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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-02-2008

Un minitratado de 1300 paginas
Etienne Chouard: los tratados europeos sirven los intereses de quienes los escriben

Silvia Cattori
Red Voltaire


Durante el ao 2005, un francs comn y corriente, Etienne Chouard, profesor del instituto de enseanza media superior Marcel Pagnol en Marsella present en su blog sus anlisis personales sobre el proyecto de Tratado Constitucional europeo. Durante la campaa que antecedi al referndum convocado en Francia, su sitio web se hizo verdaderamente popular, convirtindose en uno de ms los consultados de toda Francia. En contraste con los nebulosos discursos oficiales, la claridad de sus argumentos despert el inters de un amplio sector del pblico que considera que lo que bien se concibe, se anuncia claramente. Silvia Cattori conversa con este ciudadano ejemplar, que vuelve a la escena poltica en ocasin de la firma del minitratado europeo. Etienne Chouard habla de su trayectoria personal y describe su visin de instituciones que, a su entender, no corresponden a su verdadera naturaleza.

Silvia Cattori: Al consultar su sitio en Internet uno se da cuenta de que en 2004 usted era favorable al Tratado Constitucional europeo, pero que despus de haber estudiado su contenido usted cambi radicalmente de opinin. Pudiera resumirnos las razones de ese cambio?

Etienne Chouard: Mi trayectoria es la de una persona que confiaba en los polticos. Yo no me dedicaba a la poltica. Cuando empec a comprender en qu se haban convertido las instituciones europeas, aquello represent para m una enorme decepcin. Me di cuenta que los hombres que estn en el poder estaban delimitando ellos mismos hasta donde poda llegar su propio poder, con lmites prcticamente inexistentes, y que eso se estaba haciendo de forma tal que no pudisemos entender nada.

En el seno de las instituciones europeas, ya ninguno de las actuantes es responsable de sus propios actos ante los ciudadanos. Existen algunas apariencias de responsabilidad, pero son falsas, engaosas. Pero lo principal es que el Parlamento no cuenta para nada dentro de las instituciones: no cuenta con la iniciativa para elaborar leyes, el Parlamento solamente participa en la elaboracin de las leyes bajo la tutela (o la vigilancia?) del Consejo de Ministros, que se ha elevado a s mismo a la categora de colegislador ignorando as la ms elemental e indispensable separacin de poderes, en todos los aspectos, adems! En efecto, hay aspectos que estn sometidos a lo que se ha dado en llamar procedimientos legislativos especiales, se trata de unos veinte y no aparecen en lista alguna, y sobre los cuales el Consejo de Ministros decide slo, sin el Parlamento. Usted saba eso?

Resulta impresionante ver el nmero de instituciones europeas no electas que disponen de un poder importante y mal controlado. El Banco Central Europeo tampoco le rinde cuentas a nadie. Resulta extravagante la manera como se describe eso. Se ve claramente, se ve por todos lados, que son los ministros los que escribieron esas reglas, hacindolas a la medida para s mismos.

Cuando se analiza bien, nos damos cuenta incluso de que esas instituciones han sido concebidas ms en inters de los bancos y las multinacionales que en inters general. Uno no puede menos que preguntarse por qu.

Al leer el libro de Jean-Pierre Chevenement, uno descubre que Jean Monet, ese icono, ese smbolo de Europa, al que los adoradores de Europa consideran casi como un santo, era un banquero francs que viva en Estados Unidos y que se impregn de los valores de ese pas. En realidad, l concibi y construy la Unin Europea para debilitar a Europa, para impedir que las soberanas populares se reconstruyesen despus de la guerra. El mismo lo escribe! Es vergonzoso!

Cuando se analizan en detalle los tratados europeos, vemos que se parecen a esa visin de Monet: son instituciones que permiten que las multinacionales escriban las leyes y que prohben a los parlamentos y a los pueblos oponerse a ellas. Es un rgimen intolerable, pero Monet y sus seguidores nos lo impusieron mediante una serie de tratados, desde hace 50 aos y sin que el pueblo haya tenido nunca realmente la oportunidad de pronunciarse.

Hubo un simulacro de debate sobre Maastricht. Recuerdo que, en aquel entonces, no se habl en lo absoluto de las instituciones. Se hablo de la moneda, es cierto. Pero ni siquiera se mencion lo ms importante en el plano monetario. No se nos dijo nada, por ejemplo, de la entrega total de la creacin monetaria a los bancos privados (artculo 104), a pesar de que eso constituye un verdadero escndalo, principal motivo de la deuda pblica que asfixia a nuestros Estados e importante causa del desempleo endmico que asfixia nuestras economas.

En 1992, solamente se nos invit a debatir sobre la independencia del Banco Central y la nueva moneda nica, que sin dudas son positivas. Pero no se habl en lo ms mnimo de la debilidad del Parlamento, ni del desorden en cuanto a los poderes, ni de la independencia de los jueces, ni de la impotencia de la ciudadana, ni de la revisin sin referndum, ni de todas esas instituciones vergonzosas y peligrosas. No se puede decir con honestidad que el voto sobre Maastricht signifique una aprobacin de esas instituciones. Si analizamos en su conjunto los 50 aos de la construccin europea, los pueblos no han tenido finalmente derecho al menor debate sobre lo esencial.

La nica vez que nos preguntaron nuestra opinin, en 2005, la primera vez que nos quitaron la mordaza, gritamos No! Enseguida, nos pusieron otra vez la mordaza y empez de nuevo la violacin. Nos dijeron: Ustedes no quieren, pero se har de todas formas, por va parlamentaria

En 2007 se confirm, por tanto, lo que ya se haba visto en 2005: el mtodo y el contenido del Tratado de Lisboa confirman que tenemos al mando a una pandilla de violadores y lo que est sucediendo es un golpe de Estado. Se trata de un abuso de fuerza. La definicin de golpe de Estado es cuando un poder ejecutivo no respeta el sufragio universal. Eso es lo que est pasando.

Silvia Cattori: Todo eso ha sido posible porque la ciudadana ha abandonado sus responsabilidades y se ha puesto ingenuamente en manos de sus representantes sin imaginarse que estos podan abusar de sus poderes y sin controlar la accin de estos [representantes].

Etienne Chouard: S. La mentira est en todas partes y la gente honesta no se atreve a creerlo. Se hable de un minitratado simplificado que no es ni mini ni simplificado. Ahora hay que leerse 30 000 pginas para saber lo que dice el Tratado de Lisboa. Es extremadamente complicado. Contiene todo tipo de referencias que remiten a otros documentos y todo lo que estaba en el tratado de 2005 aparece de nuevo en este. Hasta lo que decan que iban a quitar. El himno, lo van a mantener. La bandera se va a mantener. La referencia al euro se va a mantener. Dijeron que quitaran la bandera pero, usted cree que la van quitar? Quitaron la etiqueta de constitucin. Pero, qu es lo peligroso en una botella de veneno? La etiqueta o el veneno? Si quitamos la etiqueta, hace eso que el veneno sea menos peligroso?

Se creen que somos imbciles. Se trata de una constitucin, eso est claro, pero de una mala constitucin escrita por gente que no deba haberla escrito. Tenemos responsables electos, pero no son ellos quienes deben escribir la constitucin. Yo defiendo ese principio: los que estn en el poder no son quienes deben escribir las reglas del poder; no son los parlamentarios, los ministros, los jueces quienes deben escribir la constitucin; deben ser otros, personas desinteresadas.

El nico medio para que nosotros, como simples ciudadanos, podamos protegernos de los abusos de poder es mediante una Asamblea Constituyente. Pero cuidado!, los miembros de esa Asamblea Constituyente no deben elegirse entre los candidatos de los partidos ya que los partidos tienen muchos miembros que estn en el poder y cuyos amigos escribiran nuevamente reglas en beneficio propio y seguiramos teniendo el mismo problema.

Lo que dijo el propio Giscard [1] sobre este Tratado de Lisboa debera llevar a los 16 millones de electores que votaron por l No a lanzarse a las calles ya que es el mismo tratado presentado anteriormente, totalmente ilegible, y se ha hecho tan complicado, segn dice Giscard, para que sea imposible hacer un referndum. Giscard dice tambin que todo lo que absolutamente queran los Convencionales en 2004 aparece de nuevo en el Tratado de Lisboa, slo que est en otro orden. Mi conclusin es la siguiente: todo esto est ocurriendo porque los que escriben las reglas las estn escribiendo para s mismos y porque estn haciendo trampa.

Silvia Cattori: Ningn responsable tiene que rendir cuentas?

Etienne Chouard: Ninguno. La ciudadana no tiene medio alguno de oponerse a los abusos de poder en el marco de esas instituciones. El nico medio correcto sera el referndum por iniciativa popular y no disponemos de ese medio. Yo dira incluso que jams lo tendremos, si son los representantes electos quienes escriben las reglas. El derecho de peticin (del artculo 11 del Tratado de Lisboa consolidado) no tiene ningn valor de obligatoriedad. No se necesita un artculo as para plantear peticiones. Aunque lo retiraran, la gente seguira teniendo la posibilidad de presentar peticiones.

Silvia Cattori: El Tratado de Lisboa no contiene al menos un elemento positivo? Por ejemplo, la posibilidad para un Estado de salir de la Unin Europea?

Etienne Chouard: S, eso estaba ya en el Tratado de Constitucin Europea rechazado en 2005 y ahora aparece de nuevo, como todo lo dems.

Silvia Cattori: En ese caso, cmo puede salir de la Unin Europea un Estado que quiera hacerlo? Es aplicable ese procedimiento?

Etienne Chouard: Salir de la Unin Europea no sera fcil y costara muy caro. Hay muchos mecanismos que mover. Se necesitara un gobierno muy decidido. Esa situacin irreversible me recuerda el AGCS (Acuerdo General sobre el Comercio de Servicio), del que tampoco se puede salir. Ese Acuerdo (que se negoci y se firm sin que nos hablaran de l, en el mayor secreto) contiene el mismo genoma antidemocrtico que la Unin Europea.

Fue concebido por las mismas personas y est al servicio de los mismos intereses: los intereses de las multinacionales y los bancos. Para que sirve el AGCS? Para eliminar todas las obligaciones en lo tocante al comercio de los servicios. Hoy por hoy, un Estado soberano todava puede prohibir muchos abusos para protegerse de los inversionistas depredadores. Cuando una empresa quiere venir a instalarse en algn lugar, el pas tiene sus propias reglas para defender sus propias leyes en el plano social, en lo tocante al medio ambiente, sus leyes fiscales, sus recursos naturales, etc.

Eso va a desaparecer. Los Estados, en el marco de las negociaciones secretas del AGCS, estn quitndose entre s la posibilidad de prohibir (cosas a las empresas): yo dejo de prohibir esto, pero t renuncias a prohibir esto otro La ciudadana se ver desnuda, indefensa y nadie habla de eso! Todos los servicios pblicos se ven amenazados por esos mecanismos. Y eso es irreversible: las multas que los Estados aceptan pagar en caso de retirada son tan prohibitivas que resultan impagables. Los acuerdos del AGCS se negocian, por tanto, en secreto y por una sola persona: el comisario europeo para el comercio exterior Una sola persona, en nombre de 480 millones de personas, negocia en secreto acuerdos decisivos que afectan a todo el mundo de forma irreversible. Es realmente escandaloso y muy grave.

Silvia Cattori: Al ver a los jefes de Estado y de gobierno de la Unin Europea firmar el Tratado de Lisboa, qu sinti usted?

Etienne Chouard: La impresin de estar siendo violentado, claro est, y por los mismos que dicen estar defendindome la impresin de estar metido en una trampa controlada por mentirosos profesionales y por una pandilla de ladrones. Lo que me entristece es que la gente no est en lo absoluto informada y no se sienta implicada.

