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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-01-2008

Petrleo para los ciudadanos iraques

Hana Al-Bayaty
3iii.org/resources

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Alrededor de 4,7 millones de ciudadanos iraques una quinta parte de la poblacin- han sido forzosamente desplazados dentro y fuera de su pas a causa de la ocupacin estadounidense y de las polticas de los gobiernos sectarios que dicha ocupacin ha venido estableciendo desde la ilegal invasin de Iraq en el ao 2003. La situacin de los refugiados supone una catstrofe humana, una tragedia nacional y un factor desestabilizador para la regin. Este xodo, denominado como la crisis humanitaria que ms velozmente ha ido desencadenndose de todo el planeta, es una crisis sin precedentes en alcance y profundidad desde los tiempos de la Nakba, que en 1948 arranc de sus hogares y de su tierra al menos a un milln de palestinos.

Aunque la propaganda alardea del retorno de alrededor de 25.000 iraques, la Oficina del Alto Comisionado para los Refugiados de las Naciones Unidas (ACNUR), la principal agencia internacional responsable de los refugiados, advirti el pasado mes que no se daban sobre el terreno condiciones de seguridad para que los iraques desplazados pudieran regresar y que los pocos que haban vuelto en noviembre de 2007 no lo haban hecho contrariamente a lo que el supuesto gobierno de Iraq pretende- por las mejoras experimentadas en la seguridad en Iraq, sino ms bien porque sus medios de supervivencia haban sufrido tan grave merma que les impeda poder permanecer en cualquier otro sitio. Entre las principales razones que han llevado a algunos a regresar estn las dursimas nuevas restricciones en los pases anfitriones para conseguir permisos de residencia, a las negativas a que sus hijos puedan acceder a la escolarizacin y a la educacin superior y al agotamiento de los ahorros para situaciones de emergencia. Muchos de los retornados se encontraron con que haba otras personas ocupando sus hogares en Iraq, lo que les ha obligado a salir de nuevo en busca de refugio. Finalmente, el gobierno de Iraq tuvo que admitir que no podra hacer frente a un retorno masivo en caso de que se produjera.

Los 4,7 millones de refugiados iraques que huyeron para salvar sus vidas, desarraigados de sus hogares por la fuerza desproporcionada utilizada por la ocupacin y las campaas de limpieza tnica realizadas por las milicias afiliadas a sus gobiernos sectarios, son el testimonio viviente de la inhumana invasin y de la violacin de los derechos humanos- y ocupacin estadounidense de Iraq. Al menos 1,5 millones de iraques han sido brutalmente asesinados, miles han desaparecido o estn detenidos, cientos de miles de mujeres han enviudado. La moderna y educada clase media iraqu, vital ahora y en el futuro para dirigir el estado, la economa, y construir la cultura iraqu, ha sido diezmada. Tras los asesinatos sistemticos, encarcelamientos, ataques y asedios militares, amenazas y discriminacin, la mayora de los que an permanecan salieron del pas. La ausencia de esta clase media ha producido la descomposicin de todos los servicios pblicos para todo el conjunto de la sociedad iraqu. Ninguna propaganda puede defender que la ocupacin es un xito cuando tantas personas estn sufriendo sus consecuencias.

De los 4,7 millones de desplazados, las cuatro quintas partes son mujeres y nios. Ninguno dispone de adecuado o de algn acceso a la seguridad, alimentos, refugio, educacin, alcantarillado, servicios higinicos o sanitarios, ni a necesidades bsicas como agua y electricidad. Adems de la fuga de cerebros que Iraq ha sufrido desde el comienzo de la ocupacin, bien a causa de los asesinatos sistemticos o de los desplazamientos, los nios refugiados estn actualmente perdiendo su derecho universal a la educacin al no poder asistir a clase. Es una tragedia individual para los refugiados y un desastre total para el futuro de Iraq. El ACNUR est drstica e insuficientemente subvencionado para poder resolver las necesidades de estos millones de desplazados. Ha venido lanzando repetidamente peticiones de ayuda para conseguir que las donaciones internacionales se incrementen y apoyen su funcionamiento bsico y as poder cumplir con su misin humanitaria.

