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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-01-2008

Los parasos fiscales en la economa global

Juan Torres Lpez
TEMAS para el Debate

Publicado en Temas para el Debate n 158, enero de 2008


Hace treinta o cuarenta aos existan lugares en el mundo en donde los muy ricos, las grandes fortunas del globo podan acudir para poner a buen recaudo una parte importante de sus patrimonios. Eran una especie de caja B que serva para ocultar el origen poco apropiado de sus bienes, para hacerlos invisibles a los ojos de las autoridades o simplemente para proporcionar seguridad y vas de escape ante circunstancias que se tomaran como poco propicias o peligrosas.

Pero, a diferencia de lo que hoy representan los parasos fiscales, no se poda considerar que fuesen lugares en los que se llevaran a cabo operaciones econmicas en el sentido estricto o pleno del trmino.

Los nuevos parasos no son meros depsitos sino autnticos espacios econmicos especializados en proporcionar un nuevo y especfico tipo de cobertura a un nuevo y singular tipo de operaciones econmicas y financieras. Los parasos fiscales son naciones o territorios que se organizan expresamente para servir de centros financieros a no residentes y para ello se caracterizan, fundamentalmente, porque no establecen impuestos sobre las operaciones o ganancias que all se realicen, o porque solo lo hacen de forma simblica, porque garantizan el completo secreto sobre lo que se lleva a cabo en su interior y porque no exigen que las sociedades que operen all tengan una efectiva presencia fsica.

Hoy da, la prctica totalidad de las grandes empresas del mundo y sobre todo los bancos (desde luego tambin las ms grandes de Espaa como Telefnica, Repsol, La Caixa, Banco de Santander, BBVA, las grandes constructoras...) tienen filiales en estos parasos, all mismo obtienen altos beneficios y gracias a ellos disfrutan en otros lugares de condiciones ms favorables.

Puede decirse, por tanto, con total rotundidad que los nuevos parasos son la base de las operaciones financieras de la nueva economa globalizada de nuestra poca.

Lo paradjico es que, en realidad, y gracias a esas caractersticas sealas, las empresas que se instalan en un paraso fiscal solo existen virtualmente. La mayora de ellas son filiales que no cuentan sino con una lnea de telfono y alguna representacin compartida porque no van all nada ms que a cubrir objetivos que no requieren presencia operativa muy compleja:

- Ubicar en esos lugares los beneficios corporativos para no tener que pagar impuestos.

- Realizar operaciones de emisin de ttulos de todo tipo que no seran permitidas en los pases normales en los que actan.

- Ocultar situaciones de endeudamiento o de dificultad, gracias al secreto garantizado, para permitir as que las cotizaciones de sus activos sean artificialmente ms elevadas.

- Realizar blanqueo de dinero o traficar con fondos ilegales y criminales procedentes del comercio de armas, de drogas, de personas o destinados al terrorismo. O ambas cosas a la vez.

Con poco ms que un telfono y una mnima representacin jurdica las grandes empresas y financieros del planeta disponen en estos parasos de la estructura suficiente puesto que lo que llevan a cabo son simples operaciones contables, rdenes de compra y venta, inversiones especulativas y, en definitiva, la pura ingeniera financiera que hoy da inunda los mercados financieros.

Eso es lo que explica, por ejemplo, que en tres microterritorios del Pacfico como Anguilla, Barbados y las Islas Vrgenes britnicas haya cerca de 60.000 sociedades, que en Liechtenstein (con poco ms de 30.000 habitantes) se encuentren radicadas 40.000 empresas, que en Nauru, una isla del Pacfico de solo 21 kilmetros cuadrados, haya 400 bancos, o que en las Islas Caimn (30.000 habitantes aproximadamente) estn domiciliados 544 bancos, 70 fondos financieros y 30.000 compaas flotantes y que sea el quinto centro financiero mundial.

La razn de ser de los parasos fiscales

La aparicin de los parasos fiscales y su utilizacin absolutamente generalizada por los bancos y las grandes empresas del planeta no es una simple casualidad histrica. Como tampoco el hecho de que sean los propios gobiernos que a veces dicen querer terminar con ellos quienes les proporcionen la base material para que puedan existir. El gobierno espaol, por ejemplo, concedi en 2002 a Gibraltar, que tiene unos 28.000 habitantes, 100.000 nmeros telefnicos pertenecientes al plan de numeracin espaol, lgicamente, no para que hablaran del tiempo entre ellos; y la Unin Europea permite, al menos hasta 2010, que all se puedan seguir registrando las sociedades ficticias utilizadas en el blanqueo de dinero, en la especulacin de todo tipo y en la financiacin de operaciones al margen de las leyes continentales.

Estos parasos son un instrumento necesario y consustancial a la nueva lgica que gobierna la economa mundial desde finales de los aos setenta.

Diversos factores produjeron entonces la configuracin de un nuevo tipo de actividad financiera que se superpuso a la tradicional actividad productiva como fuente de beneficio y, en consecuencia, como destino privilegiado de los recursos. Los ms importantes fueron tres:

- La sobreabundancia de dlares en los mercados que a su vez fue consecuencia de otras cuatro circunstancias: la gran demanda de crditos para hacer frente a las deudas pblica y privada que gener la crisis, la subida en los precios del petrleo, la sobreoferta ocasionada por la depreciacin del dlar que origin el resurgir de las economas occidentales que haban quedado destruidas en la guerra, y el incremento espectacular de los beneficios empresariales que se fue propiciando a medida que se iban aplicando las medidas de ajuste neoliberales en todo el mundo.

De esa forma fue creciendo un flujo financiero que poco a poco superaba y se separaba de las transacciones comerciales.

- La aparicin de las nuevas tecnologas que permitira hacer un uso mucho ms rpido de ese flujo financiero, llevar a cabo operaciones instantneas y movilizar el dinero sin ningn tipo de limitacin, con extraordinaria rapidez y bajsimo coste, hacia cualquier punto de planeta.

- La desregulacin y completa liberalizacin de los mercados financieros.

Hasta entonces, la gestin de los recursos financieros disponibles se realizaba con el fin de facilitar la puesta en marcha de los negocios productivos que eran la fuente principal de los beneficios. Por eso se encontraban fundamentalmente concentrados en la esfera nacional. Pero cuando se fueron acumulando activos financieros, cuando los mercados financieros se independizaron de los mercados de mercancas y cuando apareci la posibilidad mencionada de movilizar el dinero con extraordinaria rentabilidad por todo el globo, se hicieron desaparecer las fronteras financieras y surgi el autntico y quiz nico mercado completamente globalizado de nuestra poca: el financiero.

En la teora econmica no hay la ms mnima prueba de que este completa liberalizacin de los movimientos de capital sea eficiente o mejor que su control por las autoridades monetarias. Pero a pesar de su falsead, se impuso la idea (que a Margaret Thatcher le gustaba reiterar) de que los mercados financieros liberalizados son siempre eficientes.

Lo que en realidad estaba ocurriendo es que haba aparecido una nueva forma de ganar dinero: comprando y vendiendo dinero bajo la forma de activos financieros cada vez ms sofisticados.

Los grandes empresarios y financieros ya no compraran divisas, por ejemplo, para invertir en empresas de otras naciones, sino para venderlas rpidamente en los mercados. Incluso ya no se compran acciones para disponer de nuevas empresas que produzcan ms bienes y servicios, sino para hacer subir su precio por cualquier medio posible y venderlas de nuevo... y as incesantemente en todos los lugares y a todas las horas del da.

Keynes haba afirmado con razn que la nica posibilidad de garantizar el buen funcionamiento como suministrador de recursos a la actividad productiva era que hubiera separacin entre ahorradores e inversionistas. Y eso es precisamente lo que ha desaparecido hoy da. Los ahorradores y los inversionistas son los mismos, los que ahora ganan ms dinero que nunca: los grandes fondos, las empresas multinacionales, los bancos internacionales, es decir, los llamados inversores institucionales.

Y esa confusin es lo que crea inestabilidad y lo que ha hecho que la lgica de las finanzas especulativas sea la absolutamente predominante y la que rige en la economa mundial.

Es de esa forma que la economa mundial se ha convertido en un autntico casino, como dijo el Premio Nobel Maurice Allais. Y Keynes deca que generalmente se est de acuerdo en que los casinos, por el inters pblico, deberan ser inaccesibles y caros.

Pero lo que ha ocurrido es exactamente todo lo contrario: la expansin de la ideologa liberal ha extendido la conviccin de que las reglas y los controles que pongan trabas a los mercados (aunque stos sean en realidad tan ineficientes y problemticos como los financieros) son indeseables y, sobre todo, que cada uno ha de resolver su vida como pueda, de modo que cada vez se aboga ms indisimuladamente por la eliminacin de impuestos.

El orden social y econmico que genera todo eso y en el que vivimos es, en realidad, el capitalismo de siempre pero ahora sin frenos ni lmites, en el que los que tienen dinero pueden hacer lo que quieran para ganar ms dinero. Y los parasos fiscales son simplemente su expresin ms paradigmtica o quiz ms exagerada: la muestra de que las grandes compaas y los empresarios y financieros ms potentes del mundo no quieren trabas a la hora de contabilizar su beneficio.

Juan Torrez Lpez es catedrtico de Economa Aplicada de la Universidad de Mlaga (Espaa). Su web personal es www.juantorreslopez.com



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