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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-02-2008

Resea Mercenarios: guerreros del imperio. Los ejrcitos privados y el negocio de la guerra de Daniel Pereyra
Las conexiones entre las corporaciones militares y la industria armamentstica

Carlos Sevilla Alonso
Rebelin


El Estado es una comunidad humana que reivindica con xito el monopolio del uso legtimo de la violencia fsica en un territorio determinado Max Weber

Necesita un Ejrcito? Slo levante el telfono y llame Barry Yanman

En la clsica y muy discutible definicin weberiana del Estado - la cual sigue marcando el estndar de la estatalidad- esa ficticia comunidad humana de cuya anatoma surgen los conflictos, ha centralizado en un territorio dado y en ciertos aparatos judicial, ejrcito, polica- la violencia fsica, en forma discutiblemente legtima ficcin del consentimiento o a travs de la menos ficticia funcin hegemnica- con xito. Este xito est, hoy en da, muy poco asegurado.

Para tener un Ejrcito basta con descolgar el telfono.

La administracin Bush a partir del 11-S ha realizado con su capitalismo del desastre una aportacin fundamental a su etapa neoliberal, esto es, la privatizacin de las consideradas funciones esenciales del Estado, adjudicando al sector privado el ncleo de funciones de seguridad, defensa e infraestructura. Como seala Naomi Klein en su reciente libro, La doctrina del shock, A travs de la "Guerra contra el Terror", la administracin Bush ha provocado: la creacin del complejo del capitalismo del desastre una nueva economa con todas las de la ley en materia de seguridad nacional, guerra privatizada y reconstruccin de zonas de desastre, ocupada en nada menos que en la construccin y la gestin de un estado con su seguridad privatizada, tanto en casa como en el extranjero. El estmulo econmico de esta iniciativa radical se prob con creces a la hora de recoger el testigo all donde la globalizacin y el boom de las empresas puntocom lo haban dejado. As como Internet emprendi la burbuja de las puntocom, el 11-S emprendi la del capitalismo del desastre... Fue el pico ms alto de la contrarrevolucin lanzada por Friedman. Durante dcadas, el mercado se haba estado alimentando de los apndices del estado; ahora devorara su ncleo. La privatizacin acelerada de los activos pblicos o estatales en la era neoliberal, incluyendo el ncleo de las funciones estatales, forma parte del dispositivo ms general de acumulacin por desposesin del nuevo imperialismo, sealado por David Harvey. En la invasin y posterior ocupacin de Irak, no ha habido ni una sola funcin gubernamental considerada del ncleo que no haya sido entregada a un contratista. La privatizacin generalizada del planeta tiene, por tanto, como resultado, una globalizacin de la violencia social y militar y la privatizacin de su uso por mafias, milicias y otras tropas mercenarias.

En su nuevo libro, Mercenarios: guerreros del Imperio. Los ejrcitos privados y el negocio de la guerra, Daniel Pereyra presta especial atencin al fenmeno relativamente reciente de la privatizacin y mercenarizacin de la guerra, especialmente durante la ocupacin de Irak. Este libro est dividido en cuatro captulos que hacen referencia respectivamente a los cambios en las formas de la guerra en el siglo XX, al papel de los mercenarios en las guerras del Imperio, a la guerra global permanente inaugurada por la administracin Bush y a las Corporaciones Militares Privadas (CMP) que han ido surgiendo en las dos ltimas dcadas como consecuencia de la subcontratacin de funciones esenciales policiales y militares a empresas privadas.

En la primera parte, que versa sobre los cambios en las formas de la guerra durante el siglo XX, el autor seala el aumento de la barbarie producido por el fenmeno de la guerra total, en la cual, la definicin de enemigo como negacin ntica de lo propio (Carl Schmitt), borra las fronteras entre combatientes y civiles, deshumanizando la guerra con los campos de concentracin o los bombardeos nucleares hasta la utilizacin de armas qumicas contra la poblacin civil. Esta barbarie tiene su origen en la creciente industrializacin de la guerra y el avance tecnolgico producido por las necesidades blicas. La industria blica, muy concentrada y ligada a los Estados que garantizan la compra de su produccin, se convirti a partir de la segunda guerra mundial, en una rama central en las economas del centro, creando en los EEUU un complejo militar-industrial ya denunciado en su da por el presidente Eisenhower que orienta y condiciona la poltica exterior norteamericana. La provisin de seguridad en la actualidad se ha convertido en una nueva industria creciente yendo ms lejos an del viejo complejo militar-industrial. Los grandes beneficios derivados del negocio de la guerra para diversos sectores econmicos (industria siderrgica, naval, aeronutica, espacial, informtica y electrnica) han desatado desde finales de los aos 90, una nueva carrera armamentstica a nivel mundial tratando de buscar mercados sustitutivos, neokeynesianismo militar mediante, ante la crisis estructural de sobreproduccin y sobrecapacidad que se ha instalado en la economa mundial, especialmente en su centro.

El papel de los mercenarios en las guerras del Imperio durante el siglo XX es abordado en el segundo captulo. Esta profesin, siendo tan antigua como el arte de la guerra, est rodeada en la actualidad, bajo la forma del moderno mercenario, de un halo fascinante, tpica del aventurero intrpido gracias al trabajo ideolgico de la industria cinematogrfica y del entretenimiento videojuegos- como seala Roberto Montoya en el prlogo del libro. Sin embargo, adquieren especial relevancia tras la segunda guerra mundial cuando se desmovilizaron los ejrcitos de masas constituidos por millones de soldados que buscaron empleo en la vida civil. En esta segunda parte, el autor se detiene en las intervenciones imperialistas y el empleo de mercenarios en Amrica Latina al calor de la guerra antisubversiva o anticomunista desplegada por los EEUU en su patio trasero, desde los aos cincuenta hasta el tiempo presente, con los escuadrones de la muerte en Guatemala y El Salvador, el empleo de mercenarios en el desembarco de Baha de Cochinos contra la victoriosa revolucin cubana, la operacin Cndor en el Cono Sur, la Contra nicaragense, el paramilitarismo de Estado en Colombia, etc.

Tambin se aborda el papel de los mercenarios en las intervenciones militares en frica durante el perodo de la descolonizacin poltica como integrantes de milicias locales al servicio de las potencias imperialistas y como ejrcitos privados al servicio de particulares, mafias o empresas privadas, para la custodia de las instalaciones petrolferas o de las minas de diamantes en Sierra Leona y del coltn en la Repblica Democrtica del Congo. Ms generalmente, el uso actual de mercenarios est provocado por una serie de factores que seala el autor, la necesidad de los Estados de ejecutar tareas militares sucias sin implicarse de forma directa; la ventaja poltica de que las bajas no se contabilizan como propias; la posibilidad de contar con un combatiente que no es preciso entrenar y del que se puede prescindir cuando no es necesario; la dificultad para completar las plantillas de personal necesarias en la medida que crecen los frentes blicos; y porque constituyen un sector econmico muy apetecible por su rentabilidad, que atrae constantemente a nuevas empresas que se unen a los tradicionales y poderosos fabricantes de armamento en los lobbies que presionan y condicionan a los gobiernos y los parlamentos, bregando en pro de guerras y conflictos que den salida a sus servicios y productos (p. 60-61)

La tercera parte del libro est dedicada a la preparacin de la guerra global permanente desatada por la administracin neoconservadora norteamericana tras los ataques del 11-S. En este captulo, el autor se detiene en la lgica del fenmeno de privatizacin y mercenarizacin de la guerra, sealando que era lgico desde el punto de vista del capital, que tambin se privatizara la gestin de las guerras, desde la fabricacin de material hasta el reclutamiento de personal, siendo adems un mercado cautivo para un nmero limitado de grandes empresas, con una tasa de beneficios muy alta y con la posibilidad de continuar creciendo (p.166) Esta privatizacin de la gestin de las guerras y su subcontratacin a las corporaciones militares privadas, ha supuesto una evolucin del empleo de mercenarios en la guerra global permanente, pasando del desempeo de tareas logsticas de apoyo a los ejrcitos (transporte, sanidad, abastecimiento, alimentacin, intendencia y correo) a las reas de combate que requieren una fuerza de trabajo cualificada constituida por exmilitares y policas de procedencias diversas y amplia experiencia profesional en el empleo de armas y en el ejercicio de la violencia. La motivacin del mercenario es como seala el autor la retribucin econmica, sirviendo al mejor postor y cuyos empleadores suelen ser corporaciones militares privadas que obtienen contratos de los ministerios de defensa, mafias, bandas de narcotraficantes o seores de la guerra, obedeciendo a distintas facciones sean stas militares, polticas o empresariales.

El ltimo captulo est dedicado al anlisis de la poltica imperial norteamericana actual y al papel de las corporaciones militares en las privatizadas guerras de Irak y de Afganistn. Como seala el autor, la declaracin de la guerra global permanente signific un impulso definitivo a la carrera armamentstica [] y el aumento imparable del gasto militar mundial de 765.000 millones de dlares en 1998 a 1.160.000 millones de dlares en el 2006, el 46 % del gasto a cuenta de los EEUU (p.197). El neokeynesianismo militar puesto en marcha por la administracin Bush, para tratar de superar las crisis burstiles y financieras de las empresas puntocom y de las hipotecas subprime, es un caso claro de bsqueda de mercados sustitutivos ante la latente crisis estructural de la economa norteamericana que da francos signos de recesin, sobreproduccin y sobrecapacidad. La mayor parte del aumento del gasto militar ha ido a parar a relativamente pocos contratistas bien conocidos (Lockheed Martin, Boeing, Raytheon, British Aerospace, Grumman, General Dynamics, Thales, EADS, Finmecanica, Honeywell) un total de 10 empresas de armamento de las cuales 6 son americanas. Estas empresas son las principales contratistas de los ministerios de defensa y de los programas de I+D+i militar que absorben aproximadamente el 30% de la I+D mundial, de los cuales, dos tercios de los gastos mundiales en investigacin militar son aprobados por los EEUU. Estos ejemplos ilustran la vitalidad del complejo militar-industrial y la relacin ntima existente entre la industria militar y la actual administracin norteamericana.

El fenmeno reciente en el que se detiene Daniel Pereyra, lo constituye, sin embargo, la proliferacin de las Corporaciones Militares Privadas a partir de los aos 90 del pasado siglo. Siendo Dick Cheney, actual vicepresidente de los EEUU y secretario de Defensa en 1992, se aprob un plan para la privatizacin de servicios militares, encargndolo a su propia ex-empresa, una filial de Halliburton, que es la mayor contratista del Pentgono en Irak. Este plan cre las condiciones para la subcontratacin de servicios y personal de las unidades militares para operaciones en el exterior. El increble volumen de negocio derivado de tal externalizacin de funciones esenciales, se ha concentrado en diez contratistas del gobierno americano muchos de los cuales obtienen grandes beneficios pues son empresas armamentsticas. (Lockheed, Boeing, Raytheon, General Dynamics). Como en todo sector en expansin se han acelerado los procesos de absorcin y fusin, y de intercambio de directivos entre estas empresas.

Irak constituye el ejemplo del despliegue de la guerra privatizada y del empleo masivo de mercenarios en tareas logsticas y de combate. La destruccin de buena parte de las infraestructuras iraques y el intento de sustitucin del aparato de Estado Baathista por un nuevo ejrcito y una nueva polica abrieron una oportunidad de negocio para los contratistas parcialmente frustrada por el incremento de la resistencia armada. Funciones consideradas esenciales del ncleo del Estado han sido entregadas a contratistas. Por ejemplo, el grupo Betchel, uno de cuyos principales dirigentes es George Schultz exsecretario de Estado de Ronald Reagan- ha sido uno de los mayores beneficiarios de la llamada reconstruccin de Irak, recibiendo contratos por valor 2.800 millones de dlares para infraestructura no petrolera. Otra de las empresas ms conocidas es Blackwater, cuyos mercenarios saltaron opinin pblica internacional cuando fueron ajusticiados por la resistencia iraqu en Faluya, empresa fundada por exmilitares de las fuerzas especiales americanas, se dedica a la formacin y entrenamiento militar, est implicada en tareas de combate en Irak y a cargo de la seguridad de Zalmay Khalizad, embajador americano en Bagdad. La empresa Dyn corp, perteneciente al grupo americano CSC, se encarga del entrenamiento de la polica en Irak y Afganistn, de la provisin de interrogadores para el ejrcito y de la seguridad del presidente afgano, Hamid Karzai. El autor recopila un interesante listado de las principales Corporaciones Militares Privadas (pp. 209-228) mostrando las conexiones ntimas entre stas y la industria armamentstica as como el sistema de puertas rotatorias, por el cual, antiguos altos mandos de los ejrcitos, policiales y de los servicios de inteligencia se pasan al suculento negocio de las Corporaciones Militares Privadas.

Se calcula que aproximadamente 100.000 mercenarios estn presentes en Irak, por 172.000 soldados regulares. La diferencia entre Irak e Afganistn reside en la magnitud muy superior del despliegue militar y mercenario en Irak y en las funciones que stos asumen en Irak, desde el combate a aspectos logsticos o tcnicos. Las razones de esta revolucin en la organizacin militar son bsicamente dos: la escasez de personal para la poltica imperial y la decisin neoliberal de privatizar la gestin de la accin militar, dejando en manos del estado las funciones de combate que no se pueden transferir y la direccin estratgica de la guerra (p.277) como seala el autor.

Slo las utopas ms reaccionarias hubieran soado con un escenario como el que delinea Daniel Pereyra en lo referido a la privatizacin del ncleo del Estado en los experimentos neocoloniales de nation building. La concepcin mnima del Estado como agencia de proteccin, lleva a la idea delirante, expresada entre otros por el intelectual anarcocapitalista Robert Nozick, de privatizacin de las fuerzas policiales y el ejrcito. El neoliberalismo de la globalizacin feliz devoraba los apndices del Estado; la fase de globalizacin armada inaugurada por el 11-S, amenaza con devorar el propio ncleo del Estado. En definitiva, nos encontramos ante un libro fundamental y de referencia para comprender esta gran transformacin.

Mercenarios: guerreros del imperio. Los ejrcitos privados y el negocio de la guerra de Daniel Pereyra, El Viejo Topo: Barcelona, 2007, 294 pgs.



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