Aunque los iraques no pueden volver sin peligro a sus hogares, no pueden estar esperando a que termine la violencia en Iraq para poder satisfacer sus necesidades. Los principales pases anfitriones que soportan a los millones de desplazados iraques ya albergaban anteriormente grandes poblaciones de refugiados y son pases en vas de desarrollo. Con sus propios ciudadanos sufriendo desempleo, a los refugiados iraques se les niegan los permisos de trabajo y de residencia permanente. Adems, estos estados anfitriones no son signatarios de la Convencin para los Refugiados de las Naciones Unidas de 1951 y, por tanto, no estn obligados por sus principios incluso hay casos en que se rechaza la habitual obligacin legal internacional de no devolucin (prohibicin de expulsar a los refugiados hacia una zona donde tengan que enfrentar persecucin). Como consecuencia, a los iraques se les niega el estatuto de refugiado, considerndoseles turistas sin pasaporte o residencia reconocida, abandonados econmicamente y socialmente vulnerables. Todos los indicadores de la desesperacin social estn presentes a la vez que aumentan los informes sealando que los recursos se limitan a degradantes medios de supervivencia.

Segn las normas del derecho humanitario internacional, la comunidad internacional, las potencias ocupantes y el gobierno de Iraq estn obligados legalmente a ayudar y proteger a los refugiados iraques. Ni la ocupacin, con los gobiernos que ha instalado, ni estados individuales ni la comunidad internacional han cumplido con sus obligaciones legales y morales hacia los desplazados iraques o los pases que los albergan. Los refugiados iraques son temporalmente ciudadanos iraques desplazados que tienen todo el derecho a vivir con dignidad, el derecho a beneficiarse de los recursos nacionales y el derecho a regresar a sus hogares. Son personas protegidas por las Convenciones de Ginebra y las Regulaciones de La Haya, as como por varios instrumentos del derecho internacional relativos a los refugiados.

INICIATIVA INTERNACIONAL IRAQUI SOBRE LOS REFUGIADOS (Iraqi International Initiative on Refugees): El 25 de noviembre de 2007, la Iniciativa Internacional Iraqu para los Refugiados (www.3iii.org) hizo pblica una propuesta para apoyar, proteger y defender a los refugiados y sus derechos como ciudadanos iraques para transformar el sistema de financiacin de las agencias responsables y los pases anfitriones. La propuesta pide al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que apruebe una resolucin por la que se ordene que el estado iraqu destine parte de los ingresos obtenidos del petrleo iraqu en proporcin al nmero de ciudadanos iraques desplazados temporalmente- para los refugiados iraques en los pases de acogida.

Esa resolucin es urgentemente necesaria, est legalmente justificada y es polticamente apropiada. Es la nica forma eficaz para que el pas de origen y la comunidad internacional cumplan con sus obligaciones morales y legales tanto hacia los refugiados iraques como hacia los pases anfitriones, a la vez que se preservan los derechos de los refugiados y su dignidad como ciudadanos iraques. Adems, tal resolucin no slo est justificada sino que respeta la jurisprudencia existente sobre la responsabilidad estatal y la proteccin de los refugiados, en concordancia con la misin fundamental de las Naciones Unidas de preservar la paz y la seguridad internacionales, proteger las poblaciones civiles y fortalecer la civilizacin humana. No se puede hacer objecin legal alguna en contra de esta propuesta. Adems, en el caso de Iraq ya existe un ejemplo de redistribucin equitativa de los recursos nacionales a travs de una resolucin del Consejo de Seguridad.

