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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-02-2008

Globalizacin y estado de bienestar

Juan Torres Lpez
TEMAS para el Debate



Como es bien sabido, en los ltimos dos o tres decenios se han producido cambios muy profundos en nuestras sociedades que han propiciado una nueva y quiz ms profunda fase de internacionalizacin de las relaciones econmicas y sociales.

No es la primera vez en la historia en que la dimensin internacional alcanza un protagonismo tan relevante y, de hecho, lo que muchos historiadores afirman es que, en realidad, vivimos una segunda globalizacin. Pero s es verdad que el vertiginoso y revolucionario avance de las nuevas tecnologas de la informacin ha creado un nuevo tipo de sociedad, la sociedad en red o de redes, en la que muchos de sus aspectos ms determinantes del bienestar humano (para bien o para mal) se desenvuelven a escala global o planetaria.

Casi al mismo tiempo que se ha gestado esto ltimo se ha ido produciendo tambin una crisis evidente (si no la prctica desaparicin) de lo que hemos conocido como Estado de Bienestar.

Es muy pertinente, por lo tanto, preguntarse sobre la interrelacin entre ambos fenmenos sociales, si pueden reforzarse uno con otro, en qu condiciones, o si, por el contrario, son verdaderamente incompatibles.

Pero para entender los efectos que la fase globalizadora en la que estamos ha tenido sobre el Estado del Bienestar es imprescindible ponerse de acuerdo sobre su naturaleza respectiva porque no todos estamos entendiendo lo mismo cuando hablamos de las mismas cosas.

Creo que es fcil aceptar que cuando hablamos del Estado de Bienestar nos referimos al sistema social que se consolid, principalmente en Europa, a partir de la II Guerra Mundial y que comnmente se asocia con los aos gloriosos del capitalismo de los aos cincuenta y sesenta.

Pero hay que tener muy en cuenta que el Estado de Bienestar fue el resultado concreto de unas circunstancias sociales, polticas y econmicas muy singulares y de una correlacin de fuerzas entre las clases sociales muy especial.

Por un lado, el Estado del Bienestar fue posible gracias al crecimiento intensivo que favoreca grandes incrementos de la productividad y una expansin continuada de la demanda, a la constante y amplia intervencin del sector pblico en la economa, al pleno empleo y a una divisin internacional del trabajo y de las tareas productivas que garantizaba el predominio de las economas del norte desarrollado, principalmente, sobre sus antiguos territorios coloniales.

Y a todo eso coadyuv, al mismo tiempo, la enorme capacidad de creacin de consenso que proporcionaba la llamada cultura del ms y la aparicin, desde el principio muy ligada a los grandes poderes econmicos, de las grandes industrias culturales y de manipulacin de las conciencias.

Por otro lado, el Estado del Bienestar fue (para muchos, de modo principal) el resultado de un pulso entre clases sociales que en aquellos momentos histricos no tena un ganador claro.

Ese pulso sin ganador seguro se tradujo inicialmente en un pacto (en muchas ocasiones explcito) sobre la distribucin de la renta que expresaba, al mismo tiempo, el equilibrio de clases existente entonces (que impeda que se produjese un claro predominio del capital sobre el trabajo, o viceversa) y la necesidad de ofrecer un modelo relativamente aceptable para las clases trabajadoras frente al referente alternativo que en aquel momento representaban la Unin Sovitica y sus pases afines.

En esas condiciones, teniendo en cuenta que se orientaba sobre todo a lograr un cierto equilibrio de clases sociales, y aunque la economa tendiese constantemente, como ha sucedido siempre en el capitalismo, a su internacionalizacin, el Estado del Bienestar no poda ser fundamentalmente sino una experiencia nacional, es decir, fraguada en el interior de los respectivos mbitos estatales.

La globalizacin neoliberal

Por otra parte, la globalizacin en la que nos encontramos no es simplemente un cambio de escala, que lo es, ni el resultado de un gran revolucin tecnolgica, que lo es, ni un cambio de proyecto civilizatorio, que lo es, ni siquiera el resultado de una transformacin radical en el modo de funcionar, organizar o regular la vida econmica y social, que lo es.

La fase globalizatoria que vivimos en la actualidad es todo ello pero tambin, y sobre todo, es la consecuencia de un cambio radical en la correlacin de fuerzas, es el resultado del pulso al que hice referencia anteriormente ganado ahora resueltamente por el capital frente a los trabajadores de todo el mundo. Y esto es lo que de verdad explica que, a medida que la globalizacin se ha ido consolidando, el Estado del Bienestar haya ido entrando en una crisis profunda y definitiva.

Veamos esto con algo ms de detalle.

Las razones que se pueden argumentan para explicar, justificar o racionalizar el declive del Estado del Bienestar en la globalizacin de nuestra poca son muy diversas y todas seguramente cargadas de razn... si no se contextualizan adecuadamente.