Silvia Cattori: Hay un aspecto muy importante que no est tampoco muy presente en el debate: la poltica exterior de la Unin Europea, la participacin de sus principales miembros en operaciones militares mediante la OTAN. En ese aspecto tambin, aunque los sondeos demuestran que la gran mayora de la ciudadana se opone a esas guerras ilegales, [la ciudadana] se ve totalmente impotente en cuanto a la posibilidad de impedirlas. En momentos en que las invasiones de Afganistn y de Irak han demostrado ser aventuras coloniales, el seor Sarkozy trata de estrechar los vnculos entre la Unin Europea y Estados Unidos con vistas a un conflicto con Irn en beneficio de Israel. Qu piensa usted de este aspecto de la Unin Europea?

Etienne Chouard: Tengo la impresin que todo eso se program desde el principio. Se hizo de forma progresiva. El No los fren un poco. Pero, dos aos ms tarde, las autoridades imponen el Tratado por la fuerza. Y la ciudadana no reacciona, lo cual sin dudas confirma en los gobernantes la creencia de que pueden hacer cualquier cosa.

El ambiente es pesimista. S, ellos pueden secuestrar nios africanos en las escuelas, o pueden ir a imponer la guerra al otro lado del mundo. Hay que leer a Alain Badiou (De quoi Sarkozy est-il le nom). Las crticas de los medios fueron tan violentas contra ese libro que yo mismo estuve a punto de no leerlo. Y lo encontr interesantsimo. Su anlisis es muy bueno. Dice que la moda no es el petainismo [Trmino derivado del nombre del mariscal francs Petain, jefe del Estado francs que colabor con los nazis durante la ocupacin de Francia por las tropas de Hitler. Nota del Traductor.], sino el neopetainismo. Hay que leer tambin a Franois-Xavier Verschave (De la Franafrique la Mafiafrique, para empezar) para entender que la descolonizacin no existi.

Silvia Cattori: La reflexin que usted hace coincide con la del socilogo Jean-Claude Paye en lo tocante a las libertades fundamentales en el marco de la Unin Europea [2]. Al igual que usted, l seala que las instituciones se conformaron de forma tal que las decisiones no estn al alcance de los ciudadanos.

Etienne Chouard: Efectivamente, no soy yo el nico que lo dice. Y, en realidad, todos los que estudian de forma honesta las instituciones estn escandalizados y deploran haber confiado demasiado en los responsables electos.

Silvia Cattori: Estas cumbres Lisboa, el G8 no son entonces otra cosa que farsas en las que un grupo de dirigentes, entre festines y abrazos, toman decisiones sin consultar a sus pueblos, como si estuvisemos en un sistema dictatorial?

Etienne Chouard: No es una dictadura an no ya que, en una dictadura, no hay libertad de opinin ni de expresin. Es algo ms suave, refinado, bonito a la vista, y se est convirtiendo en algo totalitario. Pero hay menos espacio para la crtica, es ms difcil de condenar. La retrica de la mentira, que invierte los valores Orwell la anunciaba ya en 1984 consista en decir la guerra es la paz, el trabajo es la libertad y el solo hecho de repetirlo deja sin armas a los que pudieran presentar oposicin. La manipulacin mediante el uso del lenguaje funciona bien. Eso exige, por parte de los quieren resistir, una formacin, un aprendizaje sobre ese tipo de manipulacin.

Silvia Cattori: De qu herramientas disponen los partidarios del No para vencer estos obstculos?

Etienne Chouard: Hay una que puede resultar bastante fuerte: un recurso individual ante la Corte Europea de Derechos Humanos (CEDH), que no forma parte de la Unin Europea pero cuya Convencin ha sido firmada por esta ltima, lo cual la obliga a respetarla. Cualquier persona puede recurrir a la Corte contra un Estado. Se trata de una Corte que protege individualmente a las personas aisladas. Sus argumentacin es fuerte (vea el sitio web 29mai.eu), yo la utilizo ya en toda circunstancia. El recurso consiste en denunciar al Estado francs por violacin del artculo 3 del protocolo 1 de la Convencin que dice que las altas partes contractuales se comprometen a garantizar a sus ciudadanos elecciones libres que permitan escoger libremente el cuerpo legislativo.

En realidad, nuestro cuerpo legislativo es ahora muy ampliamente europeo. Y a nivel europeo, se elige el cuerpo legislativo? En lo esencial, no. No tenemos posibilidad de elegir. En Francia, el cuerpo legislativo no es la Asamblea Nacional: el 80% de las leyes que se aplican en Francia son normas europeas que se transfieren automticamente a nuestro derecho nacional, sin que haya un verdadero debate parlamentario.

Qu sucede entonces en Europa? Primeramente, al nivel constituyente es una CIG (Conferencia Intergubernamental, no electa) la que escribe y corrige los tratados, o sea la Constitucin Europea (que ahora esconde su nombre hipcritamente). Los parlamentarios (que son los nicos electos) no pueden hacer otra cosa que ratificar o no, en bloque, los tratados que escriben los no electos. No tienen derecho de iniciativa, a aportar enmiendas, as que se ven reducidos a lo mnimo a pesar de que son ellos los representantes electos!

Por consiguiente, a nivel constituyente no son los representes electos los que tienen el poder. Seguidamente, las leyes europeas ordinarias las escribe la Comisin (no electa) que tiene la exclusividad y la iniciativa legislativa, y esas leyes se discuten despus y se votan en el Consejo de Ministros (no electo) en codecisin con el Parlamento Europeo (nica instancia cuyos miembros se someten a elecciones). Sin embargo escuche bien esto, que es esencial, no hay codecisin en todos los temas. Existe una cantidad de temas sobre los cuales las instancias no electas (la Comisin y el Consejo) deciden solas sobre la ley europea.

Esos sectores en los que los ejecutivos escriben lo que yo llamo leyes sin parlamente (lo cual resulta ms claro que la ladina expresin de procedimientos legislativos especiales) se esconden cuidadosamente, no existe una lista [de ellos]. As que pidan ustedes a sus parlamentarios, a sus ministros, a los periodistas, que les digan algunos de esos sectores. Ni ellos mismos los conocen (a no ser que sean verdaderos bandidos que no hablen claramente con los dems). Esa esterilizacin progresiva del sufragio universal constituye una razn slida para denunciar al Estado francs por violacin de la Convencin Europea de Derechos Humanos. Nuestros propios representantes estn quitndole toda su fuerza a nuestros votos. La democracia est agonizando en medio de un falso decorado de democracia ficticia.

Basta con una sola denuncia, pero si se envan miles de ellas se crea una fuerza poltica como apoyo a una denuncia jurdica. Y es gratis. Si perdemos, el trmite nos habr costado nada ms que el sello del envo. Adems, la Corte Europea de Derechos Humanos (CEDH) est interesada en demostrar su propia utilidad, y se trata de un caso digno de estudio (indito) que podra sentar un precedente. En todo caso, es el nico recurso que tenemos nosotros, los simples ciudadanos. Todos los dems dependen de nuestros representantes, parlamentarios y ministros, que han demostrado que estn decididos a pasar por encima de nuestra voluntad.

Si esperamos que ellos nos defiendan, esperaremos por mucho tiempo y perderemos de antemano. Esta denuncia representa una esperanza ya que la Corte puede bloquear el proceso de ratificacin mientras se toma la decisin de fondo. Me parece que es un arma poderosa, nueva.

Silvia Cattori: Qu dira usted a la ciudadana de Suiza y a la de Noruega, que se han negado hasta ahora a incorporarse a la Unin Europea, pases cuyos detractores los califican generalmente retrasados que niegan el progreso?

Etienne Chouard: Yo espero, por su bien, que sigan resistiendo. Los envidio porque tengo la impresin que nosotros estamos encerrados en una horrible trampa en la que nos han sumido nuestros propios dirigentes. Nos estn obligando a abrir nuestras fronteras a pases que no respetan el derecho laboral, ni las leyes sobre el medio ambiente, ni ninguna de las obligaciones que nosotros imponemos a nuestras propias empresas en el marco del progreso social. Si nos vemos ante la competencia desleal de pases que tienen tan pocos puntos de comparacin con los nuestros, lo nico que puede suceder es que sigamos la cada hacia la ruina general.

No es cosa de risa. Otros pases han vivido ya ese infierno debido a la aplicacin de recetas inadecuadas. Ah tenemos el espantoso caso de Argentina, conejillo de Indias del neoliberalismo...