En 1991, Turqua cerr sus fronteras al flujo de refugiados que provenan principalmente del norte de Iraq, negndose a aplicar el principio de no devolucin. Como consecuencia, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, consciente de que este principio no bastaba para proteger a la poblacin refugiada, instituy nuevas prcticas de proteccin de los refugiados. El artculo 8b de la resolucin 986/1995 del Consejo de Seguridad obligaba al estado iraqu a destinar parte de los recursos nacionales iraques a la poblacin que no estaba bajo la autoridad del gobierno iraqu (los tres gobernorados del norte). Esa Resolucin se aprob a partir de supuestos humanitarios, para asegurar una distribucin equitativa de la ayuda humanitaria en todos los segmentos de la sociedad iraqu, incluyendo a los ciudadanos iraques que no estaban residiendo en los tres gobernorados del norte y que no estaban supervisados a nivel administrativo por el gobierno central. Los actuales refugiados iraques estn en la misma situacin, estn fuera de la supervisin del gobierno central que gobierna en Iraq.

Las resoluciones 1314 y 1325 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas subrayaron an ms la tendencia existente en la jurisprudencia internacional sobre proteccin de poblaciones refugiadas al insistir en la responsabilidad de los Estados a la hora de asistir a los civiles, incluidos los refugiados y los desplazados. Esta tendencia se refleja an ms en los llamamientos del ACNUR y en la declaracin final de la Cumbre Mundial de 2005. Las resoluciones 986, 1314 y 1325 crearon un antecedente legal que obliga y permite al CSNU a redactar y aprobar una resolucin que requiera ahora que se asigne una parte proporcionada de los ingresos del petrleo iraqu a los actuales refugiados iraques, a fin de proteger sus derechos humanos reconociendo que el petrleo iraqu es propiedad de todos los iraques, dentro y fuera de Iraq, como estableci la resolucin 986 del CSNU.

DEBILITANDO LA LOGICA DE LA VIOLENCIA: Adems de establecer el deber de proteccin, frecuentemente, la jurisprudencia internacional sobre los refugiados da mucha importancia a que se ayude al pas de origen a erradicar las causas de la violencia que hacen que la poblacin se desplace. La propuesta de la Iniciativa Internacional Iraqu sobre los Refugiados se adhiere tambin a esta lgica. Desde 1991, la poltica estadounidense hacia Iraq ha buscado destruir sus capacidades polticas, militares y econmicas en un intento de dividir el pas en tres o ms entidades para poder apropiarse de sus recursos naturales. La limpieza tnica que est actualmente teniendo lugar bajo instrumentacin estadounidense va intrnsicamente unida al reciente intento de controlar los recursos de Iraq fomentando y manipulando las identidades sectarias.

Desde el primer da de la ocupacin, EEUU ha venido apoyando a las fuerzas sectarias, suficientemente dbiles, ilegtimas y en conflicto entre ellas mismas como para poder crear un estado operativo, por tanto, necesitan de la direccin, proteccin, presencia y ayuda sin fin de los mismos EEUU. Slo se tolera el denominado proceso poltico en el que participan esas fuerzas en tanto en cuanto sirva para controlar y asegurar el desmantelamiento del unificado y soberano Estado iraqu, sus instituciones e infraestructuras; para desintegrar a la sociedad iraqu y a su tejido social mediante lmites sectarios y confesionales; y para ayudar a la ocupacin a reprimir la resistencia popular nacional del pueblo iraqu. Esta estrategia es la que se ha estado ejecutando a travs de toda la ocupacin como medio para destruir a Iraq como Estado y como nacin, para obligar a su pueblo a entregar sus recursos nacionales a las corporaciones e intereses estadounidenses.

No obstante, a pesar de quince aos de intentos continuos para someter a Iraq y a su pueblo, bien a travs de sanciones econmicas, guerra de agresin u ocupacin, la poltica de EEUU ha sido un fracaso. En 2006, despus de apoderarse de sus recursos, la ocupacin opt por delegar en las diversas fuerzas sectarias y milicias que haban promovido la tarea de desarraigar a la fuerza a la poblacin local residente. El proceso poltico y la limpieza tnica perpetrados no es sino una lucha de poder instrumentalizada entre las varias facciones sectarias que compiten por la recompensa econmica y/o poltica concedida por la ocupacin por privar al pueblo iraqu de su soberana desplazndole y conseguir el control local sobre zonas y recursos.

