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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-02-2008

El imperialismo suizo o los secretos de una potencia invisible

Sbastien Guex
CADTM

Traducido por Caty R.


Introduccin

El Foro socialista de formacin y debate organizado por solidarits los pasados 17 y 18 de noviembre en Chaux-de-Fonds, se consagr al imperialismo y al racismo. Fue una ocasin para hacer hincapi, especialmente, en las nuevas formas del imperialismo en el mundo, sus consecuencias en frica y tambin sus particularidades en Suiza

Desde principios del siglo XX algunos autores, con John A. Hobson a la cabeza, recurrieron al trmino imperialismo para sealar una nueva fase del desarrollo del capitalismo, marcada por la ascensin de una burguesa rentista a la cabeza de los pases ms avanzados, tributaria de monopolios que fusionaban intereses industriales y bancarios, as como por una tendencia a la exportacin masiva de capitales, a la expansin territorial y a la guerra. Despus del libro del socialista austriaco Rudolf Hilferding, consagrado al Capital financiero (1910), es Lenin quien lo seala incluyendo explcitamente esta nocin en el corazn de la reflexin terica marxista, cuando redacta El Imperialismo estadio supremo del capitalismo, durante la Primera Guerra Mundial, en 1916, en Zurich.

Ambas guerras mundiales, los genocidios y las masacres coloniales de la poca son extremos que confirman los pronsticos de Lenin en cuanto al carcter profundamente regresivo del imperialismo. En 1951, Hannah Arendt incluso lo contemplar como una puerta abierta al totalitarismo. Sin embargo, despus de la Segunda Guerra Mundial, la descolonizacin, Los Treinta Gloriosos y la coexistencia pacfica pudieron hacer pensar en la apertura de una nueva era de paz y progreso para los pases industriales. No era, por cierto, el punto de vista de los condenados de la tierra -un tercio del mundo- que ya denunciaban entonces el neocolonialismo, los mecanismos informales del sometimiento y la dominacin militar del imperialismo estadounidense.

Desde la vuelta a un perodo de crecimiento lento y catico, abierto por la recesin generalizada de mediados de los 70, al que siguieron, algunos aos ms tarde, la implosin del bloque sovitico y la vuelta del capitalismo a China, el mundo cay otra vez en una fase creciente de tensiones y desequilibrios. Detrs del trmino comodn de globalizacin estn las desigualdades sociales que triunfan por todas partes dentro de cada pas y a escala internacional, pero tambin las rivalidades entre las grandes potencias, ms o menos bien arbitradas, en el seno de las poderosas instituciones transnacionales (OMC, FMI, Banco Mundial, OCDE, G8, OTAN, etctera).

Al margen de la deuda del tercer mundo y los planes de ajuste estructural, hablamos cada vez ms francamente de recolonizacin. En la prolongacin de la guerra infinita, el choque de civilizaciones y la guerra contra el terrorismo, cada vez se asientan ms la cuestin militar y las derivas autoritarias. Frente a los crecientes desequilibrios ecologistas provocados por la aceleracin de la produccin, los medios dominantes se lanzan a imponer por fin sus soluciones a expensas de los ms dbiles. Al poder sin maquillaje de las multinacionales corresponde, en efecto, una nueva forma de capitalismo globalizado: la dominacin financiera, que determina un nuevo imperialismo. Como vamos a comprobar, la burguesa suiza dispone de ms de un triunfo para sacar partido plenamente a esta situacin. (jb)

El imperialismo suizo no ha sido objeto de muchas investigaciones. No existe una obra que describa la historia total de este imperialismo, trate de cuestionar sus formas, su papel y su peso a escala mundial e intente encuadrar sus particularidades con relacin a otros imperialismos. Incluso en el plano estrictamente informativo slo disponemos de datos incompletos y dispersos. Si hubiera que citar tres ttulos sobre este importante asunto, sealara:

. Richard Behrendt, Die Schweiz und der Imperialismus. Die Volkswirtschaft del hochkapitalistischen Kleinstaates im Zeitalter del politischen und konomischen Nationalismus, Leipzig / stuttgart, Rascher, 1932.

