Portada :: Espaa :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-02-2008

La tortura, el fin y los medios

A. Bagauda
Octubre


Hoy, como entonces, quienes nos ocupamos de ello, seguimos denunciando malos tratos y torturas y, como entonces tambin, son muchos los que no quieren ver y los que viendo guardan silencio y se convierten en cmplices. Y somos muchos tambin los que sentimos vergenza de tanta pasividad. Por lo menos dejar constancia de ello (Eva Forest) (1)

Sigue habiendo muchos, sobre todo dentro de la sociedad bienpensante, como deca Eva, que no quieren ver, ni or, ni hablar. Como los tres monos. Otros, ven y oyen pero para ladrar y, si pueden, morder, denigrando a los que huyendo de tanta pasividad y silencio cmplice se comportan cvica y civilizadamente viendo, oyendo, hablando ydenunciando. Ladra la caterva ms negra y reaccionaria de la Espaa negra, empezando por el grueso de ese que algunos denominan cuarto poder, los medios de comunicacin, que ms que nada son de agitacin y propaganda al servicio del Rgimen; pasando por politicastros como el virtuosamente cristiano y reenganchado Bono, especimen de lengua viperina que slo escupe ponzoa: si tiene que haberlas (bajas), que no sean las nuestras, aconseja (e incita!) a la Guardia (in)Civil, que son los suyos; y terminando por toda la abyecta intelectualidad del pesebre.

Los hay que teniendo los mejores ojos y odos se limitan a creer, porque quieren creer. Hablamos del ministro del Interior, que, en relacin con el caso de Igor Portu, hace suya la versin de los mangas verdes (que, desmintiendo el dicho, son puntuales a la hora de dar hostias) sin investigacin previa de la denuncia de torturas, lo que constituye un ejemplo de manifiesta impunidad.

Lo de In dubio pro reo ya vemos por donde se lo pasa el seor Rubalcaba. Adems, tiene la desvergenza y desfachatez de decir, precisamente l, un poltico que en su da hizo lo imposible para maquillar las complicidades de su partido con los GAL (2), que no hay nadie ms interesado en que se conozca hasta el final la verdad de lo sucedido.

Toda una serie de elementos de juicio (3) llevan a concluir que Portu fue sometido a torturas por la Guardia Civil. Lamentablemente, como bien sabemos los que no somos bienpensantes, no se trata de un caso aislado, sino un eslabn ms de una larga cadena que el Estado de Derecho echa en el cuello de dscolos y disidentes, cosa que no ha dejado de hacer desde el mismo momento en que el Borbn cogi el testigo, de la jefatura del Estado, del genocida Franco. Intxaurrondo, los GAL con el seor X (de expertoen cuestiones europeas), represin y malos tratos contra inmigrantes (4),, son claros exponentes de lo que decimos. Bien dice Alfonso Sastre que la tortura en Espaa no es -y sigue no sindolo- un acontecimiento inslito(5).

Esteban Beltrn, Presidente de Amnista Espaa, organizacin nada sospechosa de izquierdista, ha sealado que AI, durante aos, ha documentado de forma extendida y persistente de malos tratos y torturas en varias partes del Estado y por parte de diferentes cuerpos de Seguridad del Estado, Polica Autonmica, Ertzaina, Nacional, Local, Guardia Civil.

Y junto a la real (de realidad y realeza) existencia de malos tratos y torturas, la impunidad que los retroalimenta, su abono. Beltrn habla de deficiencias estructurales en la investigacin de las denuncias. Eso lleva a la impunidad efectiva en buena parte de los casos. Incluso cuando se aceptan a trmite, una minora, los procesos duran una media de entre 10 y 15 aos, incluso hasta casi 20 aos. Adems, muchas veces la investigacin de los hechos recae sobre los propios cuerpos de seguridad acusados (6).

Los agentes de polica se toman a menudo la justicia por su mano, mientras las autoridades hacen la vista gorda ante los procedimientos que utilizan incumpliendo claramente las obligaciones jurdicas internacionales contradas por Espaa, apunta Rachel Taylor, investigadora de A.I.