Una u otra milicia han venido purgando zonas enteras de las minoras que residan en ellas, cambiando de hecho la estructura demogrfica de regiones y barriadas enteras, especialmente en Bagdad, mientras mantienen a una de las milicias colaboradoras controlando, en cualquier escenario dado, a la gente y sus recursos. Aunque el sectarismo comienza atacando a las minoras y a los dbiles, pronto se extiende a todos los integrantes de la sociedad, los cuales pueden ser, dependiendo de los lugares, mayora o minora. La ocupacin cambia sus filiaciones como si no necesitara considerarse a s misma permanentemente atada a las respectivas agendas de cada faccin y defiende slo sus propios intereses. Esta estrategia criminal asegura un ciclo interminable de violencia que slo puede cortarse poniendo fin a su causa primigenia: la ocupacin estadounidense. Por ahora, todos los iraques se han visto afectados, todos los sectores de la sociedad iraqu se han visto forzados a huir.

Aunque la ocupacin utiliza el desplazamiento forzoso como medio de chantaje para, por turno, aterrorizar a la poblacin, desestabilizar a los pases anfitriones y saquear las riquezas iraques, una resolucin del CSNU que demande que el Estado iraqu destine la porcin proporcionada y legtima de la riqueza nacional iraqu a los refugiados iraques anulara eficazmente los objetivos de la ocupacin y privara a sus fuerzas sectarias de los beneficios conseguidos al desplazar a la poblacin para conseguir rditos polticos o econmicos. Inutilizara por completo la tctica de desplazar a la poblacin, mientras sus vctimas tendran garantizada por ley la porcin de los ingresos nacionales que por derecho les corresponde.

LA OBLIGACION DE ACTUAR: El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, como rgano supremo de las Naciones Unidas, tiene el deber y autoridad moral, legal y poltica de actuar protegiendo a los millones de iraques desplazados. Tras trece aos de desastrosas sanciones impuestas por Naciones Unidas que, segn antiguos ayudantes de secretarios generales de UN, cumplieron por dems el contenido de la definicin de genocidio enunciada por el derecho internacional, el CSNU fracas a la hora de actuar para proteger al estado y al pueblo de Iraq, o condenar y censurar a los responsables del lanzamiento de una guerra ilegal de agresin contra un estado miembro de las Naciones Unidas. Su silencio acerca de los horrendos costes humanos y materiales pagados por los iraques desde la ilegal invasin estadounidense en 2003 no slo es vergonzoso, tambin es criminal.

Una resolucin del CSNU sobre los refugiados iraques pondra fin a la complicidad de Naciones Unidas en este crimen, revelara la ilegalidad e hipocresa de la ocupacin, as como la naturaleza brutal e inhumana de las polticas que EEUU ha estado imponiendo en Iraq desde su ilegal invasin en 2003. Si queremos reestablecer un orden internacional pacfico, es necesario poner lmites al imperialismo estadounidense. No hace sino promover el sectarismo en todas partes. Y despus utiliza la dramtica situacin de los refugiados forzosos a causa de la violencia sectaria como herramienta poltica para chantajear y desestabilizar tanto a los pases de origen como a los pases anfitriones. Finalmente, utiliza a los refugiados como justificacin para lanzar una intervencin humanitaria, sin respeto a la soberana estatal, mientras trata de ocultar las crisis masivas humanitarias generadas por sus propias polticas sectarias.

