Portada :: Otro mundo es posible :: VIII Foro Social Mundial (Enero 2008)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-01-2008

El Foro Social Mundial, ms cerca

Carlos Taibo
Pblico


Este ao, el Foro Social Mundial no se rene en un escenario nico, tal y como ocurri en el pasado, y pese a algn intento de diversificacin, en Porto Alegre, en Mumbai o en Nairobi. Habida cuenta de algunos de los problemas que la frmula desplegada en el ltimo lustro ha ido arrastrando, la decisin de los organizadores, bienvenida, ha consistido en acometer un ambicioso proceso de descentralizacin que pretende acercar las sesiones de los foros hablemos mejor, ahora, en plural a las casusticas de los diferentes lugares. De resultas, y en el entorno que nos es ms prximo, a lo largo de estos das se celebran sesiones del Foro Social Mundial en escenarios varios, como es el caso de Andaluca, Canarias, Catalua, Galicia, Madrid o Valencia, adems de en un sinfn de localidades que vertebran sus propios cnclaves.

Conviene que explique cuanto antes por qu acabo de sugerir que la decisin en cuestin es, por fuerza, bienvenida. Vaya por delante que el Foro Social Mundial ha tenido, en los ltimos aos, una utilidad difcil de negar. As, ha operado como inexcusable escaparate meditico que permite recordar que los movimientos que contestan la globalizacin existen, ha aportado un escenario razonablemente interesante para que cobren cuerpo debates de enjundia y ha permitido cerremos aqu el enunciado de las virtudes que intercambien experiencias e iniciativas redes que de otra manera se habran sentido a menudo hurfanas en su quehacer cotidiano.

Pero de un tiempo a esta parte se han hecho evidentes algunas lacras a las que es inexcusable prestar atencin, toda vez que, de no hacerlo, muchos de los elementos articuladores de lo que son los movimientos antiglobalizacin no oculto que prefiero este trmino al, cada vez ms comn, que nos habla de movimientos alterglobalizadores se veran en peligro. Dir, por lo pronto, que aunque las sesiones celebradas en el pasado en Porto Alegre, en Mumbai o en Nairobi han tenido por escenario fsico pases del Tercer Mundo, en los hechos, y por detrs, han sido ante todo, y pese a las apariencias, foros europeos en los que los movimientos del Norte han disfrutado de una clara preeminencia.

Al amparo de lo anterior, y por aadidura, las reuniones celebradas parecen haberle otorgado un papel desmesurado a los santones intelectuales por lo general, gentes procedentes, de nuevo, de los pases ricos en detrimento de los movimientos y de los activistas de base. No se olvide, sin ir ms lejos, que el desplazamiento a escenarios tan alejados como sos reclamaba de un esfuerzo econmico que, por razones obvias, no estaba al alcance de todos.

En el debe del Foro Social Mundial, hay que anotar, tambin, el hecho de que aqul se ha convertido en escenario idneo para un proceso delicado: el desembarco, a menudo espectacular, de agentes que es legtimo considerar ajenos a los movimientos, como es el caso, en lugar significado, de los segmentos ms lcidos de la socialdemocracia europeo-occidental. No se me malinterprete: en modo alguno pretendo negarle a esta ltima faltara ms su presencia en esas reuniones. Lo que quiero subrayar es que la experiencia de los ltimos aos invita a concluir que, infelizmente, hay una dramtica distancia entre las declaraciones pblicas vertidas, en Porto Alegre o en Nairobi, por los portavoces de esas fuerzas polticas y la prctica real que, luego, despliegan al amparo de instancias como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial o la Organizacin Mundial del Comercio.

Aun con todo, lo que realmente me preocupa no es, a la postre, nada de lo anterior. El principal de los problemas que se ha hecho presente en las reuniones del Foro Social Mundial no es otro que el riesgo, delicadsimo, de que este ltimo, en la intencin y en la prctica cotidiana de muchas gentes, acabe por sustituir, material y simblicamente, a los movimientos de base. Me he sentido obligado a decirlo muchas veces: foros y contracumbres las dos frmulas organizativas supraestructurales de las que se han dotado los movimientos que contestan la globalizacin slo tienen sentido si antes hay redes sociales independientes, activas y con vida propia en el mbito local. Para entender lo que quiero decir me atrever a agregar que uno de los termmetros que hemos decidido emplear para evaluar cul es el estado de crecimiento o de retroceso de nuestros movimientos sociales est cargado de equvocos: me refiero al que remite al nmero de personas que acuden a una manifestacin.

El planeta est lleno de movimientos sociales extremadamente sugerentes y rompedores que no son capaces de sacar a nadie a la calle, como est lleno de redes ms bien tristes e inoperantes que funcionan a la perfeccin cuando se trata de montar vistosos espectculos.

Sera absurdo pretender que la frmula arbitrada este ao, al amparo de una ambiciosa descentralizacin, va a resolver como por arte de magia todos esos problemas. Configura, sin embargo, un paso adelante en la direccin adecuada, en la medida en que pretende acercar los foros a las realidades precisas, a los problemas, de las redes y de los activistas que operan en cada mbito geogrfico preciso.

Tenemos razones sobradas para afirmar, en cualquier caso, que el futuro de los movimientos antiglobalizacin no se dirime en Porto Alegre, en Mumbai o en Nairobi: se dirime, antes bien, en el da a da del trabajo srdido, casi siempre poco vistoso, de quienes, en barrios y pueblos, han decidido plantar cara a esa vorgine de especulacin, concentracin del poder, deslocalizacin, desregulacin y crecimiento del crimen organizado que es la globalizacin capitalista.

Carlos Taibo es profesor de Ciencia Poltica en la Universidad Autnoma de Madrid y autor de Movimientos Antiglobalizacin. Qu son, qu quieren, qu hacen

Ilustracin de Mikel Jaso


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter