Portada :: Cuba :: Absuelto por la historia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-02-2008

El da despus

Enrique Ubieta Gmez
Rebelin


Uno de los rasgos ms curiosos y ms reveladores--, de la actual campaa meditica que intenta doblegar a Cuba y confundir a la opinin pblica de todos los confines, se ha puesto de manifiesto hoy ante el definitivo anuncio de Fidel de que no aceptar ser reelegido en sus cargos. Los propios blogueros contrarrevolucionarios aportan pistas preciosas: las cmaras y los micrfonos de la prensa miamense se trasladaron en vano al restaurante Versalles, en la calle 8, desde horas tempranas de la maana, y no encontraron a las jubilosas y agresivas hordas de antao. Incitaron una y otra vez por televisin a los manifestantes, y nada. La CNN emiti su primer reporte desde la otrora esquina caliente con una descripcin de voz en off e imgenes de archivo. Uno de los autores del ciberespacio cuyo blog inicial ltimos das haba pasado sin mucha bulla a llamarse Penltimos das, y ya valora la sabia idea de renombrase como Penltimos aos--, aceptaba con rabia e impotencia la derrota histrica: La renuncia voluntaria y formal de Fidel Castro tras sus 49 aos de mandato es uno de los grandes fracasos polticos del exilio cubano dice, y agrega ms adelante--: Pues, en cualquier caso, lo nico que podra festejarse es que todo est saliendo segn el guin dictado desde el Palacio de la Revolucin.

Claro, el problema todava es ms profundo, y ellos lo saben; porque la frustracin de amos y siervos ante la permanencia de la Revolucin en los meses y aos siguientes al desplome del socialismo este europeo, fue compensada con una ilusin inflada como un globo de gas helio: la supervivencia de la Revolucin se deba a un hombre, a un genio del mal, y su desaparicin marcara el fin. La maquinaria meditica empez a inflar el globo post, y todo cubano que llegaba a un pas europeo, tena que responder una pregunta que probablemente nunca se haba hecho: qu pasar el da despus? No era una preocupacin cubana, era un intento desesperado por sembrar una preocupacin en Cuba. Los espaoles, tan dados a asumir poses paternales, nostlgicamente metropolitanas, abrazaron la idea descabellada de ensearnos el camino de la transicin. Esa palabra sin apellidos con apellidos ocultos, para decirlo mejor--, no se acompaaba de explicacin alguna. Dgame decan los sabios acadmicos, y tambin los periodistas, mientras fruncan el ceo--, usted cree que la transicin en Cuba ser cruenta o pacfica? Pareca casi ilcito preguntar: de cul transicin usted me habla?

Pero, inesperadamente, a mitad de la narracin, cuando ni siquiera los gestores pensaban en un desenlace, Fidel cedi por motivos de salud al menos de forma momentnea--, sus responsabilidades histricas. Hubo euforia all donde las cmaras ahora no encuentran mucho entusiasmo, quizs porque los nicos convencidos del cuento eran los muchachones de la Pequea Habana miamense. La sorpresa y la fe en sus propios embustes, los paraliz. Quedaron a la espera, y pasaron los meses, y nada ms pas, es decir, nada de lo esperado por ellos. No es que no hubiese nada que cambiar, Fidel lo haba advertido una y otra vez, en especial en su promocionado discurso del Aula Magna, pero evidentemente, el enemigo ms eficiente no estaba en Miami, no era aquel que planeaba un regreso triunfal. Ms de una dcada de sobrevivencia heroica haban creado contradicciones sociales impensables en los aos ochenta. Los enemigos sealaban con placer morboso cada contradiccin e invocaban en una confusa retrica su necesaria consolidacin en el capitalismo; los revolucionarios sealbamos cada contradiccin y la necesidad de eliminarlas, para fortalecer el socialismo. Dos trnsitos opuestos? Cada dcada revolucionaria ha sido diferente en su unidad histrica, la Revolucin sabe y puede rectificar sus errores y desvos sin perder el rumbo. A ellos, en cambio, el tiempo se les va de las manos como agua, empeados en descifrar o inventar seales como esa absurda de los jvenes revolucionarios de la UCI--, que indiquen que el vehculo de la Historia doblar hacia la derecha.

Hoy los cubanos hemos vivido un espectculo meditico inusitado, de poca monta, desabrido: los miamenses no acudieron a la cita con la euforia del libreto original, porque saben ya que la Revolucin no depende de un hombre, por genial que sea, sino de todo un pueblo. Los cubanos de Cuba, que en su inmensa mayora votaron por la Revolucin en las pasadas elecciones no importa cunto haya que perfeccionarlas--, se sintieron tristes, pero no experimentaron temor ante el futuro. Entonces, qu queda? La prensa norteamericana y europea, en un ridculo despliegue informativo sobre un acontecimiento interno al que los cubanos aunque lo consideraban, como todos los hombres y mujeres honestos del mundo, trascendente en lo emocional y en lo histrico--, concedan poca importancia para su futuro, lanzaba a vuelo las campanas del prximo fin, tantas veces invocado, de la Revolucin. Espectculo meditico con poca participacin de cubanos. La verdad es lo que es o lo que los medios imponen?

Si todos los humanos se convencieran de que Cuba debe regresar al capitalismo, todava faltara lo ms importante: convencer a los cubanos. Y eso, lo predigo, ser mucho ms difcil.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter