Portada :: Venezuela
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-01-2008

Venezuela en la encrucijada

Alan Woods
El Militante




La revolucin venezolana ha inspirado a los trabajadores, campesinos y jvenes de toda Amrica Latina y a escala mundial. Durante la pasada dcada las masas revolucionarias han conseguido milagros, pero la revolucin venezolana no est completada. No se puede completar hasta que expropie a la oligarqua y nacionalice la tierra, los bancos y las industrias clave que siguen en manos privadas. Despus de casi una dcada esta tarea no se ha cumplido y representa una amenaza para el futuro de la revolucin.

La oligarqua venezolana se opone implacablemente a la revolucin. Detrs de ella est el poderoso imperialismo norteamericano, tarde o temprano la revolucin se enfrentar a la alternativa: o... o. E igual que la revolucin cubana fue capaz de llevar a cabo la expropiacin del latifundismo y el capitalismo, la revolucin venezolana se encontrar ante la decisin necesaria de seguir el mismo camino. Esa es realmente la nica salida.

La revolucin bolivariana ahora est en la encrucijada. Ha alcanzado el punto crtico donde se tendrn que tomar decisiones que tendrn una influencia determinante en el destino de la revolucin. El papel de la direccin es decisivo en este momento. Pero aqu encontramos la mayor de sus debilidades. Se puede decir sin temor a caer en la contradiccin que si existiera un genuino partido marxista en Venezuela con races en la clase obrera, entonces la revolucin socialista se habra completado ya hace mucho tiempo. Pero este partido no existe, mejor dicho, slo existe su embrin. Ese es el quid de la cuestin.

La cuestin de la direccin

Despus de todos los discursos sobre socialismo, todava no se han realizado las tareas fundamentales de la revolucin socialista. Hugo Chvez ha demostrado ser un luchado antiimperialista valiente y un consistente demcrata. Pero el coraje no es suficiente para ganar una guerra. Tambin es necesario tener una estrategia y tctica correctas. Y lo que es verdad para la guerra entre las naciones tambin lo es para la guerra entre las clases.

Los reformistas y estalinistas intentan argumentar que las "condiciones no estn maduras" para la revolucin socialista en Venezuela. Todo lo contrario, las condiciones para el triunfo de la revolucin socialista en Venezuela hoy son infinitamente ms favorables que lo eran en Rusia en 1917. No debemos olvidar que la Rusia zarista era un pas extremadamente atrasado y semifeudal, con una clase obrera muy pequea, menos de diez millones de una poblacin total de 150 millones de personas. Tampoco debemos olvidar que en febrero de 1917 el Partido Bolchevique tena slo 8.000 militantes en toda Rusia. Si se comparan con los cinco millones de militantes del PSUV la diferencia inmediatamente salta a la vista.

La correlacin de fuerzas de clase en Venezuela es mil veces mejor a la que tenan los bolcheviques en 1917. Pero aqu no se agota la cuestin. En la historia de la guerra cuntas veces ha sido derrotado un gran ejrcito por una fuerza mucho ms pequea de profesionales entrenados dirigidos por buenos oficiales? Muchas veces! En las revoluciones como en las guerras la calidad de la direccin es en ltima instancia decisiva.

Bajo la direccin de Lenin y Trotsky, el Partido Bolchevique consigui en un especio de tiempo muy corto ganar a la mayora decisiva de los trabajadores y soldados, dirigindoles hacia la toma del poder. Lo consiguieron basndose en ideas marxistas claras y mtodos que combinaban la firmeza ideolgica en todas las cuestiones fundamentales con la flexibilidad tctica necesaria para ganar a las masas al lado de la revolucin.

La existencia de ese partido y direccin en Venezuela sin duda habra facilitado mucho la tarea de la revolucin socialista. Pero este partido no existe y las masas no pueden esperar hasta que lo hayamos creado. Los sectarios y los formalistas son incapaces de comprender a las masas, cmo desarrollan la conciencia y se mueven para cambiar la sociedad. Para estas personas la cuestin es muy simple: proclamar el partido revolucionario. No hay diferencia si es un partido de dos o de dos millones. Pero las masas no entienden a los pequeos grupos revolucionarios y pasan sobre ellos sin ni siquiera percibirlos. La revolucin no puede ser dirigida por pequeos grupos de revolucionarios como un director que dirige una orquesta. Tiene una vida y lgica propias que no se corresponden con los esquemas formalistas de los sectarios. La naturaleza aborrece el vaco. En ausencia de una direccin proletaria revolucionaria firme armada con las ideas cientficas del marxismo, la direccin ha sido ocupada por el Movimiento Bolivariano.

Este incluye en sus filas a millones de trabajadores, campesinos y jvenes revolucionarios que luchan con todas sus energa por un cambio fundamental en la sociedad, por el socialismo. Identifican sus aspiraciones con la persona de Hugo Chvez, el fundador y lder indiscutible del Movimiento Bolivariano. Naturalmente! Las masas siempre son leales a las organizaciones y dirigentes que las despiertan a la vida poltica, que dan una expresin organizada a sus aspiraciones y las expresa en palabras.

Fortalezas y debilidades del bolivarianismo

Estas son conquistas indudables del movimiento bolivariano. Su lado fuerte es que est enraizada en las masas, en los millones de trabajadores, campesinos y pobres venezolanos que antes no tenan voz y ahora la tienen. Al poner en pie a estos millones y darles voz y esperanza, el Movimiento Bolivariano jug un papel muy progresista. Pero junto a sus puntos fuertes tambin hay muchos dbiles.

