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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-01-2008

Medio ambiente y desarrollo sostenible

Nicols Angulo Snchez
Rebelin


Los seres humanos, al igual que las dems especies y seres vivos de este planeta, no viven aislados unos de otros, sino que comparten los diferentes ecosistemas naturales, entrelazando sus vidas mediante una tupida red de interacciones. Por esta razn, los seres humanos deben conocer el funcionamiento, las posibilidades y los lmites de estos ecosistemas, con el fin de asegurar su supervivencia, bienestar y calidad de vida. Sin embargo, actualmente, el ecosistema planetario en su conjunto se encuentra seriamente amenazado por el crecimiento desmesurado de las actividades de la especie humana, que invaden todos los ecosistemas naturales, pasando de unas interrelaciones locales con una pequea parte de la biosfera a unas interrelaciones totales o globales a escala planetaria.

La causa ltima de la gravedad de esta situacin se debe sobre todo a la irresponsabilidad e incomprensin hacia la naturaleza manifestada por los dirigentes polticos y econmicos de esta especie, bien por sus errneas, injustas y destructivas decisiones bien por su pasividad e indolencia. Una explotacin demasiado intensa de los recursos naturales est causando la extincin de numerosas especies animales y vegetales y el grave deterioro de medios tan esenciales para la propia vida humana, como son la tierra, el agua y el aire. Las actividades humanas y las decisiones de dichos lderes estn guiadas predominantemente por valores que fomentan una competencia y un egosmo ciegos, y que inducen a pensar que se dispone de un acceso ilimitado a la naturaleza y a sus recursos. Es necesario cambiar esta tendencia, pues est en juego no slo nuestro bienestar y calidad de vida, sino incluso nuestra propia supervivencia como especie, junto con las dems.

Gran parte de nuestros alimentos proceden de especies silvestres y lo mismo sucede con las materias primas industriales, como el caucho, el papel y la madera. Asimismo, buena parte de los medicamentos son extrados de especies de bosques tropicales. Pues bien, en los siglos XIX y XX la deforestacin ha adquirido proporciones gigantescas, sin tener en cuenta que los bosques protegen los suelos, estabilizan los climas locales y proporcionan albergues idneos para gran diversidad y riqueza de la flora y fauna de nuestro planeta, y provocando devastadoras prdidas que afectan a esta magna biodiversidad. Segn el PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente) los pantanos y marismas, un rico hbitat de muchas especies de flora y fauna, tambin estn en vas de desaparicin en casi todas partes del mundo. A ello se aade la erosin y la desertificacin de los suelos, que avanzan inexorablemente. Lo mismo sucede respecto a la atmsfera, pues las emisiones de gases contaminantes provocada por la quema de combustibles fsiles, junto con la quema de campos, bosques, estircol y otros productos "biomasa", producen dixido de carbono (CO2) y otros gases que generan el denominado "efecto invernadero", el cual es el principal causante del acelerado cambio climtico que estamos soportando, y ante el cual los ecosistemas planetarios se muestran incapaces de reaccionar. Por otra parte, gases como los clorofluorocarbonos (CFCs), utilizados para producir bajas temperaturas en los refrigeradores, as como disolventes en la industria y como gases propulsores en rociadores de aerosol, daan la capa de ozono.

Tambin los ocanos se ven seriamente afectados, en particular las aguas costeras, que se han convertido en los sumideros donde van a parar la mayor parte de los contaminantes generados por los seres humanos, como por ejemplo los productos qumicos, sintticos y plsticos. Por otro lado, la pesca comercial a gran escala tiende a extraer excesivas cantidades de recursos marinos. Mencin especial merecen las islas y sus instalaciones tursticas, que suelen provocar un fuerte impacto ambiental. En cuanto a las aguas dulces y potables, procede indicar que su calidad se ve fuertemente afectada por la contaminacin atmosfrica, los productos qumicos txicos y los desechos que se vierten en ellas despreocupada y negligentemente.

