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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-03-2008

EE.UU: El tiro por la culata

Nstor Nez
Rebelin


Ciertamente el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, ha demostrado una pericia de altos quilates en el manejo de la crisis surgida a raz de la masacre, en territorio de su pas, de un grupo de integrantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

A estas alturas no es secreto para nadie que la brutal accin estuvo coordinada por Washington desde sus orgenes, en el empeo por desestabilizar la regin y erosionar la integracin latinoamericana, y a la vez sabotear el proceso de liberacin de prisioneros en manos de la guerrilla colombiana y un clima propicio a negociaciones de paz.

El peligro de un enfrentamiento blico al interior del subcontinente, donde varias naciones poseen gobiernos opuestos a la dominacin de la Casa Blanca en el rea, se presentaba, adems, como anillo al dedo para una intervencin estadounidense a gran escala destinada a destruir tan peligrosos ejemplos regionales, al tiempo de poner fin a una acendrada insurgencia en Colombia.

Sin ceder un pice en la exigencia de una disculpa sin condiciones del gobierno colombiano, y en medio de la movilizacin de efectivos de su pas y venezolanos, el presidente Correa se dio a la inteligente tarea de deslegitimar en el terreno diplomtico esa poltica agresiva.

Su gira por buena parte de Amrica Latina, la batalla en el seno de la Organizacin de Estados Americanos, y la exitosa cumbre del Grupo de Ro, lograron de las naciones del rea claras posiciones de apoyo a la integridad territorial de Ecuador, y de rechazo a las pretensiones de golpes defensivos a partir de las concepciones agresivas provenientes del Washington oficial.

La hostilidad y la violencia como instrumentos en las relaciones regionales fueron vetadas por completo por los representantes gubernamentales latinoamericanos.

Por otra parte, y no deja de ser sumamente trascendente, Amrica Latina puso de manifiesto su capacidad de consenso para preservar la estabilidad en la zona y para decir NO a las intenciones militaristas del poderosos vecino del Norte.

Es evidente que a partir de ahora aplicar sus recetas imperiales en esta parte del mundo le ser ms complicado a Estados Unidos.



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