La debilidad ms importante del bolivarianismo es carece de un programa, poltica y estrategia clara para realizar las aspiraciones de las masas. Este hecho es comprensible dada la forma en que surgi el movimiento. No fue el producto de un programa elaborado sino de las aspiraciones poderosas, aunque imprecisas, de justicia nacional y social. Al principio esta circunstancia no fue un problema, corresponda totalmente con la psicologa de las masas, que slo estaban comenzando a despertar a la vida poltica. Una vez las masas fueron conscientes de que era una posibilidad de luchar por el cambio, lo abrazaron con entusiasmo. Eso cre un impulso irresistible que ha continuado durante una dcada, sacudiendo los cimientos de la sociedad y la poltica en Venezuela y ms lejos.

Sin embargo, dialcticamente, lo que al principio fue una fuente de fortaleza en determinado momento se transforma en su contrario. En ausencia de un programa cientfico y claro, de una ideologa inequvoca, el movimiento cae bajo la presin de fuerzas de clase contradictorias, que se reflejan en sus filas y especialmente en su direccin. Estas contradicciones, que en el fondo reflejan contradicciones de clase, se reflejaron en la evolucin poltica del propio Chvez.

El papel de Chvez

Ningn observador imparcial puede negar que durante la pasada dcada Hugo Chvez ha evolucionado de una manera sorprendente. Partiendo del programa de la democracia revolucionaria, ha entrado en conflicto repetidamente con los terratenientes, banqueros y capitalistas venezolanos, con la jerarqua de la Iglesia y con el imperialismo norteamericano. En todos estos enfrentamientos se ha basado en las masas de trabajadores, campesinos y pobres, que representan la verdadera fuerza motriz de la revolucin bolivariana, su nica base real de apoyo.

Finalmente, se ha posicionado a favor del socialismo, que es un acontecimiento muy importante. Aunque la naturaleza de este socialismo es tan imprecisa como el resto de la ideologa bolivariana, los trabajadores la estn llenando con su propio contenido de clase. Han procedido a ocupar las fbricas e instaurado el poder obrero. Los campesinos luchan por ocupar las grandes haciendas y realizar la revolucin agraria desde abajo.

La fuerza fundamental de Hugo Chvez no es la claridad de sus ideas sino el hecho de que ha expresado las aspiraciones profundas de las masas. Cualquiera que haya estado presente en un mitin de masas en Caracas ha presenciado la qumica electrizante que existe entre el presidente y las masas. Se nutren mutuamente. Las masas ven reflejadas sus aspiraciones en los discursos del presidente, el presidente va ms a la izquierda debido a la reaccin de las basas y, a su vez, da un impulso fuerte a estas aspiraciones.

La burguesa ha comprendido esta "qumica revolucionaria" y lucha por romper el vnculo que existe entre Chvez y las masas. Planearon asesinar al presidente, calculaban que su desaparicin fragmentara y desintegrara el Movimiento Bolivariano. Han organizado una conspiracin en las capas superiores del Movimiento Bolivariano para sustituirle por un candidato que sea ms "moderado", es decir, ms maleable a las presiones de la burguesa. El objetivo principal de la derrota del referndum constitucional no era en absoluto "impedir una dictadura" (ninguna de las medidas incluidas en la reforma se poda interpretar en ese sentido), sino evitar que Chvez se pudiera presentar de nuevo a la presidencia. Si triunfaran abrira el camino para el xito de la conspiracin que es conocida "chavismo sin Chvez".

Es bien conocido que la burocracia contrarrevolucionaria ha tomado medidas para aislar a Chvez de las masas mediante la creacin de un frreo crculo alrededor del Palacio de Miraflores. La amenaza de asesinato es real y justifica una estrecha seguridad. Pero este hecho tambin puede ser utilizado por los funcionarios como un pretexto para filtrar y censurar, garantizar que slo ciertas personas tienen acceso al despacho del presidente mientras que otros son excluidos por motivos polticos. Con estos mtodos reducen la presin de las masas y del ala de izquierdas, mientras que aumenta la presin de la burguesa y de los reformistas.

Por qu se perdi el referndum

Una y otra vez las masas, mostrando un instinto revolucionario infalible, han derrotado a las fuerzas de la contrarrevolucin. Este hecho engendr la ilusin peligrosa en la direccin y en las propias masas de que la revolucin era una especie de marcha triunfal que automticamente barrera a un lado todos los obstculos. En lugar de una ideologa cientfica y una poltica revolucionaria consistente, en la mente los dirigentes se instaur un especie de fatalismo revolucionario, que todo era lo mejor en el mejor de los mundos bolivarianos. No importa los errores que cometiera la direccin, las masas siempre responderan, los contrarrevolucionarios seran derrotados y la revolucin triunfara.

El corolario de este fatalismo revolucionario fue la idea de que la revolucin bolivariana tiene todo el tiempo del mundo, que socialismo finalmente llegar, incluso si tenemos que esperar cincuenta o cien aos. Es irnico que Heinz Dieterich y otros presenten esta idea (por ser ms exactos, este prejuicio) como "nueva y original". En realidad, procede directamente del cubo de basura del desacreditado liberalismo del siglo XIX. La burguesa, en un momento en que an era capaz de jugar un papel progresista desarrollando las fuerzas productivas, crea en la inevitabilidad del progreso, que hoy es mejor que ayer y maana ser mejor que hoy.

Esta idea (hoy totalmente abandonada por la burguesa y sus filsofos "posmodernos") ms tarde fue adoptada por los dirigentes reformistas del movimiento obrero internacional, en el perodo de auge capitalista previo a 1914. Los socialdemcratas decan que la revolucin ya no era necesaria, que lenta, gradual y pacficamente, la socialdemocracia cambiara la sociedad, hasta que un da llegara el socialismo para todos y que incluso se realizara. Estas ilusiones reformistas quedaron destrozadas por el estallido de la Primera Guerra Mundial y la Revolucin Rusa que la sigui. Ahora son pescadas del cubo de la historia, desempolvadas y presentadas como la ltima palabra del "realismo" socialista del siglo XXI.

Otro corolario ms es que la revolucin bolivariana debe limitarse a los estrechos lmites de las leyes y constituciones burguesas. Es irnico cuando la burguesa venezolana ha demostrado un desprecio absoluto por todas las leyes y constituciones. Ha realizado un sabotaje econmico y constantes conspiraciones, ha boicoteado las elecciones y tomado las calles con violentas protestas; ha realizado un golpe de estado contra un gobierno elegido democrticamente y, de no haber sido por la iniciativa revolucionaria de las masas en las calles, no habra vacilado en asesinar al presidente e instaurar una violenta dictadura en las lneas del Chile de Pinochet.

Todos estos acontecimientos son bien conocidos y no necesitan explicacin. En la defensa de sus intereses de clase la burguesa ha demostrado que no tiene ningn respeto por cualquiera de las leyes y constituciones. Se espera que las masas sigan cada punto y coma de la legislacin existente y obedezcan las "reglas del juego", como si fuera un juego de ajedrez o beisbol. Desgraciadamente, la lucha de clases no es un juego y no tiene reglas ni rbitro. La nica regla es que al final una clase debe ganar y la otra perder. Y como solan decirlos romanos: Vae victis! (Ay de los vencidos!).

Al principio estos mtodos parecan funcionar. Durante casi diez aos las masas han participado lealmente en cada referndum y eleccin, han votado masivamente a Chvez, a la revolucin bolivariana y al socialismo. Realmente es asombroso que las masas puedan permanecer en esta actividad efervescente durante tanto tiempo. No hay precedentes de una situacin revolucionaria que dure al menos diez aos sin encontrar una solucin, bien sea el triunfo de la revolucin o de la contrarrevolucin.

Las masas votaron por un cambio fundamental en sus condiciones de vida. Se demostr con absoluta claridad en las elecciones presidenciales de diciembre de 2006, cuando le dieron el mayor nmero de votos de la historia de Venezuela. Pero aunque se adoptaron algunas medidas progresistas, incluidas nacionalizaciones, el ritmo del cambio es demasiado lento para satisfacer a las aspiraciones y reivindicaciones de las masas.

Habra sido bastante posible que el presidente introdujera una ley habilitante en la Asamblea Nacional para nacionalizar la tierra, los bancos y las industrias clave bajo el control y gestin de los trabajadores. Esto habra roto el poder de la oligarqua venezolana. Adems, se podra haber hecho de modo legal a travs del parlamento elegido democrticamente, porque en una democracia los representantes elegidos por el pueblo se suponen que son soberanos. Dejemos a los abogados que pleiteen sobre este o ese punto. La gente espera que el gobierno que ellos han elegido acte en sus intereses, y que acte de una manera decisiva.

En lugar de accin decisiva contra la oligarqua, que habra entusiasmado y movilizado a las masas, lo que presentaron fue otro referndum constitucional. Pero cuntos referendos y elecciones son necesarios para llevar a la prctica lo que quieren las masas? La gente est cansada de tantas elecciones, tantas votaciones, tantos discursos vacos sobre el socialismo que les presentan con un cuadro maravilloso que no se corresponden con lo que ven cada da.

Qu ven las masas? Despus de casi una dcada de lucha ven que los mismos ricos y poderosos an poseen la tierra, los bancos, las fbricas, los peridicos y la televisin. Ven a los corruptos en posiciones de poder: gobernadores, alcaldes, funcionarios del estado y del Movimiento Bolivariano, y s, tambin en Miraflores, que llevan camisetas rojas y hablan del socialismo del siglo XXI, pero que son arribistas y burcratas que no tienen nada en comn con el socialismo o la revolucin.

No ven ninguna accin contra los funcionarios corruptos que se llenan los bolsillos y socavan la revolucin desde dentro. Ven que no se acta contra los capitalistas que sabotean la economa y que se niegan a invertir en la produccin y aumentan los precios. Ven que no se hace contra los conspiradores que derrocaron al presidente en abril de 2002. Ven a los terratenientes que asesinan impunemente a activistas campesinos. Ven los precios subir en los mercados y ven a los portavoces del gobierno negando que haya problemas. Ven todas estas cosas y se preguntan: hemos votado por esto?

El papel pernicioso del reformismo

En toda esta situacin juegan un papel pernicioso los reformistas, estalinistas y burcratas que han ocupado puestos clave en el Movimiento Bolivariano y que intentan poner freno a la revolucin, paralizarla desde dentro y eliminar todos los elementos de genuino socialismo. Estos elementos le dicen constantemente a Chvez que no vaya tan rpido, que sea "ms moderado" y que no toque la propiedad privada de la oligarqua.

Desde que Chvez por vez primera plante la cuestin del socialismo en Venezuela, los reformistas y los estalinistas han concentrado todas sus energas en revertir la direccin socialista de la revolucin, alegando que la nacionalizacin de la tierra, los bancos y las industrias sera un desastre, que las masas no estn "maduras" para el socialismo, que la expropiacin de la oligarqua alejara a la clase media y as continuamente. El defensor y "terico" ms constante de esta lnea de capitulacin es Heinz Dieterich.

