre la usura y el gangsterismo puro y simple.

Sinopec tambin ha realizado prospecciones en Nger, Mauritania y Mal, pases que hasta ahora no resultaban atractivos desde el punto de vista de sus posibles reservas pero que ahora, con un barril de petrleo cotizndose a casi 100 dlares, s lo son, y China lleva la delantera en ellos. De igual forma China firm acuerdos con el pro estadounidense gobierno de Kenia para la exploracin petrolera en sus costas con todos los gastos operativos por su cuenta.

Cuerno de frica:

En el cuerno de frica China se ha instalado slidamente, controlando la mayora accionaria de la empresa estatal de petrleo de Sudn. La principal zona petrolera de Sudn est ubicada al sur de ese pas, en las alturas del Darfour, zona que ha vivido en los ltimos aos un sangriento conflicto que a pesar de los intentos de la divisin meditica del imperio estadounidense (CNN, FOX, Reuters, incluso participacin de divos tipo George Cloney etc.) de presentarlo como un genocidio de carcter tnico (malvados rabes musulmanes del norte masacrando buenos negros animistas y cristianos del sur) lo cierto es que dicho conflicto rezuma petrleo por todas partes. Sin minimizar el horror de toda guerra, es asqueante la forma en que se utiliza sta para manipular y preparar a la opinin pblica mundial para una posible intervencin armada. Nunca las constantes guerras y hambrunas del cuerno de frica haban sensibilizado para nada a estos medios que slo las han visto como noticias con las que vender espacios de TV, manipulando a la vez el morbo y la solidaridad de los telespectadores de sus sociedades. La guerra civil que azota a Sudn ha producido, desde 1.985, ms de un milln de muertos y tres millones de desplazados, pero hasta que no se supo de su riqueza petrolera este conflicto fue simplemente ignorado por las acuciosas agencias de noticias internacionales.

EEUU ha insistido con el tema del genocidio en el Darfour como una forma de justificar la intervencin (ya aprobada) de la ONU (en un principio haba propuesto que fueran miembros de la OTAN quienes la hicieran). Los EEUU, a travs de sus regmenes vasallos en el Chad y en Uganda, ha entrenado y armado a los rebeldes sureos del Ejercito de Liberacin Popular de Sudn, dirigido hasta su muerte, en un extrao y nunca aclarado accidente de aviacin, por John Garang, sujeto entrenado en la Escuela de Fuerzas Especiales de los EEUU en Fort Benning, Georgia.

Como han hecho casi todos los pases petroleros del mundo, Sudn dividi su territorio en bloques para ofrecerlos en licitacin. El bloque nmero 6 (precisamente el del Darfour) con reservas estimadas en diez mil millones de barriles, le fue otorgado a empresas chinas, lo que implica para los EEUU no slo la prdida para sus transnacionales de unos enormes yacimientos sino el posicionamiento de China en el superestratgico Cuerno de frica!

El principal movimiento guerrillero en la zona del Darfour es el Movimiento por la Justicia e Igualdad (JEM, por sus siglas en ingls) promovido por la mayora de los medios occidentales como los verdaderos representantes del pueblo del Darfour; estos se han caracterizado en los tres ltimos aos por sus sistemticos ataques a las instalaciones petroleras chinas en la zona, ataques que persiguen, segn palabras de Jhalil Ibrahin, uno de sus mximos voceros, desplazar del rea a Beijing. Como se puede apreciar en estas declaraciones existe una curiosa coincidencia de intereses y fines (ms all del genocidio y los desplazados) entre los rebeldes del Darfour y las grandes petroleras anglosajonas y sus representantes del departamento de estado usamericano.

Sudn mide 2.503.890 kilmetros cuadrados, siendo el pas de mayor extensin territorial de frica. Es el puente entre el frica central y el mar Rojo y entre otras condiciones que lo hacen vital y estratgico est la de controlar buena parte del caudal del ro Nilo. Sudn posee ms de 700 kilmetros de costas sobre el mar Rojo (recordemos por ah circula casi todo el petrleo que viaja desde el golfo prsico hacia Europa). China ha invertido en los ltimos aos ms de quince mil millones de dlares en Sudn, incluyendo la construccin de una refinera en las afueras de Jartum y est construyendo oleoductos para transportar el crudo desde el sur del pas hasta Port Sudn en el Mar Rojo.

Tambin es interesante desde el punto de vista geopoltico sealar que en Sudn se han aliado la empresa estatal china CNPC (China Nacional Petroleum Company) con la empresa estatal del otro gigante asitico, la india ONGC (Oil and Natural Gas Corporation) para conformar la GNOPC (Greather Nile Petroleum Operative Company) que abre un nmero importante de variables estratgicas en esa zona.

Somalia. A pesar de que actualmente este pas no es productor de petrleo sus 3.330kilmetros de costas en el Golfo de Adn, Mar de Arabia y Ocano ndico as como su vecindad con casi todos los pases del cuerno de frica le confieren la condicin de corredor estratgico vital para los intereses petroleros imperiales en la regin, una especie de Afganistn africano.

La actual condicin de pas no productor no significa que en su subsuelo no existan yacimientos petrolferos; en 1.991 un informe del Banco Mundial sealaba la existencia de importantes yacimientos en su plataforma marina, especialmente frente al Yemen en la zona del Golfo de Adn. Esta informacin al parecer ya era conocida en los altos crculos del poder petrolero mundial pues en la dcada de los aos 80 el dictador Siad Barre entreg en concesiones la casi totalidad del territorio somal a cuatro grandes petroleras usamericanas: Conoco, Amoco, Chevron y Phillips, y como nos demuestra la historia petrolera contempornea, estas corporaciones juegan siempre a ganador y con las cartas marcadas, esto es, jams invierten en un pas sino cuando poseen informacin fidedigna y confiable de que sus inversiones estn aseguradas..

A diferencia del golfo de Guinea en donde sus intereses y las caractersticas sociohistricas de los pueblos que all habitan aconsejan a los estrategas usamericanos promover la estabilidad poltica interna y la buena vecindad entre sus miembros, en el cuerno de frica los EEUU instigan y maniobran a favor de la desestabilizacin, las guerras civiles y la balcanizacin de los pases que lo integran. Al igual que en Irak, esta inestabilidad, aunada a la condicin islmica de la poblacin de sus pases otorgan una patente de corso permanente para intervenir militarmente cada vez que sus intereses as lo indiquen, y es a la vez un cuchillo en la yugular energtica de Europa (Golfo de Adn, Mar Rojo) que les permitir a los usamericanos controlar cualquier intento europeo de sacudirse su control y dominio.

Para mejor asegurar sus objetivos en esta regin, el imperio usamericano ha utilizado la aeja estrategia romana de Divide Et Impera partiendo a Somalia en 3 pases: Somalilandia al noroccidente, Puntland en la parte nororiental y Somalia propiamente dicha en el sur; esta ltima invadida por el cipayo ejrcito etope (tradicional rival de Somalia) en mercenaria funcin para los EEUU y con la aparente prxima intervencin de fuerzas ugandesas y nigerinas. Todos estos elementos configuran un escenario altamente explosivo que podra involucrar a las minoras somales que viven en Etiopa, Uganda, Djibuti, Kenia y Sudn, con efectos catastrficos para la regin pero que al parecer corresponden a la estrategia de guerra permanente que los idelogos del poder imperial usamericano han diseado para el control mundial en este siglo XXI.

*Joel Sangronis Padrn es profesor de la Universidad Nacional Experimental Rafael Maria Baralt (UNERMB), Venezuela.


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