Silvia Cattori: Si se le preguntara a la ciudadana si quiere salir de la Unin, cul sera la decisin, en su opinin?

Etienne Chouard: El golpe de Estado de Lisboa me lleva a preguntarme si no tendramos que salir urgentemente de esta UE-MB (Unin Europea de Multinacionales y Bancos). Estoy comenzando, efectivamente, a pensar que es imposible transformar la Unin Europea, cuyo programa gentico parece concebido en contra de los pueblos y en contra de la democracia.

Quizs lo que hace falta es salir de esta Unin Europea para construir una verdadera sociedad europea, deseada y defendida por los pueblos interesados (no por sus lites privilegiadas).

Silvia Cattori: Si las posibilidades de salir del Tratado son nulas, por qu no hacer campaa simplemente para salir de la Unin Europea?

Etienne Chouard: Yo no he renunciado an a mi sueo europeo de fraternidad. Quisiera comenzar de nuevo con menos pases, en vez de este monstruo concebido por las grandes corporaciones y para ellas. Ahora estamos casando a los pueblos con el consentimiento de sus padres. Un matrimonio exitoso y duradero se lleva a cabo necesariamente con el consentimiento de los pueblos interesados.

Silvia Cattori: No tienen los socialdemcratas la principal responsabilidad en esta forma de construccin europea? No construy Jacques Delors la Europa del mercado?

Etienne Chouard: Es evidente que Jacques Delors y la mayora de los lderes socialistas nos han engaado. Ellos nos mintieron miles de veces, y esa evidente traicin de los jefes de la izquierda constituye una catstrofe para el pas.

Yo confiaba en ellos, y muy particularmente en Jacques Delors. Recuerdo el ltimo da antes del referndum de Maastricht. Jacques Delors nos habl por televisin. Confes que en el plano social todava no se haba hasta entonces nada en Europa. Pero tomaba nota de ello junto con nosotros. Solemnemente, mirndonos con sus ojos azules tristes y sinceros, nos prometi ardientemente empezar a actuar en el plano social desde el da siguiente de nuestro voto por el S. Nos lo prometi para que votramos S. Quince aos ms tarde, estamos ms atrasados que nunca en el plano social en todos los aspectos Yo tengo la sensacin de haber sido engaado por uno de los hombres en quien ms yo confiaba. Es triste e indignante a la vez. La decepcin es terrible.

Silvia Cattori: Usted mencion el abandono de la creacin monetaria. Puede especificar de qu se trata?

Etienne Chouard: Existe un mecanismo esencial que descubr este ao. Incluso empiezo a ver en l el ncleo de la trampa, el diamante central, el motor de nuestra impotencia Se trata del artculo 104 de Maastricht (que se convirti en el artculo 123 del Tratado de Lisboa).

Dice lo siguiente: Los Estados ya no pueden obtener prstamos de sus bancos centrales. Para los simples mortales eso resulta incomprensible. Qu quiere decir eso? Desde hace siglos los Estados han dejado parte de su poder para crear moneda en manos de los bancos privados. Los bancos han obtenido de los gobernantes mediante la corrupcin, por supuesto el derecho (fundamental) de crear la moneda.

Pero, hasta hace poco (hasta 1974, en el caso de Francia), los Estados por lo menos compartan an con los bancos privados el derecho de crear la moneda. Cuando un Estado necesitaba dinero para construir vas frreas, viviendas u hospitales, el Estado creaba por s mismo su moneda, y no tena que pagar intereses durante los reembolsos. Mantenga la atencin y no olvide eso que es el aspecto crucial, el que le condena a usted a trabajar sin descanso en provecho de los que cobran rentas sin hacer nada.

El Estado creaba la moneda de la manera siguiente: El Estado obtena un prstamo de su banco central (que fabricaba moneda con ese objetivo) y, a medida que el Estado reembolsaba ese prstamo, el Banco Central destrua ese dinero, pero sin que el Estado tuviera que pagar intereses!

