Portada :: Otro mundo es posible :: VIII Foro Social Mundial (Enero 2008)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-02-2008

El 26 de enero se celebr una jornada de accin internacional contra la globalizacin neoliberal
Empujando las luchas

Josep Mara Antentas y Esther Vivas
Diagonal



Este 26 de enero (26-E) se celebr en distintos lugares del planeta una jornada de accin internacional contra la globalizacin neoliberal. Una iniciativa que responda al llamado del Foro Social Mundial para realizar en 2008, no un foro social al uso, sino una jornada de accin descentralizada. En varios lugares del el Estado espaol, movimientos sociales de distinta ndole se sumaron a esta propuesta. Pero a escala estatal, qu ha significado este da de accin global? A quines ha movilizado? Qu ha aportado y qu poso puede dejar para el futuro?

En primer lugar, es necesario sealar que la dinmica organizativa de las iniciativas con motivo del 26-E ha sido muy dispar y sin ninguna articulacin a nivel estatal, pero globalmente el balance de la jornada es positivo, ms de lo que poda preverse. En algunos lugares el proceso preparatorio de cara al 26-E se ha prolongado durante ms de medio ao, como ha sido el caso de la organizacin del Foro Social Cataln, mientras que en otros sitios, la mayora, el proceso preparatorio empez mucho ms tarde. Lo mismo ha sucedido en relacin a las confluencias generadas. Mientras en algunos sitios la dinmica ha arrastrado y ha implicado a buena parte del tejido social local, nacional o regional, en otros la participacin real de las organizaciones ha sido ms limitada. Otro aspecto a tener en cuenta ha sido el tipo de actividades organizadas. En algunos lugares como en Madrid y Barcelona se han realizado un amplio abanico de acciones en el transcurso de varios das, como seminarios, manifestaciones, etc., mientras que en otros lugares las actividades han sido ms bien simblicas.

Lo conseguido

Esta disparidad de situaciones responde a varias causas, como por ejemplo la trayectoria previa local, nacional o regional en el impulso de marcos de trabajo amplios y unitarios; el cmo se ha producido o quin ha lanzado la propuesta de movilizacin en motivo del 26-E; o simplemente la coyuntura social y poltica en cada lugar y el estado de los movimientos sociales.

Lo que sin lugar a dudas ha conseguido el 26-E, all donde se ha celebrado, ha sido reactivar espacios de trabajo ms o menos unitarios, fomentar debates y discusiones entre distintos colectivos, instar a la movilizacin pblica y en la calle, vincularse simblicamente a una jornada internacional y obtener, con mayor o menor medida, un cierto eco meditico. De las distintas iniciativas realizadas el 26-E en el Estado espaol, cabe destacar el Foro Social Cataln y el Foro Social Mundial 2008 en Madrid, al ser aquellas que han movilizado a un mayor nmero de colectivos, han realizado ms actividades y han tenido un mayor impacto tanto a nivel interno como externo.

El Foro Social Cataln empez a fraguarse en junio de 2007 y lleg a sumar ms de 200 colectivos de un amplio abanico sectorial y poltico (que abarcaba a casi todas las organizaciones relevantes, menos los sindicatos mayoritarios y la izquierda parlamentaria). El discurso y la prctica del Foro Social Cataln respondieron a una dinmica de trabajo horizontal, asamblearia y autogestionaria, y tuvieron un perfil militante y radical, siendo a la vez un altavoz de las resistencias y las luchas sociales como qued patente en las ms de 90 actividades realizadas y en la manifestacin final, entre los das 25 y 27 de enero. Pero el Foro Social Cataln consigui algo que haca mucho tiempo no se vea: por un lado aglutinar a una amplia diversidad de colectivos en una iniciativa comn y por el otro trascender al ncleo militante y organizador del evento. As, se lleg a sumar a ms de 5.000 participantes en los actos (seminarios, talleres, actividades culturales...) realizados en el edificio histrico de la Universidad de Barcelona y a ms de 4.000 en la manifestacin del da 27.

El Foro Social Mundial 2008 en Madrid, a pesar de haberse preparado con menos tiempo y con una menor dinmica unitaria previa, tambin ha sido un xito que sobrepasa las expectativas iniciales, con casi 2.000 asistentes, y puede marcar un punto de inflexin en la dinmica de los movimientos sociales madrileos. En otros lugares del Estado espaol, tambin se han llevado a cabo actividades y se han constituido espacios que han sumado a un nmero considerablemente amplio de organizaciones como el Foro Social Gallego, encuentros de movimientos sociales en Asturias, actividades en Sevilla, Las Palmas de Gran Canaria, etc., aunque su resultado final e impacto ha sido variable, tanto en trminos de capacidad para aglutinar sectores diversos como de visibilidad externa.

Reflujo

El 26-E lleg en un contexto de reflujo y fragmentacin de las luchas despus del perodo de auge del movimiento antiglobalizacin y antiguerra y de las grandes protestas contra las polticas del Partido Popular de principios del ao 2000 hasta 2004. Ha habido algunas excepciones, como las campaas en favor de una vivienda digna y contra la especulacin en el territorio, iniciativas dinmicas y enraizadas en lo local que s han tenido un cierto eco social. Al mismo tiempo, es importante sealar que, a pesar de la dispersin de las resistencias y de la prdida de su carcter de masas, en los ltimos aos se ha producido, por debajo y a pequea escala, un gran nmero de iniciativas sociales significativas, que pueden ser la base para un impulso posterior.

Los buenos resultados de las diferentes iniciativas del 26-E testimonian la necesidad y la voluntad por parte de las organizaciones y movimientos sociales de encontrarse y discutir, en un perodo de reflujo y de resistencia fragmentada. Ahora est por ver qu quedar de este 26-E y la continuidad que podr darse a los espacios de trabajo surgidos a raz de esta dinmica de movilizacin global como pueden ser la Asamblea de Movimientos Sociales del Foro Social Cataln o del Foro Social Mundial en Madrid, por poner dos ejemplos concretos. El reto es que puedan servir como marcos de formacin de solidaridades y de articulacin y confluencia de las luchas sociales, aunque muchas veces sean dbiles o slo de tipo simblico.

Lo que s podemos afirmar desde ya es que este 26-E ha servido, por lo menos en algunos lugares, para reactivar espacios de discusin, de intercambio y de debate entre varios movimientos y organizaciones sociales, a la vez que ha significado un cierto espaldarazo a la movilizacin unitaria, aunque en algunos sitios las actividades realizadas hayan sido de poco alcance. Los eventos han contribuido a acumular fuerzas a favorecer la articulacin de las resistencias al neoliberalismo, y constituyen un paso ms en el objetivo de ir iniciando una nueva fase de ascenso de la contestacin social.

* Josep Mara Antentas y Esther Vivas. Coautores de "El futuro del Foro Social Mundial", Barcelona, Icaria, 2008


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