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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-02-2008

Davos se retracta

Juan Francisco Martn Seco
La Estrella Digital


Fue tambin en Davos, creo que en 1997, cuando el entonces presidente del Bundesbank, Tietmeyer, esculpi la frase que declaraba el fin de la poltica y la democracia: Los mercados sern los gendarmes de los gobiernos.

Han transcurrido diez aos y, siguiendo este eslogan, los gobiernos han ido renunciando poco a poco a intervenir en la economa y las relaciones laborales se han ido liberalizando, de manera que imperan la libertad para los empresarios y la extincin de los derechos para los trabajadores. La globalizacin de los mercados financieros, la libre circulacin de capitales, la deslocalizacin, han introducido el dumping social y fiscal con lo que los sistemas tributarios caminan hacia modelos basados exclusivamente en impuestos indirectos y gravmenes sobre las nminas.

Diez aos despus, y ahora tambin en Davos, surgen voces de alarma. Mataron al padre, proscribieron la intervencin del poder poltico en la economa, quisieron quitarse el yugo de la presin popular y democrtica, proclamaron la supremaca de los mercados, y comienzan a darse cuenta de que tan slo han engendrado el caos. Los ms lcidos son ahora conscientes de que partieron de una hiptesis falsa, la de que los mercados se autorregulan y llegan por s solos al equilibrio.

La multiplicacin de agentes y de productos sin ningn control ha generado la anarqua. Fenmenos como los de las hipotecas subprime descubren cmo los mercados financieros se han llenado de basura, basura que las agencias de evaluacin han calificado de mercanca de primera calidad. En la actualidad, el factor que ms est amplificando la crisis es la desconfianza con la que se miran las entidades financieras. Nadie se fa de nadie. Todos son sospechosos y no hay quien garantice su solvencia. Ni los Basileas ni los bancos centrales... Hoy, curiosamente tambin en Davos, se suspira por un sheriff mundial que ponga orden.

Muchos de los asistentes al Foro Econmico Mundial contemplan la situacin con bastante intranquilidad. Hablan de una crisis larga, incluso del final de una era, la era del dlar y del imperio americano. Hasta el momento, EEUU era el nico pas que poda permitirse el lujo de no tener que someterse a las restricciones que las leyes econmicas imponen a todos los dems. Desde 1971, ao en el que denunci la convertibilidad del dlar, EEUU est libre de todo cors, ya que la universal aceptacin de esta divisa como moneda de reserva le permite alegras que no podra tener ningn otro Estado.

EEUU en sus diferentes pocas ha acumulado dficit, tanto pblicos como de balanza de pagos, desorbitados, y que de haberse tratado de otros pases, principalmente emergentes, habran suscitado las condenas ms enrgicas de los organismos internacionales. Tales dficit podan financiarse, hasta ahora, sin demasiada dificultad mediante la tenencia de dlares en el exterior y siempre que se mantuviese la confianza. Pero esta situacin constituye un equilibrio inestable que cualquier factor puede desestabilizar.

En estos ltimos aos, la ineptitud y la paranoia de un presidente han llevado ambos dficit a un nivel difcilmente soportable. La locura de las guerras de Iraq y de Afganistn, la proteccin de la industria armamentstica y una poltica fiscal regresiva, encaminada a que las clases altas paguen menos impuestos, han originado que los desequilibrios se incrementen. La situacin de privilegio de EEUU puede estar llegando a su fin, a las locuras de Bush hay que aadir que al dlar le ha nacido un competidor, el euro, y que acontecimientos como el de las hipotecas subprime pueden estar minando la confianza en el sistema americano.

En Davos, Cheng Siwei, vicepresidente del Comit Central de la Repblica Popular China, puso en cierta forma el dedo en la llaga al afirmar: Los asiticos ahorramos hoy para gastar maana, pero los americanos gastan ya hoy lo de maana. El problema de EEUU tambin el de Espaa es que ha estado creciendo y consumiendo a crdito, financiado por el resto de los pases. Los crditos, en la mejor de las situaciones, hay que pagarlos; en la peor, pueden terminar en una catstrofe cuando los acreedores pierden la confianza y exigen el cobro inmediato. Actualmente, el consumo de EEUU representa el 72% del PIB; en el ao 2000, representaba el 67%. Qu ocurrira si de golpe se retornase a este ltimo porcentaje y se eliminasen esos cinco puntos de diferencia? Entraramos en una recesin de una magnitud desconocida.

Esto es lo que intranquiliza a los amos del mundo en Davos. Esto y supongo que tambin la respuesta simplona de Bush, que es ms de lo mismo, bajar impuestos, y que en lugar de solucionar el problema lo empeorar al incrementar el dficit pblico.


www.telefonica.net/web2/martin-seco


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