. Lorenz Stucki, LEmpire occulte: les secrets de la puissance helvtique, Pars, R. Laffont, 1970.

. Franois Hopflinger, LEmpire Suisse, Ginebra, 1978.

Por lo tanto no es posible presentar un anlisis global, preciso, riguroso y articulado del imperialismo suizo. Slo podemos aportar un cierto nmero de observaciones, a menudo escandalosas, y a partir de ellas trazar algunas pistas interpretativas.

Un imperialismo maquillado o enmascarado

De acuerdo con su tamao, pero de una forma absoluta, Suiza forma parte de las principales potencias imperialistas del mundo desde hace tiempo. Volver a esto. Pero en Suiza apenas existe, incluida en el movimiento obrero o en la izquierda, una conciencia directa de este fenmeno. Varias razones contribuyen a la ausencia de esta conciencia:

. Suiza realmente nunca ha tenido colonias y por lo tanto nunca ha estado comprometida directamente en la manifestacin ms clara del colonialismo o el imperialismo, es decir, las guerras coloniales o imperialistas.

. Al contrario, la burguesa suiza industrial y bancaria avanz desde hace mucho tiempo de una forma solapada, enmascarada detrs de la neutralidad poltica, es decir, a la sombra de las grandes potencias coloniales e imperialistas (Gran Bretaa, Francia, Alemania o Estados Unidos); enmascarada tambin detrs de un discurso propagandista omnipresente que muestra, y a menudo consigue hacer pasar, a Suiza por el pas de la poltica humanitaria por medio de la Cruz Roja, las buenas obras, la filantropa, etctera; y enmascarada, por fin, por un discurso complementario del precedente al que llam la retrica de la pequeez (1), que presenta siempre a Suiza como David que se enfrenta a Goliat, un pequeo Estado dbil, inofensivo, etctera.

Por estas variadas razones, ciertos autores califican el imperialismo suizo de imperialismo secundario, pero la expresin me parece mal escogida, porque alimenta la idea de que el imperialismo suizo sera de poco peso, marginal, pequeo, mucho menos importante que el imperialismo de otros pases. Y Suiza es una potencia importante e imperialista. Prefiero pues la expresin de imperialismo maquillado o enmascarado.

En el corazn de los imperialismos europeos

Desde hace siglos, el capitalismo suizo est en el corazn del desarrollo del capitalismo europeo. Ya en el siglo XVI, los grandes comerciantes y banqueros de Ginebra, Basilea y Zurich, estaban en el centro de las redes internacionales de circulacin de las mercancas y los crditos. Desde el siglo XVII, y sobre todo en el XVIII y hasta mediados del XIX, los medios capitalistas de Basilea, Ginebra, Neuch, Saint Galen, Zurich, etctera, participaron ampliamente en esta operacin inmensa de explotacin y opresin, junto al resto del mundo capitalista occidental y del sur de Europa en auge, que fue el comercio triangular. El origen de la fortuna de la gran familia burguesa de los Pury, uno de los inspiradores del clebre Libro blanco* de 1993, procede de la explotacin de cientos de esclavos importados por la fuerza de frica a las inmensas explotaciones agrcolas de Amrica.

Gracias especialmente a los capitales acumulados por la explotacin y el comercio de esclavos, los medios capitalistas suizos son, despus de los ingleses, los que mejor llevan a cabo la famosa revolucin industrial entre 1750 y 1850. En el curso del siglo XIX Suiza es, con un pequeo nmero de pases Gran Bretaa, Francia, Alemania, Blgica, Holanda y Estados Unidos-, uno de los mas destacados del desarrollo capitalista, y se convierte en uno de los pases ms industrializados del mundo, especialmente poderoso en sectores punteros de la poca como la fabricacin de maquinaria y motores, la electrnica y la qumica. El perodo que va de 1850 a 1914 conoce el desarrollo prodigioso del colonialismo-imperialismo:

. La manifestacin ms tangible es la carrera hacia las colonias: los pases capitalistas desarrollados, sobre todo Gran Bretaa y Francia, sometieron por las armas a toda frica y gran parte de Asia.

