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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-02-2008

Como entender la situacin poltica de EEUU (II)

Vicen Navarro
Rebelin


Los problemas existentes en la cobertura meditica de aquella realidad

La enorme influencia que Estados Unidos tiene en el mundo explica la gran atencin meditica que estn teniendo las elecciones primarias en los dos partidos que tienen representacin parlamentaria en el Congreso de Estados Unidos, el Partido Demcrata y el Partido Republicano. De ah la importancia de que se conozca bien lo que est ocurriendo en aquel pas. Pero, salvo contadas excepciones los medios de informacin en Espaa, no estn explicando bien aquella realidad, en parte debido a las grandes diferencias existentes entre las culturas polticas estadounidenses y las espaolas, tal como indiqu en un informe anterior Cmo leer lo que est ocurriendo en las elecciones de EEUU: gua para el lector espaol parte I (en www.vnavarro.org seccin EEUU). Como document en aquel informe, la realidad de aquel pas no es fcil de entender: las categoras y la narrativa utilizadas en la cultura poltica estadounidense son muy distintas, y a veces incluso opuestas a las existentes en nuestro pas. Un liberal, por ejemplo, es en EEUU una persona que favorece la expansin del gasto pblico, y el desarrollo de polticas redistributivas, precisamente al revs que en Espaa y en Europa donde los partidos liberales estn a favor del descenso del gasto pblico y estn en contra de polticas redistributivas (ver aquel informe, parte I, para ver otras diferencias entre las culturas y narrativas polticas de EEUU y de Espaa).

Otra causa de la errnea cobertura meditica de la vida poltica de aquel pas por parte de gran nmero de autores espaoles es el sesgo liberal y conservador de la mayora de medios de informacin de nuestro pas que idealizan a EEUU. Un ejemplo es el artculo de Salvador Cards, un autor con gran presencia meditica en los medios de informacin pblicos de la Generalitat (TV3 y Catalunya Radio), que en su columna semanal en el diario conservador La Vanguardia compara el sistema poltico de EEUU con el espaol, mostrando el sistema de primarias en aquel pas como indicador segn l- de la gran madurez del sistema estadounidense, contrastndolo con la mediocridad aade l- del sistema poltico espaol (Cards, S. Nos toman por tontos?. La Vanguardia. 6/02/08). Otro tanto ocurre con el artculo Creer otra vez en el mismo diario el 7/02/08 escrito por Francesc de Carreras. Y podra citar muchos otros artculos. Todos ellos idealizan a aquel proceso. En realidad, como documentar en este artculo, tal proceso es escasamente democrtico, mucho menos democrtico, por cierto, que el sistema poltico existente en nuestro pas.

Otra causa de tal malinterpretacin de lo que ocurre en EUA es que varios medios reproducen sin ninguna crtica lo que reportan los medios ms influyentes de aquel pas, y muy en especial la CNN seguida extensamente por los comentaristas internacionales de los medios espaoles, estos medios raramente utilizan categoras analticas que son indispensables para conocer la realidad de EEUU. Utilizan, por ejemplo, categoras de anlisis como raza, gnero y edad de los votantes para entender su comportamiento electoral pero muy raramente analizan la clase social de estos votantes. As en el anlisis de quien vot a quien en las primarias del supermartes, el corresponsal de El Pas presenta un anlisis demogrfico (por edad, gnero, raza y religin) de la poblacin votante (Diez claves del supermartes. El Pas. 07/02/08) pero nunca incluye clase social en su anlisis. La clase social, sin embargo, juega un papel de una enorme importancia para entender el comportamiento electoral de la poblacin estadounidense. La categora poblacin blanca, por ejemplo, debiera haberse desagregado en aquel reportaje para considerar dentro de ella la categora por clase social. Las clases de rentas altas y medias-altas blancas votaron a Obama mientras que la clase trabajadora (de todas las razas y grupos tnicos, excepto la negra) vot a Hillary Clinton, lo cual tiene una enorme importancia por lo que indicar ms tarde. La clase social juega un papel clave y sin embargo, aparece muy raramente en los anlisis de los comportamientos electorales de la poblacin estadounidense.



Para entender el comportamiento electoral de la poblacin hay que analizar no slo la raza y gnero del electorado sino tambin su clase social.

Para entender aquel pas hay que conocer, no slo su estructura demogrfica (raza, gnero, grupo tnico y edad) sino tambin su estructura social. En contra de lo que se cree en gran parte de los medios de comunicacin espaoles, EEUU no es una sociedad de clases medias. Slo se alcanza esta conclusin cuando se pregunta a la ciudadana (tal como hace el semanario TIME cada ao) si pertenece a la clase alta, a la clase media, o a la clase baja. Ante esta pregunta la mayora de la poblacin predeciblemente contesta clase media, de donde la revista TIME y otros medios estadounidenses concluyen que la mayora de la ciudadana es y se define clase media. EEUU, sin embargo, tiene una estructura de clases muy semejante a la existente en la mayora de los pases de la Unin Europea (U.E). Las clases, sin embargo, se definen con trminos muy distintos a los utilizados en Espaa y en Europa. A la burguesa se la llama corporate class, es decir la clase empresarial, propietarios y gerentes de las grandes empresas del pas, una clase que goza de un enorme poder e influencia poltica, como detallar ms tarde. A la pequea burguesa se le llama clase media de renta alta. A la clase media se le llama clase media. Y a la clase trabajadora se le llama tambin clase media, de manera que este ltimo trmino incluye la clase trabajadora y la clase media. El trmino clase trabajadora se utiliza en escasas ocasiones aunque algunos candidatos, sobre todo los candidatos de izquierda (Kucinich) y centroizquierda (Edwards) lo utilizaron con cierta frecuencia. La expresin que es ms ampliamente utilizada por todos los candidatos es la de working Middle class or working families, es decir la clase media trabajadora y las familias trabajadoras. Es interesante sealar que cuando se le pregunta a la ciudadana estadounidense si pertenece a la clase empresarial, a la clase media o a la clase trabajadora, hay ms personas que se definen clase trabajadora (46%) que clase media (38%). Una situacin semejante ocurre, por cierto, en Espaa en las rarsimas ocasiones que a la poblacin se le hace tal tipo de pregunta.

La clase empresarial tiene un enorme poder. En ningn otro pas desarrollado tal clase tiene tanto poder como en EEUU. Y este poder se basa en la enorme debilidad de la clase trabajadora, la clase trabajadora ms dbil del mundo occidental. Slo un 12% de la fuerza laboral (slo un 7.4% de los trabajadores en el sector privado) estn sindicalizados. Se me dir, con razn, que tales porcentajes son similares a los existentes en Espaa. Pero en Espaa la gran mayora de trabajadores estn cubiertos por los convenios colectivos, negociados por los sindicatos de clase y la patronal a nivel central, para todo el pas. Este no es el caso en EEUU, donde los convenios colectivos se negocian de manera muy descentralizada, cubriendo slo a los sindicalizados. Esta negociacin incluye, por cierto, el salario social, es decir los beneficios sociales, como la cobertura sanitaria. El tipo y extensin de la cobertura sanitaria de los trabajadores de una empresa depende de la negociacin colectiva a nivel de tal empresa entre los sindicatos y la patronal, la cual escoge la compaa de seguros privada que a su vez contrate con los proveedores (mdicos y hospitales) para la provisin de los servicios mdicos asistenciales. El 64% de las personas que tienen cobertura sanitaria la tienen a travs del lugar de trabajo, y su extensin depende de la fortaleza de los sindicatos, de manera que en aquellos lugares de trabajo donde existen sindicatos fuertes (como en la metalurgia) es probable que la cobertura sanitaria sea bastante extensa (aunque nunca tan extensa como en Espaa o cualquier otro pas de la UE). Si el lugar de trabajo tiene sindicatos dbiles o no tiene sindicatos, como la cadena comercial ms importante de EEUU, W. Mart, los trabajadores tienen una cobertura muy insuficiente o no tienen ninguna. 47 millones de estadounidenses no tienen ninguna cobertura sanitaria y 120 millones tienen una cobertura insuficiente, siendo la imposibilidad de pagar las facturas mdicas a las compaas de seguro la mayor causa de bancarrota en las familias estadounidenses. Las consecuencias de esta financiacin privada gestionada por las compaas de seguros queda clara y grficamente mostrada en el documental Sicko de Michael Moore que, sorprendentemente no se ha estrenado todava en Espaa (cuando s se ha hecho en el resto de la UE). Sera de desear que se estrenara antes de las elecciones espaolas en marzo puesto que las fuerzas conservadoras y liberales espaolas estn proponiendo el modelo de financiacin sanitario privado parecido al modelo de EEUU. En aquel pas el enorme descontento de la poblacin con el aseguramiento sanitario privado (slo un 18% est satisfecho con el sistema sanitario) explica que este tema se haya convertido en el tema central de la campaa electoral (junto con la economa e Irak). Las races de esta situacin es la Ley Taft Harley Act, votada por el congreso de EEUU en el ao 1947, que el Presidente Truman vet sin que l pudiera sostener su veto frente del Congreso). Esta ley ha sido la ley que ha debilitado ms el movimiento sindical de EEUU, prohibiendo que los trabajadores de una empresa o de un sector econmico puedan hacer huelgas de apoyo a otros trabajadores de otros sectores. De esta manera las huelgas generales estn prohibidas en EEUU. Tal ley fuerza tambin que la sanidad est financiada a travs del lugar de trabajo durante los convenios colectivos. Como consecuencia de ello es que cuando se despide a un trabajador este pierde no slo su salario sino la cobertura sanitaria de l o ella y de su familia.

El impacto disciplinario de tal sistema es enorme. El hecho de que EEUU sea uno de los pases de la OECD con menos huelgas se debe a este hecho. El trabajador se lo piensa dos veces antes de ir a una huelga, donde su derecho de huelga es muy limitado y se ha incluso visto ms debilitado durante el periodo Bush, el Presidente ms pro-clase empresarial y antisindical que ha habido en EEUU desde Calvin Coolidge. Durante los ocho aos de su mandato, un milln de estadounidenses perdieron cada ao su cobertura sanitaria, alcanzando el nmero (tanto absoluto como porcentual) desde la II Guerra Mundial ms elevado de personas sin cobertura sanitaria. Un nmero tres veces superior ha visto su cobertura disminuida con aumentos de copago y pagos directos.

Sera un error, sin embargo, poner todas la responsabilidad del descenso del estndar de vida de la clase trabajadora en la administracin Bush. En realidad, tal descenso ha ido ocurriendo desde los aos setenta y ochenta. En salario medio estadounidense es un 10% ms bajo hoy que en 1973 (despus de descontar la inflacin). Y el porcentaje de las rentas salariales sobre el PIB es el ms bajo desde los aos sesenta mientras que las rentas procedentes del capital son las ms altas desde aquellos aos (The New York Times, 7.02.08). En realidad, el dato ms significativo de este deterioro es que el trabajador promedio de 30 aos gana un 12% menos que su padre hace treinta aos (despus de descontar la inflacin) (Miningoff M.L. and Opdycke, S. Americas Social Health. M.E. Sharpe. 2008). Este deterioro del salario, incluido el salario social (las prestaciones sociales como la sanidad), ha ido acompaado de una redistribucin de la renta nacional, desde las clases medias (clase trabajadora y clase media) a las rentas superiores del pas (y muy en especial a la clase empresarial). Hoy el 1% de renta superior del pas tiene ms del 21% de toda la renta nacional (porcentaje sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial, mientras que el 50% de la poblacin (la mitad inferior de la poblacin) slo tienen el 12,8% de toda la renta. Y, resultado de las polticas fiscales desarrolladas por Bush, el 1% de renta superior del pas paga menos impuestos (un porcentaje menor de su renta) que un trabajador promedio. No es de extraar, pues, que haya una clara animosidad a nivel popular hacia la corporate class y el mundo poltico y meditico de Washington (el gobierno federal y el Congreso) que se percibe capturado por grupos y sectores de tal clase. Segn la ltima encuesta de opinin popular, nada menos que un 68% de la poblacin no considera que Washington represente sus intereses sino el de los lobbies econmicos y financieros que segn la opinin popular controlan la vida poltica de su pas.

El sistema poltico estadounidense es escasamente democrtico. Cmo aparece el poder de clase en el proceso electoral

Una de las maneras como el poder de clase aparece en el sistema poltico es mediante la privatizacin del sistema electoral. Los fondos privados son los que financian las campaas electorales, incluyendo las primarias de los Partidos Demcrata y Republicano. El dinero es el motor de la maquina poltica y los grupos y clases que tiene ms dinero tienen mayor poder para influenciar aquella maquina incluyendo a los candidatos. Este dinero es necesario para desarrollar una infraestructura que incluye desde alquileres en edificios a personal, transporte, personal de encuestas, correo, telfonos y sobre todo para comprar tiempo televisivo y radiofnico en las cadenas televisivas y radiofnicas todas ellas privadas que se venden al mejor postor sin ningn tipo de regulacin y limitacin. Segn el centro de anlisis de financiacin electoral Common Cause, nada menos que el 94% de los candidatos vencedores en las anteriores elecciones al Congreso de EEUU en 2006 eran los que tenan ms dinero para gastarlo en sus compaas electorales.

La procedencia de este dinero vara dependiendo en parte del momento de la eleccin. Al principio, antes de que se inicien las primarias, el candidato necesita tener una cantidad muy elevada para promover su candidatura y dejarse conocer. En el caso del Partido Demcrata, Hillary Clinton haba conseguido 118 millones de dlares y Barak Obama 103 millones antes de iniciarse las primarias, en el estado de Iowa. Este dinero procede en su gran mayora de los distintos componentes de la clase empresarial. La banca Golman Sachs, por ejemplo, dio 338.690 dlares a Clinton y 360.328 dlares a Obama. La revista de negocios Fortune en su nmero de Julio 9, 2007, describa las inversiones (trmino utilizado en el artculo) en la campaa de Clinton. Un tanto semejante ocurre con la candidatura de Obama, quien recibi fondos de los Hedge Funds y de las empresas inmobiliarias. En el sector sanitario los grandes donantes fueron las compaas de seguro sanitario, la industria farmacutica y la industria de equipamientos mdicos que invirtieron principalmente en la campaa de Clinton debido al conocido inters que tal candidata tiene hacia temas sanitarios.

Un segundo grupo que aporta tambin gran nmero de fondos a las campaas electorales es de las asociaciones profesionales y muy en especial la asociacin de abogados que defienden a las grandes empresas. En el sector sanitario, la asociacin profesional que aporta ms dinero es la A.M.A. (American Medical Asociation), la asociacin profesional de los mdicos (en su mayora en la privada) de EEUU.

El tercer grupo de donantes es el de asociaciones de la clase empresarial como el Council of Foreing Relations (CFR), el think tank del establishment empresarial que tiene gran influencia en la configuracin de la poltica exterior. En el sector sanitario, hay mltiples asociaciones prximas a los grupos de inters en el sector que aportan fondos tambin a los candidatos ms prximos a sus posturas.

Estas donaciones van al candidato o a asociaciones prximas al candidato. Si las donaciones son individuales, estas tienen un lmite de 2.300 dlares por donante. La mayora de tales donaciones son de esta cantidad. Segn la Comisin Federal Electoral (Federal Election Commission) el 63% de donaciones individuales a Clinton y 46% de Obama son del lmite mximo 2.300 dlares. Slo el 13% de donantes de Clinton y el 20% de Obama son donaciones de 200 dlares o menos. La mitologa ampliamente extendida en los medios de que el donante es una persona normal y corriente que enva 20 dlares al candidato no se corresponde con la realidad. La gran mayora de donantes proceden del 30% del nivel de renta superior de la poblacin estadounidense. Hay un sesgo de clase muy marcado en quin da, cunto da y a quin se da. Este tipo de donaciones individuales adquieren mayor influencia a medida que avanza la campaa electoral, pues es durante la exposicin del candidato en los debates y en los anuncios televisivos y radiofnicos cuando el candidato moviliza a los donantes individuales. De ah que Obama est recibiendo durante las primarias ms dinero que Clinton pues, como detallar ms tarde, su electorado incluye, al 30% de la poblacin blanca de renta superior que tiene mayor capacidad donante que las bases de Hillary que son los trabajadores y trabajadoras (excepto los negros) y los pensionistas con mucha menor capacidad de donacin. El New Cork Times inform que Obama est recibiendo 1 milln de dlares cada da, comparado con milln en el caso de Clinton (NYT, 12/02/08)

Clase, por lo tanto, (una variable raramente citada en los medios de comunicacin) juega un papel clave para la financiacin de la campaa, y discrimina a los candidatos de izquierda como Kucinick o de centro izquierda como Edwards, que tienen muchas dificultades para conseguir fondos y tener acceso a los medios para promover sus candidaturas. Los dos tuvieron que abandonar las primarias por falta de fondos, lo cual se interpreta maliciosamente por las derechas o por los otros candidatos, como falta de apoyo popular. En realidad, no es falta de apoyo popular sino falta de apoyo de la clase empresarial, consecuencia de que las propuestas de tales candidatos afectaran negativamente a sus intereses. Kucinick, por ejemplo, fue el nico candidato que propuso la financiacin pblica del sistema sanitario (como existe en todos los pases de la Unin Europea), antagonizando con ello a las compaas de seguro sanitario, as como a la industria farmacutica y a otros grupos de presin del sector sanitario, que se movilizaron activamente para que no recibieran fondos, movilizacin que fue secundada por la gran mayora de la clase empresarial que se senta amenazada por tal propuesta y otras semejantes que hizo el candidato. Es cierto que tales candidatos pueden recibir fondos pblicos pero estos son a todas luces insuficientes para poder competir con las enormes cantidades de fondos privados que se utilizan en las campaas.

Existe otro mecanismo a travs del cual, la clase empresarial ejerce su enorme influencia sobre los candidatos. Es a travs de los asesores prestados a las campaas de los candidatos por centros o think tanks del mundo empresarial. La mayora de asesores de Clinton (proceden de la Administracin de su esposo Bill) y son profesionales que trabajan en empresas de la corporate class o en centro de estudios financiados por la clase empresarial. As el citado Council of Foreign Relations (CFR) provee gran parte de los asesores a Clinton y a Obama. Entre estos ltimos, un asesor a Obama es Zbignien Brzezinski el que fue secretario de Estado (Ministro de Asuntos Exteriores) del Presidente Carter, responsable del apoyo de EEUU a los talibanes y fundamentalistas islmicos en Afganistn (y segn rumorologa de Washington, responsable de la propuesta de Obama de invadir la regin de Pakistan donde se asume est Bin Laden).

En el sector sanitario, los asesores a Clinton son los mismos que tuvo su esposo. El asesor principal en temas santiarios es David Blumental, profesor de poltica sanitaria de Harvard University, que fue ya el asesor al candidato Dukakis, vencedor de las primarias del Partido Demcrata en el ao 1988. Yo era entonces el asesor principal en temas sanitarios y sociales al candidato Jesse Jackson y tuve que negociar con l el programa sanitario del Partido Demcrata. Blumental es una persona de centro derecha partidario del mantener las compaas de seguro como los agentes de financiacin y gestin del sistema sanitario, siendo responsable de la propuesta sanitaria de Obama que ha sido ampliamente criticada, por Paul Krugman, en el New York Times, por su excesiva moderacin y falta de vocacin reformista.

El sentir antiestablishment de las clases populares ha crecido durante la poca Bush

La poblacin es consciente del enorme poder de la clase empresarial en la vida poltica del pas, en el gobierno federal (particularmente acentuada en los aos Bush Jr.) y en el Congreso de EEUU. Como indiqu antes, las encuestas muestran claramente que la poblacin no cree que el Congreso de EEUU, por ejemplo, represente sus intereses, sino que representan los intereses de los grupos empresariales y profesionales que les financian. No existen ningn otro pas que tenga mayor alienacin poltica de la poblacin hacia sus instituciones representativas (que se acenta en la medida que el nivel de renta del individuo disminuye) que EEUU. La gran mayora de la poblacin adulta no participa en los procesos electorales. Y en las elecciones presidenciales slo el 52% (la mitad de la poblacin, que tiene mayor renta) participa. El 48% de la poblacin restante (la mayora de la cual es clase trabajadora) no vota.

Consecuencia de este gran dominio de clase en las instituciones polticas, existe un enorme desfase entre lo que la poblacin desea de su gobierno (tanto de su rama ejecutiva como de su rama legislativa) y lo que recibe. As, las encuestas muestran un gran apoyo para (1) el establecimiento de un programa nacional de salud que cubra a toda la poblacin y que est financiado pblicamente (2) un sistema tributario ms progresista en que la carga al mundo empresarial sea mucho mayor que el actual (3) la eliminacin de los lobbies en Washington que influencian al Congreso de EEUU (4) el control y regulacin de las armas de juego (5) una reduccin muy marcada de las desigualdades sociales (6) una reduccin del gasto militar y un aumento del gasto social (7) una reduccin de las bases militares fuera del pas (8) una retirada de las tropas del Irak, entre otras medidas. Ninguna de estas medidas han sido consideradas por el Congreso de EEUU, debido al enorme poder de los intereses y lobbies econmicos. De ah su enorme impopularidad, la ms alta de los ltimos cuarenta aos. Tal impopularidad incluye al gobierno federal y al Congreso y afecta tambin al Partido Demcrata que controla tanto el Senado como la Cmara Baja. El enorme descrdito de la clase poltica (un tanto semejante ocurre en el Partido Republicano) y de las instituciones representativas refleja la enorme insatisfaccin de la poblacin y muy en particular de las clases populares hacia el establishment poltico y tambin, por cierto, hacia el establishment meditico.

La respuesta a esta frustracin: un movimiento anti Washington

Muchos observadores europeos se preguntan por qu la clase trabajadora no vota o por qu no vota a otros partidos? La respuesta se basa en las enormes limitaciones del sistema democrtico estadounidense detalladas en mi informe anterior (ver parte I). La mayora de la clase trabajadora se abstiene. Y las que votan lo hacen al Partido Demcrata aunque un nmero creciente durante la poca Reagan, lo hicieron al Partido Republicano, constituyendo los Reagan Democrats (este nmero ha disminuido con Bush). Es prcticamente imposible, segn el sistema electoral no proporcional vigente en EEUU, establecer un tercer partido a nivel nacional. En realidad, los terceros partidos han perjudicado a los partidos ms prximos a ellos. As el Partido de Perot posibilit la victoria de Clinton, y el Partido Verde de Nader (prximo al Partido Demcrata) posibilit la victoria de Bush. Jr. De aqu que no existen posibilidades de establecer un nuevo partido a nivel nacional. Debido a ello, la expresin de protesta se realiza, no a travs de nuevos partidos (lo cual es imposible) sino a travs de las primarias en los partidos. Y esto es lo que est ocurriendo durante estas primarias. La protesta, tanto en el partido partido Demcrata como en el partido Republicano, se est manifestando a travs de las primarias. En muchos casos, los candidatos ms exitosos como Obama- son los que se presentan como antiestablishment y muy en particular en contra de Washington. Pero aqu hay que hacer una clarificacin importante que raramente se hace. No es Obama el que ha creado este movimiento. Antes al contrario, ha sido este movimiento el que ha creado a Obama.

El movimiento antiestablishment

La fuerza antiestablishment es una fuerza en contra de la clase empresarial y en contra de la clase poltica de Washington que se percibe como excesivamente dependiente de tal clase empresarial. Es una especie de lucha de clases, versin estadounidense. La lucha de lo que se llama la clase media (en realidad, la clase trabajadora y la clase media) contra la clase empresarial (corporate class) y su desmedida influencia en el mundo poltico. La fuerza del sentir popular antiestablishment es que prcticamente todos los candidatos demcratas e incluso gran parte de los republicanos tienen que poner como eje central de su discurso la defensa de la clase media frente a la clase poltica basada en Washington. Todos los candidatos demcratas han tenido que enfatizar este discurso, incluso Clinton, que era y continua siendo, el candidato del establishment del partido Demcrata. El que lo elabor con mayor elocuencia, sin embargo, fue Obama, que tiene la gran ventaja de no ser parte de tal establishment de Washington, habiendo sido Senador desde slo hace un par de aos, y al cual no se le considera parte del establishment de Washington. Es ms, sus credenciales anti-Washington quedan certificadas por su oposicin en su da a la invasin de Irak.

El fenmeno Obama

La versin ms generalizada de lo que est ocurriendo en las primarias de EEUU es que un candidato prcticamente desconocido, Barack Obama de de raza negra, con un mensaje idealista y radical movilizador, est inspirando a la juventud y a los sectores ms reformistas de la sociedad estadounidense, ganando la campaa en contra del candidato del establishment representado por Hillary Clinton. Esta versin muy comn en las pginas de la prensa espaola (ver el artculo del corresponsal de El Pas en Chicago El sueo naci en Chicago El Pas 05/02/08 o el de Antoni Puigverd en La Vanguardia 11/02/08. Tal interpretacin del fenmeno Obama es errnea, cuando no insuficiente al ignorar el contexto poltico y social al cual he hecho referencia en este artculo. Sin la enorme frustracin y alienacin existente en EEUU hacia el establishment poltico y empresarial Obama no hubiera sido ni una nota de pie de pgina en estas primarias. Incluso el hecho de que sea negro ha jugado un papel clave a su favor como explicar ms adelante.

Esta nota desmerece la extraordinaria labor de Obama, que ha sabido articular en un discurso movilizador, el sentir de millones de personas. Es un discurso de gran elocuencia, mezcla de Martin Luther King y del Presidente Kennedy en el que se presenta como representante y voz del pueblo estadounidense en contra del mundo de Washington. Su campaa electoral presenta una biografa un tanto sesgada y no del todo correcta, de su vida. La biografa oficial ofrecida por su campaa le presente como hijo de una familia humilde en la que su padre les abandon a la temprana edad de dos aos, pasando dificultades durante su juventud y adolescencia. La familia de Obama, sin embargo, no era humilde. Su padre estudi en Harvard University. Y su madre se cas de nuevo con un hombre de negocios petrolferos desplazndose a Indonesia, desde donde le enviaron a casa de sus abuelos de Hawai, donde acudi a una de las escuelas para blancos ms elitistas de aquel estado. De ah pas a un colegio privado en Los ngeles y ms tarde fue a estudiar leyes en Columbia University y Harvard University, desde donde se traslad a Chicago trabajando en aquella ciudad en un gabinete de abogados que defendan intereses empresariales y inmobiliarios. Uno de ellos fue su amigo Tony Rezko, (especulador inmobiliarios que est hoy en los tribunales), que financi ms tarde, parte de su campaa al Senado de Illinois (ver el artculo en el semanario de centroizquierda britnico New Statesman Obama Unmasked (4 Enero del 2008). Al decidir seguir una carrera poltica, dej su gabinete de abogado y trabaj en los barrios negros ms humildes de Chicago que le eligieron al Parlamento de Illinois en 1996. Fue durante esta etapa que l critic la invasin de Irak, reflejando correctamente el sentir de la poblacin negra trabajadora que le haba elegido. Sin desmerecer el mrito de su postura, hay que sealar que era entonces representante de una poblacin que la comparta. Fue elegido ms tarde al Senado de EEUU, en 2006, en una carrera poltica meterica. Una vez en el Senado aprob, sin embargo, todas las propuestas de apoyo a las fuerzas armadas en Irak, tal como tambin hizo Hillary Clinton. En realidad, y tal como le recuerda Hillary Clinton, una vez en el Senado, vot lo mismo que ella.

Al presentarse a las primarias, Obama era consciente de que su background podra dificultar su avance poltico. Era negro y polticamente proceda del movimiento de derechos civiles que, en su mayora (aunque no l) tena un mensaje radical que asustaba a otros sectores de la poblacin. De ah que, sabedor de la lealtad del votante negro (el votante ms consciente en EEUU de raza en estas primarias: hay ms votantes blancos que votan a candidatos negros que votantes negros a candidatos blancos). Se propuso alcanzar a un amplio espectro de la poblacin enfatizando la unidad de razas, de gneros e incluso de clases sociales en un proyecto comn, anti-Washinton, identificando a su oponente, Hillary Clinton, con Washington. Tal amplio abanico electoral le exiga adoptar un programa y un tono que uniera al mximo de la poblacin. De ah que hiciera las propuestas de polticas pblicas ms moderadas de todos los candidatos demcratas, a fin de no amenazar a las clases de renta superior a las que quera tambin integrar en su coalicin electoral. Ello explica la recepcin tan favorable que ha recibido por parte de los medios de informacin. Como deca Krugman en su artculo en el New York Times, nadie se siente amenazado en este discurso unitario: solo los lobbies de Washington. Pero, como tambin dice Krugman, el cambio que propone en su discurso, requerira unas medidas mucho ms ambiciosas que las propuestas que l hace. En el sector sanitario, por ejemplo, sus propuestas no se enfrentan a las compaas de seguro. En el sector financiero no se enfrenta con los Hedge Funds, y en el sector vivienda tampoco se enfrenta con la empresa inmobiliaria. Como Hillary (que no es una buena oradora pero en cambio es mucho ms gil que Obama en los debates, lo cual explica la resistencia de Obama a tales debates con ella) le recuerda, frecuentemente, el eslogan S, nosotros podemos se queda corto en cuanto al objetivo programtico de que es lo que podemos y no podemos. Su gran moderacin pragmtica contrasta pues con el discurso de motivacin transformadora. Las fuerzas progresistas esperan y desean que la propia movilizacin popular le fuerce a tomar medidas ms reformistas. El caso del presidente Kennedy es ilustrativo. La propia dinmica que llev al poder al Presidente Kennedy puso en marcha una serie de propuestas (que ni siquiera estaban en su programa) que desarroll ms tarde el Presidente Johnson (el Presidente que, en temas domsticos, fue el ms progresista despus de Roosevelt y Truman) con el establecimiento de MediCare (el programa sanitario federal para cubrir la sanidad de los ancianos) y MedicAid.

