Portada :: Cuba :: Absuelto por la historia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-03-2008

Fidel Castro, del primer al cuarto poder

Ignacio Ramonet
Le Monde Diplomatique


Mediante un mensaje publicado el martes 19 de febrero en el diario de La Habana Granma , Fidel Castro anunci que pone punto final a su larga y extraordinaria carrera poltica, renunciando a ser candidato a su propia sucesin a la Presidencia de Cuba.

Permanecer -por el momento al menos- como Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), lo que est lejos de ser una funcin menor en un sistema poltico de partido nico. En principio deber anunciar la dimisin de este cargo en un congreso del PCC, pero no ha habido congreso desde 1997. Hasta el momento, el cargo de Primer Secretario no ha estado disociado del de jefe del Ejecutivo en ningn pas comunista. Es por lo tanto poco probable que Fidel Castro conserve su cargo en el seno del Partido, pues ya ha renunciado tambin a ser Presidente del Consejo de Ministros (primer ministro) y al grado de Comandante en jefe.

De todos modos, su inmensa influencia sobre la opinin pblica cubana perdurar. Permanece en la lucha aunque cambie de frente. Ha dicho en su mensaje que ahora se consagrar al "cuarto poder": continuar escribiendo en el diario de mayor tirada de la isla, Granma , "rgano central del Partido". En su actual cuartel general clandestino, persiste como el combatiente que siempre ha sido, aunque sus armas sean ahora exclusivamente las palabras y su batalla ms que nunca la de las ideas. El frente en el que lucha es, como dira Gramsci, el de la hegemona cultural por la cual siempre ha batallado.

Los periodistas que, estos ltimos das, se han alegrado con estruendo de su "retirada definitiva", han simulado olvidar la influencia que ejercen los medios de comunicacin sobre la opinin pblica. En el mundo de hoy, el cuarto poder tiene a veces ms poder que el primero. Y Fidel Castro ha precisado que los artculos que no ha dejado de escribir durante su larga convalecencia, van a continuar apareciendo. Slo cambia el nombre de la rbrica: en lugar de "reflexiones del Comandante en jefe", se leer a partir de ahora simplemente "reflexiones del camarada Fidel" (por otra parte ha solicitado que sus artculos no aparezcan ms en la portada de Granma sino ms discretamente en la pgina 2). Podemos apostar a que los cubanos, al igual que los observadores internacionales, continuarn leyndolo con la mayor atencin, pues nadie reemplaza a Fidel Castro como gua ideolgico de la Revolucin.

En la historia de su pas, su recorrido es nico, no solamente en razn de sus cualidades de lder sino tambin porque las circunstancias histricas que lo han modelado no volvern a ser jams las mismas. Fidel Castro ha pasado por todo: la guerrilla en Sierra Maestra, la Revolucin de 1959, las agresiones armadas de Estados Unidos, la crisis de los misiles de octubre de 1962, el apoyo a las guerrillas (entre ellas la de Che Guevara en Bolivia), la desaparicin de la URSS y decenios de enfrentamientos con Estados Unidos.

El hecho de que abandone el Ejecutivo en vida debera permitir, en Cuba, una evolucin pacfica. En su mayora, los cubanos aceptan ver su pas dirigido por un equipo diferente, pero de la misma manera y por la misma va socialista. Despus de todo, Ral Castro tiene las riendas del gobierno desde hace ms de un ao y medio, y la vida ha seguido su curso sin sobresaltos. Con pragmatismo, ha puesto en el centro de la accin de su gobierno las cuestiones que preocupan a la gente: la alimentacin, el transporte, la vivienda, el coste de la vida.

Los ciudadanos han tenido tiempo para habituarse a la idea de que Fidel Castro no iba a pilotar ms el ejecutivo. En sus artculos ms recientes ha tenido cuidado en destilar, con pedagoga, informaciones muy claras anticipando la decisin que acaba de tomar. As, en diciembre de 2007, haba advertido: "Mi deber elemental no es aferrarme a cargos, ni mucho menos obstruir el paso a personas ms jovenes, sino aportar experiencias e ideas cuyo modesto valor proviene de la poca excepcional que me toc vivir".

Ms tarde, tras haber sido reelegido diputado del Parlamento constituido el domingo 24 de febrero, haba agradecido a sus electores y se haba excusado ante ellos por no haber podido hacer campaa sobre el terreno a causa, explicaba, de su condicin fsica que no le permite ms que escribir. En fin, en su mensaje de 19 de febrero, ha aadido: "Traicionara por consiguiente mi conciencia si ocupara una funcin que exige movilidad y entrega total, que no estoy en condiciones fisicas de ofrecer".

Personalidad con principios ticos y morales rigurosos, y cuyo modo de vida es de gran austeridad y frugalidad, es tambin, y se ignora a menudo, un apasionado por las cuestiones ecolgicas y del medioambiente. No es ni el monstruo que describen ciertos medios de comunicacin occidentales, ni el Supermn que presentan a veces algunos medios de comunicacin cubanos. Con una increible capacidad de trabajo, es sobre todo un estratega de excepcion, un dirigente que ha vivido, frente a la potencia norteamericana hostil, una vida entera de resistencia. Sin haber cedido, ni haber sido vencido. Esa es su gran victoria.

Fidel Castro es una curiosa mezcla de idealismo y pragmatismo. Suea con una sociedad perfecta aun sabiendo que las condiciones materiales son extremadamente difciles de transformar. Deja su funcin presidencial convencido de la estabilidad del sistema poltico cubano. Su preocupacin principal hoy no es tanto el socialismo en su propio pas como la mejora de la vida en un mundo desigual en el que millones de nios siguen analfabetos, hambrientos y con enfermedades que podran fcilmente curarse.

