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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-01-2008

La cultura de la imagen lleg para quedarse

Marcelo Colussi
Rebelin


La imagen: sustituto de mil palabras

Los medios masivos de comunicacin han cambiado el mundo. Esto no es nada nuevo, obviamente. Desde inicios del siglo XX esa transformacin viene operndose a pasos agigantados, cada vez ms rpidos, ms profundos, ms globales. Tanto, que la sociedad planetaria actual ha pasado a definirse, quiz demasiado ostentosamente, como "de la informacin". Quien no sigue ese ritmo al menos eso nos dice el mito dominante actual pierde el tren de la historia.

Como siempre, los grandes factores de poder son los que generan los mitos culturales (mientras siguen haciendo sus negocios, claro). "Sociedad de la informacin y la comunicacin", pero la mitad de la poblacin mundial est a no menos de una hora de marcha del telfono ms cercano, y una quinta parte no dispone de energa elctrica. Las bondades del desarrollo comunicacional estn muy lejos de repartirse democrticamente entre todos. Pero de todos modos es un hecho que, aunque sea con cuentagotas, de manera fragmentaria y forzada, las nuevas tecnologas de la comunicacin de masas han barrido toda la faz del planeta durante el siglo pasado. Y el presente indica el aumento exponencial de esa tendencia.

Justamente en la lnea de esos mitos que nos penetran y terminan constituyendo, es real que estas ltimas dcadas se fue moldeando una nueva cultura, desconocida en todos los milenios de civilizacin previa: la cultura de la imagen. Quiz sea un mito que todos los seres humanos tienen hoy una computadora de ltima generacin con acceso inalmbrico a internet de banda ancha, que todos disponen de celulares con cmara de video y televisores de pantalla de plasma lquido con tecnologa HF. Pero es incontrastable que todos estamos tocados por esta fascinacin ante las imgenes generadas artificialmente, y que todos, en mayor o menor medida, las consumimos.

La comunicacin, la distribucin de la informacin como bien masivo, es algo muy reciente en la historia humana. Podramos decir que recin con la aparicin de la imprenta en Alemania hacia el siglo XV se sientan las bases para que eso pueda comenzar a tomar forma; y no es sino hasta el siglo XX en que realmente, cuando las nuevas tecnologas permiten difusiones mucho ms amplias de los bienes culturales, nos encontramos con una verdadera cultura de masas en sentido estricto. El libro, la prensa, la radio, comienzan a ser negocios redituables para el gran capital, por lo que se masifican cada vez ms. La llegada de los medios que implican el uso intensivo de la imagen, el cine primero y la televisin ms tarde, llevan ese proceso a su cspide. Es, precisamente, la televisin la que entroniza esa nueva forma de difusin cultural: la imagen triunfa, se vuelve el medio dominante, cambia la cotidianeidad, abre nuevos e insospechados mbitos para los poderes fcticos, para el consumo masivo. La cultura de la imagen que se teji en unas pocas dcadas sin ningn lugar a dudas lleg para quedarse, destronando otras formas culturales anteriores, hacindose de un brillo propio incuestionable.

La imagen, a travs de toda la historia, siempre estuvo presente como instrumento de comunicacin. En todas las civilizaciones, desde los tiempos ms remotos, la encontramos desarrollada en diversas formas, desde las primeras pinturas rupestres hasta nuestros das: dibujos, cdices, estampas, miniaturas, frescos, murales, grabados, caricaturas, carteles, daguerrotipos, fotografas, cmics, para llegar en el siglo XX al cine, la televisin, el video, los videojuegos, el internet, las propuestas multimediales. El mundo icnico ha jugado los ms diversos papeles en las culturas: simbologa general, testimonio y memoria, ilustracin, explicacin, arte, opinin, magia, etc. La imagen se relaciona con todas las facetas del quehacer humano. Pero lo que ha sucedido estas ltimas dcadas no tiene parangn: la cultura de la imagen generada artificialmente con medios tcnicamente muy complejos tom un peso tal que se entroniz como principal fuente cultural del mundo contemporneo. Si algo define este momento histrico es la primaca de la imagen por sobre todas las otras expresiones culturales.

