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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-02-2008

De la prisin al zoo: el control humanitario por parte de Israel de Gaza

Darryl Li
www.adalah.org

Traducido del ingls por Beatriz Morales Bastos


Por desgracia, la metfora de Gaza como la mayor prisin del mundo ha quedado anticuada. Ms bien Israel trata ahora la franja como un zoo. Porque gestionar una prisin consiste en limitar o reprimir la libertad, en un zoo, en cambio, de lo que se trata ms bien es de mantener con vida a los que estn dentro, con la vista puesta tambin en cmo los ven quienes est fuera. La cuestin de la libertad no se plantea nunca. La actual crisis de la electricidad sirve, por as decirlo, para iluminar este giro.

Prcticamente toda la energa que utiliza Gaza se la suministra Irsael, tanto directamente, desde su red elctrica, pagada con los impuestos recogidos por Israel en nombre de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), como indirectamente, a travs del carburante suministrados por la compaa israel Dor Alon a la nica central elctrica de Gaza y pagado por la Unin Europea.

Gaza ha sufrido una crisis de energa desde junio de 2006, cuando despus de la captura de un soldado israel Israeli helicpteros israeles lanzaron misiles sobre los transformadores de la central elctrica que la dejaron inoperable [2]. Desde enonces Israel ha impedido que se repare al bloquear o retrasar la entrada en la franja de las piezas de recambio y de equipamiento. La central elctrica funcional ahora a parte de su antigua capacidad que cubre menos de la tercera parte de las necesidad de electricidad de Gaza. Incluso antes de que se cortara el suministro de carburante a la central el 20 de enero de 2008, la mayora de los habitantes de Gaza estuvieron sufriendo frecuentes cortes de electricidad de hasta ocho horas al da [3].

Para agravar este problema, el 19 de septiembre el departamento de seguridad del gobierno israel anunci su intencin de rebajar drsticamente el suministro de electricidad y carburante a Gaza. El 29 noviembre de 2007 el Tribunal Supremo autoriz este corte de suministro al considerarlo lcito y dictaminar que la decisin del Estado de recortar la cantidad de carburante transferido a Gaza no perjudicara la necesidades humanitarias esenciales de la poblacin [4]. El Tribunal Supremo autoriz que se siguera adelante con el recorte de carburante, pero se reserv el veredicto sobre los planificados recortes en la electricidad y, mientras tanto, solicit al Estado datos exhaustivos para tomar la decisin.

La interaccin entre el Estado de Israel y el Tribunal Supremo es elocuente ya que se refiere a la gestin [por parte de Israel] de Gaza despus de su desconexin y a su mentalidad de guardianes de zoo. En 2006 Israel decidi que el mejor modo de castigar a los habitantes de Gaza por la captura de uno de sus soldados era un nico y excepcional acto de violencia que llevara a una penuria generalizada [5]. Israel busca ahora resultados similares - la prdida de electricidad y la consiguiente desbaratamiento de la vida cotidiana- a travs de medios ms calibrados y a largo plazo. Este cambio de enfoque es muy similar a la diferencia entre aporrear en la cabeza a un prisionero rebelde para reducirlo y domar un animal por medio de un control cuidadoso de la correa con la que est atado y de su dieta.

Para realizar esta reorientacin primero fue necesario despejar la situacin legal y de ah la falta total de referencias a precedentes, tratados o estatutos legales en la decisin del 29 de noviembre, lo que refleja la consideracin que el Estado de Israel tiene de la Gaza posterior a la desconexin como zona en la que no tiene obligacin legal alguna. Est ausente la legislacin internacional sobre la ocupacin (que el Tribunal Supremo sola aplicar a Gaza, al menos tericamente excepto la prohibicin de colonizacin), incluyendo la prohibicin absoluta de aplicar el castigo colectivo (art. 33 de la Cuarta Convencin de Ginebra). La decisin es un mero ejercicio de clculo hipottico; el Tribunal Supremo est actuando ms como administrador que como juez, como un socio en el clculo de cunto dolor se puede hacer sufrir a los habitantes de Gaza.

En lugar de cualquier marco legal el Estado de Israel ha propuesto - y el Tribunal Supremo lo ha aprobado ahora - un parmetro igualmente simple para la poltica: una vez satisfechas las necesidades humanitarias esenciales, es permisible cualquier otra privacin. Si es posible racionar el carburante a los hospitales y a la red de alcantarillado, entonces la economa de Gaza no necesita desempear un papel: No aceptamos el argumento de los demandantes de que se debera permitir a las fuerzas del mercado desempear su papel en Gaza en relacin al consumo de carburante [6].

Esta lgica refleja la transformacin radical de la poltica israel de bloqueo desde el verano de 2007: de cierres frecuentes e intermitentes al bloqueo definitivo de todos los productos excepto los artculos humanitarios esenciales. Israel ha cambiado de tratar de castigar la economa de Gaza a decidir que esta economa es un lujo prescindible (aunque Israel sigue permitiendo que entren productos comerciales en Gaza cuando los productores israeles necesitan deshacerse de bienes excedentes). Esta poltica ha obligado a cerrar al 90% de las industrias privadas de Gaza, ha paralizado todas las obras de construccin y ha disparado la tasa de paro [7]. Aproximadamente el 80% de la poblacin vive de la ayuda alimenticia y el otro 20% vive principalmente de los ingresos de los funcionarios, de los trabajadores de las ONGs o de los empleados de las organizaciones internacionales, esto es, son personas cuya dependencia econmica de la buena voluntad exterior es indirecta aunque, con todo, real.

La clara y simple distincin entre necesidades vitales y lujos a menudo es difcil de implementar en la prctica. La sobrecargada red elctrica de Gaza puede rotar la distribucin por zonas, y de hecho lo hace, pero los hospitales y las bombas de aguas residuales estn demasiado dispersos para poder suministrarles la electricidad al margen del resto de la poblacin [8]. La concesin de permisos para buscar tratamiento mdico fuera de Gaza a las personas cuya vida peligra un criterio que el Tribunal Supremo aprob el verano pasado[9] ha causado, sin embargo, muertes ya que se deniegan los permisos a procedimientos de mera calidad de vida, incluyendo operaciones a corazn abierto[10].

La nocin de humanitarismo esencial (no est claro qu podra constituir lo humanitario no esencial) reduce las necesidades, aspiraciones y derechos de 1.400.000 seres humanos a un ejercicio de contabilidad de caloras, de megavatios y de otras unidades abstractas y unidimensionales que miden la distancia hasta la muerte. Esto distrae (e incluso lo legaliza) de la destruccin de las capacidades y de los recursos internos de Gaza: su economa, sus instituciones e infraestructuras. E incluso si se implementa de buena voluntad y con la mejor de las intenciones, no promete nada ms que convertir a todos y cada uno de los habitantes de Gaza en mendigos (o, mejor en animales bien alimentados) que depende del dinero internacional y de decretos israeles.

Si los pasados esfuerzos de Israel de limitar los trminos del debate son algn indicio, la comunidad internacional, los litigantes internos, los dirigentes palestinos y otros pronto se vern a s mismos gastando la mayor parte de su energa en suplicar un camin extra de carburante ac o un megavatio de electricidad extra all. Sin embargo, hacer frente a la consolidacin del rgimen del zoo exige un enfoque ms amplio.

Visto con perspectiva, Gaza parece un zoo y an ms una hembra de cisne en el patio trasero de una vasta mansin, esto es, el Estado de Israel. La franja de Gaza no es mundo aparte de Israel sino, ms bien, una zona apropiada para mantener a un cuarto de la poblacin palestina bajo su control. Los habitantes de Gaza estn en el peldao ms bajo de la jerarqua de la exclusin legal que abarca a la mitad de la poblacin de Israel/Palestina que no es juda y que est fragmentada en ciudadanos de Israel, residentes en Jerusaln este y habitantes de Cisjordania (o que viven bajo la administracin de la Autoridad Palestina o directamente bajo la jurisdiccin militar israel). La Gaza de maana est inextricablemente unida al Israel de maana y la Gaza de hoy es el ejemplo ms urgente de la necesidad de definir una administracin poltica ms justa y un marco legal para el Estado que durante cuatro dcadas se ha extendido de facto desde el ro [Jordn] hasta el mar.

Notas:

[1] Darryl Li es doctorando en Antropologa y Estudios sobre Oriente Prximo de la Universidad de Harvard y doctorando de la Facultad de Derecho de Yale. Tambin es asesor de Trcaire, la organizacin benfica irlandesa catlica de desarrollo exterior. La mayora de sus artculos fueron escritos en Gaza entre dos cortes de electricidad. Las opiniones expresadas ene este artculo son exclusivamente suyas. Este artculo fue escrito antes de la decisin del Tribunal Supremo israel HCJ 9132/07, Jaber al-Basyouni Ahmed v. el primer ministro del 30 de enero de 2008.

[2] Para una visin general de los efectos del ataque y una valoracin de su legalidad, vase Act of Vengeance: Israels Bombing of the Gaza Power Plant and its Effects (BTselem, septiembre de 2006).

[3] Gaza Humanitarian Situation Report: Power shortages in the Gaza Strip (OCHA-oPt, 8 de enero de 2008).

[4] HCJ 9132/07, Jaber al-Basyouni Ahmed v. el primer ministro. Los demandantes en el caso son Adalah (Centro Legal para los Derechos de las Minoras rabes en Israel), Gisha (Centro Legal para la Libertad de Movimiento), HaMoked (Centro para la Defensa de los Derechos Humanos Individuales y Fsicos-Israel), el Centro Palestino para los Derechos Humanos, el Comit Pblico contra la Tortura en Israel, el Programa de Salud Mental de la Comunidad de Gaza, BTselem (Centro de Informacin Israel sobre los Derechos Humanos en los Territorios Ocupados) Al-Haq y el Centro Al Mezan para los Derechos Humanos.

[5] Segn Yoav Gallant, jefe del Comando Militar Israel Sur, tambin se consider la alternativa de cortar los suministros directos de electricidad, pero se rechaz debido a la oposicin de la Compaa Elctrica Israel, posiblemente por razones relacionadas con su contrato o con los ingresos. Act of Vengeance, p. 27.

[6] HCJ 9132/07, Jaber al-Basyouni Ahmed v. el primer ministro, para. I.4.

[7] The Closure of the Gaza Strip: The Economic and Humanitarian Consequences (OCHA-oPt, 13 diciembre de 2007).

[8] Anexo a la declaracin jurada presentada por Usama Dabbour, director de las relaciones externas de la Compaa de Distribucin Elctrica de Gaza (GEDCO, por sus siglas en ingls) al Tribunal Supremo en el caso HCJ 9132/07, Jaber al-Basyouni Ahmed v. el primer ministro, 9 de enero de 2008.

[9] HCJ 5429/07, Physicians for Human Rights-Israel v. The Minister of Defence.

[10] Israel: Government Blocks Medical Evacuations from Gaza (Comunicado de prensa de Human Rights Watch, 20 de octubre de 2007).

Enlace con el original: http://www.adalah.org/newsletter/eng/jan08/Li.doc



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