El ex Presidente est convencido de que Cuba debe mantener buenas relaciones con todas las naciones, cualquiera que sea la naturaleza de sus regmenes o sus orientaciones polticas. Pasa el testigo a un equipo experimentado, en el que tiene toda la confianza y este relevo no debera implicar reformas espectaculares. A pesar de Washington, la mayora de los cubanos, incluso los que critican algunos aspectos del sistema (limitacion de libertades y de derechos politicos), no contemplan ni desean un cambio de rumbo radical. No quieren perder algunas ventajas que el socialismo les ha ofrecido: educacin gratuita; cobertura mdica universal; pleno empleo; vivienda gratuita; agua, electricidad y telfono casi gratuitos; y una existencia tranquila, con seguridad, con poca delincuencia en un pas en paz.

No hay duda, porque todo cambio de hombre implica cambio de mtodo, de que el socialismo cubano evolucionar. Lo har a la manera de China o de Vietnam? Probablemente no. Cuba proseguir su propia va. Las nuevas autoridades introducirn seguramente cambios en el mbito econmico, pero es poco probable que asistamos a una "Perestroika cubana", o a una "apertura poltica", o a elecciones multipartidistas. Las autoridades estn convencidas de que este tipo de "transicin" reabrira el camino a una intromisin norteamericana y a una forma ms o menos disimulada de anexin. Consideran que el socialismo es la buena eleccin aunque puede -y debe- ser perfeccionado. A corto y medio plazo, su preocupacin principal ser, verdaderamente, mantener la unidad.

En el momento en que Fidel Castro pasa a convertirse en periodista-editorialista con plena dedicacin, la tarea principal que sus herederos deben resolver es sobre todo remontar el eterno desafo de las relaciones con Estados Unidos. Es un asunto determinante. En varias ocasiones, Ral Castro ha anunciado pblicamente que estaba dispuesto a sentarse a una mesa de negociaciones para discutir con Washington el conjunto de los contenciosos entre los dos pases.

Y es probable que sea de Estados Unidos de donde pueda venir el signo poltico ms importante para la evolucin en Cuba. No ha anunciado claramente el candidato actualmente en cabeza para la investidura demcrata, Barack Obama, -quien, en 2003, en calidad de candidato al Senado, haba abogado por levantar el bloqueo econmico y haba reclamado rebajar las restricciones para viajar y enviar fondos a Cuba-, su intencin de discutir con todos los pases considerados como "enemigos" o "adversarios" de Estados Unidos? Entre otros con Cuba. l mismo ha reclamado, el 22 de febrero, una necesaria transicin en Estados Unidos, al menos sobre esta cuestin, declarando que si hay signos de cambio en la isla, "Estados Unidos debe estar preparado para avanzar hacia la normalizacin de las relaciones y atenuar el embargo". Esto significara una revolucin copernicana en la poltica exterior de Estados Unidos desde 1961.

Si bien nadie debe esperar un cambio poltico radical e inmediato en La Habana, hace falta saber que las elecciones de noviembre prximo en Estados Unidos podran modificar la atmsfera de las relaciones cubano-americanas. Sobre todo si el nuevo presidente decidiera efectivamente poner fin al injusto embargo comercial unilateral impuesto a Cuba desde hace ms de cuarenta aos. Ello adems correspondera a la actual sensibilidad de los cubanos instalados en Estados Unidos puesto que, segn una encuesta de la Universidad Internacional de Florida, el 65% de los cubano-estadounidenses apoyan un dilogo con el rgimen cubano.
Segn Fidel Castro, George W. Bush habr sido, para Cuba, pero tambin para el pueblo norteamericano y para el mundo, el ms nocivo de los diez presidentes estadounidenses con los que le ha tocado bregar. La salida de Bush en un ao debera conducir a Washington -escaldado por las desastrosas lecciones de Irak y de Oriente Prximo- a una revisin de la poltica exterior norteamericana y sin duda a reorientarse hacia Amrica Latina.

Estados Unidos va a descubrir una situacin drsticamente diferente a la que l mismo molde en los aos 1960-1990. Cuba ya no est sla. En el campo de la poltica exterior, los cubanos han reforzado mucho sus lazos con el conjunto de Estados latinoamericanos. Por primera vez, La Habana tiene verdaderos amigos en el poder, principalmente en Venezuela, pero tambin en Brasil, en Argentina, en Uruguay, en Nicaragua, en Panam, en Hait, en Ecuador y en Bolivia. Algunos de estos gobernantes no son particularmente proestadounidenses. Ser por lo tanto inters de Washington redefinir sus relaciones con cada uno de ellos. Relaciones que no pueden ser neocoloniales o basadas en la explotacin, sino basadas en el respeto mutuo. Cuba ha intensificado en particular sus intercambios con los pases de la organizacin poltica y econmica ALBA (Alianza Bolivariana para las Amricas) y ha firmado acuerdos de partenariado econmico con los Estados del Mercosur.

Es importante recordar que, en gran parte, la evolucin interna en La Habana va a depender de la actitud que adopte en lo relativo a la isla el prximo presidente de Estados Unidos. Mientras que, en Cuba, la retirada, finalmente esperada, de Fidel Castro no modifica en nada el rumbo de la revolucin, una eventual eleccin en Estados Unidos de Barack Obama podra quiz provocar, en la evolucin de Cuba, un pequeo sesmo.


Notas:
(1) El autor de este artculo ha escrito un libro de conversaciones con el dirigente cubano titulado: Fidel Castro, biografa a dos voces , Editorial Debate, Barcelona, 2007 (edicin ampliada y revisada).


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