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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-10-2004

Sobre el conflicto del Partido Popular con Cuba
Un diputado turista en La Habana

Pascual Serrano
Rebelin


El pasado 15 de octubre el gobierno cubano impidi la entrada al pas al diputado del Partido Popular Jorge Moragas. El gobierno espaol se apresur para llamar a consultas a las embajadora cubana en Madrid con el objeto de escenificar as su protesta. Como tantos hechos noticiosos que implican a Cuba, la opinin pblica se sita en una u otra posicin sin parar a reflexionar sobre la cuestin. Por ello, no est de ms que hagamos algunas reflexiones sobre los objetivos del diputado, la expulsin y lo que entendemos por las relaciones internacionales y los derechos humanos.

En primer lugar, el diputado del PP, como se ha dicho en diversas ocasiones, haba gestionado un visado de turista al tiempo que anunciaba su intencin de tener encuentros y reuniones polticas con miembros de la oposicin cubana. Asimismo, viajaba con otros dos diputados holandeses. No es lo mismo ir de turista a Cuba con unos amigos o la familia, que ir con otros diputados europeos del pas que casualmente- preside la Unin Europea a reunirse con organizaciones polticas y representantes de la opinin. En Espaa no hubiramos considerado razonable que el cantautor Silvio Rodrguez, tras solicitar visado para entrar en nuestro pas para celebrar una gira musical se reuniese con Arnaldo Otegui, convocase una rueda de prensa y le entregara un premio. Eso es lo que hizo Moragas la ltima vez que fue a La Habana con el disidente Osvaldo Pay. Del mismo modo, quiero recordar que si un periodista se acredita como turista en un pas extranjero puede esperar que en cualquier momento las autoridades lo expulsen en el ejercicio de su labor de prensa. Por ello, no tiene sentido apelar a ninguna inmunidad diplomtica del diputado del PP, su visita, como l mismo gestion, era turstica no poltica. No puede proceder ningn privilegio.

Es evidente que exista una intencin premeditada por parte del PP de crear un conflicto diplomtico. La reaccin del presidente de su partido Mariano Rajoy afirmando que se trataba de un desaire al pueblo espaol por tratarse de un diputado tampoco puede ser de recibo. Moragas dijo que iba como turista y yo no me siento representado ni afectado por los avatares que le sucedan a un diputado del PP durante su estancia vacacional dondequiera que est. Pero, adems, si a alguien representa un diputado del PP, es a un votante del PP. Acaso los votantes del PP se sentiran representados por un diputado de Batasuna si los hubiese?

Otra de las quejas del Partido Popular es que a su diputado no se le permiti ser asistido por el consulado ni la embajada espaola. No poda ser porque no entr en territorio cubano, no se le permiti, se le reembarc en el mismo avin que vino. No hace falta solicitar ninguna asistencia diplomtica si no has llegado a entrar en el pas extranjero y se te est mandando a tu propio pas.

Algunos columnistas de prensa y lderes del Partido Popular han puesto lo sucedido como ejemplo de la violacin de derechos humanos en Cuba. El que un pas deje entrar en sus fronteras a quien considere oportuno podr ser discutible, pero eso no son los derechos humanos. Se trata de un derecho soberano de cada pas. La hipocresa es tal, que nuestro gobierno llama a consultas a la embajadora cubana, pero no llam al embajador norteamericano mientras tena durante dos aos retenido a un ciudadano espaol en la base de Guantnamo sin abogado, ni cargos algunos. Eso s que eran derechos humanos.

www.pascualserrano.net


 



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