Portada :: Cuba :: Absuelto por la historia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-02-2008

Fidel sigue en la lucha

ngel Guerra
La Jornada


La decisin de Fidel Castro de no postularse a presidente del Consejo de Estado de Cuba ni, por consiguiente, a comandante en jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, cargos que sern electos el 24 de febrero, confirma algo evidente que, sin embargo, no pueden ver ni comprender sus enemigos y detractores, cegados por el odio o los prejuicios de la cultura dominante. En Fidel la accin de gobierno siempre ha estado inspirada por la tica y el altruismo y el nico sentido de los cargos es la posibilidad que brinden para desde ellos servir mejor a las causas en que cree: la emancipacin de Cuba, de una Amrica Latina unida y del tercer mundo, la dignidad y el bienestar del pueblo, la revolucin y el progreso social a escala planetaria. Ms an, y dado que la amenaza es ya inminente: la lucha por salvar a la humanidad del desastre ecolgico, asunto que lo desvela y ocupa desde hace ms de una dcada y que los gobernantes de la mayora de los pases hacen como si no existiera.
Es proverbial su aversin a los formalismos y quienes conocen su historia no podan albergar dudas de que despus de su enfermedad nunca habra aspirado a continuar en funciones que no se sintiera capaz de cumplir segn la norma invariable de exigirse a s mismo mucho ms de lo convencionalmente posible. Pero a millones en Cuba y en el mundo, al confrontarnos con la realidad irreversible de la noticia, el martes 19 de febrero nos sumi en sentimientos encontrados. De prdida, porque cierra simblicamente un entraable captulo de nuestras vidas ligado indisolublemente a su ejemplo moral y magisterio irrepetible desde la mxima posicin dirigente del pas. De orgullo y admiracin ante la nobleza de quien se ha preocupado por educarnos en todos los actos de su existencia, as tengan que ver con el abandono por motivos de salud de las responsabilidades a las que se entreg en cuerpo y alma durante tantos aos. No, no fuimos sorprendidos como dijeron titulares y comentaristas tarifados, y la mejor y ms elocuente prueba est en las espontneas y esclarecidas declaraciones tomadas en la calle por los medios electrnicos de la isla a infinidad de cubanos, representantes del sentir de los fidelistas de todos los pases.
Fidel, es preciso subrayarlo, se va de los ms altos cargos que ocupaba pero no de la revolucin. Mi deseo, ha dicho, fue siempre cumplir con el deber hasta el ltimo aliento. Lee vorazmente y se mantiene bien informado como acostumbra, bastan sus Reflexiones para apreciar la lucidez que conserva. Slo ha pedido modestamente seguir combatiendo desde la trinchera en que puede hacerlo mejor ahora, un soldado de las ideas. Lo ha hecho antes como pocos pese a su carga de actividades pero en lo adelante podr dedicarle gran parte de sus energas.
El movimiento revolucionario tiene en l acaso al ms relevante de sus estrategas, idelogos y tericos desde la segunda mitad del siglo XX, algo que no ha sido suficientemente justipreciado dado que su contribucin ha roto con la forma acadmica clsica, generando teora desde su misma prctica poltica y volcndola principalmente en discursos. Pero de La Historia me absolver a Cien horas con Fidel se ha acumulado un rico acervo de propuestas novedosas e indispensables para la revolucin en los pases del tercer mundo y para enfrentar los graves problemas de la humanidad. Fidel es un genio accidente biolgico- y el nico lder revolucionario que ha podido ver tomar cuerpo y remozar muchos de sus ms caros sueos de transformacin de la realidad. Bajo su direccin Cuba ha derrotado toda la panoplia obsesiva de intentos de diez administraciones estadunidenses por destruir la revolucin. Es una fortuna incalculable para quienes tomarn las riendas de la isla el domingo prximo poder contar con su experiencia y consejos en un momento en que pondrn en marcha cambios trascendentales a la vez que mantienen en alto la guardia frente a un adversario ms peligroso que nunca precisamente por su irreversible proceso de descomposicin.
Por que, nadie lo dude, Cuba cambiar ms de lo que muchos imaginan pero perseverando en el rumbo socialista con creatividad y apego a su tradicin histrica libertaria. Copiar, nos ha enseado Fidel, no es revolucionario.
No importa el cargo, l seguir siendo el referente moral y el gua de la Revolucin cubana pues el pueblo le ha otorgado su confianza irrestricta como a ningn otro hombre pblico que se recuerde.
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