Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-02-2008

Rosa Dez en la Universidad Complutense de Madrid
Democracia dnde? terrorista quin?: el gesto de Antgona

Pablo Iglesias Turrin
Rebelin


-y, a pesar de ello, te atreviste a transgredir estos decretos?
Creonte

Hace ms de cincuenta aos Francisco Franco llamaba jaraneros y alborotadores a los estudiantes antifascistas de la Universidad Complutense. A los de mi facultad que el otro da recibieron con insultos a Rosa Dez se les ha llamado grupsculos minoritarios y marginales, radicales, violentos y filo-terroristas. El profesor Antonio Elorza ha hablado de internacional follonera y de fascismo rojo para definirlos y Mikel Buesa llamaba la atencin sobre la presencia de personas sudamericanas entre los estudiantes que reventaron el acto de la candidata de UPyD. Si esto ltimo fuera cierto, se confirmara que los tentculos del vengativo comandante Chvez llegan al Campus de Somosaguas y todas las sospechas recaeran en el profesor Juan Carlos Monedero, conocido asesor del comandante, como cerebro gris del escrache a Rosa Dez (no puedo dejar de imaginarme a mi querido Juan Carlos leyendo a Boaventura de Sousa Santos en una celda de Soto del Real). Bromas aparte, parece que todo est permitido mediticamente a la hora de criminalizar a los estudiantes de izquierdas. Sobre si son de una izquierda ms o menos extrema, basta leer Destra e Sinistra de Norberto Bobbio para darse cuenta de que, desde la cada del muro de Berln, la izquierda slo puede ser extrema.

A calor de los incidentes de polticas, el profesor Ramn Cotarelo escriba en su blog que este tipo de agresiones vienen siendo una prctica muy utilizada en los ltimos tiempos. Como recuerda Cotarelo, la propia Rosa Dez y Mara San Gil hicieron sentir la presin del insulto al otrora presidente del PNV Josu Jon Imaz y todos nos acordamos del ex ministro Bono huyendo precipitadamente de una manifestacin de la AVT. Peor les fue a los policas que detuvieron a los militantes del PP que intentaron agredir al ex ministro (entre los folloneros, como reconocer Elorza, tambin hay clases y privilegios segn a qu internacional o a qu fascismo pertenezcan) y peor todava le fue a Jos Mara Fidalgo, cuya estatura le jug una mala pasada cuando tuvo que afrontar las iras de los trabajadores de SINTEL (cosas del sindicalismo de altura cuando se enfrenta al de base).

Pero ni esto ni las condenas contra los ataques a la libertad de expresin tienen gran importancia. Cuando los principales medios de comunicacin estn en manos de gobiernos o son directamente la propiedad de corporaciones privadas, reconocern conmigo mis profesores que los escraches tienen una relevancia anecdtica en lo que a la libertad de expresin se refiere. En el caso de Rosa Dez, adems, da la impresin de que, de no ser por el revuelo que su presencia despert en el campus, no hubiera recibido mucha atencin por parte de una prensa partidista que no tiene an muy claro a quien va a restar votos la pintoresca candidatura de esta seora.

Lo verdaderamente importante de los acontecimientos de la facultad complutense es la leccin de Ciencia Poltica que dieron los estudiantes de izquierdas. Al intervenir contra un acto como aquel, los estudiantes fueron capaces de representar, con una intensidad inigualable, el No de Antgona en el que se fundamenta la tica en poltica, como acto radical de libertad que desafa las leyes y se opone a la tirana, sean cuales sean sus consecuencias.

Como rapeaban los Hechos Contra el Decoro (a travs del mc de otro veterano de la facultad) cuando todo se puede decir, la forma de censura es el consenso. Este consenso que hemos vuelto a ver representado en las unnimes condenas contra los estudiantes es la forma de tirana en la Tebas de nuestra postmodernidad demoliberal. Y eso es, precisamente, lo que han roto los estudiantes al corear democracia Dnde? terrorista Quin? frente a Dez, sus guardaespaldas y decenas de policas, asumiendo en un acto tico sin concesiones, una excomunin que ha sido refrendada por todos los creontes universitarios; desde nuestro decano Aldecoa (su sorprendente cercana a la UDyP suponemos que debe responder, como nos revel una fuente bien informada, a que nadie descuelga el telfono en Ferraz cuando llama) hasta el marxista rector Berzosa, pasando por notables acadmicos, algunos de ellos muy cercanos a la generacin de jaraneros y alborotadores del 56.

Los estudiantes de izquierdas de la facultad de polticas, como ya hicieron hace un ao al reclamar la puesta en libertad de Iaki de Juana ante el escndalo general de la derecha y del centro, han repetido otra vez el gesto de Antgona. No debera hacer falta recordar que ello no presupone simpata alguna con la violencia poltica, del mismo modo que Antgona no desconoca los crmenes de Polinices y, a pesar de ello, estaba dispuesta a hacer respetar el oikos. La leccin de los estudiantes no est tanto en el hecho de reventar el acto de Rosa Diez (como decamos, reventar actos es una prctica muy difundida ltimamente) sino en que, con su gesto, han rechazado la trampa de la eleccin forzosa, el consenso tirnico de Tebas que da a elegir entre Rajoy o ZP, Pizarro o Solbes, con los demcratas o con los violentos. Como dice Slavoj iek en su Enjoy Your Symptom!, a Antgona le llamaran hoy terrorista.

Fueron las clases de Ramn Cotarelo las que me hicieron ir al teatro a ver la obra de Sfocles y las que me permitieron comprender que slo la libertad es tal si al gesto desobediente le sigue la expulsin de la comunidad poltica, como les ocurre siempre a los extremistas. Por eso John Rawls, Habermas y sus seguidores patrios de segundo nivel, desde ese centrismo del consenso que seala Perry Anderson en Spectrum, terminan estando siempre con Creonte, con las intervenciones humanitarias de la OTAN y con el consenso tirnico. Espero que estas palabras no provoquen que el bueno de Cotarelo tenga que volver a la crcel esta vez con Monedero como compaero de celda por instigar indirectamente la violencia antisistema contra Rosa Diez, al recomendar la lectura de Sfocles en sus clases (aunque con los tiempos que corren, la posibilidad no es del todo descartable).

Escribo esto desde la comodidad que otorga al investigador visitante una de las universidades ms prestigiosas del mundo y, sin embargo, jams podr soar Cambridge con un espacio de produccin de conocimiento tan rico como nuestra facultad de Madrid. A pesar de los creontes complutenses, el gesto desobediente de los estudiantes de izquierdas ante el acto de Rosa Dez da mucho ms de s que los popular events en facebook, las student societies o los soporferos clubes de debate de las universidades de lite britnicas. Pueden estar orgullosos el decano Aldecoa y el rector Berzosa, estn al frente de una de las mejores facultades de poltica de Europa, pero no deben olvidar que ello se debe, en gran medida, a los jaraneros y alborotadores de ayer y de hoy.

* Pablo Iglesias Turrin es Investigador visitante en la Universidad de Cambridge, candidato a doctor en la Facultad de Ciencias Polticas de la Universidad Complutense.




Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter