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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-03-2008

Diez tesis para solucionar el conflicto Colombia-Ecuador-Venezuela

Heinz Dieterich
Rebelin


1. La responsabilidad del conflicto

La responsabilidad exclusiva del conflicto es del gobierno colombiano que viol premeditadamente en forma militar la soberana e integridad territorial del Ecuador, hecho agraviado por un telefonema del Presidente lvaro Uribe, en el cual trat de evadir su responsabilidad mintindole al Presidente Rafael Correa.

2. El motivo de la agresin

El motivo de esta violacin del derecho internacional es el intento del binomio Bogot-Washington, de destruir el proceso de paz, iniciado por la doble liberacin unilateral de rehenes por parte de la guerrilla de las FARC. El eje Uribe-Bush ofrece solo dos opciones a la guerrilla: la capitulacin incondicional o la destruccin fsica. Por eso ha tratado y tratar de impedir cualquier solucin negociada.

3. El costo poltico

El costo poltico de la agresin a Ecuador y de la muerte de Ral Reyes fue framente aceptado por el gobierno colombiano, porque saba, como confirma la vocera de la Cancillera francesa, Pascale Andreani, que Ral Reyes era el enlace de la guerrilla ante Francia, Espaa y Suiza; tres pases europeos designados como facilitadores en los dilogos con las autoridades colombianas.

4. El conflicto es regional, no bilateral

Contrario a lo expuesto por algunos analistas, el conflicto no es bilateral (Colombia-Ecuador), sino hemisfrico y mundial. La agresin militar colombiana refleja el choque entre dos proyectos hemisfricos: el estadounidense, basado en la Doctrina Monroe de la soberana limitada de las naciones latinoamericanas; y el proyecto del desarrollismo democrtico y de autonoma regional de las fuerzas bolivarianas y latinoamericanistas, del continente.

Los avances en la integracin econmica (ALBA), financiera (Banco del Sur) y poltica (Unasur) dieron un salto cualitativo recientemente, cuando el Ministro de Defensa del Brasil anunci en Buenos Aires la constitucin de un Consejo de Defensa de Amrica del Sur para octubre de este ao, en lo que representa un desafo directo a la Doctrina Monroe.

Los objetivos estratgicos de ambos proyectos hemisfricos son incompatibles, mientras Washington mantenga su visin monroeista y su posicionamiento actual ante la multipolarizacin del sistema mundial, que prevn el control del petrleo venezolano, de la Amazonia brasilea, del acufero del Guaran y el triunfo del separatismo en Bolivia, Ecuador y Venezuela (Zulia), segn el modelo de Kosovo.

Las dos puntas de lanza de la infraestructura militar de Washington, para impedir el futuro avance de la integracin latinoamericana, encabezado actualmente por Brasil, son Colombia y la Cuarta Flota estadounidense, que Washington pretende reactivar y potenciar este ao.

5. Chocan dos culturas de derecho

Parte esencial del conflicto es el choque entre dos culturas de derecho. La del Estado de Derecho, desarrollada en gran medida por las revoluciones burguesas, tiene su esencia en la proteccin del ciudadano ante el poder del Estado (el Leviatn) y en la convivencia pacfica de sujetos de derecho diversos, motivados por intereses divergentes.

Desde el ataque terrorista a las torres gemelas en Nueva York, Washington ha procurado sustituir esa histrica cultura de derecho y de proteccin del ciudadano ante el Estado, mediante el regreso a la ley del ms fuerte, enmascarada por doctrinas pseudos-jurdicas como la guerra contra el terrorismo y los procedimientos de la inquisicin (legitimacin de la tortura, cancelacin del derecho a debido proceso, etc.). Por eso, la condenacin clara de los gobiernos latinoamericanos al desconocimiento de la soberana ecuatoriana por Colombia, fue un acto esencial en defensa del Estado de Derecho en Amrica Latina.

6. Las consecuencias poltico-mediticas

Las consecuencias poltico-mediticas de la agresin fueron subestimadas por los perpetradores. Calcularon que un retiro temporal del embajador del Ecuador y, eventualmente, de Venezuela, dominara brevemente los titulares de la prensa mundial, pero que despus todo volvera a la normalidad. La firme actitud del Presidente Correa y la reaccin del Presidente Chvez frustraron ese clculo. Al conceptualizar el conflicto en trminos militares, Chvez logr la intervencin poltica y diplomtica inmediata de los gobiernos latinoamericanos y de varios gobiernos europeos, as como la atencin mundial de los medios de comunicacin. Cualquier otra interpretacin de esa conceptualizacin sera descabellada en las condiciones actuales.

7. La reunin de la OEA

La reunin respectiva de la Organizacin de Estados Americanos (OEA) fue de gran importancia porque demostr el aislamiento poltico de la posicin colombiana. Pero, probablemente no es el Foro para resolver el conflicto. El Grupo de Ro, que se rene este viernes en la Repblica Dominicana, presenta posiblemente un entorno ms adecuado para avanzar en la distensin del conflicto.

8. Guerra por la opinin pblica mundial

Actualmente, la lucha entre ambos grupos del conflicto se da por la conquista de la opinin pblica mundial. Estamos en plena guerra psicolgica y esto explica el sinnmero de falsedades que emanan del Palacio de Nario, a fin de distraer el centro del debate (soberana del Ecuador), hacia otros tpicos, algunos inclusive del reino de la ciencia ficcin, como la aseveracin colombiana de que las FARC queran construir una bomba radioactiva con 50 kgs de uranio.

9. Las formulas diplomticas

Ninguna fuerza dentro de Colombia tiene actualmente la capacidad de obligar al eje Uribe-Bush a negociar el fin de la guerra. Sin embargo, una alianza de Estados latinoamericanos-caribeos-europeos podra acumular esta fuerza que tendra dos vas para volverse operativa: una formula diplomtica aceptable para los dos bloques antagnicos o, si esto es rechazado por el eje Uribe-Bush, reconocer en bloque el status de fuerza beligerante de la guerrilla.

10. Fuerzas beligerantes y la tarea de la Comunidad latinoamericana

Es obvio que el concepto fuerza beligerante es aplicable a las FARC. Este instituto jurdico se refiere a un estado de guerra entre dos sujetos colectivos que compiten por el poder; en el cual la fuerza insurgente ocupa parte del territorio, ejerce facultades inherentes a la soberana y combate conforme a las convenciones del derecho de guerra. Es evidente que el secuestro de civiles es una clara violacin de estas convenciones, sin embargo, se imponen dos consideraciones: a) todo indica que las FARC han dejado de usar los secuestros; b) midiendo el Estado colombiano con el derecho de guerra, tampoco sera, por sus innumerables violaciones a los derechos humanos, una fuerza beligerante.

La agresin militar de Uribe ha abierto la caja de Pandora, al regionalizar el conflicto interno colombiano. Le toca a la Comunidad de Estados latinoamericanos cerrarla. An contra la voluntad del inquilino del Palacio de Nario y de su padrino en la Casa Blanca.



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