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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-10-2004

Dinero pblico para matar especies protegidas: La primavera pasada ya mat en Polonia un bisonte en peligro de extincin
Una cacera de Juan Carlos de Borbn en Rumania abate nueve osos protegidos por la Convencin de Viena, incluida una osa gestante

El Mundo/Rebelin


La cacera de Juan Carlos de Borbn el pasado 8 de octubre en en los Crpatos tuvo como resultado una sangrienta carnicera en la que abati nueve osos [ursus arctos] y un lobo, especies protegidas por los convenios internacionales que Rumana tambin firm. Concretamente el oso de esta regin es una especie protegida por la Convencin de Berna desde 2001. As se inform el 12 de otubre por el diario Romania Libera. La cacera que Juan Carlos disfrut en la regin de Covasna entre el viernes ocho de octubre y el domingo siguiente se ha convertido en Rumana en un asunto de indignacin nacional a escasa distancia de las elecciones presidenciales.

La batida comenz en la tarde noche del viernes. Don Juan Carlos lleg al aeropuerto de Otopeni en Bucarest. Despus, escoltado por 10 coches de la polica rumana y varios vehculos de acompaamiento protocolario, se desplaz en un Audi A-8 a la finca, donde lo cambi por un 4x4. Las 15 personas que formaban la partida se alojaron en Erdofule, una de las 39 cabaas que el dictador Ceaucescu posea en la regin.

La empresa contrat a 50 bateadores, a razn de cinco euros por da cada uno, entre los que se infiltraron, de paisano, varios miembros de la polica secreta.

Tambin se prepar el clsico recibimiento folclrico al monarca espaol, con lugareos vestidos con trajes regionales que ofrecieron al Rey el agasajo de bienvenida propio del pas: pan, un puado de sal y un gura (trago) de palinca, un aguardiente elaborado con ciruela.

La regin de Covasna est a los pies de los Crpatos, hacia el corazn del mtico pas que habitan hombres-lobo y hombres-oso.A la confluencia de los antiguos caminos de Bizancio y Occidente se le llama Judetut Cosvana o Las Tres Sillas. Los rumanos, all, representan el 24% de la poblacin. El resto son secui, que se consideran descendientes directos de Atila. Desde la cada del comunismo y el proceso de devoluciones de tierras confiscadas por el antiguo rgimen, se han recrudecido los conflictos entre las dos etnias que convivien en la regin. La industria maderera ocupa a buena parte de sus casi 300.000 habitantes.

Ahora proliferan empresas de vanatoare -caza- en la zona. En la Cmara de Comercio hay inscritas una treintena. Los aficionados locales se remontan a la poca de Ceaucescu para datar la primera ocasin en que Don Juan Carlos se desplaz a Rumana para aplacar sus veleidades cinegticas. Invitado por el propio dictador.

Otilla Josiff Sherkany fue durante 30 aos el director poltico de la Asociacin de Cazadores del distrito, en la poca comunista.Hoy se ha convertido en una suerte de barn local, con 30.000 hectreas de bosque de su propiedad dedicadas a organizar caceras. Ahora el negocio ha pasado a manos de su hijo, Otilla Kiss Sharkany: Mi padre me dijo que fue Santiago Carrillo el que le habl por primera vez al Rey de que en Rumana se caza de puta madre. Este ao es la segunda vez que lo tenemos como invitado. Estuvo en abril. Ahora vino con cuatro norteamericanos, que pagaron todo el viaje, declara a CRONICA. Entre los ilustres huspedes de Sharkany se cuentan Alain Delon y familia, Hugo Boss o el ex ministro popular Francisco Alvarez Cascos, afecto a la caza del urogallo.

La empresa Abies cobra 130 euros por cada jabal joven de hasta 50 kilos abatido; 200 euros por las hembras de entre 230 y 400 kilos; aunque tambin influye en el precio el tamao de los colmillos de los animales: hasta 12 centmetros, 270 euros; de ms de 20, pueden llegar a los 800 euros. Tambin se paga por los fallos: 100 euros por cada animal herido y no cobrado y 50 euros por disparo errado. Aparte, claro, el alojamiento. La caza de ojeo del oso cuesta 800 euros por dos das y tres noches (hasta 7.000 euros con trofeo). La caza de espera, incluido trofeo, cuesta 8.500 euros por tres das.

Nicolae Daramus, periodista de El Cotidianul, publicaba tambin el 12 de octubre una airada protesta contra la presencia del Rey, armado, a los pies de los Crpatos: Los inmigrantes rumanos que van a recolectar fresa al pas de Don Juan son tratados como homnidos, no como humanos. Ahora le lleg el turno a los animales salvajes. Su Majestad de Borbn mat nueve osos [las informaciones sobre el nmero de animales abatidos difieren segn las fuentes], entre ellos una osa gestante. Otros dos animales quedaron malheridos de bala azul.

El peridico Rumana Libre tampoco fue muy condescendiente con Don Juan Carlos. Bajo un titular que reza Especies protegidas abatidas por el Rey de Espaa en Covasna, el periodista escribe despectivamente: Cincuenta bateadores pusieron bajo las narices del Rey a 30 animales, de los cuales la corte real abati a nueve osos jvenes de pequea puntuacin, a una osa gestante y a un lobo.

El Palacio de la Zarzuela no ha querido comentar estas reacciones.

Polonia. Como Rumana, es otro de los pases a los que Juan Carlos suele acudir a cazar. Y donde tambin levanta polmica su presencia. Esta primavera, los medios polacos y espaoles se hicieron eco de la ejecucin de un bisonte europeo en la regin de Masuria. Tambin se trata de una especie protegida, entre otras razones porque se encuentra en peligro de extincin.

Sierra de Gredos. En estos montes, donde el monarca espaol se dedica a la caza de la cabra monts al rececho, cobr una de las especies ms codiciadas para los aficionados a la cinegtica: un ejemplar de 120 kilos, y con una cornamenta que superaba el metro de arboladura. El precio que un cazador paga por abatir este tipo de piezas puede llegar a superar los 25.000 euros.

Encomienda de Mudela. Este coto de Ciudad Real, de 20.000 hectreas, es el paraso de los cazadores de perdiz roja. All son habituales apellidos ilustres: Abell, Botn, Surez Yllana, Amustegui.Franco ya lo usaba. Y Don Juan Carlos le tiene especial predileccin.

Quintanilla de Onsimo. El coto vallisoletano de Florentino Azuaga tambin figura entre los preferidos del Rey. All se caza jabal, corzo y ciervo. Aunque el Rey nunca ha ocultado su aficin por la caza, este ao prefiri suspender su visita al coto cuando sta se hizo pblica. Una cuestin de imagen?




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