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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-01-2008

El "asesinato legal" de Patricia Troncoso por el Estado chileno

Heinz Dieterich
Rebelin



Montado sobre las leyes antiterroristas del genocida Pinochet, armado con el "espritu" desgarrador de los conquistadores espaoles y blindado por el silencio de la opinin pblica mundial, el Estado chileno est matando a la ciudadana mapuche Patricia Troncoso. A la cabeza del Estado chileno est una mujer: Michelle Bachelet. Por lo tanto, recae sobre ella la ltima responsabilidad jurdica y moral de esta brbara ostentacin de abuso de poder del Estado chileno.

Pocas palabras alemanas han sido integrado al lexicn de la cultura universal, tales como Kindergarten (jardn de nios) o Realpolitik. Pero, el concepto Justizmord, "asesinato de la justicia" , debera ser parte de ella. Se refiere a la deliberada destruccin "legal" de una vida por el poder del Estado, amparado formalmente en el corpus de sus leyes. Este es el caso de Patricia Troncoso.

Este Justizmord en Chile tiene cuatro aspectos particularmente repugnantes. 1. La ley data de la dictadura terrorista del General Pinochet, pero sigue siendo empleado por la "democracia" chilena a casi veinte aos del fin de la dictadura (sic). 2. El mismo padre de la Presidenta fue vctima de los torturadores de Pinochet y su legislacin terrorista. 3. Bachellet es mujer, por lo cual, se supone, debera tener ms empata con la vctima. Nunca cre en la plausabilidad de la tesis feminista de que con mujeres como gobernantes la poltica sera menos cruel, y ms humana. Indira Gandhi, Golda Meir y Margaret Thatcher me parecan evidencia emprica suficiente de lo contrario, y Bachellet lo confirma una vez ms. El gnero y la pertenencia tnica son secundarios para la poltica burguesa. Lo nico que cuenta es la disposicin y habilidad de la persona, para servir incondicionalmente a los intereses de la elite.

El cuarto aspecto de esta repugnante tragedia es que Patricia pertenece a la poblacin indgena del hemisferio occidental. Como tal sufre el tpico desprecio y la tpica represin racista que caracteriza a las elites gachupines y criollas de Amrica Latina, desde la invasin europea de 1492. Pero, no solo es lo que los racistas llaman "indio", sino el hecho de que pertenece a una estirpe que los invasores europeos no pudieron vencer fsicamente durante cuatrocientos aos; ni mentalmente, hasta el da de hoy.

La negacin de "convertirse en hombre blanco", como decan los colonizadores puritanos en el norte, es el peor crimen que un miembro de los pueblos milenarios ha podido cometer desde la invasin europea. Es por ese "crimen", que el lder lakota del American Indian Movement (AIM), Leonard Peltier, languidece inocentemente en las mazmorras estadounidenses desde hace 36 aos (!); nueve aos ms que Nelson Mandela bajo el rgimen racista del apartheid in Africa del Sur.

Patricia Troncoso se encuentra en el cruce mortal, donde se amalgaman la justicia de clase burguesa con la justicia racista del hombre blanco. La burguesa neoliberal nacional y transnacional necesita las tierras de los pueblos milenarios de Chile, para convertir todo el sur del pas en un desierto ecolgico de pinos y eucaliptos, al servicio de las corporaciones transnacionales que exportan la celulosa para Asia, intoxicando a todo el entorno. Y necesita las costas del sur para convertirlas en desiertos ecolgicos con la acuicultura del salmn, exportado hacia el Primer Mundo. No permitirn que "seres inferiores" como "los indios" les echen a perder el negocio. Al fin y al cabo, la invasin a Amrica ---al igual que la de Irak--- se hizo para enriquecerse, no para sembrar derechos humanos.

Mientras Hugo Chvez salva vidas en las selvas de Colombia y con el reconocimiento del status beligerante a las FARC y el ELN, Michelle Bachellet se hace cmplice de la destruccin de vidas indgenas bajo el espritu y las leyes del Estado pinochetista. Esa repugnante complicidad requiere una intervencin humanista de inmediato de parte de Hebe de Bonafini, Nora de Cortias, Rigoberto Mench y Daniela Mitterrand, con el apoyo de Adolfo Prez Esquivel y Martn Almada.

Esas seis personas juntas tienen el poder y la autoridad necesaria para parar el crimen del Estado chileno apadrinado desde el Palacio de la Moneda por la Presidenta Michelle Bachellet. Al mismo tiempo, los fiscales y defensores de derechos humanos que han llevado a los torturadores de las dictaduras militares ante la justicia internacional, deben preparar los procedimientos procesales contra los opresores actuales del pueblo mapuche.


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