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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-02-2008

La doma de los jvenes bravos

Juan Gelman


Hay una verdadera parafernalia para lograrlo en EE.UU. y el remedio es sencillo: consiste en criminalizar y ms, en patologizar a los jvenes norteamericanos rebeldes, disconformes con el autoritarismo y que lo retan. Se los considera trastornados mentales y carne de tranquilizantes, anfetaminas y otras sustancias psicotrpicas. La Asociacin Estadounidense de Psiquiatra bautiz el presunto padecer en 1980: porta el nombre de desorden de oposicin desafiante (ODD, por sus siglas en ingls) y no se aplica a los delincuentes juveniles. Ms bien a quienes no incurren en actividades ilegales, pero muestran "un comportamiento negativo, hostil y desafiante". Los sntomas incluyen "desafiar o negarse activamente a cumplir las demandas y normas de los adultos" y "discutir a menudo con ellos". Son definiciones oficiales de la Asociacin (alternet.org, 28-1-08).

El especialista en salud mental Bruce E. Levine indica que sus colegas estadounidenses no toman en cuenta que un medio opresivo suele originar esa clase de rebelin juvenil y la "curan" con drogas. Las grandes empresas farmacuticas, muy agradecidas. Como sealara Fernando Savater, la tendencia a considerar "enfermos" a quienes se comportan de manera "excntrica, vituperable o peligrosa... es una tradicin bien documentada desde comienzos de nuestra poca moderna y racionalista" (Clarn, 31-10-04). Existe en EE.UU., desde luego. John Adams, su segundo presidente y uno de los Padres Fundadores del pas, promulg en junio de 1798 cuatro leyes de eterna duracin: a) el plazo para optar por la ciudadana estadounidense se ampli de 5 a 14 aos de residencia; b) el presidente puede deportar a los extranjeros "peligrosos" segn su soberana voluntad; c) el presidente puede expulsar o encarcelar a extranjeros enemigos en tiempos de guerra; d) toda conspiracin contra el gobierno, incluyendo los disturbios, es un delito mayor.

Otro Padre Fundador, el mdico presbiteriano Benjamin Rush, diagnostic en 1813 que la rebelin contra la autoridad federal centralizada es "un exceso de pasin por la libertad" y que "constituye una forma de insania". En 1851, el Dr. Samuel Cartwright descubri la "drapetomana", mal que, segn l, provocaba en los esclavos el deseo de huir, y tambin lo que llam dysaesthesia aethiopis, enfermedad que impeda que los esclavos prestaran la debida atencin a las rdenes del amo. No haba esclavitud, haba enfermedades. Hoy sucede lo mismo.

El gobierno estadounidense necesita una juventud sumisa, dispuesta a sacrificar su vida en cualquier guerra que a la Casa Blanca se le antoje, y que no participe en pujas "subversivas" como los movimientos por la paz o en defensa de los derechos humanos. Drogas aparte, el Pentgono ha tomado medidas para evitar esos "peligros", particularmente en las universidades, cuna del rechazo a la guerra de Vietnam. La ley de prevencin de la radicalizacin violenta y del terrorismo en el pas, aprobada por la Cmara de Representantes, est destinada precisamente a los campus. La Unin Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en ingls) ha revelado que el Pentgono acumulaba, en 2006, 186 expedientes de "protestas antimilitares" algunas calificadas de "amenazas probables" de grupos universitarios (The Nation, 25-1-08).

Los cuerpos policiales de dos tercios de las universidades cuentan segn el Departamento de Justicia con un arsenal que incluye desde balas de goma y proyectiles de pimienta hasta rifles y armas semiautomticas, aunque suelen ms bien utilizar paralizantes elctricos, esos parientes de la picana elctrica, para reprimir manifestaciones. La "guerra antiterrorista" impuls a incrementar la vigilancia en los campus mediante incontables circuitos cerrados de televisin, que se decuplicaron desde el 11/9. La industria electrnica y otras, muy agradecidas. Por lo pronto, el Departamento de Educacin y el FBI han confeccionado una base de datos que registra a los 14 millones de estudiantes que solicitaron cada ao becas en el perodo 2001-2006. La razn? Identificar a "gente de inters" por su posible vinculacin con alguna "actividad terrorista".

Los estudiantes extranjeros gozan de una vigilancia especial: el Departamento de Seguridad Interior (DHS, por sus siglas en ingls) lleva registrado el nombre de ms de 4,7 millones de ellos, aunque slo uno de cada veinte indocumentados ingresa en la universidad. Algunos carecen de medios y otros tienen buenas razones para no hacerlo: no pocos fueron deportados antes de graduarse. Pero no todos los estudiantes son candidatos a demonio para el DHS: otorga becas a alumnos y profesores para "promover una cultura de la seguridad interior en la comunidad acadmica" y ha fundado seis centros de excelencia en la materia (www.dhs.gov). Se trata de crear "un capital intelectual" contra el terrorismo. Ms bien parece que el DHS se aplica a controlar estrictamente todo capital intelectual.


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