Dieterich se opuso al referndum constitucional. Se puede discutir el contenido y el momento del referndum. En realidad, en nuestra opinin, no era necesario en absoluto convocar un referndum. Lo que haca falta era utilizar la victoria electoral para adoptar medidas decisivas contra la oligarqua y la contrarrevolucin. Pero en absoluto esta era la posicin de Dieterich y los reformistas. Ms bien lo contrario, se opusieron al referndum porque se oponan al movimiento hacia la transformacin socialista de la sociedad. Quieren frenar la revolucin y que de marcha atrs para complacer a la oposicin contrarrevolucionaria y al imperialismo.

En vspera del referndum, Dieterich pblicamente se aline con el renegado Baduel. Pidi que Chvez se uniera con Baduel, es decir, que la revolucin debera unirse con la contrarrevolucin. Ese era, y an es, el programa de Dieterich y los reformistas. Para ellos la derrota del referndum era como un man cado del cielo. Ahora pueden intensificar su presin sobre el presidente: "ves donde nos ha llevado tu terquedad?? Deberas escucharnos! Somos realistas. Comprendemos las cosas mejor que t! No debes tener tanta prisa. Debes abandonar todos los pensamientos sobre el socialismo y llegar a un acuerdo con la oposicin y la burguesa, o estaremos perdidos".

Ahora la estrecha derrota en el referndum constitucional se est presentando como un giro hacia el "centro", es decir, a la derecha, como una prueba de que es necesario conciliarse con la clase media (es decir, capitular ante la burguesa). Esta es la lnea que asiduamente estn difundiendo Dieterich y los reformistas. Si Chvez les escucha, y hay algunas pruebas que indican que es as, la revolucin se encontrar en un peligro extremo.

Estos "amigos" de la Revolucin Bolivariana nos recuerdan a los amigos de Job, que le "reconfortaban" en su momento de necesidad con una patada en los dientes. Estos "amigos" nos traen a la mente el viejo refrn: "De los amigos nos guarde Dios que de los enemigos me guardo yo".

Un movimiento peligroso

Siguiendo el consejo de aquellos que quieren llegar a un acuerdo con los contrarrevolucionarios, Chvez concedi la amnista a varios dirigentes de la oposicin relacionados con el golpe militar de abril de 2002 y el cierre patronal petrolero que provoc unas prdidas de 10.000 millones de dlares para la economa, y que casi consigue aplastar la revolucin.

Debemos recodar que el "decreto Carmona" del gobierno golpista disolvi las instituciones pblicas elegidas democrticamente, como el Tribunal Supremo y la Asamblea Nacional. Aquellos que escribieron y firmaron este infame documento sern amnistiados. Sern liberados para que continen con sus actividades contrarrevolucionarias.

Chvez dijo que esperaba que el decreto de amnista "enviara un mensaje al pas de que podemos vivir juntos a pesar de nuestras diferencias". Evidentemente se trata de un intento de establecer una poltica de "reconciliacin nacional", siguiendo las recetas bien conocidas de Dieterich. Es un movimiento muy peligroso. Si el golpe hubiera triunfado, qu habra hecho de no haber sido por el movimiento revolucionario de las masas, alguien puede creer que los contrarrevolucionarios se habran comportado de esta manera? Habran asesinado a Chvez y muchos de sus seguidores, y despus se hubiesen ido a la cama con la conciencia tranquila.

Segn la lgica de los reformistas, una actitud conciliadora abrir el dilogo y obligar a la oposicin a adoptar una posicin ms razonable. Este argumento no tiene ninguna base. En repetidas ocasiones en el pasado, Chvez ha intentado este tipo de cosas. Los resultados han sido exactamente lo contrario a los que pronosticaban los reformistas. Eso se demostr despus del golpe de abril de 2002, cuando el presidente ofreci negociar con la oposicin. Cul fue el resultado? No la reconciliacin nacional sino el sabotaje de la economa. Despus tambin Chvez ofreci negociar. El nico resultado fue un nuevo intento de derrocar al gobierno con el referndum revocatorio.

Pero quiz la oposicin ha aprendido la leccin. Quiz ahora est ms dispuesta al compromiso. Cmo reaccion la oposicin contrarrevolucionaria ante el decreto? Corrieron a abrazar al presidente? No! La jerarqua reaccionaria de la Iglesia Catlica lo calific de "discriminatorio" y exige que se ample a los oficiales de la polica culpables de asesinado adems de otros clebres contrarrevolucionarios, como el lder estudiantil de la oposicin de 40 aos de edad Nixon Moreno, que es buscado en relacin al intento de violacin de una oficial de polica en Mrida, Mnica Fernndez, que orden el arresto ilegal de ex ministro de interior Ramn Rodrguez Chacn durante el golpe de estado, quieren que este elemento se beneficie del decreto. Ahora defienden que la amnista se ample para incluir a "exiliados polticos" como Carmona Estanga y Ortega.

Estos criminales, que nos mostraron ningn remordimiento o disposicin a rectificar sus acciones, ahora sern liberados para seguir con sus actividades contrarrevolucionarias. Esto ha provocado una indignacin justificada en la base chavista. Manuel Rodrguez dice que el presidente no debera haber firmado el decreto y se pregunta: "Dnde estaban nuestros derechos humanos cuando ellos [la oposicin] paralizaron el pas?"

Debera desacelerarse la revolucin?

