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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-02-2008

Asombro y bsqueda de Rafael Barrett de Gregorio Morn
Complejo de Adn

Francisco Corral
ABC Color/Rebelin


Me acerqu con entusiasmo al reciente libro de Gregorio Morn, esperando encontrar algo nuevo sobre un escritor tan apasionante como Rafael Barrett. Y he de confesar mi decepcin al toparme con un simple refrito de publicaciones anteriores, recargado con sobredosis de ancdotas propias y salpicado con algunas opiniones bastantes sorprendentes.

Critica Morn con virulencia el que Barrett haya sido catalogado como pensador anarquista (apelaron a su supuesta anarqua como quien pone un posavasos(p. 54), se me descomponen las meninges ante tan retrica mediocridad(p. 219),un explcito acratismo que jams ser su opcin poltica o intelectual(p. 43)). Y esto s que constituye todo un planteamiento original -el nico planteamiento novedoso de todo el libro- pues con ello pretende rebatir la opinin general de todos los comentaristas de Barrett. Y pretende tambin rebatir al propio Barrett! Porque el hecho incontestable, nos guste o no, es que Barrett se declar anarquista, actu como anarquista y escribi como anarquista.

Cmo no considerar anarquista a un escritor que propugna la supresin del Estado, la supresin de todo Gobierno, la supresin de las leyes, la eliminacin del dinero, que ensalza conceptos como la Aurora y la Idea, que propone la Huelga General (el paro terrestre, escribe Barrett) como el paso clave en la accin revolucionaria y que define esa huelga como el anrquico ejrcito de la paz, un pensador que afirma el pensamiento en s es una energa anarquista y que califica como hroes y mrtires a los anarquista de accin, un escritor que crea una revista con el nombre de Germinal en cuyo primer nmero expone su Programa y dice suprimid el principio de autoridad donde lo hallis y combatamos al jefe, a todos los jefes?

Pero, por si todo eso fuera poco, es que adems Barrett se declar expresamente anarquista y detall sus ideas libertarias en un artculo titulado Mi anarquismo; as de claro y con todas las letras, para que nadie pudiera llamarse a engao. Todo es tan explcito, que no hay cmo entender la postura de Morn (quien, adems, expresa su opinin con saa, pero no la argumenta seriamente ni la sustenta en los textos), salvo que pretenda simplemente llamar la atencin y decir algo diferente y original a toda costa.

El anarquismo de Barrett es, ciertamente, muy cuestionador y nada esquemtico, profundamente reflexivo y absolutamente ajeno a cualquier encuadramiento en ideas simplistas ya que, como rasgo esencial a su propia condicin antiautoritaria, niega y rechaza todo tipo de imposicin doctrinaria por mnima que sea. Barrett es un pensador penetrante, radicalmente crtico que se debate en el torbellino de la crisis de fin de siglo y que considera el anarquismo como la punta de lanza de la corriente general revolucionaria que conmova su tiempo.

La rabiosa vigencia del pensamiento de Barrett ha sido destacada por Roa Bastos que resalta el carcter precursor de su obra y ms recientemente por Santiago Alba Rico en una frase rotunda: la actualidad de Barrett es la actualidad del mal que combati. Barrett, por ejemplo, pone en entredicho la idea de Progreso con reflexiones que se adelantan claramente a su tiempo y que resultan de una notable modernidad. Y asume tambin sin reservas las tensiones y contradicciones implcitas en el anarquismo. El tema de la violencia es uno de los puntos en los que Barrett vive de forma dramtica esas tensiones: "La violencia homicida del anarquista es mala, es un espasmo intil; mas el espritu que lo engendra es un rayo valeroso de verdad" -escribe; y seguir en nosotros el vago remordimiento de lo irremediable.

Repudia Barrett los enfrentamientos entre anarquistas y socialistas que empezaron a producirse tras el Congreso de La Haya, convencido de que slo favoreceran al capitalismo y advierte que el antagonismo entre socialistas y anarquistas es la ltima carta de la burguesa. Con ese criterio, Barrett expresa una opinin en general positiva hacia el socialismo y el marxismo, pero siempre desde una posicin anarquista explcita y notoria: El anarquismo, extrema izquierda del alud emancipador, representa el genio social moderno en su actitud de suma rebelda- escribe.

Descubriendo el Mediterrneo

Afirma Morn que Barrett sigue ignoto (p. 59). Y sentencia tambin: No creo que exista otro autor tan ninguneado como Barrett(p. 47). Resulta chocante que se pueda calificar de ignoto a un autor sobre cuya obra se han publicado ms de medio centenar de libros en al menos nueve pases desde su muerte en 1910, incluida una excelente antologa muy reciente de Santiago Alba Rico (Ladinamo, Madrid, 2003) y seis ediciones sucesivas de Obras Completas en Uruguay, Argentina y Paraguay. Ninguneado un autor al que Augusto Roa Bastos ha dedicado una extensa y magistral semblanza1, un escritor al que Borges (tan poco amigo de halagos) calific de genial y hacia el que han expresado su admiracin, con encendidos elogios, tanto Rod como Valle-Incln, Maeztu, Benedetti, Rama, Galeano, Viglietti y un largo etctera, adems del propio Roa Bastos que le destaca como su principal referente literario?

