Portada :: Venezuela
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-03-2008

Paramilitarismo colombiano en Venezuela: otro factor ms de desestabilizacin

Luismi Huarte
Gara

Nadie duda ya de la penetracin de grupos paramilitares colombianos en Venezuela, donde adems de actuar como una herramienta de muerte al servicio de los poderosos, se estn apropiando poco a poco de sectores econmicos sumamente lucrativos. Diseada desde el exterior, esta estrategia busca desestabilizar el pas.


Cuando en mayo de 2004, un grupo superior a 100 paramilitares colombianos fue detenido en una finca cercana a Caracas, propiedad del cubano-venezolano y anticomunista Robert Alonso, se evit un plan de magnicidio, que tena como objetivo acabar con la vida del presidente Hugo Chvez. Tres aos despus, en el marco de la mediacin del mandatario venezolano para lograr un acuerdo humanitario entre el Gobierno colombiano y las FARC, Chvez decidi indultarlos y enviarlos a Colombia, como gesto simblico dirigido a las dos partes enfrentadas. Aquel centenar de mercenarios regresaron a su pas, pero para entonces, un nmero bastante ms elevado de paramilitares estaban ya dispersados por diferentes zonas del territorio venezolano.

Daba la impresin de que las autoridades venezolanas, en estos ltimos aos, haban relativizado la expansin del fenmeno del paramilitarismo de origen colombiano. Sin embargo, en los ltimos meses, parece que le han otorgado la importancia que se merece, producto de la penetracin, cada vez ms preocupante, de estos grupos.

Como es obvio, ni Washington ni la oligarqua criolla han renunciado a disolver la Revolucin Bolivariana, y por ello siguen utilizando diversos mecanismos para intentar acabar con el proceso de cambio de orientacin popular que se vive en Venezuela desde 1998. Fallaron el golpe de Estado, el sabotaje petrolero, y los paros patronales, pero actualmente la estrategia de desestabilizacin se expresa a travs de la combinacin de varios elementos: uno de ellos es el conocido acaparamiento y desabastecimiento de alimentos, y otro, la implantacin progresiva de paramilitares colombianos en pueblos y ciudades de todo el pas, que iran desgastando y minando el proceso revolucionario, e incluso en un futuro oponindose frontalmente, al estilo de la Contra en Nicaragua.

Por etapas

La penetracin del paramilitarismo colombiano en Venezuela ha tenido dos etapas bien definidas. La primera de ellas, se produce en el marco de la Ley de Tierras de 2001 y la Reforma Agraria, cuando se establece el marco legal para la lucha contra el latifundio y el reparto de tierras a los campesinos. A partir de esa fecha se empieza a manifestar el fenmeno, a travs del modelo del sicariato, del que se sirven los terratenientes para enfrentar la lucha campesina. Ganaderos y grandes propietarios de tierras venezolanos contratan paramilitares colombianos para exterminar a cuadros campesinos que estaban liderando la Reforma Agraria.

Los efectos, hasta el da de hoy, son devastadores, ya que ms de 180 campesinos han sido asesinados, segn datos facilitados por las propias organizaciones agrarias. Pero lo ms preocupante, no es slo la desaparicin fsica de todas estas personas, sino la impunidad generalizada, ya que prcticamente ningn paramilitar ni terrateniente han sido juzgados por hechos de esta naturaleza. La indefensin, por tanto, del movimiento campesino, ha sido extrema, lo que le ha obligado en ms de un caso a organizarse y practicar la autodefensa armada.

Pero ms all de convertirse en una herramienta de muerte al servicio de la vieja oligarqua, la penetracin del paramilitarismo colombiano se expres, desde hace ms de siete aos, en la insercin y control de importantes territorios a lo largo de la frontera colombo-venezolana. Estados fronterizos como Tchira o el Zulia son hoy da ejemplos significativos de la presencia notable de estas bandas, que poco a poco han ido apropindose de sectores econmicos sumamente lucrativos. Negocios tan beneficiosos como el contrabando de gasolina de Venezuela a Colombia estn bajo control del paramilitarismo colombiano desde hace tiempo, segn fuentes oficiales. Se presume tambin que manejan el contrabando de comida y que, por tanto, estn jugando un papel destacado en la estrategia de desabastecimiento que sufre el pas desde hace ms de un ao.

En ciudades como San Cristbal, capital del Estado Tchira, han logrado implantar el cobro de vacunas, es decir, el pago por proteccin, a infinidad de comerciantes, reproduciendo as el clsico modus operandi de la mafia. Si a esto unimos los negocios comunes que tienen con ciertos sectores de las fuerzas de seguridad (Guardia Nacional, Ejrcito, Polica) y con algunas autoridades, segn denuncian pobladores de la zona, el grado de preocupacin aumenta considerablemente. La escasa presencia del Estado venezolano en grandes extensiones de la frontera, ha facilitado, sin duda, la expansin y el fortalecimiento de estas bandas.

Insercin en ciudades

El salto cualitativo ms reseable de la implantacin del paramilitarismo en Venezuela, se dio hace uno o dos aos, con su insercin progresiva en las grandes ciudades del pas, lo que supone una segunda fase en su penetracin en el pas. De manera gradual y silenciosa han ido instalndose en decenas de barrios populares de las principales urbes de la Repblica, valindose de diferentes mecanismos para incidir en la vida de la comunidad, y progresivamente ir apropindose de espacios para su posterior control. La venta de drogas a bajo precio, ha sido una de las vas fundamentales para atraer a los jvenes de las barriadas, con el objetivo implcito de terminar captndolos e integrndolos en bandas delictivas.