. Todos los pases capitalistas desarrollados exportaron capitales masivamente, lo que les permiti ejercer una influencia determinante sobre pases no colonizados pero menos, o nada, industrializados, en particular en Amrica Central y del Sur, el Imperio Otomano, Persia, Siam, e incluso China.

Campeona en todas las categoras en 1913

Qu es el capitalismo suizo? Aqu es donde se ve aparecer su primera gran peculiaridad: por un lado, la burguesa suiza tambin es imperialista, como sus rivales. Los grandes grupos suizos exportan capitales a gran escala e invierten masivamente en el extranjero. As, en 1913, Suiza es el pas que est, con diferencia, a la cabeza en cuanto a las inversiones directas en el extranjero por habitante (en dlares) (2):
Suiza: 700   Reino unido: 440   Pases Bajos: 320   Blgica: 250   Francia: 230   Alemania: 70   Estados Unidos: 40

En 1900, Suiza es el pas que cuenta con ms multinacionales en el mundo por cada mil habitantes; Nestl es, probablemente, la multinacional ms internacionalizada del mundo, es decir, la que cuenta con ms filiales en el extranjero. Pero por otro lado, los medios suizos industriales y bancarios estaban frenados en la carrera hacia la colonizacin del mundo por un gran obstculo: su ejrcito es relativamente dbil y no tiene acceso directo a los ocanos, a diferencia de Holanda o Blgica, pases similares a los que el acceso al mar les permiti lanzarse a la conquista colonial. Durante perodo que va de la guerra franco-prusiana de 1870 al inicio de la Primera Guerra Mundial, los crculos dirigentes de Suiza soaron con un alargamiento territorial de la Confederacin, bien por el lado italiano o por el francs, que les diera acceso al mar (Gnova o Toln).

En 1914 y 1915, por ejemplo, se plantearon seriamente abandonar la neutralidad y entrar en la guerra, al lado del imperialismo alemn, con la esperanza de conseguir, en caso de ganar, una parte del botn, es decir, un corredor hacia el Mediterrneo y algunas colonias en frica (3). Pero finalmente consideraron que la aventura era demasiado arriesgada, tanto desde el punto de vista de su poltica interna como externa, y optaron por seguir en la va de la neutralidad. Esta eleccin enseguida se revel altamente rentable, ya que permita a los industriales y banqueros helvticos hacer formidables negocios con los dos bandos beligerantes.

A la sombra de los poderosos

Esa es la particular posicin que marcar las formas y el contenido del imperialismo suizo desde finales del siglo XIX hasta hoy: as, como la gran burguesa helvtica industrial y bancaria no poda depender del triunfo militar, aprendi y se convirti en maestra en el arte de jugar sobre los enfrentamientos entre las grandes potencias imperialistas, con el fin de acercar sus propios peones (4). En este sentido, utiliza de forma combinada dos triunfos:

. La poltica de neutralidad, aliada con las buenas obras y el humanitarismo (Cruz Roja, etctera), permiten al imperialismo suizo no aparecer como tal a los ojos de grandes sectores de la poblacin mundial, lo que le confiere una gran legitimidad y le permite ser elegida frecuentemente para hacer de rbitro o intermediario entre las grandes potencias imperialistas. Camille Barrre, embajador de Francia en Berna de 1894 a 1897, ya haba comprendido esta estrategia cuando escriba: la marina de Suiza es el arbitraje (5).

. La burguesa suiza industrial y bancaria es capaz de ofrecer una serie de servicios especficos (secreto bancario, sistema fiscal ms que complaciente, debilidad extrema de los derechos sociales, etctera), de los que las clases dominantes de las grandes potencias imperialistas tienen gran necesidad pero difcilmente pueden tener en sus propios pases, generalmente por razones polticas internas. El imperialismo helvtico, en el que Suiza no aparece como un rival demasiado peligroso debido especialmente a su debilidad militar, es aceptado por las grandes potencias y se instala y especializa en varios aspectos altamente provechosos (el de paraso fiscal y plaza financiera internacional en particular).

Suiza-frica

Los ejemplos que ilustran la estrategia y la precocidad con las que la burguesa suiza supo acercar sus propios intereses en la estela de las grandes potencias imperialistas jugando, cuando era necesario, con sus contradicciones, son numerosos. Tomemos dos de ellos:

. Desde 1828, los misioneros de Basilea, seguidos inmediatamente por los comerciantes de una sociedad, la Basler Handelsgesellschaft, fundada por el corazn de la oligarqua de Basilea (las familias Burckhardt, Merian, Iselin, Ehinger y Vischer), se establecieron en la costa de la actual Ghana y desempearon un papel decisivo en la colonizacin de esta regin por Gran Bretaa. En la dcada de 1860 emprendieron, en este sentido, un autntico trabajo de lobbying, coronado con el xito, cerca del Parlamento ingls y participaron directamente en la larga guerra colonial de Inglaterra contra el reino Ashanti (6). En recompensa, los negociantes de Basilea vieron sus negocios facilitados en Ghana, bajo la tutela britnica, de tal modo que Basler Handelsgesellschaft se convierte, a principios del siglo XX, en una de las sociedades ms grandes del mundo de la exportacin de cacao (el ndice de ganancia neta que consigui en Ghana alcanza el 25% por trmino medio anual entre 1890 y 1910). Es slo una ancdota que permite medir la influencia adquirida en el pas por los negociantes suizos y demuestra hasta qu punto lo consideraban su coto privado. En marzo de 1957, Ghana es la primera colonia europea de frica que conquista su independencia. Fue un acontecimiento histrico, pero esto no impidi que cuatro meses ms tarde, en la fiesta organizada por los expatriados helvticos el 1 de agosto de 1957, el orador suizo concluyera su discurso ante cientos de invitados con estas palabras: Viva el cantn suizo de Ghana! (7).

. Pero en paralelo a la carta inglesa, el capitalismo helvtico tambin supo jugar las cartas alemana y francesa. Suiza incluso desempe un papel de primer orden en la poltica colonial alemana en frica, lo que le permiti, a cambio, disponer de la benevolencia de las autoridades coloniales y desarrollar florecientes negocios. Fue un comerciante de Zurich, Conrad von Pestalozzi, quien contribuy ampliamente al establecimiento (por otra parte es quien lo firm), en marzo de 1883, del primer contrato que pona un territorio africano -una parte de la actual Namibia- bajo proteccin alemana. Un ao ms tarde fue un negociante de Basilea, Louis Baur, el encargado por el gobierno alemn de negociar y rubricar dos tratados que relacionaban una parte de la actual Sierra Leona con el imperio alemn. En 1884 Carl Passavant, hijo de un gran banquero de Basilea, particip, con tropas que l mismo reclut, en la primera guerra colonial emprendida por el Reich, que acab con la anexin de Camern (8). Tambin son dos comerciantes suizos quienes aparecen a la cabeza de una de las compaas ms activas en la expansin colonial de Francia en frica, la Sociedad mercantil del oeste africano (SCOA) (9).

En el patio de los grandes

La estrategia sealada ms arriba se revel particularmente eficaz de modo que Suiza se transform, en el curso del siglo XIX, en una potencia imperialista de importancia media, incluso, en ciertos dominios, de primer orden.

He aqu algunas ilustraciones:

. Las multinacionales suizas pertenecen al pequeo nmero de las sociedades que dominan el mundo en una serie de ramas, las tecnologas de la energa y la automatizacin (ABB: primera o segunda mundial), farmacia (Novartis: cuarta, Roche: octava), cemento y materiales de construccin (Holcim: primera), productos alimenticios (Nestl: primera), relojera (Swatch: primera), agro-industria (Syngenta: segunda o tercera), produccin y comercializacin de metales (Xstrata: tercera o cuarta), banca (UBS: cuarta o quinta; Credit Suisse: decimoquinta o decimosexta), seguridad (Zurich: sptima u octava) y seguros (Swiss Re: primera).

. Otro instrumento que calcula el peso del imperialismo suizo es el volumen de las inversiones directas en el extranjero. Por inversiones directas entendemos las participaciones en una sociedad operadas por empresas nacionales en el capital de sociedades extranjeras que superan el 10% de dicho capital y aseguran, por lo tanto, en la gran mayora de los casos, el control de estas sociedades.


Inversiones directas en el extranjero en 2002 (10), existencias, en miles de millones de dlares)











USA

GB

FR

ALL

H-K

HOL

JAP

CH

CAN

Existencias en el extranjero

1501

1033

652

578

370

356

352

298

274

Existencias del extranjero en el pas

1351

639

401

452

433

315

60

118

221

Existencias netas

150

394

251

126

-63

41

272

179

53


Como demuestra la primera lnea del cuadro, el volumen de las inversiones directas suizas en el extranjero es muy elevado. Con casi 300.000 millones de dlares en 2002, se sita en el octavo puesto mundial. En el extranjero, las multinacionales suizas, que explotan una mano de obra cercana a los 2.200.000 asalariados (ms del doble de mano de obra que explotan en Suiza), suponen un peso de la quinta parte del de las multinacionales estadounidenses, un tercio del de las inglesas y la mitad del de las alemanas.

La medida de la potencia del imperialismo helvtico todava se hace ms precisa cuando se examina el volumen de las inversiones netas de las sociedades suizas en el extranjero, es decir las existencias brutas en las que se suprimen las existencias de las inversiones extranjeras (lnea 3 del cuadro). Desde este punto de vista, las multinacionales suizas se sitan en el cuarto puesto mundial. Cerca de la mitad de los 179.000 millones de inversiones netas suizas en el extranjero est situada en pases dependientes, especialmente de Asia y Amrica latina (11).

. Desde la Primera Guerra Mundial, Suiza tambin se convirti en una plaza financiera internacional de primer orden, que hoy es la cuarta o quinta ms importante del mundo. Pero en el terreno financiero, el imperialismo helvtico presenta de nuevo una particularidad: los bancos suizos ocupan, en efecto, una posicin especfica en la distribucin del trabajo entre los centros financieros: son el lugar de refugio preferido del dinero de los grandes capitalistas y de los ricos del planeta entero ya que se especializaron en las operaciones vinculadas a la gestin de fortuna.

Gestora de fortuna del mundo entero

En la gestin de las llamadas fortunas particulares offshore, es decir las fortunas que pertenecen a personas que no son administradas en el pas de origen, la plaza financiera helvtica ocupa una posicin dominante a escala mundial: las estimaciones ms corrientes le atribuyen una parte del mercado internacional del orden del 30%. Otros centros importantes Gran Bretaa, Estados Unidos, Luxemburgo o Hong-Kong le siguen de lejos, con partes que suponen entre el 5 y el 20%. En resumen, los bancos, las compaas aseguradoras y otros gestores helvticos administran, en Suiza y en el extranjero, fondos que alcanzan un importe extraordinario, del orden de 10 billones de francos (unos 6,4 billones de euros), lo que corresponde a un 70% del Producto Interior Bruto de Estados Unidos (12).

