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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-02-2008

Los dobles raseros se aplican generosamente en diversas regiones del planeta
17 de febrero, Da de los Combatientes por la Libertad

Francisco Veiga
elveiga.blogspot.com


Dentro de pocas horas nacer la autoproclamada Repblica de Kosovo, adjetivo que en los ltimas dcadas la prensa occidental distribua selectivamente por aqu, callaba por all y obviaba acull. Hace ya bastantes aos que los dobles raseros se aplican generosamente en diversas regiones del planeta, aquellas que son ms dadas a la colonizacin y divisin en zonas de influencia que otras. La lista, aplicable a los Balcanes y extensible al resto del espacio ex otomano, es larga y tiene probada profundidad histrica. Eran peyorativamente autoproclamadas la Repblica Serbia de la Krajina y lo es la Repblica Turca del Norte de Chipre. Pero no lo es Nagorno-Karabaj, territorio no tan ignoto que ha provocado numerosas tensiones en el Cucaso, amn de un nmero crecido de muertes. Eso, mejor meterlo en el cajn.

La verdad es que, aunque pueden cobrar una gran relevancia en un momento dado las repblicas autoproclamadas son carne de manipulacin por excelencia- la exhibicin de dobles o triples varas de medir ha tenido momentos estelares en la reciente historia de las crisis balcnicas. Aparte del ya bien conocido vals de la federacin (Yugoslavia federal no es factible-Bosnia est destinada a serlo-Kosovo nunca lo ser-en Macedonia la solucin est ah, precisamente) no han faltado grotescos momentos estelares, si no fuera porque terminaron en tragedia. Por ejemplo: el 6 de abril de 1992, la Comunidad Europea reconoci formalmente a la Repblica de Bosnia-Hercegovina. Una de esas soluciones de la diplomacia occidental que ignor olmpicamente el deseo de una mayora de serbios de Bosnia de abandonar esa repblica; en este caso, la sagrada voluntad de la mayora no tuvo ningn valor para Bruselas y Washington. Pero, casi peor, en la agenda de ese mismo da 6 de abril estaba previsto reconocer la Repblica de Macedonia. Sin embargo, ese asunto se dej de lado para no contradecir a Grecia, que por entonces desplegaba una desmesurada campaa nacionalista contra lo que se consideraba una amenaza revisionista. Segn el gobierno de Atenas, la homnima regin nortea de Grecia era la verdadera Macedonia, mientras que la repblica ex yugoslava era un invento de Tito, con objetivos descaradamente anexionistas. Sea como fuere, Bruselas demostr una marcada indolencia hacia la soberana Macedonia, y una innecesaria impaciencia en reconocer la independencia bosnia, que ayud a precipitar la guerra
.

Casi diecisis aos ms tarde, estamos ante un caso parecido. Los aplausos orgnicos que escuchamos en occidente hacia la epopeya soberanista de los albaneses de Kosovo, se permiten ignorar los derechos de la minora serbia, objeto de flagrantes campaas de limpieza tnica ante la indiferencia de la administracin internacional. Por lo visto los albaneses se merecen la independencia, pero la minora serbia no se merece una especial atencin hacia sus derechos. Debe de ser cosa del nmero exiguo de los que quedan (menos del cinco por ciento de la poblacin total de Kosovo). Aunque si tenemos en cuenta que la definicin de genocidio se ajust en el Tribunal Penal Internacional hasta un mnimo de seis mil personas para poder acusar a Slobodan Milosevic y los lderes nacionalistas serbios de Bosnia de ese crimen en relacin con los sucesos de Srebrenica, bien se puede dictaminar que los algo ms de cien mil serbios que sobreviven como pueden en Kosovo son una minora demasiado minoritaria para ser tenida en cuenta, o reajuste similar de ltima hora.

En realidad, los diez aos de crisis yugoslavas han ido creando unas lgicas manipuladoras casi mecnicas. Adonde no se llega con unos argumentos amaados, se prueba con otros y sobre todo con las pasiones futbolsticas que embargan incluso a sesudos acadmicos cuando de Balcanes se trata. Y aqu si que los resultados pueden llegar a ser francamente divertidos, cuando contemplamos alineados en el mismo bando soberanista a intelectuales de rancio abolengo progre con derechosos periodistas de imperial pijera. Y ya son ganas de emborronar papeles a mayor gloria de la vanidad sublimada en el sostenella y no enmendalla, para terminar haciendo masa coral con lo que no es sino el objetivo de cualquier extremismo poltico no islamista en la Europa de hoy: conseguir como sea el apoyo norteamericano no slo para obtener la victoria, sino tambin para bendecirla. Todo ello bien poco tiene que ver con el derecho a la soberana de los albaneses de Kosovo y es mero inters coyuntural de un grupo de potencias hegemonistas enfrascados en salir del paso obviando hipcritamente cualquier cosa que no sean sus intereses aqu y ahora.

