Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-03-2008

Israel amenaza a los palestinos con un "holocausto mayor"
Acaso no es el momento de un boicot mundial a Israel?

Omar Barghouti
ZNet

Traducido del ingls por Beatriz Morales Bastos


Ayer, viernes 29 de febrero de 2008, el vice-ministro de Defensa de Israel, Matan Vilnai, amenaz a los palestinos de Gaza con un "holocausto" cuando afirm en la Radio del Ejrcito Israel: "Cuanto ms se intensifique el lanzamiento de Qassams y mayor alcance tengan los cohetes, mayor ser el holocausto que [los palestinos] se infligen a s mismos puesto que nosotros usaremos todo nuestro podero para defendernos" [1]. En la historia quedar constancia de este da como el del inicio de una nueva fase en el conflicto colonial entre Israel y los palestinos, por cuanto que un alto dirigente israel, en realidad "de izquierda", ha revelado pblicamente los planes genocidas que Israel est pensando aplicar a los palestinos que estn bajo su ocupacin militar si estos no dejan de resistirse a su dictados. Tambin marcar la primera vez desde la Segunda Guerra Mundial en que un Estado ha aterrorizado sin descanso (y en directo por la televisin) a una poblacin civil con actos de un genocidio a cmara lenta o de baja intensidad, y en que uno de los altos cargos de su gobierno incitan abiertamente a un "holocausto" en toda la extensin de la palabra mientras el mundo lo contempla sin hacer nada, observando absolutamente aptico o, como en el caso de importantes dirigentes occidentales, con jbilo.

Es una triste irona de la historia que un dirigente israel, judo en particular, amenace a quien sea con un holocausto. Acaso las vctimas de crmenes indescriptibles estn abocadas a convertirse en criminales atroces? Es posible hacer algo para romper este crculo vicioso antes de que el Estado que afirma representar a las principales vctimas del Holocausto cometa l mismo otro holocausto?

Sin embargo, antes de plantear estas preguntas, uno se podra preguntar si no es exagerado y altamente contraproducente comparar los crmenes de Israel contra los palestinos, independientemente de lo brutales e inhumanos que hayan sido, con el genocidio nazi. Adems, acaso cada crimen no es nico y digno de atencin por derecho propio en tanto que violacin de los derechos humanos, del derecho internacional, de los principios morales universales? La respuesta es s; cada crimen es nico y nada de lo que Israel ha hecho hasta el momento se acerca tanto, en cantidad, a los crmenes nazis. Pero cuando las vctimas-convertidas-en-perpetradores admiten abiertamente sus intenciones de llevar a cabo una forma exclusiva de ataque con la que ellos estn ms familiarizados y de hecho cometen actos reiterados que recuerda cualitativamente a aquel crimen por su racismo desenfrenado y por el espantoso desprecio del valor y de la dignidad de la vida humana del "otro" que est inherente en ellos, entonces habra que tomar en serio sus amenazas. Todos estamos llamados a reaccionar, a actuar de cualquier manera para impedir que este crimen en curso llegue a su conclusin lgica.

A pesar de su falta de independencia poltica y de su discutible autoridad, la Autoridad Palestina de Ramala est llamada a exonerarse inmediatamente de la acusacin popular de complicidad. Una de las personas ms destacadas en lanzar esta dura acusacin fue Azmi Bishara, como reaccin al anuncio del presidente de la AP en El Cairo, justo el da antes de la ltima masacre israel en Gaza, de que al-Qaeda se haba infiltrado en Gaza y de que los proyectiles lanzados indiscriminadamente por la resistencia palestina contra ciudades y asentamientos israeles proporcionaba una excusa para la agresin israel. La credibilidad de estas asercin de complicidad fue lo suficientemente convincente como para provocar que Mahmoud Abbas condenara el crimen israel con una austeridad y con un hiprbole sin precedentes calificndolo de [ser] "ms que un holocausto" [2].

Todava es de esperar que los regmenes rabes, especialmente Egipto y Jordania, aun cuando no hayan sido elegidos, sean ilegtimos y serviles a Estados Unidos, se distancien de la letal guerra de agresin de Israel contra Gaza. Despus de todo, sus continuas relaciones diplomticas y comerciales con Israel, as como su implcita justificacin de los crmenes de Israel por medio de sus repetidas y gratuitas descalificaciones de Hamas, han hecho que sus respectivas opiniones pblicas, por no mencionar de un pblico rabe ms amplio, los etiqueten convincentemente de cmplices del crimen.

Los gobiernos europeos, principalmente en Francia, Gran Bretaa y Alemania, tambin tienen que responder a esta grave acusacin de connivencia con los crmenes de Israel contra la humanidad, frecuente entre amplias mayoras de palestinos, rabes y musulmanes. No slo han guardado silencio ante el deliberado asesinato por parte de Israel [3] de casi cien civiles inocentes, la mayora de ellos nios, en el curso de los ltimos das en Gaza, sino que han seguido tratando a Israel con reverencia, han seguido celebrando su llamando 60 aniversario, que es en s mismo un horripilante evento de limpieza tnica y ruina colonial, y dotndolo generosamente de apoyo econmico, poltico y cientfico que contribuye de manera significativa a su impunidad.

Por otra parte, no se puede acusar al gobierno estadounidense de instigar los actos de genocidio de Israel al mismo nivel que los siniestros cmplices antes mencionados. Es y siempre ha sido un completo y orgulloso cmplice en la planificacin, financiacin y ejecucin de estos crmenes contra los palestinos, por no mencionar su propio e incomparable record criminal en Afganistn, Iraq y, antes de ambos, en Vietnam. Cuando llegue el momento de nuestro propio Nuremberg, cuando finalmente los criminales de guerra israeles comparezcan ante un tribunal internacional, habr que reservar un importante espacio en el banquillo de la defensa para los comandantes y dirigentes polticos estadounidenses. Sin la complicidad estadounidense, que se expresa en una inconmensurable ayuda militar, econmica y diplomtica, Israel no podra haber cometido todos sus crmenes racistas y coloniales con esta impunidad.

Volviendo a la pregunta de si se debe y se puede hacer algo para detener a Israel, la respuesta es sin duda alguna s. Los crmenes del apartheid sudafricano fueron desafiados no slo por la heroica lucha de las masas oprimidas sobre el terreno en Sudfrica, sino que tambin se luch contra l con campaas mundiales de boicot, desinversin y sanciones contra el rgimen con todas sus cmplices instituciones econmicas, acadmicas, culturales y deportivas. De manera similar la sociedad civil internacional puede, y debe, aplicar las mismas medidas de justicia no violenta para hacer que Israel respete el derecho internacional y los derechos humanos bsicos. Incluso la amenaza de sanciones demostr en el pasado ser lo suficientemente eficaz para detener las repetidas campaas israeles de muerte y devastacin.

Si quedan impunes todas estas imgenes de nios palestinos destrozados, todos estos episodios de matanza y destruccin indiscriminadas por parte un ejrcito de ocupacin contra una poblacin formada predominantemente por civiles indefensos, puede que, en efecto, el mundo sea testigo de un nuevo holocausto.

* Omar Barghouti es un analista poltico independiente.

[1] http://www.haaretz.com/hasen/spages/959532.html

[2] http://english.aljazeera.net/NR/exeres/0C8EBD66-032E-4470-82FB-005D6A2B5186.htm

[3] http://www.alhaq.org/etemplate.php?id=352

Enlace con el original: http://www.zcommunications.org/znet/viewArticle/16720



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