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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-10-2004

Art Spiegelman, ganador del premio Pulitzer, cre un comic sobre el atentado a las Torres y sus consecuencias. Los grandes medios norteamericanos no lo aceptaron
La historieta que nadie quiere publicar

Juan Sasturain
Pgina 12


Un mes atrs, y coincidente con el tercer aniversario de los atentados del 11 de septiembre, el historietista norteamericano Art Spiegelman, editor de la mtica Raw y ganador del Premio Pulitzer por su lbum Maus a principios de los noventa, lanz en Estados Unidos y simultneamente en Francia, Italia, Alemania, Holanda y Espaa un extraordinario volumen de comics sobre la tragedia del 2001 y sus consecuencias, titulado In the Shadow of No Towers (Sin la sombra de las Torres, en su versin castellana). Mucho ms all de la resonancia meditica que le garantiza la espectacularidad del tema, se trata de un autntico acontecimiento artstico: Spiegelman llega, formal y conceptualmente, muy lejos. Como en Maus, como en la versin ilustrada del poema The Wild Party, como en sus libros para nios, cada vez por una mano diferente, Spiegelman explora y explota nuevas formas para desafos nuevos. El resultado es simplemente poderoso. El lbum de slo 42 pginas en gran formato a color y con memorable tapa negra fue editado por Pantheon Books Editorial Norma se encarg de la edicin espaola y es la respuesta artstica y personal del autor no slo a los atentados terroristas, sino a su tratamiento en los medios y a sus secuelas en la poltica exterior de Bush, con la guerra de Irak incluida. En el prlogo, Spiegelman cuenta su experiencia inmediata del desastre vive en Greenstreet y Canalstreet, en la llamada zona cero y evoca la imagen del esqueleto de una de las Torres en llamas, justo antes de evaporarse. En seguida l y su esposa, Franoise Mouly, corrieron entre el humo para rescatar a Dash, su hijo de nueve aos, de la cercana Escuela de las Naciones Unidas, y a Nadja, de trece, cuyo colegio queda a pocas cuadras de las Torres. Senta que llegaba el fin del mundo, que el bblico Armaggedon estaba prximo dice, aunque en realidad slo mi pequeo mundo privado se acab, y para siempre. Bajo esa impresin, Spiegelman se puso a trabajar casi de inmediato sobre su experiencia personal del atentado como una forma de refugio, de exorcismo o de terapia. As, realiz esa misma semana una memorable tapa para el New Yorker, donde su mujer es directora de arte y l era, por entonces, habitual ilustrador. Es esa misma siniestra imagen las Torres ms oscuras recortadas sobre un fondo tambin negro que ahora, con una tira colorida atravesada, es tapa de In the Shadow of the No Towers. Para llegar a este libro despus de tres aos del shock, Spiegelman no hizo otra cosa durante todo el 2002 y hasta fines del 2003 que trabajar las pginas con una dedicacin nihilista, ya que senta que nunca las vera publicadas, que todo acabara (Nueva York acabara) antes de que las terminara. Al principio pens slo en capturar lo que me pas aquel da, recuerda Spiegelman. Mi objetivo era mostrar lo que haba visto en directo y contrastarlo con la realidad que presentaron los medios. Y en el arranque es as: en las primeras pginas del lbum se ve a las Torres Gemelas, de diseo esqueltico, envueltas en llamas de color naranja y amarillo, mientras la multitud callejera huye desesperada de la terrible escena y un gran zapato que dice Jihad cae sobre sus cabezas. Sin embargo, el tiempo y Bush decidieron que el relato no se quedara all, fuera otra cosa. Lo explica l mismo: El New York Times public una resea sobre m en la seccin de arte en el otoo del ao pasado declaraba hace poco que incluso iba acompaada de la mismsima vieta (extrada de su work in progress) en que yo apareca igualmente aterrorizado tanto por Al Qaida como por mi gobierno. El terror y la compulsin inicial haban ido dando espacio a una reflexin corrosiva que entreveraba planos y circunstancias, pues en otra plancha, posterior, una lluvia de botas texanas decoradas por el signo del dlar evocativas de Bush y del gobierno republicano llovan sobre personajes emblemticos del comic norteamericano, como Little Annie o Charlie Brown. La homologa es transparente. Un comentario reciente sobre el lbum puntualiza que, mientras esto ocurre, Nueva York se convierte en escenario de la Convencin Nacional Republicana; y la tragedia se transforma en parodia. Exactamente.

Reflexiones en primera persona As, las consecuencias de la obsesin de Spiegelman y su manera de canalizarla sin filtro se vieron enseguida: ninguno de los grandes medios que lo haban albergado y publicado sus trabajos quisieron saber nada con la nueva historieta polticamente incorrecta. Ni el New York Times ni sus patrones de entonces en el New Yorker que abandon a fines del 2002 ni el New York Review of Books le hicieron lugar a lo que propona como una serie fuertemente crtica. As, en Estados Unidos finalmente slo Forward, un semanario de la comunidad juda que ms de una dcada atrs haba serializado la segunda parte de Maus, lo fue publicando en entregas sucesivas pero irregulares. Tambin apareci en la revista alemana Die Zeit y en la London Review of Books. Pero el propio Spiegelman no fue capaz de mantener el ritmo mensual que se haba propuesto: las soberbias pginas dobles a color le llevaron con su complejidad narrativa y acabado minucioso ms tiempo del previsto, algo que nunca le ha preocupado demasiado. Median veinte aos entre los primeros esbozos del tema de Maus el Holocausto contado desde la perspectiva de su padre, Vladek, un sobreviviente de Auschwitz que fueron tres pginas de 1972, cuando Art tena 24 aos y era un dibujante underground, y la aparicin del segundo y definitivo tomo de la saga en 1992. En el medio hubo vida, dolores y trescientas pginas de riguroso blanco y negro hasta que llegaron la fama y el Pulitzer. Ahora, tres aos de trabajo con sus experiencias y sensaciones ya no las de su padre han decantado en otras cuarenta pginas no menos memorables. Spiegelman nunca dud de la historieta como vehculo de la expresin autobiogrfica y en esto, como en tantas cosas, ha sido un iniciador junto con al explcito Robert Crumb, compaero de los comix under. Spiegelman no se muestra a s mismo con el realista desparpajo del autor de Mis problemas con las mujeres, pero las mscaras que supo utilizar, con la de ratn en primer lugar, slo sirven para subrayar su presencia. En In the Shadow of the No Towers, la primera persona irrumpe reiteradamente, y el personaje principal es el propio Spiegelman, que a ratos se dibuja de forma realista y a veces encarnando a otros personajes en las dos zonas en que se divide el lbum, The First Tower y The Second Tower.

Collage e intervencin Con la lectura se produce un dilogo formal y conceptual entre ambas partes. Las secuencias iniciales estn dibujadas por el propio Spiegelman diez dobles pginas casi monumentales, a la manera de las sundays a color de la poca de oro y una serie de siete pginas constituyen la segunda Torre, en que tiras, medios y personajes clsicos son intervenidos en mayor o menor medida en funcin de las necesidades narrativas de la historia. Hay una secuencia de Foxy Grandpa de 1902 en que su lectura de la declaracin de la Independencia del 4 de Julio se ve interrumpida por una explosin; aparece el celebrrimo Happy Hooligan disfrazado de Abdullah, the Arab Chief; hay un viajero yanqui en Europa que suea que se le cae la Torre de Pisa encima de una strip de 1921, y as, no faltan ni Los Sobrinos del Capitn. Una vez ms, Spiegelman utiliza sus comics como un espacio de reflexin sobre el gnero, cruzndolos e intervinindolos, algo que siempre ha hecho, sobre todo en las historietas cortas anteriores a Maus reunidas en Breakdowns (1977) o publicadas sueltas en Raw a partir de 1980. Sobre el final del lbum, Spiegelman reproduce la primera plana de The New York World del lejano pero homlogo 11 de septiembre de 1901, que anunciaba a toda pgina: Presidentes wound reopened: slight change for the worse. Y as fue, efectivamente: se produjo lo peor. El presidente William McKinley, baleado por anarquistas, muri a los pocos das. En el feroz collage de Spiegelman, las heridas abiertas no paran de sangrar y slo auguran suerte para la desgracia.


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