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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-03-2008

Sales y soles
El hombre fatal

Gorka Andraka
Gara


La casa del seor. Para los hombres, un nido. Su reino. Para las mujeres, una jaula. Su ruina. Las vascas harn hoy, como cada da, el 70% de las tareas domsticas. Su incorporacin al mbito laboral apenas ha supuesto mejoras en su convenio colectivo del hogar. La casa, una, grande y sola. Para ella sola. Emakunde acaba de empapelar Euskadi con el lema Echarme una mano no es suficiente. Repartamos la responsabilidad por igual. Faltan manos. Sobran huevos.

La cama elctrica. La mat porque no era ma. Con una cama. Quien con hombres duerme, se despierta hecha mierda. Acojonada. El mircoles, las llamadas al 016, el telfono de informacin y atencin a vctimas de violencia machista, se multiplicaron por cinco respecto a su media habitual. La vspera haban cado, asesinadas, cuatro mujeres ms. El telfono no par de sonar durante todo el da, ms de 3.600 consultas, por el miedo que sintieron las vctimas de ese maltrato.

El encimero fiel. Por ley, por decreto, hoy toca reflexionar. En algunas ciudades han prohibido hasta las manifestaciones del Da Internacional de la Mujer, da de accin y denuncia. Recapacitemos pues, meditemos En la casa, la cama y el trabajo, siempre hay un hombre que te quiere abajo. Uno, dos, tres Padre, hermano, hijo, amante, marido, amigo, compaero Los hombres siempre encima, toda la vida a hombros.

El gnero bueno. Sucedi en 2002 pero puede volver a pasar maana. Varios profesores de la Universidad del Pas Vasco disfrutaban de las fiestas de Lekeitio cuando un conocido se acerc y les pregunt, vaciln, qu hacan all unos intelectuales de su calibre. Era el da de los gansos y comenz a contarles, orgulloso, que en su bote iban varias mujeres y una valiente incluso se encaram al cuello del ganso. As me gusta, elogi uno de los profesores, incorporando la dimensin de gnero a la fiesta de los gansos. El paisano tom carrerilla y en una sentencia magistral devolvi las mujeres a su verdadero sitio. S, s, gnero. De eso s que haba en nuestro bote, buen gnero.



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