En otros casos, aprovechndose del problema de la inseguridad en los barrios pobres y de la ineficacia de la Polica, se han ofrecido como protectores y garantes del orden pblico, logrando as una legitimidad que les confiere un estatus de poder de valor incalculable. En los ltimos tiempos, incluso, han llegado a reproducir el esquema clsico que desde hace dcadas implementan en ciudades colombianas como Medelln, Cali, Bogot..., el asesinato selectivo de lderes comunitarios y cuadros polticos que desempean papeles de dinamizacin popular muy destacado. A pesar de que durante un tiempo, se quiso achacar al hampa comn estas muertes, cada da parece ms evidente que forman parte de un plan para debilitar al movimiento popular en las comunidades.

Ya casi nadie duda de que el fenmeno del paramilitarismo es un problema creciente y muy preocupante en Venezuela y que responde a una estrategia diseada en el exterior, al servicio de los intereses de la oligarqua interna y, por supuesto, de la Casa Blanca. Quizs los servicios de inteligencia del Gobierno de EEUU, podran proporcionar informacin valiosa sobre este asunto.

Dario Azzellini, politlogo, escritor y documentalista italo-alemn, ha investigado en profundidad el fenmeno del paramilitarismo en Colombia. En 2003 public el libro El negocio de la guerra, una de cuyas ltimas ediciones ha corrido a cargo de Txalaparta en el Estado Espaol y por Question en Venezuela.

Es mucho ms efectiva una guerra de desgaste, como la de Nicaragua


En los ltimos tiempos, Dario Azzellini se ha dedicado a recabar informacin sobre la penetracin del paramilitarismo colombiano en Venezuela, que afirma que se ha producido con ayuda de EEUU, a quien no le interesa llevar a cabo una intervencin directa sino una guerra de desgaste cuya meta es la desmoralizacin del contrario y no una victoria militar. Azzellini seala que uno de los objetivos del paramilitarismo es hacerse con el control del transporte, y concretamente, del taxi, puesto que es uno de los espacios privilegiados decisivos para construir redes de inteligencia.

En sus investigaciones sobre el fenmeno del paramilitarismo en Venezuela, asegura que responde a una estrategia orquestada por el imperialismo, donde el Ejrcito colombiano y la oligarqua venezolana juegan un papel fundamental. Llega incluso a establecer similitudes con la Contra en Nicaragua. A esos niveles de riesgo se ha llegado en Venezuela?

Te dira que todava hoy da no estamos al nivel que se vivi en Nicaragua, pero sin duda, a medio plazo, se podra llegar a una situacin similar si no se aplican las medidas necesarias. La penetracin del paramilitarismo surge en la frontera, y se ha ido extendiendo a lo largo de toda la cordillera de los Andes, acercndose al norte costero, donde se encuentra uno de los polos industriales del pas. En un momento dado, si se iniciase una guerra de baja intensidad aprovecharan ese corredor para atacar esa zona industrial estratgica, y as golpear uno de los polos clave de desarrollo econmico.

Estados Unidos, por tanto, evitara una intervencin directa, y apostara por una guerra de baja intensidad valindose de este tipo de grupos?

Efectivamente. Una intervencin directa de Estados Unidos es impensable por la coyuntura internacional actual, y porque unificara el sentimiento patritico al interior del pas. Es mucho ms efectiva una guerra de desgaste, que no busque la victoria militar, sino la desmoralizacin del contrario, en la lnea que desarrollaron en Nicaragua, y que tan buenos resultados les dio.

Apunta en su investigacin que uno de los objetivos prioritarios de los paramilitares es el control del transporte. Por qu?

Porque es un sector estratgico, como se ha podido comprobar en otros procesos histricos. Por ejemplo, en el caso chileno, el paro de transportes fue decisivo para debilitar al gobierno de Salvador Allende. El caso concreto de los taxis es realmente significativo, ya que es uno de los espacios privilegiados para construir redes de inteligencia. Los paramilitares controlan en Colombia gran parte de las lneas de taxis. Fjate que los sandinistas en Nicaragua y los zapatistas en Mxico, las primeras cooperativas que crearon fueron de taxis, con el claro objetivo de disear sus propias redes de inteligencia. En Venezuela, los paramilitares estn poco a poco apropindose de este sector, incluso en zonas de la propia capital, Caracas.

Da la impresin de que el paramilitarismo colombiano est extendindose cada vez ms en todo el pas, y que no se le est enfrentando con eficacia. Qu se podra hacer para solucionar este grave problema?

Es cierto que hasta hace poco, desde el Estado no se le ha prestado la atencin necesaria, y por ello se ha ido extendiendo de manera progresiva y creciente. Ahora, parece que los organismos de seguridad se han tomado en serio el problema, y comienzan a dar los primeros pasos. Considero que en primera instancia, los organismos de inteligencia del Estado tienen que disear un plan serio y riguroso para enfrentar el fenmeno en toda su dimensin. Pero esto no es suficiente. Hay que complementarlo con labores de inteligencia social por parte de la comunidad organizada, ya que es all donde los grupos paramilitares se instalan y desarrollan sus actividades. El Estado y el pueblo deben articularse para abordar en conjunto este grave problema. De nuevo el concepto de poder popular se torna aqu esencial, en este caso en el mbito de la seguridad, transfiriendo poder a la ciudadana para hacer ms efectivas las polticas pblicas.





Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter