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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-01-2008

Un retrato de la crisis en Kenya

Txente Rekondo
Rebelin


La presentacin de la actual crisis en Kenya ligada a las diferencias y rivalidades tnicas, es ver nicamente un trozo de la fotografa. La lucha por el poder de las lites del pas es la clave para comprender mejor el complejo escenario que se est desarrollando en el pas africano, y el uso maquiavlico de stas de las rencillas y enfrentamientos entre los grupos tnicos.

Muchos en Occidente se preguntan cmo se ha podido llegar a esta situacin?, mxime si tenemos en cuenta que para esas mismas fuentes, Kenya se presenta como un oasis en las turbulentas aguas de esa regin de frica, e incluso como una de las economas africanas ms estables. Y aqu es donde encontramos la parte de la fotografa que nos quieren ocultar, el trozo de historia que no nos quieren contar.

El legado colonial y la influencia de los poderes coloniales en las lites posteriores son un factor para entender mejor el mal endmico que afecta a muchos pases africanos. El apoyo de las metrpolis a los gobierno corruptos fue una fase post-colonial clave para que aquellas mantuvieran el control sobre las riquezas del pas y el futuro de sus habitantes. La creacin de unas nuevas lites dispuestas a sustituir a las fuerzas coloniales, aunque manteniendo un sistema que en muchas ocasiones posibilitaba la tirana, la opresin y la pobreza, basado todo ello en la filosofa colonialista de divide y gobierna, y aprovechndose tambin de las divisiones artificiales entre pases o entre grupos tnicos que impulsaron los colonialistas encaja perfectamente en una de las races del actual conflicto.

As, estos das podemos ver cmo las lites actuales utilizan las mismas tcnicas que usaron los britnicos para masacrar a los Mau Mau y a los grupos tnicos que les apoyaron. Por un lado se suceden las matanzas en poblados remotos, y al mismo tiempo se pone en marcha una potente campaa meditica demonizando y minimizando al enemigo.

Las frustraciones de grandes sectores sociales son utilizadas por los dirigentes polticos para sus propios intereses. Una juventud con mayores cotas de educacin ve con desespero que tras su formacin no hay muchas oportunidades para desarrollar sus conocimientos. Adems, el gobierno ha fracasado en su lucha contra la corrupcin y no ha cumplido sus promesas de redistribucin de la riqueza.

Aqu es donde aparecen con ms fuerza los llamados factores econmicos, ya que la poblacin percibe que los beneficios se reparten entre unos pocos. Y mientras algunos se lamentan del colapso de la economa estables de Kenya, no nos dicen que la mayora del pas vive bajo la pobreza, con un sesenta por ciento subsistiendo con menos de dos dlares diarios. Un analista local sealaba estos das que las lites de todas las tnias viven a expensas de la mayora de las masas pobres de las mismas. Hay que resaltar que los pobres de los diferentes grupos tnicos tienen ms en comn entre s que con los dirigentes de su propia tnia.

Otro de los factores lo encontramos en torno a la propiedad y distribucin de la tierra, todo un smbolo para entender muchos de los cleavages en Kenya, y para muchos un asunto de identidad cultural. Aqu tambin vemos cmo las lites post-coloniales han utilizado el sistema colonial y sus reglas para asegurarse el control de grandes propiedades de tierra.

El drama para la mayora de la poblacin en Kenya es tener que estar sometidos a esta clase poltica y a sus aliados internacionales. Es evidente que nadie opta por desarrollar estructuras y frmulas que permitan un cambio profundo en el pas, sino que ms bien utilizan los partidos y alianzas polticas para hacerse con el poder y enriquecerse a costa del bienestar de su pueblo. La lucha para tener acceso al rico panal que es el estado, controlar la maquinaria estatal y llenarse los bolsillos es lo que mueve a la mayora de la clase poltica del pas, y para ello no dudan en utilizar las diferencias tnicas.

En la actual crisis podemos observar cmo el gobierno del actual presidente Mwai Kibaki, aliado de la poltica estadounidense en la regin, ha sido incapaz de cumplir las promesas que le auparon al cargo en las anteriores elecciones. Sin embargo la alternativa que dice presentar Raila Odinga y su ODM puede significar ms de lo mismo.

Frente a quines hablan de actos espontneos, fruto de la frustracin por la manipulacin electoral, hay otros hechos que muestran que el guin estaba escrito hace tiempo. Un documento confidencial del pasado mes de septiembre, detalla con todo lujo de detalles la estrategia y los fines diseados por el ODM. En ese plan de actuacin se resalta la necesidad de contactar con la poderosa dispora en Nigeria, Europa o EEUU; utilizar la alienacin Kikuyu y el sentimiento contra esa tnia, como en la campaa del referndum de 2005; elevar los sentimientos de frustracin hacia el gobierno entre las clases desfavorecidas; mostrarse pro-Occidente y aprovechar el distanciamiento entre los pases occidentales y Kibaki; usar todos los medios para conseguir la victoria, con campaas sucias si fuere necesario; profundizar en el control de los medios de comunicacin

En el desarrollo de la citada hoja de ruta se puede ver la mano de Dick Morris, uno de los arquitectos de las llamadas revoluciones de colores. El nombre del ODM (Movimiento Democrtico Naranja), en clara relacin con las naranjas ucranianas, la falta de una direccin poltica coherente, ms all de la alianza (pentgono la denomina el propio Odinga) coyuntural contra Kibaki y el PNU. Como dice un analista local, el ODM, 2ms que un movimiento popular es un instrumento para consolidar el capital internacional y la poltica exterior estadounidense, una frmula para consolidar una democracia neoliberal. Las actividades de esta estrategia estn detalladas en el referido documento. Desde la cruzada anti-Kikuyu, acentuando los sentimientos contra esa etnia con artculos especulativos, dando centralidad a los casos de corrupcin del gobierno y sus aliados; hasta preparar el terreno en caso de resultados desfavorables y utilizar agentes del ODM para aumentar las tensiones tnicas en algunas zonas.

La destruccin, el caos y las muertes violentas se suceden estos das, y nos quieren hacer creer que es fruto de las diferencias tnicas. Pero en Kenya, la lucha es sobre la riqueza del pas y su reparto, sobre la tierra, sobre las tribus, sobre todo un abanico de termas que los sucesivos gobiernos y sus oponentes no han sabido o no han querido afrontar y solucionar. Las transformaciones que necesita el continente africano deben estar en mano de sus protagonistas, la mayora de la poblacin, y no en poder de las corruptas clases polticas ni del doble rasero que utiliza la comunidad internacional, slo as se podr lograr un cambio y una transformacin que beneficie a los pueblos del continente.

TXENTE REKONDO.- Gabinete Vasco de Anlisis Internacional (GAIN)


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