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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-02-2008

Nota del autor
"Muerte en el barrio / Alfonso Sastre se suicida / Un drama titulado No"

Alfonso Sastre
Rebelin


Es un drama escrito en 1955, como otros varios mos. Ya he dicho en otro lugar que se frustr su estreno en el Teatro Mara Guerrero, al parecer por causa de una protesta del Colegio de Mdicos, cuando ya el pintor Eduardo Vicente estaba dibujando los decorados y los figurines. (Me temo que hubiera resultado una obra demasiado matritense en el aspecto plstico, lo que no era mi intencin). No creo que se haya representado mucho. Cosas de menor importancia, como una versin que se hizo en CalState, Los ngeles, o el estreno en un Canal de Televisin de Caracas. Entonces fui invitado amable y generosamente; en realidad fui tratado como un prncipe. Hay ediciones argentina (Losada, en el tomo titulado "Teatro", de la Coleccin Gran Teatro del Mundo), portuguesa y norteamericana, adems de las ms prximas, anteriores a sta: Esclicer, Novelas y Cuentos, y Campo de Marte, de Castilla Ediciones, Valladolid. Para esta edicin hice algunas leves correcciones, que he incorporado a la presente. Considrese, en fin, "Muerte en el barrio" como una muestra tpica del lenguaje "econmico" y casi "cuaresmtico" y sintcticamente simple que yo pona en juego antes de mi autoliberacin en y a partir de "Oficio de tinieblas", todava tmidamente all, y luego decididamente en dramas posteriores.

Nota de A. Sastre sobre ALFONSO SASTRE SE SUICIDA

Hace tiempo que vena pensando en escribir un pequeo drama que se titulara Eplogo, y que lo fuera. No en vano me hallo en una fase textamentaria. Ayer se me ocurri la situacin viajero que llega a un hotel para morir; nada original (yo mismo he escrito hace mucho tiempo Ana Kleiber) y ya hice y correg tres folios de dilogo en el ordenador. Durante la noche y esta maana he escrito otras varias frases a mano. Ahora voy a comenzar en serio la escritura de Eplogo, drama en un acto, para el que se me acaba de ocurrir adems un doble desenlace: una especie de eplogo al eplogo. La motivacin circunstancial ha sido la actual invitacin a una caza de brujas en el Pas Vasco. Tambin me ha animado el hecho de que la profesora Sandra Harper me escribiera en mayo pasado una carta interesndose por un indito mo para publicarlo en la revista "Estreno". Yo no lo tena y ahora, si todo marcha bien, voy a tenerlo. (Tambin estn inditas todava pero se publicarn antes de fin de ao las obras segunda y tercera de mi triloga policaca Los crmenes extraos). En cuanto a la "motivacin circunstancial", que har de esta obrita un posible "divertimento", en la lnea aunque aqu muy personalizada de mi Cuento de la Reforma, me refiero a la actual situacin que queda definida, por ejemplo, en el artculo de Vicente Molina-Foix Caza de brujas vasca ("El Pas", 22 de julio de 1997), del cual entresaco un pasaje digno de figurar en la Historia Universal de la Infamia: "Aislar al asesino y a sus cmplices parece ser el punto sobre el que nos hemos puesto de acuerdo mayoritariamente, y se ha escrito ms de una vez la palabra apestado. La propuesta tan moralmente irreprochable de no comprar en comercios cuyos propietarios dan con su voto la municin del crimen, como la de no participar pblicamente en los actos donde acudan dirigentes de HB tendran, a mi modo de ver, una extensin factible en el campo de la cultura: la peste que despide, por ejemplo, un escritor-cmplice como Alfonso Sastre debera llevar a apartarse de l en coloquios y antologas, as como a negarle los premios, subvenciones y homenajes institucionales que tanto se le han prodigado con su farisaica aquiescencia". Mi punto de vista sobre el nacionalismo que es el asunto que est en el fondo ideolgico de la violencia, por ambas partes, en Euskal Herria reside en la consideracin de que sobre el "problema de Espaa" o sobre "Espaa como problema" (Lan Entralgo), que dio en la extrema derecha un "Espaa sin problema", particularmente cerril (Calvo Serer) no existen diferencias apreciables entre las posiciones de Felipe Gonzlez (PSOE), Manuel Fraga Iribarne o Jos Mara Aznar (PP) y Julio Anguita (PC/IU) por poner tres ejemplos significativos del arco parlamentario espaol, en cuanto que todos ellos son fervientes nacionalistas espaoles. Por lo que se refiere a la ciudadana vasca actual, a la que pertenezco sin mengua de mi fidelidad y mi amor (crtico) al Madrid de mi alma, conozco a muchos vascos que no son espaoles, pues no se reconocen como tales, sino que lo estn: estn espaoles porque se ven bajo una fuerza que les obliga a ello. Esta es una verdad innegable, y en cuanto a m, que no soy, naturalmente, un "nacionalista vasco", tampoco soy un "nacionalista espaol", lo cual, para algunos, me hace digno poco menos que de la hoguera. Mi postura es sencilla, y se reduce a considerar que todos los ciudadanos vascos, lo mismo que sus homlogos catalanes y gallegos, que estn pero no son espaoles, deben ser protegidos en cuanto a todos sus derechos por una Constitucin Espaola reformada.

N de pginas: 195 PVP: 12

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