Se trata, por ejemplo, de argumentos como los siguientes:

- La falta de capacidad de maniobra de los gobiernos para llevar a cabo las polticas redistributivas que permitieran los pactos o equilibrios de rentas que son intrnsecos y consustanciales al Estado del Bienestar. Entre otras razones, porque si las llevan a cabo, estableciendo cargas impositivas que no privilegien al capital, ste se deslocaliza, desplazndose a territorios ms favorables desde este punto de vista gracias a las nuevas condiciones de movilidad que proporciona el no-orden institucional del actual marco de relaciones econmicas internacionales.

- La ausencia de esos mecanismos o instrumentos redistributivos (principalmente fiscales) a escala global que permitieran compensar o complementar la accin de los gobiernos nacionales en este campo.

- El predominio de polticas deflacionistas que deprimen la actividad econmica, y que necesariamente implican reducir el potencial de crecimiento de las economas limitando, en consecuencia, las posibilidades de creacin de empleos.

- La generalizacin de mercados de trabajo que, en lugar de ser la fuente de la socializacin en el bienestar (garantizado salarios de suficiencia, acceso a los derechos sociales universales, la creacin de amplias redes familiares y sociales,... como en la etapa fordista) son precarios, origen de grandes desigualdades e incluso de un nuevo tipo de grave exclusin social.

- La imposibilidad, en las anteriores condiciones, de originar o generar el consenso en el espacio de la mercanca (del empleo y del consumo) para pasar a convertir en mercanca la generacin del consenso en el espacio del ocio o no trabajo.

- Una renuncia efectiva al Estado, a la poltica y a la consideracin del espacio colectivo (que es el propio del bienestar cuando las personas se reconocen como seres sociales ms que como simples individuos) como ejes de la accin social, para convertir al mercado en su centro omnipresente.

Por otro lado, la regulacin socioeconmica desde la tica y la lgica del mercado que sostiene la globalizacin en la que nos encontramos ha producido una economa global que es imagen vicaria del mercado: imperfecta, asimtrica, desigualadora, til solamente para optimizar la rentabilizacin de los intercambios pero completamente ajena a la equidad o simplemente a la problemtica distributiva.

Finalmente, el orden institucional que finalmente acompaa a este estado de cosas que caracterizan a la globalizacin de nuestras das es la negacin estricta de s mismo porque no es un autntico orden global (como ocurre paradigmticamente en el campo financiero) sino una arquitectura que no se rige sino por la bsqueda constante del beneficio con independencia de su precio o de las condiciones en que se produzca (lo que explica, por ejemplo, los acusado problemas de sostenibilidad que la acompaan).

En todas estas condiciones, lo que viene creando la globalizacin son sociedades fragmentadas, desiguales y compuestas de individuos ensimismados que renuncian implcita o explcitamente, consciente o inconscientemente, a su pertenencia al grupos o a la clase, es decir, al otro como puente hacia su socializacin. Unas sociedades en las que, efectivamente (y como suele ser opinin mayoritaria) es materialmente imposible que sobreviva el Estado del Bienestar.

Ahora bien, lo que sucede es que esta incompatibilidad no se da entre globalizacin y bienestar de modo genrico sino entre proyectos histricos concretos de ambos.

Es fundamental tener en cuenta que la globalizacin en la que nos encontramos, como ocurriera con otras fases globalizadoras, no es la globalizacin. En realidad, es su modalidad neoliberal, tan inevitablemente caduca como histricamente lo es cualquier otra.

Y lo est ocurriendo, y afectando gravemente al bienestar, es que la globalizacin neoliberal es radicalmente imperfecta.

No es verdad que est implicando una globalizacin de todas las relaciones sociales, como falsamente se quiere hacer creer. Por el contrario, son demasiados los mbitos que expresamente estn quedando fuera de la dimensin global que podran alcanzar para lograr mejores condiciones de vida y bienestar para el conjunto de la humanidad.

De hecho, son muy pocos los mbitos socioeconmicos que en nuestros das se encuentran globalizados perfecta y literalmente hablando. Quiz solamente el dinero y las finanzas. Ni siquiera el comercio, porque los pases ricos imponen costossimas y barreras a los ms pobres. Tampoco el trabajo, pues se mantienen fronteras obviamente contrarias a la liturgia liberalizadora con la que se nos adoctrina da a da. Y la globalizacin de la cultura, de los valores o las pautas de consumo o estilos de vida son, una clara expresin uniformadora ms que la del mosaico en que debiera reflejarse la diversidad global de nuestro planeta.

En definitiva, el Estado del Bienestar es incompatible con la globalizacin pero solo en la versin neoliberal de sta ltima y lo que eso indica no es que haya que renunciar a la globalizacin o mucho menos al bienestar sino que hay que hacer que ste sea su eje. En lugar de renunciar y dejar de hablar de bienestar lo tendramos que erigir en el centro de la globalizacin para as avanzar hacia lo que me parece que satisface mejor que la agenda actual a las aspiraciones humanas ms autnticas: la sociedad mundial del Bienestar Global.


Juan Torres Lpez es Catedrtico de Economa Aplicada de la Universidad de Mlaga (Espaa). Su web personal: http://www.juantorreslopez.com




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