Los ricos ms importantes de todo el mundo confan desde hace muchos aos una parte de sus fondos a la gestin de los bancos suizos porque ofrecen una combinacin casi nica de ventajas: un secreto bancario de hormign armado; un sistema de fiscalidad dbil y complaciente con respecto a los afortunados; una moneda muy slida; una estabilidad poltica a toda prueba; una destreza y un tejido de relaciones pulidos a lo largo de generaciones. Hay tres aspectos que merecen destacarse sobre la fuerza financiera del imperialismo suizo:

. Como seala Le Temps, los clientes millonarios de los pases en vas de desarrollo aportan cerca del 70% de los fondos administrados offshore (13) por las finanzas suizas, es decir una suma del orden de 3 billones de francos. Este dinero est compuesto esencialmente cerca del 80%- por capitales que escapan del fisco de sus pases de origen. Esto significa que los pases pobres ven cmo unos 40.000 millones de francos de ingresos fiscales se escapan cada ao gracias a la complicidad del paraso fiscal helvtico, es decir 25 veces ms de la suma que la Confederacin se dign consagrar a la ayuda al desarrollo en 2006.

. Una parte importante de estos capitales despus son prestados por los banqueros suizos a los Estados de donde provienen, lo que permite a las finanzas helvticas -irona del mecanismo- ejercer, gracias a sus crditos, considerables presiones sobre la poblacin de estos Estados con el fin de extorsionarlos todava ms.

. Hay que sealar por fin que la posicin descrita ms arriba da un carcter particular, fuertemente rentista o parasitario, al imperialismo suizo; un carcter que impregna fuertemente a la burguesa helvtica pero que se extiende tambin a grandes sectores de la pequea burguesa y a ciertas capas superiores de los asalariados.

Cinismo y corrupcin prosperan al amparo del secreto bancario, del fraude y de las evasiones fiscales, de todo tipo de trficos dudosos y de toda clase de dinero sucio. Ciertos sectores de la burguesa helvtica no vacilan, por otra parte, en ir cada vez ms lejos en la va de la transformacin de Suiza en una repblica bananera, como lo demuestran el establecimiento de costes fiscales fijos para los extranjeros riqusimos o las gestiones recientes de los dirigentes de la UDC para incluir el secreto bancario en la Constitucin, es decir, convertir el delito del fraude fiscal en uno de los fundamentos del Estado federal.

El cinismo de ciertos crculos burgueses parece tanto ms vergonzoso porque se rodea de un discurso permanente de Suiza como patria de los derechos humanos y el humanitarismo. Todo esto, mientras que la Unin de Bancos Suizos y el Credit Suisse figuran entre los principales proveedores de fondos de las compaas petroleras que operan en Sudn, gracias a cuyas rentas el gobierno de este pas est librando una guerra de tipo genocida en Darfur (14).

Explotacin masiva de la mano de obra extranjera

Queda por subrayar un ltimo aspecto, muy importante, del imperialismo suizo. La relacin imperialista no slo consiste en ir, como hemos dicho ms arriba, hacia la mano de obra que se puede moldear y esclavizar debido a la pobreza de sus pases. Consiste tambin en traer a su terreno a trabajadores extranjeros en condiciones en las que pueden ser explotados de la misma manera feroz. Tambin en este mbito el empresariado helvtico se distingui importando masivamente una mano de obra inmigrante fuertemente discriminada por un sabio sistema de permisos de residencia orientados al mantenimiento de una enorme precariedad y por la ausencia de derechos polticos. Tambin se ha distinguido por su extensa poltica de deslocalizacin in situ (15), segn la expresin de Emmanuel Terray, que Suiza ha utilizado desde hace mucho tiempo. Desde finales del siglo XIX los trabajadores extranjeros en Suiza representan ms de 10% de la poblacin (el 16% en 1913). Hoy constituyen cerca del 20% de la poblacin que reside en Suiza, es decir, alrededor de un milln de personas asalariadas a las que hay que aadir cerca de 200.000 trabajadores clandestinos en condiciones similares a las que reinaban en las antiguas colonias.

Notas:

(1) Sbastien Guex, De la Suisse comme petit Etat faible: jalons pour sortir dune image en trompe-loeil, en S. Guex, La Suisse et les Grandes puissances 1914-1945, Genve, Droz, 1999.

(2) Paul Bairoch, La Suisse dans le contexte international aux XIXe et XXe sicles, en P. Bairoch, M. Krner, La Suisse dans lconomie mondiale, Zurich, Chronos, 1990.

