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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-03-2008

No a la guerra

Juan Torres Lpez
Rebelin


Se lo dije antes a Bush y tengo que decrselo ahora a los que considero mos, a Chvez y a Correa: NO A LA GUERRA!!

No deben caer no en la tentacin militarista ni en la provocacin que Estados Unidos viene preparando desde hace aos, como lo demuestra perfectamente que el material miltar que ha estado proporcionando a Colombia en los los ltimos aos, con la excusa de combatir el trfico de drogas, sea en realidad material para hacer frente a conflictos blicos de mucha mayor envergadura, el que estaban preparado y que puede estar a punto de estallar.

Y conviene saber lo que es Colombia y su gobierno. Human Rights Watch escribi hace poco lo siguiente en un informe: "Colombia presenta los peores antecedentes de violencia contra sindicalistas en todo el mundo. Segn datos de la Escuela Nacional Sindical (ENS), una prestigiosa organizacin dedicada a estudiar los derechos laborales en Colombia, han sido ms de 2.500 los homicidios cometidos desde 1985 y casi 3.500 las amenazas contra sindicalistas desde 1991. Si bien la cantidad de homicidios por ao ha variado, durante el gobierno del presidente lvaro Uribe, la ENS ha documentado ms de 400 homicidios y ms de 1.300 amenazas contra sindicalistas (...) Menos del 3% de homicidios de sindicalistas han sido esclarecidos. (...)  El gobierno colombiano sostiene que, gracias a un programa de desmovilizacin que ha implementado, ya no existen grupos paramilitares en Colombia. Sin embargo, la Misin de la Organizacin de los Estados Americanos (OEA) a cargo de verificar las desmovilizaciones ha identificado 22 grupos ilegales armados, en muchos casos integrados por paramilitares, que reclutan a nuevos integrantes y estn participando en actividades como trfico de drogas, extorsin, homicidios selectivos y desplazamiento forzado de civiles" (Noticias de Human Rights Watch).

Tambin es importante conocer la posicin de Espaa para presionar a nuestros dirigentes politicos.

Como recuerda Pascual Serrano, el pasado 23 de enero, con motivo de la presencia de lvaro Uribe en Espaa, la corresponsal en Madrid del diario colombiano El Tiempo Juanita Samper Ospina, publicaba una informacin titulada: Espaa ofrece a lvaro Uribe defender la soberana de Colombia en la frontera, refirindose a la discusin entre Chvez y Uribe durante los das en que el venezolano gestionaba la liberacin de las retenidas por las FARC.

Ahora resulta, sin embargo, que es justamente Colombia quien viola la frontera de otro pas soberano y lo que nuestros dirigentes manifiestan no es apoyo al pas cuya frontera ha sido violada sino una tibia llamada a  la "calma" y "diplomacia". Actitudes que deben primar pero no para cubrir la responsabilidad de los agresores sino para preservar una paz basada en la justicia y el respeto a los dems.

Lamentablemente, Espaa, como subraya Pascual Serrano, es el segundo pas, por detrs de EEUU, en prestar ayuda militar al ejrcito colombiano: en 2004 la Comisin Espaola de Ayuda al Refugiado (CEAR) denunciaba la decisin del Gobierno espaol de vender a Colombia carros de combate y obuses valorados en ms de seis millones de dlares; y en julio de 2007 Amnista Internacional denunciaba ventas de armamento espaol a Colombia, "donde no aparecen datos de guerra, sino material de doble uso, que puede ser utilizado como material de Defensa.

Debemos exigir que los intereses de Espaa en este asunto sean transparentes y contribuyan eficazmente a la paz en la zona porque nada hara ms dao a los pueblos de Amrica Latina que una guerra fratricida.

Pero lo realmente grave es que la provocacin est en marcha. Se sabe perfectamente quin es Uribe, a qu intereses responde y cual es la voz que obedece. Ahora, los lderes de Venezuela y Ecuador han de saber responderle con inteligencia y mostrar al mundo que su apuesta firme y su lenguaje es la paz y no la guerra, el terror o la violencia.




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