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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-01-2008

La paciencia de los saharaus se termina

Maximiliano Sbarbi Osuna
Rebelin


A mediados de enero finaliz, en la localidad de Manhasset, en las afueras de Nueva York, la esperada reunin entre los representantes de Marruecos y el Sahara Occidental - una nacin sin estado propio que lleva 33 aos ocupada por Marruecos, con la inaccin cmplice de los mediadores de la ONU y de los Estados Unidos, y el visto bueno de Espaa y Francia-.

El Sahara Occidental es una antigua colonia espaola literalmente abandonada por Madrid en 1975, durante la agona del dictador Francisco Franco. Desde 1957, el estado independiente de Marruecos reivindica esta zona, que est situada al sur de su territorio, en frente de las Islas Canarias, y que cuenta con importantes yacimientos de gas, petrleo, fosfatos y abundantes riquezas pesqueras.

El frustrado encuentro mantenido entre los delegados de ambas naciones no fue uno ms, aunque desde 1991 se hayan realizado decenas de fallidas negociaciones, que no lograron cambiar el estatus del Sahara Occidental, que sigue siendo un territorio anexado por Marruecos. La advertencia de retomar la lucha armada por parte del Frente Polisario grupo independentista creado en 1973 que mantuvo una guerra de 16 aos contra Marruecos finalizada en 1991-, alert a la comunidad internacional.

En diciembre del ao pasado, el Frente Polisario amenaz con reanudar la guerra en caso de que fracasaran las negociaciones que finalizaron la semana pasada.

Es muy probable que la poblacin del Sahara Occidental sumada a los ms de 170 mil refugiados saharaus que viven en precarios campamentos del lado argelino del desierto, estn agotando su paciencia y decidan volver a enfrentar a la monarqua marroqu por medio de las armas, luego de 17 aos de paz e ineficacia de los intermediarios: la ONU y el ex Secretario de Estado de Estados Unidos, James Baker, que propuso un plan de paz inviable y humillante para el Sahara.

El Tribunal Internacional de Justicia rechaz las pretensiones de anexin de Marruecos y Mauritania y fall a favor de la autodeterminacin del Sahara Occidental, en 1975. Un mes despus el rey marroqu Hassan II encabez la llamada Marcha Verde por medio de la cul 300 mil marroques cruzaron la frontera sur y ocuparon el Sahara Occidental.

Una vez finalizada la guerra entre Marruecos y el Polisario, en 1991, la ONU arrib a la zona con la promesa de organizar una consulta popular en el Sahara, a travs de las resoluciones nmero 1754 y 1783 del Consejo de Seguridad, para que se eligiera la independencia o se mantuviera la situacin actual. Sin embargo, la ONU le dio el poder a Marruecos de decidir cundo realizar el referndum, y quines estn autorizados para votar.

Lo cierto es que hasta ahora Marruecos ha aplazado indefinidamente el plebiscito, con el objetivo de agotar a los saharaus y de poblar el Sahara con habitantes marroques hasta que stos superen a los nativos, para inclinar la votacin a su favor.

Es evidente que Marruecos tiene las cartas ganadoras, ya que cuenta con el apoyo de la ONU, EE.UU., Espaa y Francia, aunque el conflicto del Sahara sea similar a la invasin de Kuwait por parte de Irak y la de Timor por parte de Indonesia. En ambos casos la ONU reaccion e inst por la fuerza a los invasores a retirarse.

La pregunta que surge es por qu la comunidad internacional con la excepcin de Argelia - no apoya la causa saharau? Tanto Espaa como Francia mantienen excelentes relaciones comerciales con Marruecos, sobre todo en materia pesquera. Europa, adems, necesita de un Marruecos fuerte, que pueda controlar a los miles de inmigrantes ilegales que cruzan el estrecho de Gibraltar.

El acuerdo que consiste en devolver a los ilegales africanos, detenidos en Marruecos, a sus pases de origen o abandonarlos en el desierto, como ocurriera con 600 inmigrantes en 2005, supone que Europa debe hacer ciertas concesiones, entre las que se encuentra un desembolso de dinero para el cuidado de las fronteras y una mirada contemplativa a las violaciones de la legalidad internacional.

El ex embajador de EE.UU. ante la ONU, John Bolton, escribi en su ltimo libro, La rendicin no es una opcin, que el presidente George W. Bush no avala la independencia del Sahara, ya que segn su postura, la autodeterminacin podra debilitar a Marruecos y propiciara la toma del poder por parte de extremistas islmicos.

Mientras que el Polisario amenaza con desempolvar sus armas y Marruecos acusa a los saharaus de terroristas, las partes acordaron una nueva reunin para marzo, la cul no alberga muchas esperanzas de que prospere, lo que provocara un deterioro de las condiciones de vida de los refugiados y una posible desestabilizacin de la regin si la guerra llegara a reanudarse.

http://www.pmundial.com.ar


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