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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-03-2008

El Israel de Amrica latina?

Ernesto Semn
Pgina 12/Gara


Al hilo de la comparacin del presidente venezolano, Hugo Chvez, de Israel con Colombia, Ernesto Semn ofrece varias similitudes que la hacen verosmil. Sin embargo, observa tambin diferencias fundamentales, una de las cuales podra ser interpretada, sin abusar del optimismo, como un repliegue de Estados Unidos en la regin

Aprimera vista, la idea de Hugo Chvez de que Colombia se convirti en el Israel de Amrica latina es seductora: si hacia el final de la Guerra Fra Israel se consolid como un bastin poltico y militar de Estados Unidos en una zona que le resultaba hostil, en los ltimos aos Colombia emergi como el enclave poltico y (crecientemente) militar ms fuerte del Gobierno norteamericano en la regin.

El hecho de que ambos pases, junto a Egipto, sean los mayores receptores de ayuda militar norteamericana hace la comparacin ms verosmil. Y se hace ms creble an con el hecho de que algunos paramilitares colombianos se hayan entrenado en Israel durante los 90, y de que mercenarios israeles hayan entrenado fuerzas militares en Colombia durante el mismo perodo.

Para peor, ayer, mientras el presidente venezolano haca su comparacin, algunos oyentes de la radio pblica de Nueva York llamaban a los programas de matin convencidos de que sta era una gran oportunidad para que Estados Unidos interviniera abiertamente en la regin y se saque de encima a Chvez. Como para alimentar analogas, todo esto pasaba mientras el conflicto con las FARC era explicado por un especialista (las universidades norteamericanas tienen un particular diseo por el cual producen cantidades de especialistas exactamente a la medida de las prioridades de la poltica exterior del pas), el New York Times describa la militarizacin de Chvez con un detalle que excede la capacidad investigativa de un diario, Colombia denunciaba que las FARC planeaban ataques con armas de destruccin masiva y el presidente Bush recordaba, como si hiciera falta, que no abandonara a Colombia.

Cules son los requerimientos para que Estados Unidos le otorgue a un pas esa posicin privilegiada de enclave? Estar situado en un lugar que Estados Unidos considere hostil y estratgico, ser (o haberse convertido en) un estado necesitado de ayuda externa para subsistir, con una legitimidad disputada dentro y en los bordes mismos del estado, y padecer una amenaza militar real o aparente que justifique, bajo ciertos principios, una reaccin mucho mayor.

Es quizs este ltimo punto el que puede tornar ambas situaciones similares: por un lado, la bsqueda de Estados Unidos de espacios en los que poner en accin una superioridad militar clara que reemplace, con alianzas bilaterales desiguales, el monopolio del jus belli (el derecho a iniciar una guerra) que antes recaa, en mayor o menor medida, en las Naciones Unidas. Y por el otro, la posibilidad de que las acciones militares sean infinitamente desproporcionadas respecto del peligro que supuestamente las provoc.

Se trata de algo reciente, que marca tanto el final de la Guerra Fra (y la competencia entre dos potencias por ese jus belli), como el crecimiento dentro de Estados Unidos de los neoconservadores, que desde 2000 marcan buena parte de la poltica exterior de este pas, sobre todo tras los atentados terroristas de 2001. Norman Podhoretz, uno de los fundadores del pensamiento neoconservador, recuerda que un elemento comn a este grupo durante los 60 (cuando ni siquiera exista como tal) era la crtica a Estados Unidos por su escaso apoyo a la consolidacin del Estado de Israel. Lo que nos diferenciaba de otros conservadores era que veamos a Israel como un lugar altamente vulnerable, relacionado con Occidente en un lugar estratgico y vital en la lucha contra la Unin Sovitica... El apoyo entusiasta (de los neoconservadores) a Israel no tena tanto que ver con que muchos de ellos eran judos como al hecho de que eran anticomunistas.

Desde entonces, Podhoretz y los neoconservadores pasaron de la protesta marginal a controlar buena parte de la poltica norteamericana. Hoy son los neoconservadores los que disean las prioridades del Pentgono, son columnistas habituales del New York Times, y tienen un peso que nunca tuvieron en disear la agenda pblica del pas.

El ataque de Israel al Lbano en 2006 fue un caso tpico de esta nueva situacin de hegemona neoconservadora: el uso y abuso de una accin condenable (el asesinato de dos soldados israeles y el secuestro de otros ocho) para desplegar una accin militar mucho ms amplia, que estaba a la espera de ser implementada. Como Bush seal claramente en los das posteriores al ataque, la crisis presentaba una oportunidad para vincular la campaa militar israel con el objetivo de la guerra contra el terrorismo.

La utilizacin de una situacin crtica para desarrollar una accin desproporcionada (en trminos de la crisis en s y de la relacin de fuerzas militares entre las partes) podra ser el centro de la comparacin. Claro, si Estados Unidos y Colombia hubieran reaccionado de esa manera. La enorme militarizacin de Colombia bajo el auspicio del Plan Colombia desde 2000, la presencia masiva de militares y agentes de inteligencia norteamericanos, la definicin de un enemigo tan genrico que justifica una variedad de causas y recursos y cronogramas, y los consistentes esfuerzos del gobierno de Uribe por sabotear tanto el proceso de paz como el lugar que Chvez ocupa en el mismo, son todos elementos que contribuyen a la comparacin con Israel.

El detalle es que Colombia en este caso ha sido el provocador (boicoteando el proceso de paz e incursionando en un territorio extranjero) y su reaccin ante la respuesta de Venezuela y Ecuador est por verse. Si Estados Unidos se involucra decididamente y Colombia radicaliza en el corto plazo su accin militar, Chvez habr demostrado una capacidad de anticipacin notable y su despliegue de tropas en la frontera deber ser ledo de otra forma.

Hay, con todo, una gran variedad de elementos que conspiran contra la chance de que Colombia sea Israel... y una de las ms importantes es que Amrica Latina no es Medio Oriente. No sin problemas, la estabilidad de las instituciones de la regin y la relativa escasez de movimientos radicalizados que no puedan ser contenidos dentro de los procesos democrticos (salvo, claro est, Colombia) deja poco margen para las reacciones en cadena. Y si la guerra contra la droga tiene sus similitudes con la guerra contra el terrorismo, tambin es cierto que la debilidad poltica de Estados Unidos en esta ltima es mucho mayor. La variedad de estrategias disponibles en Ecuador, Bolivia y Per y las alianzas imaginadas con Brasil, Paraguay y Argentina parecen haberse esfumado. Sin abusar del optimismo, es precisamente eso lo que deja un margen para pensar en comparaciones ms felices: el refugio en el fuerte bastin colombiano, con lo imponente que ste aparezca, no deja de ser el resultado de un repliegue dentro de la regin.

Ernesto Semn escritor y periodista argentino



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