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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-01-2008

Un 58% de los empleados (11 millones) no llega a cobrar 1.100 euros
El 88% de los contratos de 2007 fueron temporales

Miguel Angel de Lucas
Diagonal


A pesar de los 4.300 millones de euros que se invierten anualmente para incentivar a empresarios a realizar contratos indefinidos, y por ms que el acuerdo entre Gobierno, CC OO y UGT asegurase en julio de 2006 mejorar la calidad del empleo, la lacra de la precariedad contina en los primeros aos de la reforma laboral. Mientras, jvenes, mujeres e inmigrantes son los sectores ms afectados.

Prcticamente nueve de cada diez contratos firmados durante todo 2007 fueron de carcter temporal. Es un clculo aproximado, pero cada trabajador temporal registra cinco contratos de trabajo al ao. Con esa media, no cuesta mucho imaginarse a este empleado tipo levantar una ceja, escptico al or al Gobierno presumir del medio milln de empleos creados el pasado ao. En la segunda mitad de 2006, en los meses siguientes a la aprobacin de la reforma, que prometa mayor calidad y disminucin de la precariedad laboral, las concesiones millonarias a empresarios parecieron funcionar. Aument casi el doble el nmero de contratos indefinidos (principalmente bonificados), as como la conversin de contratos temporales en indefinidos.

Sin embargo, su cantidad total apenas super ese ao el 15% de los empleos firmados. El dato aparece en el libro Contratos temporales y precariedad. A juicio de su autor, Jos Luis Carretero, la reforma pese a presentarse como un intento de vuelta al empleo de calidad, no se dirige contra el rumbo neoliberal del mercado, sino que se limita a otorgar nuevas bonificaciones a la clase empresarial. No obstante, una vez acabado el efecto inicial de las subvenciones a empresarios para que contratasen de forma estable, hasta UGT y CC OO han admitido el parn en la creacin de empleo fijo. Se retoma as la tendencia a la temporalidad, cuya tasa ha aumentado progresivamente a lo largo de esta dcada, pasando de un 32% en el ao 2000 a un 34,59% del total de poblacin empleada en 2006. Hoy, 5,5 millones de trabajadores, la tercera parte de la poblacin activa, trabaja con contrato temporal.

En opinin de Carretero, la mala calidad del empleo no es coyuntural, sino que obedece a la estrategia de un determinado modelo econmico. La clase empresarial ha apostado globalmente por la temporalidad como manera de permitir la rotacin de los trabajadores. Y de esa apuesta se extraen varios beneficios. En el caso ms grfico se sita el ahorro de costes marginales, como las vacaciones, que se convierten en perodos sin contrato entre una renovacin y la siguiente. Pero tambin se deja sentir en el plano de las reivindicaciones laborales. La temporalidad se ha convertido en una gigantesca espada de Damocles que pende sobre el trabajador, conminndole a la docilidad y a la pasividad. No ser renovado es la pesadilla recurrente, apunta Carretero, quien aade cmo esto provoca un trabajador menos reivindicativo que el fijo, menos proclive a la sindicacin, ms adaptable a la movilidad, y con el cual la extincin del contrato es menos costosa para el empresario.

Concesiones sindicales

Todo esto, unido a una larga trayectoria de cesiones sindicales, que desde el Estatuto de los Trabajadores de 1980 vienen traducindose en modalidades cada vez ms laxas para la contratacin, con mayores beneficios para el empresario al tiempo que se abarataba el despido y se reducan las cotizaciones, ha acabado por generar un cctel que sita al Estado espaol a la cabeza de Europa en precariedad. Una profundizacin sistemtica de los procesos de precarizacin que para Carretero supone la paulatina descomposicin del derecho laboral.

De ello saben los jvenes entre 25 y 29 aos, que con un 45% de temporalidad doblan la media europea. Y la tendencia ha afectado a la economa domstica. Los contratos temporales suponen de media en torno a un 30% menos de sueldo que los puestos indefinidos. O a veces menos an. En 2004, el sueldo medio de un puesto fijo se situaba en 29.105 euros al ao. Para el trabajador temporal, esta cifra bajaba hasta 13.803. Si se tiene en cuenta que, segn estudios recientes, uno de cada cinco hogares tiene a todos sus miembros en edad de trabajar en paro o con empleos temporales, la imagen del trabajador temporal como mileurista joven, urbanita y que vive al da supone una visin edulcorada de la realidad. Y falsa: de acuerdo al Ministerio de Hacienda, el 58% del total de asalariados cobran menos de 1.100 euros. Todo esto sin tener en cuenta las diferencias por cuestin de gnero. En el caso de mujeres con contratos temporales el salario promedio fue, tomando indicadores de 2004, un total de 3.600 euros menos al ao que el de los hombres en la misma situacin. Las diferencias entre trabajadores nativos e inmigrantes son an mayores, entre un 25% y un 35% segn las cifras manejadas por los sindicatos.

Siniestralidad en precario

Sin embargo, el aspecto ms dramtico de la precariedad en el empleo es el que tiene que ver con los accidentes laborales. En los 11 primeros meses de 2007 perdieron la vida en el trabajo 1.104 personas, una media de tres personas al da. El porcentaje es un 12% menor que en 2006, pero se da la circunstancia de que, segn datos de UGT, en los diez aos anteriores, en el perodo comprendido entre 1996 y 2006, la siniestralidad aument un 90%.

La combinacin de temporalidad y siniestralidad se da con frecuencia. Estadsticamente, pese a representar slo en torno al 34% de la poblacin activa, los empleados temporales sufren ms del 50% de los accidentes, tanto en general como si hablamos de accidentes mortales. La falta de experiencia en el puesto, la misma debilidad laboral y las presiones para aumentar la productividad a costa de la salud se encuentran, por regla general, detrs de la mayora de los casos.



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