Desde ese punto de vista, la decisin del gobierno espaol de no reconocer al nuevo estado soberano de Kosovo es consecuente, correcta y valiente. Que no qued ms remedio que llevarla a cabo en una coyuntura internacional desventajosa, de eso no cabe duda. A la vista est: distanciamiento de Bruselas, nuevo desencuentro con Washington y por si faltara algo, aprovechamiento desconsiderado de Mosc en beneficio de su propio guin y como venganza, habitual desde hace aos, contra la figura y significado de Javier Solana, en 1999 al frente de la OTAN y ahora, en decisivo cargo comunitario.


Se dio ese paso en nombre de la preservacin de las espaolsimas esencias patrias? Parece evidente que ese debe ser el caso desde las filas del Partido Popular. Pero, obligaciones del peculiar momento de la campaa electoral al margen, la decisin del gobierno de Zapatero tiene otro trasfondo. Porque lo que se debate aqu no es la vieja discusin bizantino-politolgica sobre la intangibilidad de las fronteras realmente existentes o el hipottico efecto domin sobre los soberanismos celtibricos. La cuestin es otra.

El problema central, que lgicamente no vamos a encontrar debatido en la prensa democrtica occidental, es que Washington y Bruselas estn reconociendo de facto y de iure, la validez de la va armada para conseguir objetivos polticos nacionalistas en el continente europeo. O ms precisamente, el viejo principio bsico de "accin-reaccin" de los grupos guerrillerosa y terroristas desde hace ms de un siglo. Porque no representa otra cosa el hecho de que el actual primer ministro albans de Kosovo sea Hashin Thai, un antiguo comandante guerrillero del UK cuyo nombre en clave era Serpiente. O que otro anterior primer ministro, Ramush Haradinaj, tambin antiguo lder militar del UK, est siendo juzgado en el TPI de La Haya por crmenes de guerra.

Lgicamente, como antdoto a cualquier tentacin de aproximarse demasiado a esta delicada cuestin, los apologetas del guin desarrollado en Washington y aplicado desde Bruselas insisten una y otra vez que se le est concediendo la independencia a los albaneses como una especie de premio a sus sufrimientos o de compensacin a la abolicin de su autonoma en 1989 por obra de Slobodan Milosevic. En realidad, la intervencin de la OTAN en 1999 no se produjo en base a esas cuestiones. En el verano de 1996, quien escribe estas lneas visit Kosovo, donde comenzaba a orse hablar de los atentados de un misterioso grupo nacionalista albans contra policas y administradores serbios, amn de los colaboracionistas albaneses. Pues bien, la gran mayora de los albaneses kosovares a quienes entrevist dijeron no saber nada de aquella gente violenta, que posiblemente no eran de por all. Rugova, el lder de la Liga Democrtica de Kosovo, la opcin mayoritaria, gradualista y no violenta de soberanismo albans en Kosovo, negaba de forma vehemente y reiterada, que los activistas del UK existieran: eran meras provocaciones de la polica serbia. Por entonces, los diplomticos occidentales en la zona no queran or hablar de aquel feo asunto de Kosovo, cuando haca pocos meses que se haba logrado concluir la guerra de Bosnia. Qu es ese cuento de hadas de que la UE o determinados socios de la UE- estn reconociendo estos das los mritos tambin de esa opcin moderada? Si el UK no hubiera empezado a liarse a tiros a lo largo de 1996, profusamente equipados con armas procedentes de Albania al ao siguiente, muy diferente hubiera sido la historia. La OTAN nunca hubiera intervenido para apoyar a Ibrahim Rugova y sus seguidores. De eso no hay la menor duda, porque precisamente lo que produjo la aparicin del UK fue la conciencia de que la opcin gradualista del LDK no pareca llevar a la deseada intervencin occidental despus de que en 1995 los occidentales reconocieran en las conversaciones de Dayton las fronteras de Bosnia, s; pero tambin las de Croacia y Serbia, y en stas se inclua Kosovo. Eso lo saben ahora y lo saban entonces los albaneses de Kosovo, y de ah la proliferacin de un verdadero culto al combatiente del UK expresado en estatuas de regusto stalinista en varias de las ciudades y pueblos de Kosovo, o en las decenas de monumentos a los cados, que tambin estn presentes en la zona albanesa de Macedonia, con gran profusin de insignias y banderas.