"Ayudado" por sus asesores reformistas, el presidente ha sacado conclusiones incorrectas del referndum. Durante el programa Al Presidente del 6 de enero dijo:

"Yo estoy obligado a reducir la velocidad de marcha. He venido imprimindole una velocidad a la marcha ms all de las capacidades o posibilidades del colectivo; lo acepto, y he all uno de mis errores (...) Las vanguardias no pueden desprenderse de la masa. Tienen que estar con la masa! Yo estar con ustedes, y por eso tengo que reducir mi velocidad (...)

"Para nada es un espritu de rendicin, ni de moderacin ni de conservadurismo. Es realismo. Realismo! (...) Calma, paciencia, solidez revolucionaria. Nadie debe sentirse derrotado ni desmoralizado (...) "Yo prefiero reducir la velocidad, fortalecer las piernas, los brazos, la mente, el cuerpo, la organizacin popular y el poder popular. Y cuando estemos listos ms adelante, entonces acelerar la marcha".

Estas palabras sonarn a msica celestial en los odos de todos esos burcratas y reformistas que llevan camisetas rojas pero que se oponen fundamentalmente al socialismo, que luchan por descarrillar la revolucin. Estas personas siempre gritan sobre el "realismo" y la necesidad de moverse ms lentamente. Hablan sobre el socialismo del siglo XXI pero en realidad lo que les gustara es posponer el socialismo al siglo XXII o XXIII, o mejor an, de manera indefinida. El presidente continuaba:

"Son necesarias las mejoras en nuestras estrategia de alianzas. No podemos dejarnos descarrillar por tendencias extremistas. No somos extremistas ni podemos serlo. No! Tenemos que buscar alianzas con las clases medias, incluida la burguesa nacional. No podemos apoyar tesis que han fracasado en todo el mundo, como la eliminacin de la propiedad privada. Esa no es nuestra tesis".

Hemos ledo estas declaraciones antes, en los artculos y discursos de Heinz Dieterich, el ex - marxista que se ha pasado al campo del reformismo y la burguesa. Al leer estas palabras nos podemos hacer una idea clara de que tendencia lleva ahora la ventaja en Miraflores. Es una tendencia que ha estado trabajando paciente y sistemticamente durante los ltimos aos, intrigando contra el socialismo y la revolucin, luchando para aislar a Chvez de las masas y del ala revolucionaria.

Somos extremistas? No, somos socialistas revolucionarios, marxistas. Slo los latifundios, banqueros y capitalistas pueden ver el socialismo como algo "extremo". Pero son una pequea minora de la sociedad. La aplastante mayora de la poblacin ve el socialismo como algo bastante normal, y en absoluto extremo. El presidente ha dicho en ms de una ocasin que el capitalismo es esclavitud. Es "extremo" desear la abolicin de la esclavitud? Slo los esclavistas podran decir eso.

Estamos a favor de abolir toda propiedad privada? No, no estamos a favor de tocar la propiedad privada de la aplastante mayora de la poblacin: los trabajadores, campesinos, pequeos comerciantes y clase media. No nos proponemos la colectivizacin del televisor, automvil o casa del barrio, menos an de su esposa e hijos. Estas son mentiras ridculas que fueron utilizadas por la oposicin contrarrevolucionaria en su campaa de calumnias por el voto al "no".

Lo que defendemos es la expropiacin de la propiedad de la oligarqua: la nacionalizacin de la tierra, los bancos e industrias clave. Eso significa menos de un dos por ciento de la poblacin, no la clase media sino los super-ricos especuladores y parsitos que no hacen nada para desarrollar la economa venezolana pero que sabotean constantemente la produccin, creando escasez artificial y aumento de precios. A Dieterich y otros reformistas les hacemos una pregunta muy sencilla: Cmo es posible conseguir el socialismo sin expropiar la propiedad de la oligarqua?

El PIB de Venezuela ha crecido un 8,4%. Pero hay serios problemas. La inflacin oficial es del 22,5 por ciento. El aumento de los precios afecta a los sectores ms pobres que a los acomodados. Hay continuas escaseces de comida, que afecta a productos tan bsicos como la leche, las alubias y el pollo. Este hecho demuestra la total insuficiencia de la agricultura privada en Venezuela. Una tierra potencialmente rica y frtil tiene que importar ms del 70 por ciento de su comida: una situacin escandalosa.

La escasez de productos alimenticios bsicos como resultado del sabotaje deliberado de los agricultores capitalistas y los monopolios de la distribucin, jugaron un papel importante en la derrota del referndum sobre la reforma constitucional. Qu medidas relevantes han adoptado los ministros? Inmediatamente despus del referndum se anunci que se eliminaba el control del precio de la leche y se habl de que se levantara tambin el control de precios sobre toda una serie de productos. Una vez ms se trata de concesiones a la oligarqua.

Existe una solucin muy simple a los problemas de escasez de comida: la expropiacin de todas las empresas e individuos que participan en el sabotaje de la cadena de distribucin alimenticia. Esta medida, que es perfectamente democrtica, se podra haber introducido hace mucho tiempo, pero en particular despus de la aprobacin hace un ao del decreto sobre acumulacin y sabotaje. Toda la tierra expropiada, las instalaciones y equipamiento deberan ser puertos bajo el control democrtico de comits formados por representantes de los trabajadores y campesinos, para garantizar la distribucin de comida a las masas. Adems, se deberan crear comits de aprovisionamiento en todos los barrios pobres y obreros para ejercer una vigilancia revolucionaria sobre la distribucin de comida y emprender la lucha contra la acumulacin, el sabotaje, la corrupcin, crimen organizado, etc.,

Estos hechos demuestran que la economa de mercado est fracasando en Venezuela. Los terratenientes y los capitalistas no pueden ni tampoco resolvern los problemas bsicos de la economa. La nica forma de poner fin al sabotaje y garantizar que el enorme potencial econmico de Venezuela se utiliza en beneficio de su pueblo es nacionalizar la propiedad de la oligarqua y crear una economa socialista planificada gestionada democrticamente por la clase obrera.