Hoy da todo es imagen, todo es meditico. Hasta el espacio privado. Tambin la intimidad qued atada a este nuevo patrn de la cultura de la imagen. Importa cada vez ms la forma, el cmo se presentan las cosas, el cmo "se venden" para decirlo en clave de empresa privada, que es el arquetipo dominante de un mundo baado absolutamente por relaciones capitalistas mercantiles. Todo se juega en la imagen, en el show meditico: la ropa que se usa tiene que ser de marca, que se vea que uno "est a la moda"; la prctica poltica, siempre artera manipulacin de las mayoras por una minscula clase dominante, es un show televisivo con profusin de imgenes, y no gana el candidato ms capaz sin el .mejor presentado; el deporte, de pasatiempo entretenido, pas a ser un espectculo de dimensiones colosales que mueve fortunas y con el que se tapan problemas estructurales, montaje colorido que inunda todos los espacios mediticos. Con la religin sucede otro tanto: ya no hay mstica sino telepredicadores. Y el sexo ya es uno de los temas que ms "se consume" en las pantallas. Nadie escapa a esta tendencia del show: ni el papa el anterior era una maestro de la imagen, de hecho: actor profesional en su juventud, ni los movimientos armados que necesitan de estos escenarios mediticos para tener presencia, ni un lder carismtico como Hugo Chvez que es tal, justamente, por su condicin de genial comunicador quin puede conducir un programa televisivo por espacio de cinco o seis horas durante varios aos encabezando todos los "ratings"? Hasta las revoluciones socialistas, se podra llegar a decir, son mediticas.

La cultura de la imagen se ha impuesto en todos los aspectos de la vida moderna utilizando los mismos cdigos en los ms diversos mbitos: en la vida poltica as como en el mundo del deporte, en la promocin de una mayonesa o en la artificial burbuja de las estrellas de cine, en los consejos para arreglar problemas sentimentales o en la recreacin de viejos y nuevos temores colectivos. Con las modernas tecnologas de manejo de la imagen desaparecen las arrugas, el acn juvenil y la tristeza: el mundo pasa a ser una imagen bella, rutilante, perfecta. Hasta en la ms remota aldea de alguna selva tropical o en las vastedades de cualquier desierto podemos encontrarnos un impactante cartel de Coca-Cola que nos promete felicidad desde la sonrisa trucada de una modelo blanca (convenientemente arreglada con Photoshop).

Ya hace aos que pensadores como el francs Jean Baudrillard alertaban del peligro de la sociedad de los simulacros en la que hemos ido entrando, llena de representaciones que son mscaras, biombos de la realidad. Y el padre de la semitica, el italiano Umberto Eco, deca en la dcada de los 60 del siglo pasado que para las sociedades autoritarias es muy sencillo apoyarse en la cultura de la imagen, basada en la seduccin, en el engao, pues llaman al no-pensamiento y rechazan la cultura de la palabra, mas reflexiva, ms intelectual.

La imagen es masiva e inmediata. Dice todo en un golpe de vista. No da posibilidad de reflexin. "La lectura cansa. Se prefiere el significado resumido y fulminante de la imagen sinttica. Esta fascina y seduce. Se renuncia as al vnculo lgico, a la secuencia razonada, a la reflexin que necesariamente implica el regreso a s mismo", se quejaba amargamente Giovanni Sartori. El discurso y la lgica del relato por imgenes estn modificando la forma de percibir y el procesamiento de los conocimientos que tenemos de la realidad. Hoy por hoy la tendencia es ir suplantando lo racional-intelectual dado en buena medida por la lectura por esta nueva dimensin de la imagen como nuevo dios. Se calcula que un nio promedio est unas 1.500 horas anuales frente a un televisor (unas cuatro horas diarias) contra 1.000 horas anuales que pasa en un aula escolar. Y no hay ninguna duda cul de las dos cosas es ms atractiva, vistosa, fascinante. La UNESCO estima que en pocas generaciones ms la escuela formal tender a ir desapareciendo mientras que la educacin de la humanidad se ir haciendo cada vez ms a travs de medios digitales (pantallas: lase televisor, computadora y nuevas alternativas multimediales).

Con esta nueva realidad virtual que se ha ido constituyendo, esto a lo que llamamos "cultura de la imagen", bien podra decirse que arribamos a la cspide de la afirmacin "una imagen vale ms que mil palabras". En trminos generales la comunicacin en su conjunto ha ido tomado la forma definitoria de las imgenes: la mayora de los relatos son contados en imgenes, tenemos ya una forma de entender la realidad totalmente icnica, los mensajes son cada vez ms una sucesin de imgenes. Incluso medios tradicionalmente textuales como los peridicos y las revistas, e incluso los libros, utilizan cada vez ms la imagen que la palabra, y la comunicacin verbal tiene cada vez ms la lgica sinttica e impactante de la imagen.

Incluso en las artes plsticas ese hecho es evidente. El lema de la ltima Bienal de Venecia fue "Piensa con los sentidos. Siente con la mente. El arte del presente". El arte pictrico del presente, a propsito, es un arte bsicamente cinematogrfico y televisivo que va de la fotografa tradicional a la digital, normalmente en movimiento, pasando por el video, el documental o la pelcula. Y son s alas negras de proyeccin o pantallas de plasma el principal instrumento de transmisin de estas expresiones, comenzando a quedar los lienzos "clsicos" como una pieza un tanto extica.

En otros trminos: la realidad virtual va dejando atrs a la realidad corprea; la imagen digital, la imagen generada artificialmente, en esta nueva dimensin abierta por las nuevas tecnologas, est pasando a ser parte constitutiva de nuestra vida cotidiana. Hay ya un sexo virtual, ciberntico, y el holograma nos presenta un mundo inimaginable apenas unas dcadas atrs. Aunque, como decamos ms arriba, hay mucho de espejismo an en esto, pues para una buena parte de la poblacin mundial la comunicacin no constituye an su prioridad, siendo todava las necesidades primarias bsicas insatisfechas el principal obstculo a vencer. La brecha tecnolgica que se sigue ampliando, ms an con las tecnologas digitales de la sociedad de la informacin, evidencian de modo vergonzoso que mientras en el Norte desarrollado se habla sobre calidad de vida, en el Sur an se sigue discutiendo sobre su posibilidad. Pero no hay dudas que todo esto, ms all de la injusticia en juego en la desigual capacidad de acceso a los fabulosos avances tcnicos, va constituyendo una matriz cultural global. Y sabemos que, lamentablemente, la historia la escriben los que ganan. Necesita un habitante de esas aldeas selvticas, viviendo quiz an en el perodo neoltico, una gigantografa donde una modelo retocada con programas informticos le ofrezca Coca-Cola? O lo necesita acaso, ms all de la habitualidad, de la normalidad con que se la consume, un habitante de Manhattan?

Lo cierto es que la historia se dirige desde los grupos de poder. Y hoy se impuso esa adoracin de la imagen, de este nuevo tipo de imagen que crean las tecnologas de punta y que los poderes aprovechan en su beneficio. Es moralmente aceptable que la gente, hasta en un 85% de lo que dice, repita lo que "aprendi" viendo en la televisin? Obviamente no. Pero ese es el mundo en que vivimos. La declaracin de las guerras, lo que consume la poblacin, lo que est "bien" y lo que est "mal", las cosas de las que nos reamos o con las que lloramostodo est framente pensado para que el espectculo meditico interminable de la sociedad planetaria nos conduzca por la vida, bellas y atractivas imgenes mediante.