En Francia, desde 1974, en la poca de la llamada serpiente monetaria europea, el Estado seguramente al igual que en los dems pases europeos se prohibi a s mismo el recurrir a los prstamos de su propio banco central y se priv por tanto a s mismo de la creacin monetaria. Por consiguiente, el Estado (o sea, nosotros todos!) se obliga a s mismo a pedir prestado a instituciones privadas, a las que tendr que pagarles intereses, lo cual hace que todo se encarezca. En inters de quin? En inters de todos? No me diga?

Observe que, precisamente a partir de 1974, la deuda pblica ha ido en aumento constante, al igual que el desempleo. Yo afirmo que hay un vnculo entre ambas cosas.

Pero eso no es todo. Desde 1992, con el artculo 104 del Tratado de Maastricht, esa prohibicin de que los Estados puedan crear moneda se elev al ms alto nivel del derecho, internacional y constitucional. O sea que se hizo irreversible, y se puso fuera del alcance de la ciudadana. Eso no se dijo claramente. Se dijo que en lo adelante estaba prohibido recurrir a prstamos del Banco Central, lo cual ni es honesto ni est claro y no permite que la gente entienda.

Si el artculo 104 dijera que Los Estados ya no pueden crear moneda. Ahora tienen que pedir prstamos a las instituciones privadas pagando a estas intereses que los llevan a la ruina y que encarecen tremendamente las inversiones pblicas, pero que han felices a los ricos que viven de sus rentas, a los propietarios de los fondos de prstamos, habramos tenido una revolucin.

Ese escandaloso robo le cuesta a Francia alrededor de 80 000 millones al ao (*) y nos va arruinando ao tras ao. Pero ya no se puede hacer nada. Ese tema debiera ser centro de todas nuestras luchas sociales, debiera servir de punta de lanza de la izquierda y de la derecha republicanas. En vez de eso, nadie lo menciona. Es deplorable.

Silvia Cattori: Para la ciudadana resulta difcil imaginar que sus dirigentes electos estn todos tan implicados. Finalmente, son algunos ciudadanos aislados, como usted, que se esfuerzan de forma desinteresada, los que retoman el debate que los dirigentes electos han abandonado.

Etienne Chouard: Hay gente que lucha. Maurice Allais, premio Nbel de Economa, critica duramente el abandono de la creacin monetaria en manos de los bancos privados, protesta enrgicamente y afirma que es vergonzoso que los bancos privados se comporten (porque han sido autorizados a hacerlo) como fabricantes de moneda falsa y que eso nos est arruinando. Maurice Allais, una mente libre, dice tambin que las multinacionales que nos imponen ese gran mercado sin regulaciones son perjudiciales. El ultraliberal Maurice Allais denuncia el relajo del mundo de los negociantes de la Unin Europea. Se puede ser ms claro?

Bueno, pues ese hombre, que ha dedicado gran parte de su vida al estudio de las cuestiones monetarias y que ha recibido probablemente todos los honores y medallas del mundo, ese gran especialista de la moneda ha sido excluido de los grandes medios de difusin. Ya no logra que le publiquen nada en diarios como Le Monde y Le Figaro. Existe alguien que no vea la relacin evidente que hay entre la persecucin contra un valiente ciudadano que pone el dedo en la llaga y el hecho de que los grandes medios de prensa hayan sido comprados y estn ahora precisamente bajo el control de las multinacionales y los bancos?

Maurice Allais desarrolla una idea fundamental, que todo debiramos estudiar, cuando dice que hay que devolverle la creacin de la moneda a los Estados, a un banco central independiente, que el Banco Central Europeo (BCE) tiene que recuperar la creacin monetaria retomndola de manos de los bancos privados.

 Silvia Cattori Periodista suiza. Los artculos de esta autora o autor


[1] La bote outils du trait de Lisbonne, por Valery Giscard dEstaing (ex-presidente francs, diario francs Le Monde del 26 de octubre de 2007.

[2] Vase la entrevista a Jean-Claude Paye por Silvia Cattori: Jean-Claude Paye: "Las leyes antiterroristas. Un acto constitutivo del Imperio" , Red Voltaire, 24 de septiembre de 2007.



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