Como muestran las cifras del ACNUR, la mayora de los iraques desplazados rechazan que se les trate como refugiados. Consideran que la concesin ese estatuto y su reubicacin es una victoria de facto para la ocupacin y para sus polticas de empujar a la poblacin fuera de Iraq, privndola de sus derechos nacionales. Todos los iraques saben que los planes de la ocupacin han fracasado completamente y que no pueden empezar de nuevo. Como ciudadanos iraques, saben que son soberanos sobre los recursos de Iraq, ahora y en el futuro. Es ms, son colectivamente conscientes de la situacin dramtica de sus hermanas y hermanos palestinos, a quienes, a pesar de tener garantizado el inalienable derecho al retorno por la resolucin 194 de las Naciones Unidas, se les niega la posibilidad de regresar desde hace casi 60 aos. Mientras este derecho est siendo objeto de regateo por algunos y utilizado como chantaje poltico por otros, se ven forzados a vivir en campamentos y de la caridad internacional. Los iraques se niegan a perder sus derechos sobre Iraq, o a aceptar la humillacin de tener que mendigar aunque sean soberanos de uno de los pases ms ricos en recursos del mundo. Confan en que Iraq sea pronto liberado, permitindoles volver con seguridad a sus hogares.

Finalmente, una resolucin del CSNU como la descrita protegera y defendera los derechos del pueblo iraqu a la vez que defendera valores humanos universales. Resaltara la soberana permanente del pueblo iraqu sobre sus recursos nacionales, desbaratando de ese modo los objetivos fundamentales de agresivos estados imperialistas de violar las economas de estados ms pequeos, su poblacin y recursos, doblegndolos por medios militares. Esto representara una victoria para la humanidad entera a la vez que ratificara la superioridad de la ley puesta en peligro y el deber de proteger la vida humana por encima de estados exclusivos o privados, corporaciones e intereses individuales.

Adems de proteger los derechos soberanos de Iraq y su pueblo, ahora y en el futuro, una resolucin del CSNU como la descrita condenara la plaga feudal del sectarismo, vinculando el futuro y destino de los ciudadanos iraques como miembros del mismo estado y nacin, beneficindoles equitativamente en la distribucin de sus recursos nacionales. Para desgracia de la ocupacin, aunque hay diferencias religiosas y culturales entre los refugiados iraques, todos son ciudadanos iraques con derechos protegidos, y todos estn unidos unos a otros por el pasado, presente y futuro de su nacin, as como por su situacin y destino comn. Al considerar y tratar a todos ellos como ciudadanos iguales de un pas unificado libre de cualquier forma de discriminacin, ya sea tnica, confesional o de gnero, una resolucin del CSNU como la descrita preparara el camino para establecer una base razonable donde empezar a restaar las heridas de Iraq como nacin, afianzando tambin el concepto de ciudadana la base de cualquier estado moderno- contra el actual concepto de identidad feudal, sectario y tribal de la ocupacin. Sera una accin preventiva contra las polticas que persiguen dividir para dominar y el uso de la limpieza tnica como instrumento poltico para controlar las riquezas comunes de un pueblo.

El CSNU debera redactar y aprobar una resolucin como la descrita si quiere rehabilitarse a si mismo de su consiguiente fracaso a la hora de defender su propia carta legal, proteger al pueblo y al estado de Iraq, as como la paz y estabilidad internacional. Tal resolucin defiende el principio de igualdad ante la ley, la soberana permanente de un pueblo sobre sus recursos nacionales y el inalienable derecho de los refugiados a volver a sus hogares, dando as la oportunidad al CSNU de acabar con su perpetuo doble rasero en la implementacin de la justicia internacional.

Los iraques han pagado un precio inconmensurable al defender la vida y valores humanos. La humanidad debera sentirse responsable de proteger a este pueblo en su lucha heroica por su liberacin nacional y dar pasos inmediatos para defender sus derechos y su soberana.

Hana Al-Bayati es coordinadora de la Iniciativa Internacional Iraqu para los Refugiados (www.3iii.org).

Enlace con texto original en ingls:

http://3iii.org/resources/oil-for-iraqi-citizens



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