De momento, el apoyo electoral de Obama ha sido el voto negro (80%), el voto joven (62%) y el voto blanco de clase profesional de estudios superiores (42%). La clase trabajadora (excepto la negra) continan abstenindose y la que vota demcrata lo ha hecho primordialmente a Hillary Clinton, tanto el hombre como la mujer trabajadora (con un porcentaje mayor de mujeres que de hombres). El apoyo de tal clase a Clinton se debe primordialmente a la preocupacin sobre el deterioro econmico del pas y su recuerdo de la situacin econmica de tiempos de Bill Clinton mejor que la actual. La mayora de sindicalistas (la mayora de sindicatos, influyentes entre las bases del Partido Demcrata) apoyan tambin a Clinton. Los sindicatos, que han sido reprimidos por la Administracin Bush, estn muy movilizados en esta campaa, y la mayora han apoyado a Hillary Clinton, aunque sus miembros se estn desplazando, sobre todo los jvenes, hacia Obama. ste, por otra parte, est de una manera creciente, adoptando un discurso con tonos obreristas, copiando a Edwards (cuyo apoyo est solicitando asiduamente) hablando explcitamente de la lucha de clases (al modo estadounidense) que ocurre en bases diaria en la vida estadounidense y sus consecuencias en la vida del mundo trabajador. En su discurso la corporate class aparece como los lobbies de tal clase en Washington, presentando el problema mayor en EEUU como el conflicto entre el pueblo estadounidense y Washington.

Una ltima observacin en cuanto a la falta de apoyo de los latinos (el voto hispano) a Obama, que se ha interpretado en Espaa como consecuencia de un supuesto racismo latino o a las tensiones entre las comunidades negras y latinas. Aqu, de nuevo, se ve errneamente la realidad a travs de raza y no a travs de clase. La poblacin latina ha votado a candidatos negros constantemente en EEUU, desde Nueva York a California. El voto latino (que es a su vez variado pero con mayora chicana en el Oeste y Centro Amrica en el Este) es un voto trabajador no cualificado, de gran lealtad sindical, y que, como el obrero blanco no cualificado, ha votado a Clinton ms que a Obama. Pero, en la medida que Obama est adoptando un discurso ms cercano a los intereses de este sector de la clase trabajadoras est movilizando tal voto a su favor. As, mientras que en Nevada, Obama consigui slo el 26% del voto latino (entre los trabajadores de la industria hotelera en su mayora), en Arizona logr ya el 42%, y en Connecticut el 53%. En la medida que el candidato se refiere a esta clase, la clase responde. En realidad, el 54% de latinos apoyaron a Obama en Virginia y este porcentaje ha aumentado.

Ante esta situacin, Hillary Clinton est a la defensiva. Es difcil para ella presentarse como anti-Washington y su fracaso en la reforma sanitaria (como consecuencia de la enorme influencia de las compaas de seguros en los trabajos de su grupo de trabajo) la hace muy vulnerable a esta crtica. Escrib un artculo crtico de tal influencia Why Hillary Care Failed en CounterPounch que Obama astutamente lo utiliz en su crtica a Hillary Clinton. La respuesta de Clinton ha sido la de radicalizar su discurso, enfatizando aquellos temas que son especialmente importantes para la mujer trabajadora (tales como la sanidad, las escuelas de infancia, los servicios domiciliarios, la vivienda y otros).

Polticas sociales en las Primarias. La cuestin sanitaria

El tema mayor de la campaa electoral (junto con Irak y la economa) es la falta de cobertura sanitaria de 47 millones de personas y la insuficiente cobertura para la mayora de la poblacin asegurada. El sistema asistencial sanitario en EEUU est financiado privadamente, a travs del aseguramiento privado. Las personas pagan individualmente una prima a la compaa de seguros de su eleccin la cual le refiere a los servicios mdicos contratados por la compaa de seguros. El coste promedio de tal prima es de 7.200 dlares al ao por persona, cantidad que puede ser prohibitiva en una familia. En caso que la persona tenga una condicin crnica es muy difcil conseguir un aseguramiento privado.

La mayora de la ciudadana (68%) sin embargo, consigue el aseguramiento a travs de su puesto de trabajo tal como seal al principio del informe. El coste de la pliza a la compaa de seguros privada as como los beneficios de tal aseguramiento se negocian entre los trabajadores y empleados de un centro de trabajo y su empresario, el cual paga parte de la prima de aseguramiento junto con el trabajador. El empresario es, por lo general, el que escoge la aseguradora privada y los proveedores de servicios (mdicos y hospitales), contratados por tales compaas de seguro. No es el ciudadano sino su empresario el que escoge indirectamente a los proveedores. Muchos pequeos empresarios se resisten y no contribuyen al aseguramiento de sus trabajadores bien como consecuencia de no poder pagarlo o bien porque no quieren pagarlo en ausencia de unos sindicatos que le fuercen a hacerlo.

El Gobierno federal paga el aseguramiento de los ancianos a travs del programa de Medicare. Este programa no cubre el 100% de los gastos de los ancianos sino slo el 52% de tales gastos. Existe un programa federal patrocinado conjuntamente con los estados, que se llama Medicaid, para los gasto de los indigentes. El nivel de indigencia los definen los estados y existe una gran variabilidad en la cobertura: slo el 22% de los pobres a nivel nacional estn cubiertos por tal programa.