Y es que Morn est convencido, a estas alturas, de haber descubierto a Barrett:Descubrir un escritor en el siglo XXI, que muri hace un siglo! (p. 59). Estamos, es evidente, ante un caso modlico del conocido complejo de Adn que a toda costa quiere convertirse en inaugurador de algo y descubrir el Mediterrneo.

No es Barrett un escritor popular, desde luego; y seguramente nunca lo ser, dadas las caractersticas singulares de su corta obra, dispersa y truncada. Pero es bien conocido por los buenos aficionados a la buena literatura, por los seguidores de las vanguardias crticas, y por todos los interesados en el pensamiento radical y en la historia social y cultural de Latinoamrica. Slo un serial televisivo sobre la vida y los milagros muchos milagros- de Rafael Barrett podan(sic) recuperarlo en su autntica dimensin popular sentencia Morn (p. 112). Y a la vista del tipo de popularidad que Morn pretende, habra que ver lo que el propio Barrett, agudo crtico de los tpicos de su tiempo y de la cultura de consumo, pensara de semejante propuesta.

Se asombra Morn de que Barrett no exista en la literatura espaola. Y la razn es bien simple: donde se le incluye sistemticamente es en la literatura paraguaya. Naci Rafael Barrett en 1876 en Torrelavega (Santander), hijo de padre ingls y madre espaola, pero fue en Paraguay donde se instal, donde form su familia, donde madur su personalidad y su estilo, donde forj el compromiso social que le llev al anarquismo, donde se implic vitalmente hasta el punto de afirmar que Paraguay era el nico pas mo, que amo entraablemente y donde produjo la mayor parte de su obra literaria. Resulta, por tanto, absolutamente lgico que siempre haya sido considerado un escritor paraguayo; y no puede sorprender que no figure en la literatura espaola quien nada literario escribi en Espaa.

Ocultacin del Paraguay

Morn confiesa en las primeras pginas (p.16) no saber nada del Paraguay, y lo demuestra cumplidamente a lo largo del libro. Pero esa ignorancia no le impide ponerse a pontificar de lo que desconoce, con las desastrosas consecuencias que eran previsibles:

- Sobre la controvertida figura y la compleja poca del doctor Francia (que ha dado pie a una de las mayores novelas latinoamericanas: Yo el Supremo de Roa Bastos) Morn escribe: La tirana del doctor gobern a los paraguayos durante casi treinta aos dndoles un trato de ganado, que como es sabido cuida ms vacas que gallinas, y a ovejas ms que cerdos (p. 125). Simpleza que ruborizara a cualquier escolar paraguayo.

- Asegura que el mitin del 1 de mayo de 1908 es muestra evidente del nacimiento del movimiento obrero paraguayo (p. 161). Ser que el movimiento obrero paraguayo naci con quince aos de edad por lo menos, porque entre 1892 y 1893 se haban organizado ya los gremios de carpinteros, sastres, panaderos, albailes, hojalateros, peones del ferrocarril, etc., se haban realizado varias huelgas e incluso se haba publicado el Manifiesto anarquista en el diario La democracia. Y dos aos antes de la fecha que Morn anuncia como su nacimiento, el movimiento obrero paraguayo era ya mayor de edad al confederarse (el 1 de mayo de 1906) los distintos gremios en la Federacin Obrera Regional Paraguaya (FORP)2.

- Afirma que la nieta de Barrett, Soledad, muri en combate (p. 219) siguiendo la versin oficial de la dictadura militar; cuando est probado y documentado que fue detenida, torturada y asesinada.

- La diferencia entre las construcciones jesuticas y franciscanas del Paraguay las resuelve tambin con una frivolidad y una ignorancia pasmosas: tpica obra franciscana, por ser todo de madera, a diferencia de las jesuticas que compartan piedra y madera (p.226).

- De la notabilsima escritora hispanoparaguaya, Josefina Pl, dice que marcha a Paraguay en 1938, de donde no saldr hasta su fallecimiento en 1999, a los noventa aos (p. 34), lo cual es rigurosamente falso. Josefina Pl sali de Paraguay en diversas ocasiones a Estados Unidos, a Espaa, a Brasil, a Argentina, e incluso present exposiciones y dict conferencias en varios de esos pases. Y adems no muri a los noventa aos, sino a los noventa y cinco.

- Explica la compleja personalidad de la esposa de Barrett (Panchita Lpez Maz) desde la poderosa figura de su antepasado el Mariscal Lpez, cuando Panchita no era descendiente del Mariscal.

- Le sorprende mucho que Panchita acostumbrara a dar la bendicin a su hijo Alex. Y de ello deduce que era una persona de extrema rigidez religiosa, sin saber que bendecir a los hijos era una usanza muy comn en Paraguay.

- Confunde el mitin del 1 de mayo de 1908 con el golpe de estado del mayor Albino Jara, que fue el 2 de julio.

- Cita con errores reiterados los nombres de lugares y de personas, etc., etc., etc.

Hay un fragmento del libro en el que la vanidad de Morn alcanza niveles francamente deliciosos: Nos cuenta la presentacin que hizo en el Centro Cultural Espaol de Asuncin (p. 111). Y confiesa que parte del escassimo pblico asistente abandon la sala a los pocos minutos de comenzar su intervencin. Pues bien, en lugar de honestamente preguntarse si no supo captar su inters, si los aburri ya desde el inicio, si tal vez eran buenos conocedores de la obra de Barrett y huyeron educadamente En lugar de eso, la emprende contra la institucin que le acogi porque no le pusieron agua! E incluso denigra a la intelectualidad asuncena insinuando que no asistieron a su charla porque en otro acto se ofreca un condumio.

Cuando ignorancia rima con arrogancia

Al libro le sobra tambin (hay que decirlo) demasiada petulancia. Es impresionante la cantidad de descalificaciones e insultos que Morn, cual moderno inquisidor, lanza constantemente a diestro y siniestro. Lo ms grave es que, al lado de tanta arrogancia, el libro est plagado de errores hasta lmites inconcebibles. Como enumerarlos en detalle sera tarea pesadsima e interminable, vayan como botn de muestra dos de ellos, de tal calibre que mereceran con todo derecho figurar en cualquier antologa del disparate:

- Con referencia a un texto en el que Barrett habla de sus colaboraciones en las principales revistas orientales, Morn se mesa los cabellos y de nuevo lanza anatemas contra los anteriores comentaristas de Barrett, se dice estupefacto y se desespera porque Hasta hoy nadie ha escrito una maldita lnea sobre las tales revistas, ni cules eran ni qu sac en ellas (p. 219). Pues bien, tanto esas revistas3 como lo que Barrett public en ellas, todo est perfectamente documentado en el libro Barrett en Montevideo de Vladimiro Muoz (al que, por cierto, Morn trata de bigrafo asilvestrado y que su cultura est en la franja que marca la voluntad de pasar del analfabetismo a manejar conceptos que no entiende p. 24).

Resulta realmente grotesco que Morn despotrique e insulte desde su desconocimiento de esos datos; y sorprende que seguidamente lance nuevos improperios y acusaciones de haber creado un Barrett localista, domstico ceido al mbito del Cono Sur. Pero el asunto llega al ms espantoso ridculo cuando nos percatamos del verdadero origen del problema: Morn ignora que por revistas orientales Barrett se est refiriendo a revistas del Uruguay! E imagina que se trata de revistas de la China, o algo as! Y desde tan asombrosa incultura todava tiene la desvergenza de tachar de retrica mediocridad a autores de la talla de Mario Benedetti y Daniel Viglietti por no haberse percatado de ese Barrett de Oriente que viene a ser como un cuarto Rey Mago cuyo prodigioso descubrimiento (ste s) pertenece con todo derecho a Gregorio Morn.

-Pero Morn se supera a s mismo en pedantera cuando pretende rectificar al propio Barrett sobre su propia esposa! Barrett llama a Panchita menuda, y en otra ocasin estrechita; pero Morn le corrige, s, s, asegurando que era rechoncha (si lo llega a leer Panchita, le saca los ojos) y que lo de menuda es una correccin autobiogrfica (p. 137). Y por qu est tan seguro Morn de conocer a Panchita mejor que su propio cnyuge? Pues porque ha visto una foto! pero una foto de su hermana Angelina, a la que Morn toma por Panchita! Parece un chiste, pero es verdad; est en el libro, vean el pie de la sptima foto con los nombres confundidos. En fin sin comentarios.

Este es el tipo de rigor que destila todo el libro de Morn. Libro que, en conclusin, no aade ni aporta nada relevante al conocimiento de la obra de Rafael Barrett. Lo mejor del libro son, sin duda, los fragmentos de textos del propio Barrett, su escritura precisa y penetrante. Y su principal virtud es la de traernos de nuevo a las libreras y darnos la ocasin de recordar la obra y la vida apasionada de un escritor excepcional.

* Francisco Corral, director del Instituto Cervantes de Ro do Janeiro, es autor de "El pensamiento cautivo de Rafael Barrett" (Siglo XXI, 1994) y editor de las obras completas de Rafael Barrett.

1 Augusto Roa Bastos: Rafael Barrett, descubridor de la realidad social del Paraguay. En Rafael Barrett El dolor paraguayo. Caracas. 1978.

2 Ver Ciriaco Duarte, El sindicalismo libre en el Paraguay, Asuncin, 1987.

3 Esas revistas fueron: Apolo, Bohemia, El Despertar, El Espritu Nuevo, Libertad, Libertad, Libertad, Natura y El Siglo.

http://www.abc.com.py/articulos.php?pid=391658&sec=14



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