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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-03-2008

El abrazo de Chvez y Uribe es una derrota moral para los pueblos

Simn Rodrguez Porras
Rebelin


El ejrcito colombiano bombardea, la madrugada del 1 de marzo de 2008, un campamento en el que estaban durmiendo un grupo de guerrilleros y algunos estudiantes mexicanos. Luego del bombardeo, un grupo de militares y policas entran a rematar a los heridos. Mueren alrededor de veinte guerrilleros, entre ellos, Ral Reyes, quien formaba parte del secretariado de las FARC, y un grupo de estudiantes mexicanos. El campamento estaba dos kilmetros adentro en territorio ecuatoriano.

En la primera versin de los hechos ofrecida al gobierno de Ecuador, Uribe declar que hubo un enfrentamiento militar con el grupo guerrillero en la frontera, que este se retir hacia territorio ecuatoriano y en la persecusin en caliente fue aniquilado. Uribe tena buenas razones para mentir, pues haba ejecutado una masacre en abierta y deliberada violacin de la soberana del Ecuador. Adems, con esa versin se ocultaba la fra planificacin del asesinato del negociador de las FARC para el canje humanitario, Ral Reyes.

El canje humanitario viene siendo planteado desde hace varios aos por la guerrilla y por sectores de la sociedad civil colombiana, y aunque el gobierno de Uribe nunca se ha mostrado partidario de establecer negociaciones con la guerrilla, pues niega la dimensin poltica de la guerra en Colombia, el ao pasado accedi a autorizar la mediacin de la senadora liberal Piedad Crdoba y el presidente Hugo Chvez. Esta apertura hacia la posibilidad del canje ocurri bajo la presin de las escandalosas revelaciones que surgieron en los procesos judiciales abiertos a varios polticos del entorno ms cercano a Uribe por sus estrechos vnculos con el terrorismo paramilitar.

La decisin del gobierno colombiano de asesinar al enlace de las FARC con los gobiernos francs, ecuatoriano, y venezolano, tena como objetivo directo la interrupcin de las conversaciones para la liberacin unilateral de varios civiles bajo cautiverio, entre ellos la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt. El comandante de la Polica Nacional de Colombia admiti, pocas horas despus de la operacin militar en el Ecuador, que el gobierno ecuatoriano estaba realizando contactos con Ral Reyes para la prxima liberacin de Ingrid Betancourt y otros civiles en poder de las FARC.

Uribe se ha pronunciado en varias ocasiones por el rescate armado de los rehenes, an en contra de la protesta de los familiares de esos rehenes. En su delirio fascista, incluso le ha pedido al gobierno francs que impida hablar pblicamente a los familiares de Ingrid Betancourt, bajo la acusacin de que son "radicales", y "cercanos a las FARC".

Adems, el ataque en el Ecuador ocurre a pocos das de una marcha nacional e internacional convocada en contra del paramilitarismo en Colombia, a realizarse el 6 de marzo. Para un gobierno comprometido con los paramilitares, era importante minimizar la trascendencia de una marcha en contra del terrorismo de Estado.

Al Uribe plantear que los familiares de Ingrid Betancourt son "cercanos a las FARC", expresa mucho ms que una opinin personal, est delatando una estrategia represiva. Todo el que enfrenta la poltica de la clase dominante en Colombia es considerado por el Estado como "cercano a las FARC", y por eso es que Colombia tiene una de las poblaciones desplazadas ms grandes del mundo, tiene la mayor cantidad de sindicalistas asesinados en el mundo, y a los defensores de los derechos humanos y los periodistas independientes se les persigue bajo la misma frmula. El mtodo no es original, todos los regmenes fascistas criminalizan y asesinan a la oposicin poltica bajo el cargo de colaboracin con el terrorismo.

Ms de cincuenta aos de guerra civil no se explican con la propaganda del gobierno colombiano, que plantea que los grupos insurgentes son bandas de delincuentes y narcotraficantes que utilizan el terrorismo para asegurar sus negocios. Desde que el Estado colombiano lanz sus primeras operaciones militares masivas en contra de los campesinos alzados en armas en Marquetalia, se descalific a los rebeldes como "bandoleros", y otros trminos similares. El lenguaje no ha cambiado, y ha servido histricamente para justificar crmenes polticos horribles, como el exterminio del partido Unin Patritica.

