Portada :: Colombia :: Crimen de guerra e invasin de Ecuador
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-03-2008

Paz en Latinoamrica?

Marcelo Colussi
Rebelin


Termin la Cumbre de Ro entre abrazos y apretones de manos. Se sell la paz! Suena lindo decirlo as, verdad? Pero quiz la situacin real no es tan as. No hubo guerra entre pases latinoamericanos (Colombia, Ecuador, Venezuela, Nicaragua). Probablemente, incluso, dado el escenario actual, nunca iba a haberla. Pero ms all de las declaraciones diplomticas de este tipo de encuentros ms rimbombantes que efectivas, siempre con algo de ambigedad el mapa poltico no ha tenido una gran alteracin.

Toda esta recin pasada semana fue lgida, caliente, inusualmente movida. Se lleg a hablar casi temerariamente de conflicto blico entre pases de la regin, hubo movimiento de tropas, escaladas mediticas, rompimientos de relaciones diplomticas. Amn de un operativo antiguerrillero de las fuerzas regulares de Colombia uno ms de tantos, como hay casi a diario pero con el agravante de las circunstancias en que se hizo: en territorio ecuatoriano y en el medio del inicio de un proceso de negociacin con uno de los movimientos insurgentes que operan en el pas. Y, segn lo denunciado por varias fuentes, con el apoyo tecnolgico directo del gobierno estadounidense. Operativo, justamente, que fue el que desencaden toda la crisis, ahora diplomticamente resuelta.

Se resolvi la crisis, y eso, por lo pronto, es importante. De esa manera se le cierra el camino a una opcin militarista, a un proyecto de "calentamiento" regional y de exportacin de la guerra interna de Colombia a toda una regin con el estandarte de lucha "antiterrorista". Si se pretenda hacer un Medio Oriente de Sudamrica con un Israel local protagonizado por el pas neogranadino en este caso, la jugada no se cumpli. Pero queda una serie de interrogantes luego de esta maniobra.

Lamentablemente mucho de lo que sucede en la regin tiene que ver, en forma directa o indirecta, con las perspectivas geoestratgicas de Washington, quien asume a Latinoamrica como su propiedad. Las reservas petroleras de la zona (las ms grandes en Venezuela, pero no las nicas), el agua dulce de los grandes ros del subcontinente y del acufero Guaran y la biodiversidad de la Amazonia son los motores bsicos de la estrategia regional que el imperialismo estadounidense tiene puesto en marcha ya desde hace un buen tiempo, adems del control poltico-social y llegado el caso: militar de todas estas sociedades, siempre con el beneplcito de las oligarquas locales. De ah los planes guerreristas que desde hace ya una casi una dcada viene desarrollando, con Colombia como punta de lanza, e independientemente del partido gobernante de turno en Estados Unidos (el Plan Colombia comenz con los demcratas bajo la presidencia de Bill Clinton amparado en el hipcrita discurso del combate al narcotrfico, y el actual Plan Patriota su continuacin no variar un milmetro en su concepcin, independientemente de quin quede en la Casa Blanca en las prximas elecciones presidenciales).

Con jbilo puede decirse que ahora no triunf la guerra, que el entendimiento y el espritu de convivencia se impusieron ayer en la Cumbre de Ro. Pero se podra decir tambin que los planes trazados por el imperialismo no terminan, y esta victoria de la diplomacia es muy relativa. La declaracin final, solucin de compromiso que intenta dejar tranquilas a todas las partes pero siempre a partir de concesiones donde alguien pierde ms que otro, condena la accin del gobierno colombiano, pero no con la fuerza que reclamaba Ecuador, al mismo tiempo que no utiliza el trmino "terroristas" para referirse a las FARC, lo cual s puede ser un triunfo para las fuerzas ms progresistas.

Por qu tuvo lugar esta crisis? Realmente estuvimos al borde de una guerra regional ms all del movimiento de tropas que hizo el gobierno venezolano, muy significativo y oportuno en trminos polticos, sin dudas y del cruce de rspidas acusaciones de algunos mandatarios? En cierta forma se le fue de las manos la situacin a Alvaro Uribe, o esto fue un globo de ensayo?

Todo lo sucedido esta semana tiene una lgica que, obviamente, va ms all de lo azaroso. El presidente colombiano, siguiendo un guin que le traza Washington, golpe de modo fuerte en el corazn mismo de las FARC. El mensaje que explot con las bombas que mataron al comandante guerrillero Ral Reyes y a una veintena de guerrilleros ms en suelo ecuatoriano y en clara violacin al derecho internacional, tena varios destinatarios: esa es la respuesta al plan de paz que pareciera querer nacer en Colombia con la intermediacin del presidente venezolano Hugo Chvez, es una amenaza al gobierno ecuatoriano que no renov el permiso para la base militar estadounidense de Manta y est marchando "demasiado" a la izquierda, es una amenaza para los pases que conforman el ALBA. Las posteriores acusaciones de autoridades colombianas a partir del montaje organizado con las risibles pruebas de "narcoterrorismo" halladas en unas computadoras sobrevivientes al ataque, ms all de poder provocar hilaridad no dejan de ser preocupantes: esa puede ser una matriz de intervencin para el futuro inmediato con el Plan Patriota, tanto de instancias colombianas como estadounidenses, quiz a travs de organismos multilaterales. El combate al "terrorismo" es infinito, da para todo (lase: guerras preventivas). Y si en la regin se une al combate contra el narcotrfico, la cruzada podra ser infinitamente ms justificada.

Probablemente no estaba contemplada la respuesta enrgica de la comunidad de pases latinoamericanos cerrando filas a la expansin de la guerra por la regin, y en ese sentido puede decirse que al no triunfar plenamente la estrategia de Uribe y del imperio, hay razones para festejar desde el campo popular. Pero el plan Patriota sigue estando all, con su capacidad militar intacta y con un gobierno nacional como la actual administracin de Colombia siempre listo para efectivizarlo. De hecho Uribe va por un nuevo mandato presidencial, no olvidarlo. De ningn modo se ha dicho que estos mecanismos de control fueran a terminarse. Pese a la militarizacin absoluta del territorio colombiano, el narcotrfico sigue creciendo, aunque eso es harina de otro costal: el Plan Patriota obviamente apunta a otra cosa. Su verdadero objetivo no ha cambiado, y la paz ayer cantada en Santo Domingo sigue amenazada: los ataques a la integracin latinoamericana que va arrancando con el proyecto ALBA arrecian, y si bien ahora no hubo "denuncias" por terrorismo en la Corte Penal Internacional, el slo hecho de haberlo planteado intenta sentar un precedente.

No hubo guerra, felizmente. Pero la crisis nos recuerda que lejos, muy lejos estamos de la distensin. Y que la espada de Damocles sigue pesando sobre todos los latinoamericanos. Hoy por hoy, slo la unidad latinoamericana con miras a la justicia social puede impedir ms violencia. Lo cual nos recuerda trgicamente, pero con realismo, que, aunque no lo deseemos, como decan los romanos: "si queremos la paz, debemos estar preparados para la guerra".


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