El consejo de Lukashenko

Qu suerte para Venezuela tener tantos asesores! Tiene baldes de consejos, llegan toneladas de consejos por carretera y por tren. Si cada uno de los consejos valiera un bolvar cada ciudadano de Venezuela sera millonario. Parece que Lukashenko, el presidente de Bielorrusia, tambin ha dado un consejo a Chvez.

Pero antes de dar un consejo a alguien debera examinar primero sus propias credenciales. Despus de todo, no aceptaramos consejos de los efectos nocivos de la bebida de un alcohlico crnico, o de los puntos de sutura de la intervencin cerebral por un carnicero. Lukashenko nos habla como "testigo del colapso de la Unin Sovitica". S, no slo fue testigo, sino tambin en parte responsable de ello. La URSS fue destruida desde dentro por una casta parasitaria de burcratas que absorba una gran parte de la plusvala producida por los trabajadores soviticos.

Esta casta burocrtica en la URSS socav las conquistas de la economa nacionalizada planificada a travs del robo, la mala gestin y la corrupcin. Es decir, actuaron de un modo similar a la burocracia contrarrevolucionario en Venezuela que estrangula la revolucin incluso antes de su nacimiento. Lukashenko era un miembro de esta casta burocrtica privilegiada en la vieja Unin Sovitica.

En aquellos das solan autodenominarse "comunistas" y se presentaban en la tribuna del Primero de Mano haciendo discursos sobre el socialismo. Ahora se han convertido en los juguetes del capitalismo y la economa mercado. Se han convertido en empresarios y conseguido fortunas. En Venezuela el mismo tiempo de burcratas llevan camisetas rojas y tambin se suben a las tribunas a hablar sobre socialismo. Tienen tanto en comn con el socialismo como Lukashenko.

Qu suerte de consejo! Y qu suerte que todos los consejos vayan dirigidos en el mismo sentido: "No seas loco Chvez! No vayas tan rpido! Olvida el socialismo! No escuches a los trabajadores y campesinos. Estn locos! Escucha a los chicos con dinero! Convnceles para que sean buenos patriotas e inviertan en Venezuela. Si lo haces todo ir bien!"

Lukashenko segn parece le dijo a Chvez: "Los empresarios, esta burguesa nacional, debes hacer que tengan una buena impresin nacional, que amen su Nacin y Patria, incluso si son empresarios y tienen dinero. Ellos deben invertir en el pas!"

Si las implicaciones no fueran tan serias estas palabras seran bastante divertidas. No sabemos qu burguesa nacional existe en Bielorrusia. Pero sabemos que la burguesa venezolana no invierte en Venezuela. Sabemos que hay huida de capital. Conocemos que hay sabotaje econmico. Que existe una especulacin que est vaciando las estanteras de productos bsicos y disparando los precios. Sabemos que las fbricas se cierran y que los trabajadores son echados a la calle. Eso es lo que sabemos. Y tambin quin es el responsable y por qu.

Qu propone el presidente de Bielorrusia? Propone que pidamos a los capitalistas venezolanos que se comporten, que cesen su sabotaje y sean patriotas. Es exigir peras al olmo. Los capitalistas no se impresionarn con discursos sobre el patriotismo. Siempre actan de acuerdo con sus intereses de clase. Tienen inters en apoyar la revolucin bolivariana? Hemos visto cual ha sido su actitud durante los ltimos diez aos. Slo un ciego no comprendera que la burguesa es implacablemente hostil a la revolucin y a todo lo que significa.

No es posible reconciliar los intereses del proletariado y los de la burguesa. O se apoyan los intereses de la clase obrera, que es la gran mayora de la sociedad, o se apoyan los intereses de la minora de parsitos adinerados, los banqueros, terratenientes y capitalistas. Pero no se puede apoyar a ambos. Si se intentan reconciliar intereses de clase, los reformistas terminarn apoyando inevitablemente a la clase dominante contra la clase obrera.

La cuestin del Estado

Chvez ha anunciado una "reestructuracin profunda" de su gobierno, incluido el nombramiento de un nuevo vicepresidente y cambiado a 13 de los 27 ministros. Ha habido muchos cambios en los ltimos diez aos. Se cambian ministros a una velocidad vertiginosa, pero no resuelve nada. Lo que hace falta no es la remodelacin constante por arriba sino la implantacin de una poltica socialista.

El presidente desea afrontar la corrupcin, que correctamente dice es uno de los enemigos ms peligrosos de la revolucin. Realmente lo es. Pero es imposible resolver el problema de la burocracia con mtodos burocrticos. La nica manera de erradicar la corrupcin y la burocracia a mediante la implantacin general del control y administracin obrera, la limitacin de los salarios de los funcionarios al nivel de un trabajo cualificado y la revocacin inmediata de cualquier funcionario, ministro, gobernador o alcalde que no ponga en prctica la voluntad del pueblo.

