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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-02-2008

Elecciones 2008
El primer debate Zapatero-Rajoy

Simn Royo Hernndez
Rebelin


El debate constituye una suerte de pugilato de baja intensidad en el cual los argumentos sustituyen polmicamente a los golpes y en el cual debe haber un rbitro y unas reglas que eviten los comportamientos antideportivos, en este caso, los insultos o descalificaciones ad hominem. Tambin ante la eventualidad del comienzo de la guerra del golfo el vicepresidente iraqu de aquel entonces propuso un duelo entre Saddam Hussein y George Bush o entre campeones de ambos ejrcitos que dirimiesen el conflicto evitando las muertes de civiles (*), donde el director de la ONU habra de hacer las labores de arbitraje. La Casa Blanca no acept el reto, tampoco acepta el dilogo y la cruenta guerra, desde entonces, tiene la ltima palabra.

El invento platnico-socrtico del dilogo, bajo modelo pugilstico como ejemplifica meridianamente el Protgoras, apoya la optimista tesis de que mediante el ejercicio de la razn puede derogarse la violencia y la ley del ms fuerte a la hora de dirimir los conflictos entre los seres humanos. En este sentido parecera que el tolerante, dialogante y pacifista Zapatero parta de una cierta ventaja sobre el intolerante, belicista y no dialogante heredero de Aznar. Si se hubiesen calzado los guantes de boxeo la ventaja inicial hubiese sido para Rajoy, ms corpulento, aunque el flaco Zapatero bien pudiera dar sorpresas ante una cosa ms grande aplicando el uno-dos y haciendo llorar a su contrincante, una vez minadas sus defensas hombrunas.

No importa! El espacio retrico de los debates polticos contemporneos est cercado de una muralla irrebasable, que no es otra sino el realismo poltico de la aceptacin del mercado. Tipos de inters con respecto a las hipotecas, gastos mdicos, escolares, un simple dirimir si un candidato nos ofrece 200 euros ms que el otro, eso es todo lo que est en juego. Lo de Espaa y el terrorismo no es sino folklore y si lo primero es traducible tambin en valor de cambio -si Catalua coge las pelas o las coge el gobierno central- lo segundo se mantiene en el valor de uso de legitimar a los candidatos en la oferta que papa Estado debe hacer en vistas a proporcionar seguridad a los menores de edad que tiene bajo su cargo.

El que Rajoy le dijese a Zapatero que no diese cifras macroeconmicas que no importan a nadie sino que hablase de las gentes de carne y hueso era slo humo retrico, los dos se engolfaron en las estadsticas dispares que les haban preparado sus asesores, ninguno de ellos habl de las personas de carne y hueso, porque las personas de carne y hueso saben, que con respecto a la economa, poco importa que gane uno u otro de los dos grandes candidatos. Otra cosa distinta es si una persona de carne y hueso es catlica y otra es homosexual, entonces, en el terreno de las ideologas, se aprecian algunas diferencias. Pero el esclavo de la hipoteca al que se insiste en llamar ciudadano libre y trabajador asalariado tiene y tendr por amo a un banco, una entidad usurera que financia tanto a un partido como al otro y que le exprimir la mayor parte de su vida.

Con respecto a la educacin todo es una gran mentira. Gobierne quien gobierne en nuestra sociedad de clases las bajas se educarn de forma baja, las medias de forma media y las altas de forma elevada. Algunos de las medias harn ingentes sacrificios para que sus hijos aprendan ingls y alemn y estudien, por ejemplo, medicina, parte en Alemania y parte en Estados Unidos. De ese modo sern cirujanos que vivirn con unas rentas muy grandes. Las bajas no tienen oportunidad alguna de movilidad social y todo el mundo sabe que da igual que se ponga educacin para la ciudadana o ms ingls, los colegios pblicos y los concertados no son sino guarderas. Hace ya mucho tiempo que ambos partidos mayoritarios, siguiendo las leyes del mercado, desmantelaron la buena educacin pblica universal. El modelo estadounidense, con la globalizacin, se ha impuesto tambin en Europa.

Volviendo al debate que nos ocupa, como era de esperar, al subir el ritmo y calor del combate el que debi ser penalizado por dar un golpe bajo fue Rajoy, que insult a Zapatero bajo la gravsima acusacin de haberle puesto la mano encima a una vctima de ETA, pues no otra cosa significa el que le espetase que haba agredido a las victimas del terrorismo. Como los comportamientos de los grandes los copian los enanos no es de extraar que los violentos belicistas de a pi seguidores del PP inventen agresiones y acusen a quien les encara de haberles pegado. Curiosa inversin de perspectivas: los herederos de Franco, amigos de la guerra de Bush y de los golpes bajos, acusando de violentos a los que llaman pensadores de Alicia y adeptos del buenismo pacifista. En qu quedamos! Pero el cmulo de contradicciones no se queda ah.

Los titulares de los diarios perfectamente eran predecibles sin necesidad de ser Nostradamus. Titulares contradictorios, claro. Los diarios afines al PP dicen que objetivamente la victoria a sido de Rajoy, mientras que los diarios afines al PSOE indican que la victoria ha sido de Zapatero.

Titular de El Pas Victoria por la mnima de Zapatero (26-02-2008).

Titular de La Razn Rajoy acorrala a Zapatero (26-02-2008).

Titular de El Mundo Un Rajoy siempre al ataque obliga a Zapatero a escudarse en el pasado (26-02-2008).

Titular del ABC Rajoy arrincona a Zapatero en inmigracin, educacin, precios y ETA en un duro debate (26-02-2008).

Titular de Pblico Zapatero gana con contundencia el cara a cara (26-02-2008).

Titular de Libertad Digital Los pesos pesados del PP destacan la victoria de Rajoy frente a un evasivo Zapatero (26-02-2008).

No importa! La persona de carne y hueso sabe que la poltica y los medios de comunicacin se han convertido en una tomadura de pelo. Pagar su hipoteca como mejor pueda, cuidar de sus hijos lo mejor que sepa y no podr esperar ningn cambio de su situacin con respecto al mercado capitalista, que es quien gobierna a quienes gobiernan. Entre tanto el espectculo del debate a dos seguir, mostrando un bipartidismo de economa nica que perjudicar, eclipsndolos, a los partidos minoritarios. Al final, las mayoras se decantarn por el voto til, realista, que no se hace ilusiones y sabe que la economa es la que manda. Y entre tanto, nosotros, los no realistas, los utpicos, los revolucionarios, los que aspiramos a unos cambios que bajo nuestras actuales condiciones y circunstancias no son posibles, votaremos a alguno de esos partidos que no podrn gobernar, al que se atreva a hacer frente al capitalismo.

Notas:

(*) http://www.clarin.com/diario/2002/10/04/i-03102.htm



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