(3) Por ejemplo, Documents Diplomatiques Suisses, vol. 6.

(4) En 1916, en su clebre ensayo El imperialismo, estadio supremo del capitalismo, Lenin seala a propsito de Blgica y Holanda que: la mayor parte de esos pequeos Estados slo conservan sus colonias gracias a los intereses opuestos y las fricciones entre las grandes potencias que no se ponen de acuerdo sobre el reparto del botn, en Obras Escogidas, Mosc, Editions du progrs, 1975.

(5) Citado en Jean-Claude Allain, La politique helvtique de la France au dbut du XXe sicle (1899-1912), en R. Poidevin, L.-E. Roulet, Aspects des rapports entre la France et la Suisse de 1843 1939, Neuchtel, La Baconnire, 1982.

(6) Sbastien Guex, Le ngoce suisse en Afrique subsaharienne: le cas de la Socit Union Trading Company (1859-1918), en H. Bonin, M. Cahen, Ngoce blanc en Afrique noire, Bordeaux, Socit franaise dhistoire doutre-mer, 2001.

(7) Hans Werner Debrunner, Schweizer im kolonialen Afrika, Basel, Basler Afrika Bibliographien, 1991.

(8) Hans Werner Debrunner, Schweizer Zeugen und Mitbeteiligte bei den Anfngen deutscher Kolonisation in Afrika, en P. Heine, U. van der Heyden, Studien zur Geschichte des deutschen Kolonialismus in Afrika. Festschrift zum 60. Geburtstag von Peter Sebald, Pfaffenweiler, Centaurus Verlag, 1995.

(9) Catherine Coquery-Vidrovitch, Limpact des intrts coloniaux: SCOA et CFAO dans lOuest africain, 1910-1960, Journal of African History, vol. 16, 1975.

(10) Crdit Suisse, Direktinvestor Schweiz: Mitspielen in der obersten Liga, Spotlight, 2 de febrero de 2004.

(11) Neue Zrcher Zeitung, 15 de octubre de 2002.

(12) Steve Donz, Wealth Management in Switzerland , Basel , Swiss Bankers Association, 2007.

(13) Le Temps, 28 de octubre de 2005.

(14) Darfour: pas de commerce avec la mort, Libration Afrique, 29 de octubre de 2007, www.liberationafrique.org

(15) Emmanuel Terray, Le travail des trangers en situation irrgulire ou la dlocalisation sur place, en E. Balibar, Les Sans-papiers : larchasme fatal, Pars, La Dcouverte, 1999.

Nota de T.

* El libro-programa de la patronal suiza, conocido con el nombre de Libro blanco de David de Pury, en alemn Mut zum Aufbruch, aparecido a finales de 1995, desarrollaba de esta forma su tesis: Los pases del este de Asia (de Taiwn a Corea del Sur, pasando por Malasia e Indonesia...) son cada vez ms competitivos. En una economa globalizada ponen en peligro nuestra economa suiza. Por lo tanto, para hacerles frente hay que reducir los costes salariales, flexibilizar el mercado laboral, privatizar, reducir los impuestos sobre el capital y fijar objetivo cero para el dficit pblico.

Texto original en francs: http://www.cadtm.org/spip.php?article3080

Sbastien Guex, historiador suizo, naci en 1956 en Lausana. Estudi Letras y Ciencias Polticas en la Universidad de Lausana y se especializ en historia poltica, econmica y social contempornea, particularmente la de Suiza durante la primera mitad del siglo XX. Es profesor en las Universidades de Lausana y Pars-VIII y director y codirector de investigaciones en el marco del Fondo Nacional Suizo de Investigacin Cientfica. Fund, en colaboracin, la revista de historia Traverse. Ha publicado, entre otros, los libros : La politique montaire et financire de la Confdration suisse 1900-1920 y Largent de lEtat. Parcours des finances publiques au 20me sicle. Contacto: sebasti[email protected]

 

Caty R. pertenece a los colectivos de Rebelin, Cubadebate y Tlaxcala. Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y la fuente.

 



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