Lo nuevo es la relacin directa de Uribe y su gobierno con el narcotrfico y el paramilitarismo. De acuerdo con documentos desclasificados por el gobierno estadounidense, desde los inicios de su carrera poltica, en la dcada de los 80, Uribe estuvo estrechamente ligado al Cartel de Medelln, liderizado por Pablo Escobar. Luego, como gobernador de Antioquia, cre la red paramilitar "Convivir". Quienes fundaron junto con Uribe el partido "Colombia Democrtica", hoy estn privados de su libertad mientras se les juzga por sus vnculos con los grupos paramilitares y con masacres perpetradas por stos. Los jefes del paramilitarismo han reconocido que lograron coaccionar a la poblacin de zonas rurales bajo su control para que votaran por Uribe en su primera eleccin presidencial, as como por legisladores de su corriente ultraderechista.

Luego de la violacin de la soberana ecuatoriana por parte de las fuerzas armadas colombianas, hubo una reaccin generalizada de repudio en Latinoamrica. Ecuador y Venezuela movilizaron tropas hacia sus fronteras con Colombia, y rompieron relaciones diplomticas con el rgimen fascista de Uribe, medida que fue imitada por Nicaragua. El presidente Chvez dijo que, para su gobierno, una agresin semejante a la sufrida por Ecuador sera motivo de una guerra con Colombia, e incluso amenaz con expropiar algunas empresas colombianas. La respuesta del gobierno uribista fue acusar a los gobiernos de Ecuador y Venezuela de colaborar con las FARC, adems de amenazar con demandar a Chvez en La Haya por "financiamiento de genocidas", y ray en la locura cuando denunci que la guerrilla haba adquirido uranio y se haba convertido en una amenaza terrorista a nivel planetario. Paradjicamente, fue el gobierno colombiano el demandado en 2005 en La Haya por su responsabilidad en ms de dos mil masacres.

Luego de una tmida resolucin de la OEA en la que se reconoca la violacin de la soberana ecuatoriana, pero no se condenaba a Colombia, se llev el tema a la Cumbre del Grupo de Ro, el 7 de marzo. De manera increble, el presidente Chvez, quien das antes haba denunciado con justicia a Uribe y su gobierno por paramilitar y narcotraficante, present una posicin conciliadora frente a un Uribe insolente, que no escatim oportunidades para lanzar los ms desquiciados ataques en contra del gobierno ecuatoriano. El canciller dominicano, el presidente peruano, y otros representantes de los gobiernos derechistas de la regin celebraron el rol jugado por Chvez para lograr un acuerdo supuestamente satisfactorio para todas las partes. En realidad la exigencia de una condena al gobierno colombiano por su violacin a la soberana ecuatoriana no fue satisfecha, pues el Grupo de Ro se limit a reconocer el hecho sin emitir condena alguna. La posicin conciliadora de Chvez frente a Uribe le permiti al rgimen fascista en Colombia saldar su crimen con una disculpa y el compromiso de no volver a violentar la soberana de sus vecinos, una salida ridcula adornada con sonrisas y aplausos que lesiona la dignidad de los pueblos latinoamericanos. Nicaragua reanud sus relaciones diplomticas con Colombia, y un Ecuador aislado acept la resolucin. Es lamentable que el Estado venezolano haya asumido una posicin semejante, existiendo precedentes de violacin a la soberana de Venezuela tan graves como los secuestros de Jaime Ballestas y Rodrigo Granda en la ciudad de Caracas por parte de funcionarios del DAS colombiano.

En un momento estelar en el que qued al descubierto el absoluto desprecio del gobierno colombiano por la legalidad internacional, y en el cual se hubieran podido tomar medidas de verdadera presin sobre Colombia, Venezuela pudo haber mantenido la suspensin del comercio binacional e invitado a ms pases de la regin a romper relaciones diplomticas con Colombia y reconocer el carcter beligerante de la insurgencia. De esta manera habra logrado presionar efectivamente al rgimen de Uribe, y asomaran nuevas perspectivas para una salida negociada a la guerra en Colombia, antes de que el imperialismo estadounidense logre su objetivo de internacionalizar el conflicto como una estrategia para profundizar su control militar en la regin. Sin embargo, la diplomacia venezolana despreci esta oportunidad histrica y opt por tender al rgimen uribista un nuevo puente.
Mientras transcurra este espectculo deprimente, se anunciaba en las agencias internacionales la entrega de la mano amputada de Ivn Ros. Este integrante del secretariado de las FARC haba sido asesinado por supuestos desertores de la guerrilla, convertidos en sicarios para cobrar los cinco millones de dlares que el gobierno colombiano ofreca por su entrega. Segn Reuters, "La Bolsa de Valores de Colombia cerr con un alza de un 2,64%, en una jornada activa, alentada en la ltima media hora de negocios por el anuncio del Ejrcito de Colombia de la muerte de un lder de la mayor guerrilla izquierdista del pas" (Diario Panorama, 8/3/2008).

El festn de los hipcritas en el Grupo de Ro fue bautizado como una victoria de la paz por la prensa internacional. Y Colombia sigui desangrndose.


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