Diez aos despus del inicio de la revolucin, el viejo aparato del estado heredado de la Cuarta Repblica sigue existiendo. Ese es el problema! Toda la historia demuestra que es imposible llevar a cabo una revolucin sin liquidar el viejo aparato del estado, que permanecer como una fuente constante de corrupcin, burocracia y opresin. Pero los reformistas no escucharn esto. Dicen que las masas son incapaces de gobernar. Pero quines son las personas mejor preparadas para administrar la sociedad bajo el socialismo: los burcratas y arribistas o los propios trabajadores?

En Inveval, que desde hace unos aos est ocupada y es administrada por los trabajadores, hay control obrero y todos, desde las limpiadoras al director, reciben el mismo salario. No hace mucho Chvez dijo que ste era el modelo a seguir, y as es. No queremos repetir la experiencia de la caricatura totalitaria burocrtica de "socialismo" que colaps en la URSS. Lo que hace falta es regresar al programa democrtico planteado por Lenin y Trotsky, el programa de la democracia obrera.

Cmo perder las elecciones

a revolucin sufri un revs en el referndum constitucional. Pero de ninguna manera significa una derrota decisiva. Muchos factores pueden intervenir para transformar la situacin incluso en los prximos meses. En 2008 habr elecciones en todo el pas a gobernadores y alcaldes. Est claro que la oposicin contrarrevolucionaria, animada por el resultado del referndum, movilizar todas sus fuerzas para recuperar posiciones en estas elecciones. La pregunta es: pueden los bolivarianos movilizar a las masas para derrotar a la oposicin?

Chvez insiste en que deben garantizar no perder nada de terreno frente a la contrarrevolucin:

"Debemos estar preparados, porque a finales de ao habr elecciones" dijo Chvez. "La contrarrevolucin no descansar un segundo intentando recuperar espacio. Imaginad por un segundo si eso ocurriera" avis. El presidente urgi a la consolidacin del nuevo Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Anunci que el congreso fundacional del nuevo partido se celebrara el 12 de enero y que el anterior vicepresidente, Jorge Rodrguez, estar ahora a la cabeza del Comit Promotor Nacional del PSUV. Jorge Rodrguez es visto como el ala de izquierdas.

"Pido a todos que pongan la energa y la voluntad porque el nuevo partido que necesitamos se consolide pronto". El congreso se espera que dure que dure un mes y decidir el programa poltico, estructura y estatutos del nuevo partido.

La fundacin del PSUV fue un paso muy importante, pero slo puede triunfar si defiende con firmeza el socialismo. Chvez mencion los cinco "motores" de la revolucin, su plan para mover el pas hacia el llamado socialismo del siglo XXI, e insisti en que su gobierno continuara avanzando con el plan, pero lament que no se puedan hacer muchos cambios debido al fracaso de la reforma constitucional. "No podemos avanzar en ellas porque dependan de la reforma constitucional".

Pero por qu la revolucin permitira a la oposicin dictar lo que puede y no puede hacer cuando ha ganado el referndum por un margen estrecho? Por qu debera ser la cola la que mueva al perro? Esa una manera segura de desencantar a las masas que ya estn desilusionadas con el ritmo lento del cambio. Eso crear un ambiente de apata y ms abstenciones en las elecciones. Eso es lo que quiere la oposicin.

Chvez ha defendido una alianza de "fuerzas patriticas" en la prxima cita electoral a gobernadores y alcaldes que se celebrar en octubre de este ao, en la que participar el PSUV, el Polo Patritico (PPT) y el Partido Comunista de Venezuela. El PSUV es un partido de masas con millones de militantes y seguidores que quieren luchar por el socialismo. Por qu necesita aliarse con el PPT que es un partido muy pequeo con una poltica oportunista? Se podra decir que uno ms uno es igual a dos, pero dos hombres en un barco remando en direcciones contrarias es igual a parlisis.

Los marxistas venezolanos apoyarn al PSUV y lucharn en el congreso por un programa y poltica socialistas. Nos oponemos a las alianzas con partidos y organizaciones que no luchan enrgicamente por el socialismo. Nos oponemos a alianzas y bloques con la burguesa. Avisamos que esa poltica defendida por los reformistas de conciliacin con las fuerzas de la reaccin no llevar a la reconciliacin nacional y la paz. Todo lo contrario, la poltica de colaboracin de clase desmotivar y desencantar a los activistas del Movimiento Bolivariano, que son las tropas de choque de la revolucin. Animar a las fuerzas contrarrevolucionarias, que con cada paso atrs exigir diez ms. Esa es la manera segura de perder las elecciones.

Y cmo ganarlas

El presidente tambin dijo: "debemos encontrar alianzas para fortalecer el nuevo bloque histrico, como sola denominarlo Gramsci. Slo hace un ao que ganamos las elecciones con un 63 por ciento de los votos, ms de 7 millones de votantes. Tenemos una base muy fuerte".

S, hace un ao ms de siete millones votaron a Chvez y realmente es una base muy fuerte. Pero la pregunta es la siguiente: por qu casi tres millones de personas no votaron en el referndum constitucional? Dieterich dice: porque Chvez ha ido demasiado lejos, demasiado rpido y por tanto debe desacelerar el ritmo. Pero este argumento es falso de cabo a rabo.

La oposicin no gan el referndum constitucional: lo perdieron los bolivarianos. Despus de esfuerzos sobrehumanos, la oposicin slo consigui aumentar los votos en aproximadamente 200.000, mientras que el voto chavista cay en unos tres millones. Eso no demuestra que se haya producido un giro hacia el "centro" sino lo contrario, que existe una gran y creciente polarizacin entre las clases. Tambin demuestra que hay elementos de cansancio y desilusin en las masas que son la base del movimiento bolivariano.