Este sistema es enormemente costoso. En EEUU se gasta un 16% del PIB en sanidad, porcentaje que alcanzar el 20% en siete aos (Robert Kuttner Marker- Based Failure- A second opinion on U.S. Health Care Costs New England J. of Medicine. 7 Febrero 2008), con un gasto de cerca de 7.000 por cada ciudadano. A pesar de este gasto econmico, el sistema sanitario tiene enormes problemas 1) 47 millones de personas no tienen ninguna cobertura sanitaria, 2) 102 millones tienen cobertura insuficiente, siendo la imposibilidad de pagar las facturas mdicas la mayor causa de bancarrota familiar, 3) el 64% no est satisfecho con el sistema sanitario, el porcentaje mayor de descontento entre los pases de la OECD, 4) el 32% de personas que se estn muriendo expresan preocupaciones para poder pagar las facturas antes de morirse, 5) el nimo de lucro es una motivacin esencial en el comportamiento del sistema lo cual implica excesivas intervenciones quirrgicas no necesarias clnicamente. El 40% de histerectomas, el 48% de operaciones de cateterismo cardaco y bypass, el 28% de angiografas, el 40% de angioplastias y el 12% de intervenciones de cataratas son innecesarias o inapropiadas. La mortalidad es mayor en las clnicas privadas con afn de lucro que las que no son con afn de lucro, y ello como consecuencia de los menores ratios de personal auxiliar (como personal de enfermera) y menor riqueza de infraestructuras, una situacin que tambin ocurre en Espaa. 6) unos costes administrativos en marketing, administracin de facturas y salarios para los gestores de las compaas de seguro, entre los mejor pagados en EEUU (la persona con un sueldo mayor en EEUU es Mr. William Mcguire, director de la compaa de seguro sanitario United: 37 millores de dlares ms 1.770 millones en stock options al ao). Estos gastos administrativos representan un 30% de todo el gasto sanitario, 7) unos beneficios exhuberantes de las compaas de seguros y otras industrias sanitarias como la farmacutica: que, segn la revista Fortune, tiene los beneficios ms altos de toda la clase empresarial. Estas industrias estn entre las que financian con mayor generosidad a los candidatos a las primarias incluyendo Hillary Clinton y Obama. Esta situacin queda reflejada en el documental Sicko de Michael Moore que debiera mostrase en Espaa.

Propuestas de los candidatos

Ninguna de las propuestas realizadas por los candidatos cambia el control de las compaas de seguros en la financiacin y gestin del sistema sanitario. Hillary Clinton ha enfatizado la necesidad de que a todas las personas se las obligue a asegurarse, comprando la pliza del aseguramiento privado y/o forzando al empresario que pague su parte de este aseguramiento. Por otra parte controlara (a travs de medidas que no quedan explicitadas) el precio de las plizas de aseguramiento, prohibiendo por otra parte que las compaas de seguro nieguen cobertura a ninguna persona, o que escojan a sus asegurados (excluyendo a los que tengan mayores necesidades). El sistema sanitario, por lo dems, continuar bajo el sistema de aseguramiento privado llamado managed care, que consiste en que las aseguradoras desarrollan sus propios planes de provisin de servicios, convirtiendo a los mdicos y enfermeros en sus asalariados.

Un programa ms reducido es el que Obama propone en el que no existe el mandato de aseguramiento. Tanto en las propuestas de Obama como en las de Clinton, la financiacin pblica ser primordialmente ofrecer subsidios o desgravaciones fiscales para facilitar que las personas se aseguren, con lo cual, tales intervenciones representan un gran subsidio a las compaas de seguro.

De ah que las izquierdas, Kucinich y tambin en menor medida Edwards haban propuesto el modelo canadiense llamado single payer en el sentido de que el gobierno federal (junto con los estados) contrata directamente con los proveedores de servicios. Tal medida permitira unos ahorros enormes en los costes de administracin (que constituyen en la Seguridad Social slo un 3% del coste total, comparado con un 30% en las compaas de seguros privadas) permitiendo una cobertura mucho ms completa que la actual. Tal modelo es el preferido por la poblacin e incluso por los profesionales sanitarios que resienten la carga administrativa de las compaas de seguros y su control de las prcticas mdicas.

Es interesante subrayar que Obama y Clinton han indicado que estaran a favor de tal programa pero que no lo consideran viable polticamente por el enorme poder de las compaas de seguros. Tales posturas parecen aceptar (lo cual es particularmente paradjico en el caso de Obama) que la esplendida Constitucin de EEUU que comienza con la frase Nosotros, el pueblo decidimos... debiera corregirse para incluir una nota de pie de pgina que leyera y las compaas de seguros sanitarios privados. El eslogan de s, podemos de Obama parece tener unas expectativas excesivamente modestas.Podemos hacer qu?.

Polticas econmicas en las primarias

A lo largo del informe he ido documentando el deterioro de la situacin econmica y social de la clase trabajadora estadounidense y sectores de la clase media de aquel pas durante los ltimos ocho aos. Este deterioro se haba iniciado ya en gobiernos anteriores para amplios sectores de tales clases populares, pero ha sido particularmente acentuado en la poca Bush junior. En contra de lo que se ha escrito frecuentemente en Espaa, las polticas econmicas del gobierno federal de EEUU no han sido liberales (en el sentido europeo de la palabra). Como ha indicado el economista Williamson, padre del consenso de Washigton, el gobierno de Estados Unidos no ha seguido las polticas que promueve a nivel mundial. Bajo la Administracin Bush el gobierno federal ha sido enormemente intervencionista y Keynesiano. El gasto pblico y el dficit pblico han aumentado considerablemente y ello como consecuencia del gasto militar en las dos guerras que est llevando a cabo tal gobierno a nivel mundial, Irak y Afganistn. Tal incremento se ha realizado a costa de un aumento muy notable del dficit y de la deuda pblica y adems de un aumento muy notable de la carga fiscal de las clases populares a costa de una reduccin muy marcada de los impuestos de la clase empresarial. Resultado de estas polticas las desigualdades han alcanzado un nivel sin precedentes. Su Gini es el ms alto desde la Segunda Guerra Mundial (0,4). El 68% de la poblacin considera que las desigualdades sociales en EEUU son excesivas e injustas pues no creen que se basen en el mrito sino en la influencia poltica de los grupos ms pudientes de la poblacin.

Un elemento de las polticas econmicas de Bush que s han seguido la doctrina liberal ha sido la desregulacin de los mercados tanto laborales como financieros y comerciales. La enorme influencia en Washington del capital financiero de Wall Street ha conseguido una desregulacin del capital financiero causa de la enorme crisis financiera que vive el pas. Y es ah donde las propuestas de Obama y Clinton son extraordinariamente insuficientes. Tal como documento en el informe, los dos han recibido grandes apoyos financieros de Wall Street y como escribe Max Fraser de la revista The Nation (11/02/08) la respuesta de los dos en cuanto a la crisis es excesivamente moderada, no proponiendo por ejemplo mayor transparencia y regulacin de los fondos de inversin hedge founds (que han financiado a Obama) que han tenido un protagonismo en la crisis financiera.

