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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-02-2008

Utopa realizable: oxmoron y paradoja

Francisco Fernndez Buey
Sin Permiso


El pasado 29 de enero se celebr en el Centro de Cultura Contempornea de Barcelona la presentacin del libro de Paco Fernndez Buey Utopas e ilusiones naturales (Viejo Topo, Barcelona, 2007). En la mesa de presentacin estaban el propio autor, su editor Miguel Riera, el Director del CCCB, Josep Ramoneda, y Antoni Domnech. Reproducimos a continuacin la intervencin de Paco Fernndez Buey en el acto.

I

El conocido slogan otro mundo es posible no es slo una frase recuperadora del espritu de la utopa. Es tambin expresin de una conviccin: la del llamado movimiento de movimientos, o movimiento altermundialista, en el sentido de que hay propuestas alternativas realizables. A poco que se entre en el anlisis de todas esas propuestas se ver que, en su heterogeneidad, enlazan con lo que fue el ideario socialista en el siglo pasado. Basta con pensar a este respecto en las aportaciones tericas de algunas de las personas que ms han influido en el desarrollo de la conciencia de los militantes y organizaciones que componen el movimiento, desde el subcomandante Marcos a Noam Chomsky y desde I.Wallernstein a Toni Negri, pasando por Ignacio Ramonet, Tarso Genro, Raul Pont, Susan George, Walden Bello, Hazen Henderson, Jos Bov o Rafael Alegra.

El tono general, socialista, libertario y antiautoritario, de buena parte del movimiento de movimientos, fue inteligentemente captado por Marcos al proponer una figura de la retrica clsica, el oxmoron, nada menos que como prximo programa del mismo. La idea de que el oxmoron sea el prximo programa del movimiento es, claro est, una irona. Oxmoron viene de oxus (afilado, agudo, penetrante) y moros (tonto, idiota) y es el nombre de una figura literaria consistente en aplicar a una palabra un epteto que la contradice o parece contradecirla (as: luz oscura, instante eterno, silencio ensordecedor, espontaneidad calculada, crecimiento negativo, injusta justicia, etc.). En un mundo ultracapitalista o posmoderno, que ha visto ya cmo todas las grandes palabras del lenguaje poltico iban siendo deshonradas por la Compaa del Gran Poder (en Occidente y en Oriente, en el Norte y en el Sur) y que ha llegado a identificar "inteligencia" con "espionaje", el uso del oxmoron, sobre todo en un mbito que podramos llamar prepoltico, alude a la necesidad de usar expresiones sutiles e irnicas que, a primera vista, pudieran parecer tonteras, pero que no lo son, como no lo fue en otros tiempos el erasmiano elogio de la locura.

Al final de la modernidad como al principio de la modernidad, pues: la utopa socialista juega con la irona. Cierto: el tiempo y los desastres de lo que ha navegado durante dcadas con el nombre de socialismo no han sido en balde. De eso saban ya mucho Karl Kraus, Bertolt Brecht, Guy Debord y los situacionistas del 68. Y aquel Alexander Zinoviev que escriba Cumbres abismales. Y tal vez mejor que nadie la poeta polaca Wistawa Szymborska, quien, en un poema titulado precisamente "Utopa", caracterizaba sta como isla en la que todo se aclara, donde cuanto ms denso se hace el bosque ms amplio aparece el Valle de la Evidencia; una isla que, a pesar de sus encantos, est desierta y de la que slo se sale para hundirse irremediablemente en el abismo.

La experiencia de un socialismo que pretendi dejar atrs para siempre la utopa y se convirti l mismo en "mala utopa" es una evidencia que hay que tener en cuenta cuando hoy se repropone la utopa socialista. La otra evidencia es que estamos en una poca ultracapitalista en la que el pensamiento de los que mandan se quiere nico y en la que vuelve a imponerse el poder desnudo. Si se juntan las dos cosas se entiende por qu hasta la utopa socialista del momento, cuando se hace irnica y adopta el oxmoron (que ha sido una figura caracterstica de la poesa amorosa y mstica), tiende a tomar la forma de la parodia, de la stira, del sarcasmo que hace mella.

La reflexin de Marcos recoge una de las preocupaciones pre-polticas latentes en muchas personas activas en el movimiento altermundialista: volver a dar a las palabras su capacidad de nombrar con verdad. Y lo hace por el procedimiento de retorcer el discurso dominante para darle la vuelta como si de un calcetn se tratase. El oxmoron de Marcos es que los que mandan ahora nos estn haciendo vivir una "globalizacin fragmentada". Y el programa que se esboza desde ah enlaza con una vieja aspiracin del socialismo: hacer la globalizacin verdaderamente global y cambiar su signo. El oxmoron sirve para mostrar que el capitalismo, en su fase actual, neoliberal, se contradice a s mismo cuando afirma la globalizacin, lleva en su seno la serpiente de la contradiccin.

Eadem sed aliter. As la utopa vuelve a empezar.

II

Pero, aun aceptando que la utopa vuelve y que el uso del oxmoron es un buen procedimiento para hacer estallar las contradicciones del sistema y abrir los ojos de quienes siguen pensando en la posibilidad de cambiar el mundo de base, no todos los que dan su apoyo al movimiento altermundialista estn de acuerdo en que utopa sea hoy la palabra adecuada para expresar ese anhelo. Pues ya las expresiones utopa realizable o utopa concreta, que son las que suelen emplearse mayormente (siguiendo a Marcuse o a Bloch) suenan tambin a paradoja. Por eso tiene inters, me parece, prestar atencin a lo que se ha dicho sobre esto en el Foro Social Mundial. Con ello trato de responder tambin a la pregunta que nos haca Toni Domnech durante la presentacin en Barcelona de Utopas e ilusiones naturales.

Porto Alegre, 29 de enero de 2005. El debate titulado Quijotes hoy: utopa y poltica, organizado por el FSM, reuni en una mesa a Federico Mayor Zaragoza (ex director general de la UNESCO), Ignacio Ramonet, de Le Monde Diplomatique, el escritor uruguayo Eduardo Galeano y Jos Saramago (premio Nobel de literatura de 1998) ante varios miles de personas vinculadas al movimiento alterglobalizador. Como se poda esperar por el ttulo del debate, utopa y quijotismo fueron de la mano en todas las intervenciones. Mayor Zaragoza, Ramonet y Galeano hicieron un canto a la utopa positiva que representa el movimiento de movimientos frente a la globalizacin neoliberal. Pero Saramago expres una opinin disidente. Dijo que el concepto de utopa resulta hoy profundamente intil y que acaso ya lo era cuando Toms Moro public su clebre obra. En su opinin, la palabra utopa no significa rigurosamente nada.

El debate estaba abierto. Y no deja de ser curioso observar que en este caso la discusin suscitada por Saramago sobre el concepto y la palabra se cerr, al menos momentneamente, con citas y ejemplos literarios. Galeano propuso tres: Len Felipe (la hora en que Aldonza Lorenzo se convierte en Dulcinea); Bernard Shaw, cuando dice: Hay quienes observan la realidad tal cual es y se preguntan por qu?; y hay quienes la observan como jams ha sido y se preguntan por qu no?; y Fernando Birri, cineasta argentino, quien a la pregunta para qu sirve la utopa?, responde as: La utopa est en el horizonte y luego de que camino diez pasos est diez pasos ms all; camino veinte pasos y est an ms lejos; y por ms que camine no la alcanzar jams. Pero para eso sirven las utopas: para caminar.

Ntese que las tres personas mencionadas por Galeano (Len Felipe, Bernard Shaw y Fernando Birri), tienen que ver con la dimensin esttica y que se expresan a favor de la utopa metafricamente. No hay duda de que la persistencia de la utopa en nuestra poca est vinculada a esa dimensin. No slo a la literaria o a la cinematografa. Las manifestaciones artsticas actuales que reivindican el valor de la utopa son muy numerosas.

Pero propondr aqu una mediacin. Podramos suscribir lo que dice Galeano al respecto y aceptar todava el punto de vista de Saramago cuando afirma que, en trminos polticos o poltico-sociales, la palabra utopa ya no significa absolutamente nada e incluso cuando sugiere (tal vez acordndose de la otra corriente del pensamiento poltico moderno, la que tiene su inicio en Nicols Maquiavelo) que tal vez la utopa ya era intil cuando Thomas More public su obra. No hay que despreciar un punto de vista as, sobre todo cuando se comparte el fin social. Pues, al fin y al cabo, como ha mostrado Toni, ha habido pensadores importantes, sobre todo desde el siglo XIX, que compartiendo el fin (o el sueo) de los utpicos han criticado precisamente la forma utopa. Y los hay ahora que proponen nuevas palabras para el viejo concepto o al menos calificar el sustantivo convenientemente.

Si se acepta el reto de Saramago, lo que se impone de nuevo es el debate sobre el fundamento de la utopa. Peter Sloterdijk reconoca no hace mucho que la utopa sigue ah y, despus de recordar a Bloch, se preguntaba qu significado tiene en nuestros das esa persistencia. Para l, la utopa sigue teniendo una funcin autohipntica, a travs de la cual el individuo reencuentra una fuerza motivadora universal; pero como tambin la utopa ha perdido su inocencia, el utpico se fabrica con ella una especie de inconsciente artificial que le permite motivarse. Sera, pues, en nuestras sociedades, la otra cara de la bsqueda o la caza del xito: el sueo de los perdedores. Slo que, una vez superados el angelismo y la esquizofrenia de las utopas que produjo la poca del Gran Rechazo, lo que cumple, segn Sloterdijk, es aceptar desde ahora dejar constituirnos por la realidad, permitir que la realidad nos haga un hijo por la espalda. De la vieja utopa lo salvable, si algo queda, sera, pues, la irona, las diversas modalidades del humor.

La reivindicacin de la irona, la parodia y la stira es un punto compartido. Lo hacen suyo quienes slo ven en la persistencia de la utopa la funcin hipntica o autohipntica, aquellos que subrayan la dimensin esttica de la utopa contempornea y aquellos otros que van a la bsqueda de una fundamentacin ontolgica o filosfica de la utopa. Ah, pues, no hay problema. Pero Fredrick Jameson, tras las huellas de Adorno, ha subrayado hace poco otro punto a tener en cuenta: la importancia de la va negativa para captar el momento de verdad que hay en las utopas del ascetismo y del placer. El recorrido a travs de la ciencia-ficcin contempornea mostrara precisamente, por esta va, la importancia de las lecciones de la adiccin y la sexualidad, de manera que una autntica confrontacin con la utopa ahora exige integrar estas inquietudes para rebasar el mbito del puro experimento mental que, en su opinin, es lo que ha hecho poltica y existencialmente inoperantes las utopas del pasado.

Por su parte, Miguel Abensour, que es quien ms est insistiendo actualmente en el fundamento ontolgico de la utopa, ha llamado la atencin sobre un tercer rasgo que tampoco se puede olvidar: el herosmo del espritu. Abensour, que se inspira sobre todo en Levinas, cree que hay que pensar la utopa de manera transhistrica, es decir, como algo que no depende de los buenos o malos tiempos que vivimos, sino que est inscrito en la condicin humana. El pensamiento utpico sera para los humanos una especie de aprendizaje a travs del cual se logra un sexto sentido. Lo cual no implica que la utopa tenga que descansar necesariamente en una visin positiva del ser humano. La aspiracin a la utopa y su persistencia no guardan relacin directa con el optimismo o el pesimismo, que son estados de nimo, sino que estn vinculadas precisamente a este herosmo del espritu que nos incita a luchar contra el cansancio y contra la catstrofe. La utopa sera, pues, la derivacin hacia el futuro del nunca ms, una derivacin que hereda los rasgos del sufrimiento de las generaciones anteriores y, con ello, tambin su fragilidad. No hay utopa triunfante.

Ah se cierra el crculo del oxmoron y la paradoja. Si no hay utopa triunfante puede haber utopa realizable? Al llegar ah, y a la hora de seguir defendiendo el valor de la utopa, William Morris ayuda. Dice: Examin todas estas cosas, y cmo los hombres luchan y pierdan la batalla, y cmo aquello por lo cual haban luchado se logra a pesar de su derrota, y cmo, cuando esto llega, resulta ser diferente de aquello que se proponan, y cmo otros hombres han de luchar por aquello que ellos se proponan alcanzar bajo otro nombre.

Cinta continua, por tanto. La prdida de la inocencia no elimina la vigencia de la utopa. Ni la elimina tampoco la visin pesimista y desencantada del mundo presente, derivada, en parte, del reconocimiento de las derrotas del proyecto socialista. Lo que aquella prdida y este reconocimiento implican es que hay que cambiar de lenguaje y de tono. Se puede soar con un mundo en el que las palabras significan lo que dicen y entonces, hablando con precisin, Saramago tendra razn; pero se puede centrar la tarea en buscar nuevas palabras para recuperar el viejo concepto. Esto, o sea, la necesidad de cambiar de lenguaje y de tono, particularmente y sobre todo en la comunicacin intergeneracional, es algo que ha visto muy bien John Berger cuando proclamaba la recuperacin del nihilismo positivo de aquel gran poeta y pensador que fue Giacomo Leopardi.

Utopa sin inocencia implicara, s, una rectificacin del optimismo histrico que acompa al proyecto socialista. Pero no de todo optimismo; no necesariamente del optimismo de la voluntad, de las ilusiones naturales. Es como si el Marx tardo se hubiera puesto a leer a Hlderlin y a Leopardi. Y si Morris cerraba en su poca el crculo del oxmoron y la paradoja hacindonos pensar en espiral, Berger lo hace subrayando una de las pocas cosas que, al parecer, impide a los humanos llegar al pesimismo absoluto, al nihilismo sin ms: la conciencia de lo que significan para la especie los procesos productivos. Lo ha dicho as (y yo lo comparto):

En cuanto uno se mete en un proceso productivo, por limitado que ste sea, el pesimismo total se vuelve improbable. Esto no tiene nada que ver con la dignidad del trabajo o con cualquier otro disparate de este tipo: con lo que tiene que ver es con la naturaleza de la energa fsica y psquica de los seres humanos. El empleo de esta energa genera la necesidad de alimentos, sueo y breves momentos de respiro [...] El acto de participar en la produccin del mundo crea la perspectiva imaginativa de una produccin potencial y ms deseada.

Francisco Fernndez Buey es catedrtico de Filosofa Moral en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y autor del libro Utopa e ilusiones naturales (Ediciones del Viejo Topo, Barcelona, 2007).

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=1695


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