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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-02-2008

Garzn, Garzn

Carlos Tena
Rebelin


La carrera profesional de este muchacho, natural de la provincia de Jan como su amigo Joaqun Sabina, que jams podra ser tildado de aceitunero, pero s de andaluz altivo, est plagada de casos en los que el volumen de folios utilizados en las diligencias previas a la hora de iniciar un proceso por enaltecimiento del terrorismo y/o pertenencia a banda armada, supera el tamao de cien Enciclopedias Britnicas. La mayor parte de esas hojas se han dedicado a tratar de demostrar, en vano, que los condenados fueran militantes de la organizacin ETA, utilizando un argumento tan antijurdico como la opinin personal. Jams los hechos analizados constituiran delito ante un tribunal conformado por hombres justo, pero Baltasar, llegando al colmo de la paranoia forense, acostumbra a utilizar, disfrazada adems de literatura barata, figuras como metforas o smiles que haran rer de buena gana a sus colegas de judicatura en un pas verdaderamente democrtico.

Este pitufo (trmino que en Cuba solemos aplicar para definir a un nene repipi) abogado, que en su adolescencia y juventud intent ser un buen albail (qu lstima, que su sueo no se cumpliera), camarero eficaz y solcito (qu pena de establecimiento), as como empleado de la gasolinera de su padre, bajo el justiciero sol de su bella Jan, se ha convertido en una de las estrellas del firmamento, en el extinto universo de ese nuevo Tribunal de Orden Pblico que hoy se conoce como Audiencia Nacional, para castigo de independentistas vascos, y de catalanes o gallegos cuando fuere menester. Para ello, Baltasar se basta y sobra con su verbo convincente para aspirantes a demcratas de dictaduras bananeras, o monarquas del tercer mundo. Cmo consigui el estrellato el singular abogado? Veamos.

El joven Baltasar anhelaba ser el Azote de Euskadi, como un Atila vengador, y se visti de superjuez al reclamar el procesamiento del general Pinochet , logrando nicamente: que las arcas de Su Graciosa Majestad britnica invirtieran una cantidad bastante apreciable en dar buen alojamiento, transporte y alimentacin al citado criminal. Porque alguien en su sano juicio (y no hablo del tal Baltasar) pensaba que el asesino de miles de ciudadanos chilenos pudiera ir a prisin, por mucho papel, telfono, viajes a Londres y comidas opparas que el Azote y su Augusto acusado consumieran durante el intento?

Poco tiempo despus de esta comedia barata, explotada hasta el delirio por la Inquisicin espaola (lase Prisa en todas sus ramas), Baltasar manifest reiteradamente su deseo de investigar tambin al ex secretario de Estado estadounidense Henry Kissinger, en relacin con la instauracin de las dictaduras de la dcada de 1970 en varios pases de la Amrica Latina, en lo que se dio en llamar Operacin Cndor (aconsejamos al lector un excelente estudio escrito por Stela Calloni), pero al parecer se le orden desde arriba, que no buscara ms casos para ser clebre, y que adems Henry era Premio Nbel de la Paz.

Tozudo como pocos, Baltasar intenta procesar al magnate Silvio Berlusconi , jaleado por sus amigos del PSOE, que rean en privado con esos conatos en la seguridad absoluta de que jams lograra condenar al delincuente italiano. Y hace unos aos, para convencer al personal de su talante abiertamente democrtico, criticaba tmidamente las torturas en la prisin de la ilegal base naval norteamericana en Guantnamo (no las ocurridas en algunas comisaras y cuartelillos espaoles), aunque lo compens diciendo que A Osama Ben Laden hay que arrestarle, y se qued tan ancho, hasta que supo que George W. Bush no deseaba encontrar al millonario saudita porque ste podra declarar. La orden de arresto duerme en el bal de los recuerdos, pero Baltasar ya era mundialmente clebre por su inutilidad manifiesta en este tipo de procesos.

Mientras en los hogares y en las escuelas, colegios y universidades espaolas, se desterr hace lustros (aunque no se lograra del todo) la conviccin de que la letra con sangre entra, el amigo Baltasar desplegaba toda su estrategia de satanizacin y sospecha, para incriminar a personas que no hacen otra cosa que escribir, pensar, defender ideas y combatir el fascismo, que es lo mismo que luchar contra la poltica del PSOE y el PP (e incluso de algunos representantes de ese cadver poltico llamado Izquierda Unida), a la hora de contestar a la lucha armada que Euskadi Ta Askatasuna.emprendi hace ms de cuarenta aos. Ni Zapatero, ni Aznar, como Uribe o Alan Garca , desean reconocer que el dilogo es el medio ms eficaz (en el Ulster se aplic de manera exitosa) para terminar con la sangre, el dolor, las bombas, el sufrimiento intil, las metralletas y las lgrimas, objetivo de cualquier persona que se precie de humana, racional y cabal. Poner por delante el orgullo, la falsa dignidad, una infantil soberbia disfrazada de valenta, o un espaolismo cerrado, debera constituir un delito de lesa humanidad.

Pero ya que la Constitucin de Juan Carlos de Borbn (que consagra principios aberrantes como el que impide procesar al Jefe del Estado aunque fuere un ladrn), debe de aplicarse por medio de la sangre y la humillacin, resulta normal que los gobiernos que han existido desde la muerte en la cama (no lo olvidemos) de Francisco Franco, el mayor terrorista que ha existido en Europa tras la desaparicin de Hitler y Mussolini , fueran diseando polticas para que los ciudadanos no sufrieran malos tratos en los centros de educacin o en el seno de la familia, sino en las calles de todas las ciudades y pueblos de la Espaa bananera asegurando el palo y tentetieso, picana y paliza. O si se tuviera el talante de Fraga Iribarne , ordenar el asesinato de trabajadores a la puerta de una iglesia en Vitoria. Y en ese pattico escenario del siglo XXI, en el que an siguen libres gentuzas como el ex ministro citado, acuden a aplaudir a sus mandatarios, como los fans a su dolo, cmicos llamados Teddy Bautista, Juan Luis Cebrin, Iaki Gabilondo, Joan Manuel Serrat, Xavier Sard, Ana Beln, Rosa Aguilar o Vctor Manuel , quienes en tiempos del tribunal aquel que encerrara homosexuales y gitanos, vagos y maleantes, demcratas, estudiantes y obreros, parecan levantar sus voces de protesta e indignacin. Hoy, cuando sucede exactamente lo mismo, los mentados jalean a Garzn a la hora de la sentencia injusta, la condena sin pruebas, la violencia gratuita. A eso se llama evolucin hacia la democracia.

Algunos expertos en leyes, aseguran que Baltasar no hace otra cosa que aplicar los textos que, en materia de cdigo penal o civil, se deciden y aprueban en el Parlamento. Qu cosa ms curiosa que artculos que repugnan a la razn humana y jurdica (Ley de Partidos Polticos), que impide a miles de ciudadanos votar a sus representantes legales, hayan sido el arma favorita de ese Azote de Euskadi, a la hora de consagrar la mordaza colectiva a un inmenso grupo de seres humanos, eso s, en nombre de la libertad de sus enemigos.

De la misma forma, es decir, utilizando las leyes y reglamentos con precisin y pitufismo metdico, el gran Baltasar podra castigar a un prosttico si se le ocurre orinar en un espacio en el que se prohbe hacer aguas menores, aunque reviente la vejiga del enfermo. Le sugiero que haga lo mismo, para seguir demostrando su pulcritud en la aplicacin de la normativa legal, por encima de cualquier considerando, que imponga una buena multa a quien escupa en un local donde estuviera prohibido el salivazo, aunque entre las burbujas del lquido se halle una mosca que se le haba colado en la boca al consumidor. De la misma forma, pido a Baltasar que multe a aquel que defeque en lugar vetado para ello, aunque fuere un enfermo aquejado de gastroenteritis aguda, a un chabolista por arrojar basura, a un vendedor ambulante sin permiso aunque se muera de hambre, o a Plcido Domingo si se le ocurre arrancarse por arias en una tasca donde estuviera prohibido cantar. Para Baltasar, la aplicacin de la ley est por encima de eximentes; le basta con la sospecha personal, no con el hecho fehacientemente demostrado. Sus sentencias ms clebres, por delirantes, son esas en las que aparecen prrafos y oraciones repletas de figuras retricas, para hacer de la condena una pieza tragicmica, pero no un dechado de sapiencia jurdica.

Como se afirmaba en Endavant : Una de las primeras y ms polmicas actuaciones del juez, fue la llamada Operacin Garzn 92, que se realiz das antes de los Juegos Olmpicos de Barcelona, con el objetivo de atemorizar la disidencia independentista al proyecto olmpico, debido al fuerte carcter espaolista y especulativo del espectculo deportivo. Con los juegos queran dar una buena imagen al mundo de una nueva Espaa democrtica y se haba de parar cualquier manifestacin de rechazo a unas olimpiadas que suponan la militarizacin y espaolizacin total de la capital catalana. De ah que y basndose nicamente en declaraciones extradas bajo tortura, Garzn orden la detencin y aplicacin de la Ley Antiterrorista a sesenta independentistas que fueron encarcelados y maltratados con una violencia y mtodos nunca vistos desde el franquismo

Un ao ms tarde, en 1993, Baltasar dejaba claras sus intenciones para medrar poltica y econmicamente, al aparecer como diputado independiente en las listas electorales del PSOE, pero al no cumplir su sueo de ocupar la cartera de Justicia, Garzn abandona el gobierno acusando al entonces presidente Felipe Gonzlez de haberlo usado como seuelo electoral y de no estar realmente interesado en la lucha contra la corrupcin..

A su regreso al Tribunal de Orden Pblico, ejem digo a la Audiencia Nacional, Baltasar encontr el modo de cobrarse la revancha hacindose cargo del caso de los Grupos Antiterroristas de Liberacin (GAL) , creados por delincuentes como Barrionuevo, .Vera o San Cristbal, que dej ms de una veintena de muertos, as como historias macabras sobre torturas y detenciones violentas..compensando el golpe al clausurar sin pruebas rotundas el peridico Egin , emisoras como Egin Irratia o la editorial Ardi Beltza , y practicar detenciones y encarcelamientos arbitrarios como el del periodista Pepe Rei ..

Este proceder recibi numerosas crticas y rechazos a nivel internacional, como el pronunciamiento que hicieran las heroicas Madres de la Plaza de Mayo: Repudiamos con todas nuestras fuerzas la operacin policial y represiva ordenada por el Juez Garzn contra el Diario EGIN y la Radio EGIN. De la misma manera en que las Madres de Plaza de Mayo hemos agradecido al citado juez el procesamiento de los genocidas argentinos que ensangrentaron nuestro pas, hoy tenemos la obligacin de denunciar la conducta vergonzosa y vejatoria de esta persona.

El colmo de la desfachatez y la sinrazn del amigo Baltasar se cumplen cuando, en Colombia, donde el presidente Uribe aparece como el mayor defensor de la guerrilla paramilitar, el ms connotado poltico al servicio del narcotrfico, se manifiesta en favor de Un proyecto de estatuto antiterrorista que no es otra cosa que un GAL a la colombiana. Para colmo, aquel que encarcelara unos meses a los mercenarios de Felipe Gonzlez, sonre cuando su compaero de armas jurdicas, el fiscal Zaragoza, se descolgaba con esta frase: "En su conjunto, ese proyecto es perfectamente asumible desde una perspectiva constitucional en un Estado democrtico. En Espaa vamos ms lejos. No hace falta ser un lince para adivinar que tras ese adverbio de lugar, se esconde la incomunicacin del procesado y lo que esa medida conlleva hasta la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital ms lejano. A Baltasar, tan preocupado por la democracia, no le importa que en abril del 2007, el Relator Especial en cuestiones de tortura de la ONU, Theo Van Boven , como el Comit para la Prevencin de la Tortura del Consejo de Europa (CPT), consideraran que El Estado Espaol no ofrece garantas suficientes contra la tortura en dependencias policiales.

Termino ya este artculo sobre el Azote de Euskadi con dos reflexiones. La primera pertenece al tristemente desaparecido Magistrado de la Audiencia Provincial de Madrid, el ejemplar profesional y ciudadano Joaqun Navarro , hecha algunos aos antes de morir: Garzn es un juez que se inventa casi todo. Lo que ocurre es que est actuando respaldado por el poder poltico y por el Ministerio del Interior. Garzn se permite el lujo de dictar autos de procesamiento o de prisin absolutamente fabulados, dando por demostradas vinculaciones orgnicas y funcionales de diversos sectores con ETA. Lo hizo en el caso de Xaki, asunto en el que est actuando de forma chulesca, y tambin en el caso de Ekin, inventndose eso de que es el frente poltico de ETA. Tambin ha encarcelado a personas pacifistas o contrarias a la accin armada, como es el caso de Sabino Ormazabal y Pepe Uruuela , a quienes conozco personalmente. Eso del frente poltico es una invencin del Ministerio del Interior que el seor Garzn aplica de manera sistemtica, sabiendo que sus decisiones, por injustas que sean, son impunes porque estn respaldadas por el poder poltico. Lo mismo ocurre en el caso de AEK, al que seguramente considerar frente cultural de ETA. Slo falta descubrir que hay un frente religioso de ETA o un frente veterinario. Esto es una caza de brujas que me parece alarmante e inquietante.

La segunda es de hace unos meses y la firma el excelente abogado belga Paul Bekaert : La Audiencia Nacional es una de las herencias del rgimen franquista. Garzn, que eufemsticamente hablando no es reacio a la publicidad, es el nmero uno meditico del tribunal de excepcin espaol. El es el padre espiritual, el motor, de la caza indiscriminada de ciudadanos vascos. El ha establecido la criminalizacin del movimiento independentista en aquella nacin. Mete todo en el mismo saco, sita en la misma lnea a los que en absoluto han utilizado forma alguna de violencia, junto a los que cometen violencia poltica. Garzn est al servicio de los poderes ejecutivos de los sucesivos gobiernos espaoles. A finales de 1997 particip como observador y garante de los Derechos Humanos en el juicio contra el partido Herri Batasuna . Garzn y su equipo llevaron ante la Audiencia de Madrid a 23 miembros de la direccin. Cargos electos, abogados, profesores, periodistas, sindicalistas, trabajadores, activistas, una amplia representacin de este movimiento popular se sent en el banquillo. Ninguno de los sospechosos haba cometido ningn delito, posedo o usado armas, ni mucho menos cometido ataques. El juicio fue una farsa . Pareca un espectculo estalinista de finales de los aos 30 en la Unin Sovitica. El muro de separacin entre los poderes ejecutivo y judicial fue, si no inexistente, s muy sutil. Todas esas personas fueron a la crcel a causa de un delito de opinin, o como fuera que ellos lo consideraran. Dos aos despus, el Tribunal Constitucional revoc esta decisin sin sentir vergenza. Todos fueron puestos en libertad de inmediato. Aun siendo inocentes se les rob su libertad durante dos aos, con el resultado de la prdida de empleos, familias y personas moralmente laceradas Garzn tiene an mucho que aprender de la independencia e integridad de los poderes constitucionales europeos, de los belgas por ejemplo, y su profundo sentimiento de justicia, que se basa en 175 aos de experiencia.

Baltasar, por favor, s honrado y procsate a ti mismo. Tu autoestima subir unos puntos.



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