Uno estara incluso tentado de suponer que Washington y Londres esperaron a que se solucionara el conflicto del Ulster para impulsar la independencia de Kosovo. Porque ese doble rasero s que resultaba totalmente insostenible. Por otra parte, hoy puede parecer inimaginable que algn da ETA pudiera ser reconocida en Euskadi en trminos parecidos a como el UK lo fue en Kosovo. Pero si no es as, es bien cierto que el precedente kosovar s puede convertirse en la base de la utilizacin del radicalismo armado vasco por ejemplo- como forma externa de presin sobre el gobierno de turno en Madrid. De hecho, la estrategia de apoyar a grupos radicales le fue bien a Washington durante la Guerra Fra incluso a costa de subvencionar a Bin Laden y similares freedom fighter en Afganistn- y ahora parece retomar la idea: ah est residiendo, dicen, el xito del plan de pacificacin de Irak: en apoyar a unos contra los otros. Y es que subvencionar grupos armados radicales puede resultar muy rentable. Cuatro fusiles por aqu y dos pistolas por all, y ya tenemos organizado un grupo armado de "freedom fighters" que puede convertirse fcilmente en instrumento de poder y autoridad. Un lder guerrillero convenientemente afeitado o al menos con un traje caro, puede devenir en estadista aceptable, incluso con un aura romntica de la que carece el poltico civil de toda la vida. Pero eso s: el grupito y su lder han de saber claramente quin es el amo, quin manda all en ltimo trmino.

Entendmonos: eso, al fin y al cabo, puede que ni siquiera suponga una gran ventaja a largo plazo para la opcin violenta y radical objeto de las atenciones de Washington. El margen de accin poltica real y de soberana que le queda a Thai no es envidiable, y ese es el final de la historia tras aos de ardua lucha. Hoy en da, ningn movimiento radical armado tiene posibilidades de xito en Occidente sin el respaldo de Washington. El IRA es un ejemplo bien claro; tambin el UK, desde luego, pero es que incluso Al Fatah tuvo que ponerse en manos de la CIA hace bien poco tiempo. La verdad es que si yo fuera un activista radical europeo estara preocupado ante el mensaje que supone la respaldada proclamacin de la independencia kosovar: hoy por hoy, si no estn los americanos detrs, olvdate. Y en el mejor de los casos, sers un mero pen en manos del Tio Sam. Ah tenemos a los miles y miles de albaneses que ya estn celebrando la independencia agitando obsesivamente banderas norteamericanas con el mismo valor sentimental que la albanesa que por cierto, no debera ser la ensea del nuevo estado kosovar-. Esas banderas americanas se las frotan los interesados por las narices a la familia europea, a los pases del club UE, a Bruselas. Muy poquitas parecen ser las enseas azules de la Europa comunitaria que se agitan en Kosovo. Por lo tanto, y ya que las fronteras del mundo parecen haberse vuelto elsticas, para regocijo de algunos, pues quizs sera el momento de proponer a los norteamericanos que adoptaran a Kosovo como un nuevo estado de la Unin.

Lo que, en todo caso, resulta un tanto incomprensible es esa idea de que la integracin en la UE aportar la solucin de los problemas en la zona. Ah tenemos a los pases balcnicos, pero europeos a la postre, haciendo pia contra el reconocimiento de la independencia de Kosovo. Ya no slo son Serbia (lgicamente), Rumania, Chipre, Grecia y Bulgaria, sino tambin Bosnia. Son todos estados balcnicos con nutridas minoras nacionales y situados, precisamente en los Balcanes. Cmo pueden demostrar entusiasmo ante lo que est ocurriendo a pocos kilmetros de sus fronteras? Parece lgico que ni siquiera se fen de las ideas de Bruselas miembros locales de la UE, como Rumania, Bulgaria, Grecia y Chipre. Tampoco lo hace Eslovaquia, que no es un pas balcnico pero s desconfa de lo que pueda ocurrir con su minora magiar.


Por lo tanto, la UE no est resultando nada tranquilizadora. Y menos an actuando a dictado de Washington. Pero an ponindole toda la buena fe del mundo, toda la candidez bienintencionada de la que (an) podamos ser capaces, qu sentido tiene montar todo este circo de la independencia kosovar si se supone que de aqu a pocos aos ese pas, junto a Serbia y los dems formarn parte de la UE en un nico mercado comn, con instituciones financieras y legales conjuntas y unas fronteras medio disueltas por el espacio Schengen? Si las fronteras son hoy en da relativas y no son en absoluto intangibles por qu construimos ms y las bendecimos una y otra vez?

http://elveiga.blogspot.com/2008/02/17th-february-freedom-fighters-day.html



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