Sin embargo, Obama y Clinton han propuesto cambios, no slo en la poltica fiscal (eliminando la bajada de impuestos a las rentas superiores del pas que haba aprobado Bush jnior) sino tambin en poltica presupuestaria, acentuando la necesidad de cambiar las prioridades del presupuesto federal para transferir fondos de los sectores militares a los sectores sociales y a las infraestructuras del pas que se han estado deteriorando durante muchos aos. Otro cambio tambin significativo con la poltica que el Partido Demcrata haba seguido hasta ahora ha sido el disminuir el nfasis en la reduccin del dficit (poltica que haba caracterizado a la Administracin de Bill Clinton) para priorizar el aumento del gasto pblico, cambio que sera de desear se realizara tambin el gobierno socialista espaol. Este aumento del gasto pblico se acenta tambin en las propuestas de Obama y Clinton como mecanismo de estimular la economa a base del incremento del gasto pblico en lugar de la disminucin de los impuestos.

Polticas internacionales

John McCain continuara las polticas de Bush, con la posibilidad que incluso acentuara ms con incremento de tropas en Irak y Afganistn. No as si ganaran Obama o Clinton. Ahora bien, me preocupa que se espera demasiado de tales candidatos creyndolos ms sensibles a las realidades europeas.

La poltica exterior de EEUU est muy definida por las necesidades de la corporate class. Esta frase no es un slogan izquierdista. Es una realidad que se puede demostrar caso por caso. Ninguno de los dos, por ejemplo, favorece el cambio de criterios que rige la Organizacin Mundial del Comercio de manera tal que sta diera tanta importancia a los derechos de los trabajadores a defender unos intereses organizndose en sindicatos como la prioridad que da hoy a los derechos de propiedad. Tanto el uno como el otro defendern exclusivamente los intereses de la corporate class. No olvidemos que Bill Clinton, que haba pedido a Nelson Mandela que hiciera campaa a su favor, durante las elecciones del 1992 (lo cual Mandela hizo) fue el que pidi un boicot a Sudfrica por no haber respetado el derecho de propiedad de las empresas farmacuticas estadounidenses y europeas, al crear sus propios genricos. Dudo que su esposa u Obama hicieran algo distinto.

Cara a Espaa, el cambio poltico sera muy importante, no slo porque permitira una relacin ms fluida entre Espaa y EEUU sino porque la izquierda del Partido Demcrata siempre tuvo simpata a las fuerzas democrticas espaolas, como lo atestigua la condecoracin que el Presidente Bill Clinton dio a Peter Sege (el cantante estadounidense que populariz las canciones republicanas espaolas en EEUU) concedindole el mximo galardn civil en aquel pas. Obama, por cierto, ha definido la Segunda Guerra Mundial como una lucha contra el fascismo, trmino que utiliz para definir a la dictadura del General Franco. Y entre sus amigos personales est Sturts Turkel que apoy en su da las Brigadas Internacionales. Tanto l como Hillary Clinton tendran gran simpata con el gobierno socialista espaol por sus medidas en defensa de los derechos humanos como el matrimonio gay, igualdad de derechos y otros, que cuentan con una gran simpata en EEUU entre sectores influyentes del Partido Demcrata.

La relevancia de las primarias para las izquierdas espaolas

Como indiqu al principio de este informe (continuacin de otro anterior), la relevancia a Espaa de lo que est ocurriendo en la vida poltica de EEUU a Espaa, es limitada debido a las enormes diferencias existentes entre las culturas polticas de los dos pases. Y, la salud de las instituciones representativas espaolas es superior a la salud de las existentes en la sociedad estadounidense, aun cuando hay elementos de la sociedad estadounidense, como los referndum vinculantes a nivel local y estatal que representan formas de democracia directa debieran desarrollarse en Espaa.

Pero es importante subrayar que el dominio de clase tan acentuado en aquel pas y del cual apenas se habla, ha viciado su salud democrtica, alcanzando unos niveles muy elevados de insatisfaccin de la poblacin con el sistema poltico. Y es ah donde existe el peligro de que una situacin semejante pudiera ocurrir en Espaa. La excesiva proximidad de la corporate class de Espaa con el poder poltico, frente principal de la moderacin y limitada vocacin reformista de las izquierdas puede extenderse, creando un resentimiento antiestablishment que incluira a las izquierdas en este establishment. Existen ya indicios de ello que se traducen en la desmovilizacin de las bases de los partidos de izquierda. El enorme subdesarrollo del Estado de Bienestar espaol se basa en el temor a antagonizar a los poderes econmicos, financieros y de clase que continan presionando para bajar los impuestos. La filosofa liberal (en el sentido europeo) est influenciando a las izquierdas y ello conducir (si no se corrige) a una creciente alienacin hacia las instituciones polticas, como ha ocurrido en EEUU.

La segunda observacin es que las izquierdas debieran recuperar sus categoras analticas como clase social que les permita entender su propia realidad. No es suficiente utilizar las categoras de raza y gnero o nacionalidad en Espaa. Lo hemos visto en EEUU donde los candidatos del Partido Demcrata han tenido que recuperar tal lenguaje, aludiendo a la clase trabajadora (working families) cuyo comportamiento de clase queda oculto cuando la realidad se ve slo con lentes de raza, de gnero o de nacin. Naturalmente que estas categoras son de gran importancia. Pero por s no son suficientes. Hoy, un negro y una mujer en EEUU estn luchando para ganar unas elecciones y los dos estn llamando al voto de la poblacin trabajadora, haciendo una llamada a la alianza de clases (clase trabajadora y clase media) en contra de la corporate class que controla la capital poltica Washington. Estn intentando capitalizar un movimiento anti-clase poltica denuncindola por su proximidad a la corporate class. Es sorprendente que los dirigentes del Partido Demcrata (que son ms moderados que los dirigentes de izquierda de nuestro pas) estn hablando de y a la clase trabajadora cuando aqu en Espaa casi nadie lo hace. Y ello es un error.

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El autor es Catedrtico de Polticas Pblicas de la Universitat Pompeu Fabra y Profesor de Polticas Pblicas y de Estudios Polticos de la The Johns Hopkins University

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Cmo leer lo que est ocurriendo en las elecciones en EEUU: gua para el lector espaol
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=61911



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