Otro factor que contribuye gravemente al deterioro de nuestro entorno natural son los desechos txicos, los cuales constituyen un veneno para los ecosistemas, principalmente los residuos de las grandes industrias, como las refineras de petrleo, los fabricantes de productos qumicos y plaguicidas, las minas, los fabricantes de productos sintticos y de armas y, por supuesto, las centrales nucleares. Los ms directamente afectados son las personas que trabajan y viven cerca de estas zonas de riesgo, al experimentar una mayor incidencia de cnceres, desrdenes neurolgicos, abortos espontneos, defectos congnitos y otras afecciones irreversibles. A este respecto, cabe sealar que los pases en desarrollo, y muchos de los que se consideran desarrollados, carecen de leyes de control de los productos txicos o son inefectivas, convirtindolos en vertederos baratos y fciles para productos prohibidos en los pases ms industrializados (Europa enva cada ao al tercer mundo 120.000 toneladas de residuos peligrosos como promedio). A ello hay que aadir los enormes montones de basura acumulada, a consecuencia del consumismo descontrolado e insaciable del mundo "desarrollado".

El PNUMA hace observar tambin que la destruccin, a menudo indiscriminada, de bosques y zonas arboladas, el pastoreo excesivo por una creciente cabaa ganadera y la gestin inadecuada de las tierras agrcolas han conducido a la degradacin de grandes extensiones de tierra, en particular, en las zonas tropicales. Si bien las prcticas agrcolas y ganaderas nmadas en ecosistemas tropicales y de subsistencia vienen realizndose desde tiempos inmemoriales, lo que sucede es que en los trpicos la poblacin ha aumentado en mil quinientos millones de habitantes en apenas medio siglo. De este modo, las tierras deterioradas se transforman en desiertos y una de las consecuencias ms graves de ello es el dficit alimentario. Un ejemplo del dramatismo a que puede llegar este tipo de situaciones se desencadena en frica peridicamente, causando unas hambrunas espantosas. Estas catstrofes y las tierras cada vez ms fuertemente erosionadas provocan migraciones humanas que suelen acabar en tugurios y asentamientos precarios en zonas urbanas asimismo asoladas por la pobreza.

As pues, los ms pobres, tanto en las zonas urbanas como en las rurales, son las vctimas ms directamente perjudicadas por un medio ambiente degradado. La presin demogrfica es otro factor a tener en cuenta en el deterioro del medio ambiente, sobre todo en los pases del tercer mundo, dado que dichos pases soportan un crecimiento demogrfico desmesurado que no hace sino hundirlos ms en el subdesarrollo y la pobreza, pues es lo nico a repartir. La creciente demanda de alimentos, lea, agua y otros recursos bsicos fuerza a los pobres a cultivar, pastorear y talar en exceso, o bien a emigrar a ciudades superpobladas o a tierras en las que encuentran las mismas dificultades, con lo que la situacin de los ecosistemas ya frgiles y duramente castigados se va deteriorando ms y ms. De este modo, van aumentando las reas propensas, as como el grado de vulnerabilidad, a los accidentes y catstrofes causados tanto por fenmenos naturales como por seres humanos. En efecto, la erosin y la desertificacin de los suelos avanza imparablemente por todo el planeta provocando, como se ha dicho, la masiva emigracin de las zonas rurales a las urbanas y generando grandes aglomeraciones y tugurios en las periferias de las grandes ciudades. Viven as en condiciones bastante precarias de hacinamiento, falta de higiene, multitud de enfermedades y junto a vertederos de residuos txicos, basuras putrefactas y aire contaminado, pues los vertederos de residuos peligrosos y basuras suelen situarse cercanos a ncleos de poblacin empobrecidos y marginales.

El desarrollo sostenible

El concepto de desarrollo sostenible, en el sentido de respetuoso hacia el medio ambiente, resulta difcilmente compatible con las teoras e ideologas mercantilistas, predominantes en la historia moderna de la humanidad y partidarias del crecimiento econmico y de la productividad a ultranza, porque estas ltimas ignoran y relegan la proteccin del medio ambiente, en un principio de manera inconsciente, pero en la actualidad de manera plenamente consciente. Las consecuencias de esta visin han sido y siguen siendo funestas: el grado de deterioro actual de los mltiples ecosistemas locales y regionales, as como del ecosistema global planetario, va agravndose paulatinamente hasta el punto de provocar un cambio climtico tan acelerado que, en la actualidad, resulta dudoso que la vasta biodiversidad del planeta, incluida nuestra especie, pueda adaptarse satisfactoriamente a este ritmo tan acelerado de cambio y deterioro del entorno natural. El crecimiento econmico y de la productividad se ha basado en actividades que agotan los recursos del planeta y contaminan enormemente, creyendo que se dispone de un acceso ilimitado a la naturaleza y sus recursos. Adems, est provocando el aumento continuo de la pobreza y la desigualdad econmica y social en provecho de lites cada vez ms privilegiadas e indolentes.

Tal desarrollo sera sostenible si vinculara las decisiones econmicas con el bienestar social y ecolgico, es decir, vincular la calidad de vida con la calidad del medio ambiente y, por lo tanto, con la racionalidad econmica y el bienestar social. En otras palabras, el desarrollo es sostenible si mejora el nivel y la calidad de la vida humana al tiempo que garantiza y conserva los recursos naturales del planeta. Esto exige, no slo la integracin en la contabilidad econmica de los costes ecolgicos, es decir, la fijacin de precios que reflejen en la medida de lo posible el costo real de reposicin y de renovacin de los recursos naturales consumidos. Pero esto no significa que pagar d derecho a contaminar, pues de lo que se trata ante todo es de no destruir recursos naturales que no puedan regenerarse. En este sentido, deben instaurarse modos de produccin, pautas de consumo y gneros de vida que acaben con el despilfarro actual, principalmente en los pases ms industrializados. Esto implica que no debe tomarse de la naturaleza ms de lo que sta pueda reponer, a fin de que la explotacin de los recursos naturales necesaria para satisfacer las necesidades humanas legtimas sea duradera y con futuro. Dicho principio debe dirigirse en primer lugar a los pases ms industrializados, pues son los mayores consumidores de recursos naturales y los que emiten mayores cantidades de productos contaminantes: segn las Naciones Unidas una persona en el Norte o Centro consume entre 14 y 115 veces ms papel, entre 6 y 52 veces ms carne, y entre 10 y 35 veces ms energa que una persona de un pas del Sur o Periferia.

Es necesario un cambio de rumbo en lo que a nuestra relacin con la naturaleza se refiere: detener el deterioro de la ecosfera tiene mucho que ver con la disminucin de la pobreza y con el logro de un bienestar y de una calidad de vida dignas e, incluso, con nuestra supervivencia como especie y con la de la biodiversidad del planeta. El desarrollo debe encontrar un equilibrio a la hora de atender objetivos estrechamente interrelacionados, como cambiar las pautas de produccin y de consumo, reducir la pobreza y moderar el crecimiento econmico y de la productividad, de conformidad con los recursos naturales disponibles y con su capacidad de regeneracin y de reposicin. Todo ello requiere cambios sustanciales a escala planetaria, haciendo especial hincapi en la industria y el comercio internacionales, es decir, entraa cambios en las economas de todos los pases, sobre todo de los ms industrializados, as como una ms intensa cooperacin internacional, de manera que la economa no sea un factor ni un argumento para justificar la agresin contra el medio ambiente.

Los gobiernos y las empresas, y principalmente los gobiernos de los estados ms ricos e industrializados y las grandes empresas transnacionales, son los primeros responsables del actual deterioro social y medioambiental, y en particular del aumento de la pobreza en que malvive una gran parte de la humanidad, as como de la prdida continuada de biodiversidad, a causa de los modelos de produccin y consumo que nos imponen. Garantizar, ahora y en el futuro, la satisfaccin de las necesidades bsicas, as como la preservacin de un medioambiente sano y saludable del que podamos disfrutar todos y, por consiguiente, el logro de un nivel o calidad de vida y de bienestar dignos para todos requiere otro tipo de polticas.



[1] Autor de El derecho humano al desarrollo frente a la mundializacin del mercado, editorial Iepala, Madrid 2005 ( http://www.revistafuturos.info/resenas/resenas13/derecho_desarrollo.htm ) .



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