La derrota del referndum constitucional fue una advertencia de que las masas se comienzan a cansar de una situacin en la que se habla interminablemente sobre socialismo y revolucin pero que no ha producido un cambio fundamental el sus condiciones de vida. Las masas ha sido muy pacientes, pero su paciencia se agota. La idea de que siempre seguirn a los dirigentes, esa idea falsa y peligrosa del fatalismo revolucionario, ha demostrado ser totalmente falsa.

Todo lo contrario! Es el ritmo lento de la revolucin lo que est provocando desilusin entre una capa creciente de las masas. Para ellas, el problemas no es que haya ido demasiado lejos y rpido, sino que ha ido demasiado lenta y no lo suficiente lejos. Si esta desilusin contina, llevar a la apata y la desesperacin. Preparar la contraofensiva de las fuerzas de la reaccin que puede minar la revolucin y preparar una derrota seria. Ha llegado el momento de cambiar las palabras por la accin, de tomar medidas decisivas para desarmar a la contrarrevolucin y expropiar a la oligarqua.

El nico camino, el socialismo!

Es inevitable la derrota? No, por supuesto que no. La revolucin puede triunfar, pero slo con la condicin de que el ala estalinista-reformista Dieterich sea desenmascarada y derrotada polticamente. Hay que purgar el movimiento de burcratas, arribistas y elementos burgueses, defender con firmeza un programa socialista. Slo triunfar con esa condicin, de cualquier otra manera no.

Cuando Simn Bolvar levant por primera vez la bandera de la rebelin contra el poderoso Imperio espaol, para muchos pareca algo totalmente imposible. Sin duda si Heinz Dieterich hubiera vivido en aquella poca habra despreciado al Libertador, como hace con los marxistas. Bolvar, comenz con un pequeo puado de seguidores, pero finalmente triunf, igual que Chvez, cuya causa al principio pareca intil, pero triunf porque moviliz a las masas por la lucha contra la oligarqua. La batalla no se ha terminado y la victoria no est garantizada. Nunca es as. Pero una cosa est clara, la nica manera de triunfar es despertar a las masas a la lucha revolucionaria.

O la mayor de las victorias o la ms terrible de las derrotas: estas son las nicas dos alternativas que hay ante la revolucin bolivariana. Aquellos que prometen un camino fcil, el camino del compromiso de clase, en realidad juegan un papel reaccionario, creando falsas esperanzas e ilusiones, desarmando a las masas frente a las fuerzas contrarrevolucionarias que no tienen tales ilusiones y se preparan para derrocar a Chvez tan pronto como lo permitan las condiciones. La nica manera de evitar este proceso es liquidando el poder econmico de la oligarqua, expropiando a los terratenientes, banqueros y capitalistas, introduciendo un plan socialista de produccin.

Dieterich y los reformistas dicen que actuar de esta manera sera provocar a los imperialistas y reaccionarios. Eso es absurdo. Los imperialistas y reaccionarios han demostrado con sus acciones que no necesitan ninguna provocacin para actuar. Estn continuamente actuando para destruir la revolucin. La idea de que cesarn sus actos contrarrevolucionarios si "demostramos moderacin" y conciliar con los reaccionarios es una locura y muy peligrosa. Todo lo contrario, este comportamiento slo servir para envalentonarles y animarles.

Por supuesto, aislada, la revolucin venezolana en ltima instancia no puede triunfar. Pero no estara aislada mucho tiempo. Una Venezuela revolucionaria debera hacer un llamamiento a los trabajadores y campesinos del resto de Amrica Latina para que sigan su direccin. Dadas las condiciones que existen en todo el continente, este llamamiento no caera en odos sordos. El ejemplo de un estado obrero democrtico en Venezuela tendra un impacto mayor que la Rusia de 1917.

Dada la enorme fuerza de la clase obrera y el callejn sin salida del capitalismo en todas partes, los regmenes burgueses de Amrica Latina caeran rpidamente, creando las bases para la Federacin Socialista de Amrica Latina y, finalmente, el socialismo mundial. Sobre la base de un plan comn de produccin y la nacionalizacin de los bancos y monopolios bajo el control y gestin democrtica de los trabajadores, sera posible realmente unir las fuerzas productivas de todo el continente, movilizando de este modo una fuerza productiva colosal. El desempleo y la pobreza seran cosas del pasado. La jornada laboral se podra reducir inmediatamente a 30 horas semanales sin reduccin salarial. Como una reforma para demostrar la superioridad de los mtodos socialistas, tendra consecuencias inmensas en todo el mundo. Pero lo que es incluso ms importante, como explicaba Lenin, es que dara el tiempo necesario a toda la clase obrera para dirigir la industria y el Estado. Despus un plan socialista de produccin, controlado de arriba abajo por la clase obrera, llevara aun aumento inmenso de la produccin, a pesar de la reduccin de horas. La ciencia y la tcnica, liberadas de las cadenas del beneficio privado las desarrollara a un nivel jams visto.

La democracia ya no tendra su actual carcter restrictivo sino que se expresara en la administracin democrtica de la sociedad por parte de toda la poblacin. Sentara las bases para un enorme florecimiento del arte, la ciencia y la cultura, acercara toda la rica herencia cultural de los pueblos de todo el continente. Eso es lo que Engels denomin el salto de la humanidad del reino de la necesidad al reino de la libertad. Ese es el genuino socialismo del siglo XXI: la nica alternativa para la revolucin venezolana.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter