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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-01-2008

Mensaje urgente en forma de carta abierta al presidente del Gobierno espaol
Revuelo y verdad

Alfonso Sastre
Gara



Seor presidente:


No confo en que usted llegue a conocer este mensaje, pero lo escribo y lo publico en este medio, el nico a mi alcance, que a usted seguramente le resultar sospechoso, porque no s a quin, que goce de alguna autoridad, decirle lo que tengo que decir con alguna esperanza de que mis palabras sirvan para algo. Al tema de la tortura policaca (uno de los grandes horrores de la historia de Espaa, hoy desdichadamente vigente) dedic Eva Forest una muy buena parte -muchsimos aos- de su vida, y yo mismo algunas horas de la ma; ambos, primero durante la dictadura y luego durante la actual situacin democrtica, que no fascista como afirman algunos observadores superficiales. (Tambin ambos tenemos nuestras publicaciones al respecto, en las que la perennidad de este horror est suficientemente documentada, y a ellas me remito yo, ahora que ella ya no puede hacerlo). Quienes conocemos el tema sabemos, efectivamente, que la tortura en Espaa no es -y sigue no sindolo- un acontecimiento inslito. Amnista Internacional ya est dando pruebas muy responsables de este lamentable fenmeno, que pone en entredicho las protestas de los dirigentes polticos espaoles a favor del respeto de los derechos humanos en otros pases. Hasta dnde llega la hipocresa y el cinismo de esos dirigentes es un asunto a dilucidar. Estamos ante una gran vergenza histrica.

En cuanto a hoy mismo, voy a tratar de volver a la luz un trmino que E. F. usaba con lucidez a la vista de determinadas situaciones como la que estamos viviendo durante estos das: ese trmino es el revuelo. El caso es que se permite y tolera, cuando no es que se preconiza, el uso de la tortura policaca, y ello por parte de los polticos en ejercicio en las alturas del poder; y, de pronto, un da, alguno de los episodios de esa prctica cotidiana en los cuartelillos de la Polica y de la Guardia Civil es objeto de un gran revuelo, como el otro da, cuando se conoci el parte mdico de un detenido (Igor Portu), habindose dado unos das antes un escalofriante testimonio de torturas (Gorka Lupiaez). En este caso est clara la causa del revuelo: la publicacin del parte mdico; pues, de no haberse producido sta, el caso se hubiera ocultado bajo el mismo silencio de siempre, y el ministro del Interior no se hubiera apresurado a convocar a los periodistas, aunque lo cierto es que lo hizo para recoger el revuelo y desmentir la legitimidad de las inquietudes reales vertidas en l. O sea, para tratar de establecer el hecho de que la tortura es un hecho inslito entre nosotros y se est pronto a sancionar tales hechos con la debida severidad en el caso de que se confirmen; lo que, sencillamente, no es cierto, aunque algn da quizs -ojal- lo sea. Pero eso depende, aqu y ahora, particularmente de usted y de sus colaboradores, seor Presidente.

As pues, lo que ha acontecido ahora -un cierto revuelo- no ha sido, ay, que el ministro Prez Rubalcaba se haya inquietado sinceramente por la gravedad de la situacin y que por ello haya convocado en seguida una conferencia de prensa, porque hace apenas quince das se produjo un testimonio escalofriante y que huele a verdad por todos sus poros -el de Gorka Lupiaez- sin que el seor ministro haya movido un dedo, al menos pblicamente, sobre ese caso.

En seguida se ha advertido que no es que algo haya cambiado -algo haya empezado a cambiar- en la cabeza o en el corazn de ese ministro, sino que ha llegado el momento del revuelo, con el cual se tratar precisamente de ocultar la cuestin una vez ms, en la ms ftida tradicin de aquel ministro de apellido Rosn, que cubri en el Parlamento espaol el repugnante caso de Almera, en el que tres jvenes y pacficos obreros santanderinos iban a la primera Comunin de la hermanita de uno de ellos en Almera, y aparecieron muertos, con los huesos rotos, y quemados dentro de su coche en una carretera secundaria, despus de haber sido detenidos por la Guardia Civil, que los haba tomado por vascos. El ministro inform a los seores diputados de que haban fallecido en un accidente de carretera cuando eran trasladados de uno a otro cuartelillo y trataban de escaparse y asesinar a los guardias civiles que los trasladaban. En aquel caso la Guardia Civil super los horrores del llamado en su da crimen de Cuenca.

Ahora el seor Prez Rubalcaba acepta como verdad indiscutible que las lesiones se han producido segn el cuento de la Guardia Civil, que otras veces ha herido en la tripa a manifestantes al disparar tiros al aire; y podramos disear aqu una gran galera de otros horrores, muchos an en la memoria de esta generacin. En realidad se trata de episodios que dejan chiquita la que Borges llam historia universal de la infamia.

Seor Rodrguez Zapatero, tenga usted a bien apadrinar una actividad a favor de la erradicacin de estos usos y costumbres. No se instale usted definitivamente en las filas del cinismo y de la hipocresa en las que se instalaron sus antecesores, por ejemplo mediante tan grandes hazaas como la creacin y el mantenimiento de los GAL. Ser posible esperar de usted algo todava? Con esta esperanza, muy maltrecha por los hechos, es verdad, le he escrito hoy este pequeo y honesto mensaje, desde mi convencimiento de la indeseabilidad de toda violencia.

Respetuosamente.



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