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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-02-2008

El proceso eleccionario y el cambio en Cuba

Eduardo Martnez Montes
Rebelin


El pasado 20 de Enero el 96,89% de los votantes cubanos acudi a las urnas para votar por los delegados a las Asambleas Provinciales y diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular. De estos, el 95,24% lo hizo por uno, varios o todos los candidatos, mientras que el 3,73% no vot por ninguno y slo el 1,04% decidi anular su voto, generalmente haciendo cualquier garabato o tachadura en la boleta electoral, alguna frase panfletaria o simplemente escribiendo NO en alguna esquina. Siempre podremos encontrar a aquellos que crean que estos son resultados de un fraude electoral pero sobran los observadores extranjeros que han estado al pie de la urna y constatado la transparencia del proceso (ver artculos de Pascual Serrano entre otros autores sobre el tema en Rebelin).

Con estos nmeros es imposible hablar de falta de respaldo de la mayora del pueblo cubano a la Revolucin, lo cual no puede dejar de enfatizarse en un momento en que a pesar del continuo acoso del imperio, se analizan los resultados de un proceso de asambleas populares donde millones de compatriotas hicieron duras crticas y reclamaron cambios de estructuras institucionales, medidas y regulaciones establecidas por el gobierno revolucionario, que bastante tienen que ver con las carencias y dificultades de la vida diaria del cubano medio.

Sin embargo, sera ingenuo pensar que realmente el 91% que represent el voto unido lo hicieron por verdadera conciencia. En algunos casos esta opcin fue simplemente la ms fcil, o sea, la que demandaba menor inters y reflexin en el proceso; en otros es posible que existiera cierto temor a represalias posteriores, conocidas en el argot popular como hacerte la vida un yogurt y que generalmente no pasan de ser presiones o trabas menores por parte de algunos dirigentes de CDR o centro laborales, aunque a veces significa buscar alguna otra falta en que se haya incurrido para justificar sanciones, etc. Ntese que dada la gran cantidad de regulaciones y carencias, la probabilidad de que cualquier cubano haya cometido alguna falta menor es bastante alta (lo que por cierto, contrasta con el porciento bastante bajo de sealamientos y sanciones en los comits de base de la UJC y los ncleos del PCC).

En general, creo que ningn proceso eleccionario puede catalogarse de perfecto. En este sentido, defiendo el derecho de cada pueblo a establecer el sistema electoral ms adecuado a su forma de gobierno, sin faltar por supuesto a los preceptos ticos, morales y tambin legales que permitan que los resultados de unas elecciones reflejen realmente los deseos de los electores, o sea, del pueblo. Esto es fundamental en un proceso como el cubano, donde pretendemos que sea precisamente el pueblo quien postule a sus candidatos y elijan a sus representantes a las distintas instancias.

No voy a explicar las particularidades que hacen que nuestro sistema electoral sea nico en cuanto a participacin popular y a igualdad de oportunidades para ser elegidos an aquellos sin experiencia de direccin poltica o de masas. La democracia es palpable al nivel de barrios. Sin embargo existen algunos puntos que considero pueden y deben estudiarse para mejorar an ms este proceso de forma que se haga ms democrtico y que provea verdadera libertad al votante en su eleccin. Algunos de estos puntos tienen que ver con aspectos modificables en la legislacin y otros quizs slo impliquen la forma de llevarlo a cabo:

  1. Campaa electoral?

Es innegable que en procesos como el norteamericano las campaas electorales devienen medio de engao y manipulacin de la opinin pblica y en muchas otras latitudes la demagogia es la clave del xito. Mucho ms sensato es confiar en la que han hecho los candidatos que en lo que dicen que harn. Sin embargo, esto ltimo no puede desconocerse para otorgar un voto consciente.

En Cuba los delegados de barrios realmente pueden resolver pocos de los problemas que se llevan a las asambleas y lamentablemente son los que dan la cara al pueblo an cuando (conscientes o no) repiten justificaciones o mentiras descaradas de dirigentes a otros niveles o jefes de empresas estatales involucradas en las posibles soluciones. En este sentido, uno siente que hace falta delegados con determinada capacidad para enfrentarse a la burocracia y a esas mentiras y manipulaciones, que generalmente se hacen ver como la versin oficial y enfrentarse a ellas puede tildarse de indisciplina o peor an, de contrarrevolucin. Muchos cubanos podran hablar de la resignada y pasiva actitud de sus dirigentes en los niveles ms bajos, respondiendo nicamente a los criterios de arriba y llegando incluso a criticar a sus propios electores por no entender dichos criterios.

As, antes de votar, es importante saber qu son capaces de hacer los delegados, hasta donde sacrificaran su imagen personal por defender a sus electores y sus problemas. Actualmente slo se ofrecen las biografas de los candidatos donde se reflejan las responsabilidades administrativas, polticas o de masas que han tenido, pero rara vez se ofrece una valoracin de la gestin realizada. Ms general, me parece que cabe el dicho equivalente al famoso el hbito no hace al monje, que sera algo as como que los mritos (solamente) no hacen al buen representante.

Como deca, no abogo por la utilizacin de campaas electorales al estilo norteamericano, pero s por algn sustituto til, como asambleas con los electores antes de la votacin para intercambiar sobre los problemas de la comunidad y sus posibles soluciones.

Para elegir los delegados y diputados a niveles superiores este tema es ms complejo, pero esto se incluye en un punto posterior.

  1. Votos en blanco

Si un ciudadano cubano despus de conocer la biografa de sus candidatos a delegados a las Asambleas Provinciales y a diputados a la Asamblea Nacional, y adems (en vistas del punto anterior) informarse debidamente sobre las capacidades reales de ellos, concluye que ninguno rene las condiciones necesarias, no puede patentizar su criterio mediante su voto. Lgicamente, l puede no votar por ninguno de los nombres en la boleta, lo cual sera lo que refleja su decisin. Sin embargo esta boleta en blanco no es considerada actualmente una boleta vlida y por tanto no es contable para decidir si un candidato es o no elegido.

Cuando se dice que el candidato para ser elegido necesita ms del 50% de los votos vlidos, se est dejando de contar aquellas boletas donde l no recibi voto, slo porque ningn otro lo recibi. Luego, un clculo ms certero de la aprobacin de un candidato por sus electores debera dividir el nmero de votos recibidos entre el total de boletas no nulas (o sea, los actualmente llamados votos vlidos ms las boletas en blanco).

Esto es en cierto modo similar a cuando escuchamos en otros sistemas electorales que un candidato gan con un 50% de los votos, cuando hay una abstencin de ms del 40% de los votantes, lo cual hace que la aprobacin efectiva de este sea solamente de menos del 30% de la poblacin electoral.

Vale hacer la aclaracin aqu de que en todos los procesos realizados en Cuba con este sistema, el porciento de votos en blanco y el abstencionismo ha sido menor que el 5%, por lo que si repitiramos los clculos tomando los votos en blanco no cambiara ninguno de los resultados obtenidos hasta ahora. Sin embargo, esta ignorancia injustificada del voto en blanco bien podra rectificarse en prximos procesos para darle ms credibilidad a los resultados del mismo.

  1. Candidaturas cerradas

La eleccin de los delegados a las Asambleas Provinciales y de diputados a la Asamblea Nacional se hace mediante candidaturas cerradas. La candidatura cerrada significa que se llevan a votacin la misma cantidad de personas que cargos existentes, de forma que los electores pueden elegir si algn candidato ocupa o no su puesto. Esto trae dos problemas, uno prctico y otro conceptual. El primero es que en caso de que algn candidato no goce del favor de los electores, la Asamblea correspondiente se quedara con un puesto vacante que implicara menor fuerza de trabajo. El segundo radica en que este tipo de candidaturas limita la capacidad de eleccin, o sea, de hacer valer su opinin por los electores. Incluso pudiera prestarse a la imposicin de ciertas candidaturas que seran votadas quizs por temor de no tener representante alguno. Considero que es ms adecuado que los electores elijan entre una boleta de mayor cantidad de candidatos que puestos a elegir, a aquellos que consideren ms representan sus intereses.

  1. Asamblea Nacional

En Cuba, ms de la mitad de los candidatos a la Asamblea Nacional son personas ya elegidas a niveles inferiores y en una parte postuladas por el pueblo. Sin embargo, el otro (casi) 50% es propuesto por las comisiones de candidaturas como una forma de llevar la representatividad de sectores sociales como los artistas, deportistas, cientficos, etc, as como de las organizaciones polticas y de masas, incluyendo funcionarios gubernamentales. Estos son llevados a boletas muchas veces de municipios y distritos a los cuales une una relacin bastante leve (por no decir en ocasiones que nula) para que los voten ciudadanos que probablemente no pertenezcan mayoritariamente al sector del candidato.

Como analizamos en el punto 1, es muy difcil para el elector realizar un voto consciente por candidatos que no conoce. Adems, los resultados de elecciones en estas circunstancias seran muy poco confiables en cuanto al apoyo real de los candidatos elegidos por sus electores y lo que es peor, el voto as otorgado no ayuda a establecer la necesaria identificacin del elector con su representante y no lo compromete para dar el respeto y apoyo fundamentales para una buena gestin.

En este sentido, una opcin bien podra ser que estos candidatos se postulen y se elijan entre los trabajadores de los distintos sectores, de modo que estos escojan a sus representantes en la Asamblea Nacional.  Esto se imbrica con los puntos anteriores, ya que son precisamente estos trabajadores los mejor informados acerca de los mritos, capacidad y condiciones de los posibles candidatos, de forma que se asegura que los diputados sean conocidos por sus electores y a la vez, se pueda elegir entre varias opciones, o sea, sin candidatura cerrada.

Por ejemplo, en el sector de la ciencia, muchos de los diputados son directores de centros cientficos que realizan su abnegada y demandante labor en la capital, pero representan a electores de Municipios de Provincias como Villa Clara, Santi Spiritus y Ciego de vila. Adems, su trabajo como diputados se reduce muchas veces a participar en las comisiones de trabajo sobre su sector, de forma que no siempre pueden responder a los problemas del municipio pero tampoco existe un mecanismo de rendicin de cuentas a los trabajadores del sector.

La posibilidad de elegir a los representantes de cada sector por parte de los trabajadores de este sector conlleva a una relacin de compromiso en la que los primeros defiendan en la Asamblea Nacional los intereses y criterios de los segundos y a la vez, estos estn ms cerca de las estrategias nacionales de desarrollo y produccin de dicho sector que dependen directamente de su esfuerzo consciente.

Por ltimo, considero importante reflexionar sobre aspectos que tienen que ver ms con la forma de gobierno y las estrategias polticas que con las disposiciones legales que establecen el sistema electoral cubano.

En la ltima sesin de la Asamblea Nacional en el ao 2007 Ral estuvo a la altura de los tiempos que corren al priorizar el anlisis de las cuestiones internas a partir de los planteamientos de los cubanos, por delante (aunque no por encima) de los factores externos, derivados en su mayora del bloqueo del imperialismo y de la actual crisis econmica mundial. Como mencion Fidel el 17 de Noviembre del 2005, nuestra preocupacin mayor con respecto a la supervivencia de la Revolucin debe estar en los problemas internos, entre ellos la corrupcin, pero tambin la capacidad del pueblo de seguir resistiendo y sacrificndose en esta lucha. No se puede olvidar ni subestimar la amenaza imperial y a sus lacayos, pero la gran cantidad de opiniones crticas y la clara demanda de cambios en los sistemas internos por parte de los cubanos revolucionarios hacen de la necesidad de afrontar y responder a estas un tema fundamental.

En este sentido, el voto unido pudiera no ser la estrategia ms adecuada para que el pueblo sienta que se le escucha y a la vez tenga la posibilidad de elegir realmente a quienes pueden darle solucin a los problemas planteados. Independientemente de que el voto unido s es respaldado por una campaa meditica electoral, incluyendo visitas a las casas de los electores, lo cual puede llegar a tener incluso un efecto de hasto, este no invita a la reflexin ni a la valoracin consciente de los ciudadanos, adicionndose a las razones, como el desconocimiento de los candidatos, que llevan a ofrecer votos no comprometidos, muy peligrosos a la hora de interpretarlo como apoyo a la Revolucin.

A tono con el discurso de Ral en la Asamblea Nacional, resultara ms serio priorizar el verdadero debate, anlisis y seleccin consciente  de quines son los representantes del pueblo con ms condiciones para afrontar la solucin de los problemas planteados recientemente, por delante de la posibilidad de dar una imagen de unidad con un voto unido que como hemos dicho, adems de no ser confiable en toda su magnitud, no compromete al elector en su defensa posterior, pues este siente que vota para satisfacer los criterios generales por encima de los propios.

Por otra parte, a pesar de que se conoce del intenso trabajo que se realiza por las comisiones de trabajo de la Asamblea Nacional y de los debates que cada seis meses se realizan en torno a sus temas de trabajo, la tnica de las sesiones plenarias de dichas asambleas es un consenso silencioso y aburrido sobre todos los temas que muy pocas veces se ha visto roto por excepciones dignas pero irrelevantes para el resultado final. Por supuesto que el espritu poco formal, prctico y animado de Fidel y Ral siempre la salvan de ser algo intil, pero esto no quita que a pesar del respeto y prestigio de la direccin histrica de la revolucin, los diputados hagan uso de su derecho para expresar opiniones divergentes, opciones, alternativas que le den vida y diversidad a la toma de decisiones importantes.

Es bien conocido que los enemigos de la revolucin utilizan el argumento de la ausencia de pluripartidismo para cuestionar la democracia cubana. Muchos compatriotas con cierta lgica matemtica alegan que es ms probable encontrar reflejo de los intereses de las personas si tenemos distintos enfoques y proyectos de cmo llevar adelante nuestra sociedad. Sin embargo, olvidan que el hecho de que slo uno de muchos proyectos sea elegido implica que responde a una cantidad mucho menor del pueblo. Creo que la unidad de principios e ideologa es bien difcil en grandes masas, pero es una premisa fundamental para lograr una sociedad ms justa, que responda a la gran mayora del pueblo y por tanto, ms democrtica.

Nuestro sistema de partido nico debe y puede ser ms democrtico que cualquier otro, sin embargo, el desarrollo dialctico de nuestro proyecto socialista tiene que basarse (como todo desarrollo) en la diversidad de criterios, opciones y puntos de vista para llevarlo adelante. A lo largo de la historia, desde Lenin hasta nuestro Ral, muchos han sido los lderes tericos y prcticos que han reconocido la validez del debate abierto, sincero y de las discrepancias como base para encontrar las mejores soluciones. Por tanto, es decepcionante ver las sesiones de la Asamblea Nacional carentes de discrepancias, propuestas y anlisis de distintas alternativas, a menos que estas vengan directamente de la alta direccin, por no decir que slo Fidel y Ral tienen esa prerrogativa.

Ahora que uno de ellos est convaleciente y a todos se nos hace claro la ley natural de la vida para esa generacin, crece el temor entre los cubanos al pensar que una Asamblea sin ellos no ser capaz de discutir diversas variantes y soluciones a los problemas o si nombrar (consciente o inconscientemente) a alguna persona que tome la susodicha prerrogativa. Lamentablemente, es claro que nadie tendr el prestigio moral y la experiencia acumulada para llevar esa tarea como ellos, por lo que cualquier sustitucin de este tipo puede llevar a errores de magnitud.

El prximo 24 de Febrero se elegir el nuevo Consejo de Estado y obviamente esto reviste gran importancia para el pueblo cubano que quiere seguir adelante con la Revolucin, profundizando su sentido de justicia social y corrigiendo errores y estructuras burocrticas que empujan en sentido contrario. Despus de casi 50 aos con un mismo lder al frente y ante lo inevitable de su alejamiento de la activa direccin del pas, es muy importante que se observe gran seriedad en la propuesta y eleccin de la persona que ocupara este cargo en los prximos 5 aos.

Muchos piensan que Fidel puede seguir al frente, pero la realidad es que muy pocos conocen el verdadero estado de salud del comandante. Es comprensible el status de secreto de estado, pero en estos momentos ese secreto no puede serlo ms para los nuevos diputados a la Asamblea Nacional, los cuales necesitan toda la informacin posible para una profunda valoracin de los posibles candidatos a los puestos mximos de direccin. Ante lo complejo de la situacin sera muy saludable que no existiera un mero consenso del 100% de los diputados ante la propuesta inicial y que al menos el pueblo conozca que se realiz un debate real y con alternativas y diversas valoraciones sobre este tema.

No hay dudas de que el pueblo quiere y seguir queriendo a nuestro Comandante en Jefe y, conociendo su disposicin a ser consecuente con su pensamiento hasta el final, no debe sometrsele a una carga de responsabilidad que l mismo no aceptara si tiene que hacerlo desde un bur, sin visitar escuelas, fbricas, hospitales, sin inaugurar alguna obra nueva, sin estar en los lugares afectados por desastres naturales o pasar las madrugadas en el Centro de Pronsticos. Hay que ser respetuosos con toda una vida dedicada a la Revolucin y al pueblo cubano y hay que darle el espacio que se merece para seguir aportando y ayudndonos desde su trinchera, algo que sera tambin muy til para las nuevas generaciones que dirigirn el pas.




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