Y qu tiene de malo esta cultura de la imagen?

Dicho todo lo anterior pareciera que la nica alternativa posible sera apagar los televisores y desconectar las computadoras, pues como expres sarcsticamente Groucho Marx: "no hay dudas que la televisin es muy instructiva, porque cada vez que la prenden me voy al cuarto contiguo a leer un libro". Esta cultura de la imagen, nacida y desarrollada en el siglo pasado y que marca cada vez con ms fuerza el actual, no pareciera tener marcha atrs; y no slo eso, sino que crece, se multiplica, atrapa en forma creciente.

De hecho, los sectores histricamente ms postergados del planeta, los que no desarrollaron las tecnologas comunicacionales de vanguardia sino que las reciben en general impuestas desde el Norte conforme van conociendo esta cultura de la imagen, quedan fascinados y ya no la dejan. Pareciera que nadie escapa a estos cauces, lo cual lleva a la siguiente consideracin: la realidad virtual tiene un poder intrnseco que no puede desconocerse. En un sentido es cierto que la lectura estimula ms lo intelectual que la percepcin de imgenes. Pero tambin es un prejuicio pensar que slo la lectura "abre la razn" y las nuevas tecnologas comunicativas son slo un instrumento para la manipulacin. Por lo pronto, con unas cuantas dcadas de desarrollo, podemos constatar que la produccin de imgenes artificiales distribuidas masivamente fue un gran negocio que favoreci a muy pocos y que, bsicamente, se torn en un medio de control cultural-poltico-ideolgico formidable, como quiz nunca en la historia de las civilizaciones se haba dado. Aunque el problema no estriba tanto en el instrumento en s mismo sino en la aplicacin que se hace de l. Pero la moderna cultura de la imagen tambin puede servir para llevar mensajes anti-sistema. Ah estn, para evidenciarlo, los medios alternativos que no dejan de crecer. O el internet. Estamos all ante la posibilidad ms grande de democratizar la produccin cultural de la humanidad. La nueva nocin de hipertexto, base funcional y estructural de la red de redes, es la clave de acceso a toda la informacin del mundo en forma gratuita e inmediata. En tal sentido, el hipertexto es el nuevo concepto de documento en la moderna cultura de la imagen, documento de posibilidades casi ilimitadas que encierra las ms variadas combinaciones que se puedan concebir.

Definitivamente la realidad virtual que se ha generado hasta ahora, la cultura de la imagen dominante, en muy buena medida es criticable por reaccionaria, conservadora y de baja calidad. Pero abre tambin las posibilidades de llevar mensajes liberadores y de transformacin a la totalidad de la poblacin planetaria. La realidad virtual pensemos en el internet por ejemplo, o la generacin de cualquier tipo de imgenes que podemos ver en una pantalla no slo es una alternativa a la realidad para refugiarse a consumir pornografa, para ver noticieros que desinforman o recibir propaganda de productos que no necesitamos. La nueva realidad virtual tambin tiene aplicaciones diversas: la enseanza, el diseo, el desarrollo cientfico-tcnico e industrial, el arte, la generacin de debates, el mejoramiento de la vida en sentido amplio. A las nuevas generaciones tambin puede enserseles a leer crticamente las imgenes y a defenderse de la agresin publicitaria y la manipulacin icnica que conocemos y de la que ya se mofaba Groucho Marx. La enseanza de la cultura tradicional ha ido en detrimento de la cultura de la imagen y la mayor parte de la realidad virtual que se ha desarrollado agudiza este problema, el de la experiencia no reflexiva de la imagen. Pero hay otras alternativas.

Por ltimo, sera tonto ir contra las tecnologas en s mismas. Es como destruir las mquinas de vapor cuando el surgimiento de la revolucin industrial en Inglaterra. De lo que se trata de de conocer y apropiarnos de estas nuevas tcnicas, para ponerlas al servicio no de los que nos siguen manipulando sino de la liberacin de la humanidad.



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