Todos estos hechos ponen en evidencia varias cosas, pero queremos resaltar estas dos. Primera, y es algo que venimos denunciando (y denuncian cada vez ms asociaciones y organizaciones de distinto tipo y signo): la separacin de poderes es pura ficcin en el Estado monrquico espaol, donde reina una podrida endogamia que precisa de una higiene democrtica en profundidad. Segunda: para el Estado burgus espaol (tambin para los otros) el fin justifica los medios (7). Nuestra historia, adems, nos ha dado innumerables ejemplos de ello: el 18 de julio; los 40 aos de negra dictadura fascista; la dura represin durante la llamada Transicin para llevar a cabo el apao oligrquico; los GAL, Intxaurronodo y el terrorismo de Estado, Ahora, la Ley de Partidos (maldita ley!); la continuacin de la represin del movimiento obrero, antifascista y popular; la orfandad poltica a que someten a miles de ciudadanos vascos; la pervivencia de las torturas y los malos tratos; etc. Del talante, si es que le hubo alguna vez, no queda ni asomo.

La tortura es una manifestacin ms de la violencia ejercida por el Estado. El monrquico espaol no slo no escapa a esta realidad sino que la confirma con contundencia, pese a que intenten ocultarlo, pese a que cnicamente nos inunden con propaganda en sus medios de comunicacin, en escuelas e institutos, contra la violencia. Precisamente ellos, sus principales valedores, a quienes no les tiembla la mano en emplearla, con mayor o menor virulencia, contra todo lo que huela a revolucionario, progresista o, simplemente, les moleste. El Estado borbnico es especialmente propenso a ello por su cdigo gentico. Heredero del franquismo, vio la luz sin que se hiciera justicia, sin depuracin de criminales instituciones, organismos y personas, que incluso reciben reconocimiento oficial a ttulo pstumo (8).

El fin: el mantenimiento del sistema de privilegios de la oligarqua, que no escatima ni escatimar en medios. Su instrumento para ponerlos en prctica: el Estado, de esencia coercitiva, desde el ordenamiento legal, empezando por la Constitucin del 78, hasta el aparato especficamente represor y violento: fuerzas armadas y distintas policas. Es su modus vivendi.

__________________

(1) Del artculo El oficio de pap, tomado de El libro negro de Intxaurondo (2001)

(2) J. Ortiz, Pblico/9.1.08

(3) El grado de las lesiones de Igor Portu (fractura de una costilla, derrame pleural, hemorragia en ojo izquierdo y mltiples hematomas, entre otras lesiones), los hematomas que tambin presenta Martn Sarasola, las afirmaciones de testigos sealando que la detencin se produjo de manera limpia y sin violencia y que tanto Portu como Sarasola han contado la misma versin de los hechos aun estando incomunicados desde su detencin.

(4) La investigacin de la muerte de al menos 13 migrantes en la frontera de Ceuta y Melilla en septiembre y octubre de 2005 todava no haba permitido identificar ni castigar a los responsables. En julio de 2006, tres migrantes ms murieron al intentar cruzar la frontera de Melilla. Se cayeron de la cerca, de seis metros de altura, al disparar la polica espaola balas de goma a modo de aviso y disparar las fuerzas marroques municin real (Tomado de la web de A.I., de su Informe 2007).

(5) En Revuelo y verdad (Tomado de la pgina web del PCEm-l)

(6) De la entrevista aparecida en Pblico, de 10 de enero de 2008.

(7) Una mxima que curiosa y cnicamente se nos achaca a los comunistas pero que tiene a la Iglesia por autora (otrora experta en torturas), concretamente a los jesuitas, y que se ejecuta por aquellos que nos la achacan.

(8) El gobierno de Jos Mara Aznar, en enero de 2001, concedi al famoso y odiado torturador franquista, Melitn Manzanas, la real orden de reconocimiento civil a las vctimas del terrorismo

[Extraido del Octubre n 14 (febrero 2008)]



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter