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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-03-2008

El bipartidismo al servicio del control social

ngeles Maestro
Rebelin



Todo proceso electoral es una instantnea privilegiada de una sociedad en la que se reflejan procesos de fondo que deben ser analizados con detenimiento. Lejos de pretender realizar un anlisis global, slo quiero centrarme en algunos aspectos que me parecen relevantes.

Efectivamente el dato ms significativo es la agudizacin hasta extremos desconocidos en los ltimos 30 aos del bipartidismo. Han sido borradas del mapa fuerzas polticas como Eusko Alkartasuna, Chunta Aragonesista y Partido Andalucista. Slo partidos nacionalistas como CiU, que asciende, BNG que se mantiene y PNV, que pierde un diputado, que tienen una fuerte implantacin en sus territorios, han conseguido, ms o menos mantenerse. ERC, pierde bastantee ms de la mitad de los votos y de su representacin parlamentaria.

Otros casos, como el definitivo hundimiento de IU es la crnica de una muerte anunciada. Pese a que haba precedentes histricos, como el hundimiento del PCE en 1982 con el "juntos podemos" y que la renuncia mantener la independencia poltica con el PSOE desde el pacto Frutos-Almunia del ao 2000, haba venido marcando descalabros electorales importantsimos, , la direccin federal de IU ha seguido insistiendo en una estrategia suicida de subordinacin al gobierno y las cpulas de CC.OO. y UGT que la invalidaban como referente mnimo de la izquierda real. La materializacin de su hundimiento era ms que previsible.

Lo que ha llamado ms la atencin en este proceso electoral ha sido la puesta en escena, de forma implacable, arrolladora hasta el escndalo, de toda la maquinaria meditica al servicio exclusivamente de las dos fuerzas polticas, PP y PSOE, que representan de forma ms directa los intereses de las clases dominantes.

En una sociedad en la que la clase obrera est dispersa y desorganizada, en la que los partidos de izquierda han quedado reducidos a aparatos electorales cuya nica relacin con los pueblos son sus apariciones puntuales en los medios de comunicacin del poder, su vulnerabilidad es mxima cuando estos se aplican con disciplina cuasi militar a mostrar que no hay ms que dos alternativas, ambas controladas por la burguesa.

El aparato meditico, judicial y policial ha actuado como un rodillo implacable para garantizar

el mximo nivel de control social posible. El perverso mecanismo gestado en la Transicin, aceptado por toda la izquierda institucional, que garantizaba el bipartidismo solamente acompaado por la derecha nacionalista, se ha puesto en marcha de forma arrolladora.

Todo ello, precedido por una escalada sin precedentes en la persecucin de la izquierda abertzale y de los movimientos sociales y sindicales en el conjunto del estado, revela una frrea estrategia de control social indispensable para hacer frente a la previsible escalada de la movilizacin social ante la crisis econmica que se avecina.

Seguramente slo ellos saben las dimensiones de la crisis econmica que se est gestando y el riesgo de que la respuesta social desborde los podridos controles de las burocracias sindicales subvencionadas. Las ltimas y duras huelgas al margen de los grandes sindicatos, las movilizaciones antifascistas, por la vivienda, de los estudiantes contra la privatizacin de la enseanza no controladas por las organizaciones cooptadas - , de agricultores, de las mujeres que

el 8 de marzo rompieron todas las prohibiciones, etc., adems de la evidencia de que la izquierda abertzale mantiene y refuerza su implantacin y su organizacin a pesar de la brutal represin, son alarmas rojas para un sistema que no tiene alternativas para la inmensa mayora de los trabajadores y trabajadoras y de los pueblos del Estado espaol.

Esa es la lectura de fondo del frreo control que se ha desplegado en las elecciones del 9 de marzo, arrostrando el riesgo de que el tongo de la "democracia" quedara en evidencia. Han barrido cualquier residuo de apariencia de pluralidad. Necesitan que todo est atado y bien atado.

La confrontacin de clase, ante la dura crisis que se avecina, ante el conflicto vasco y el del resto de las nacionalidades histricas, aparece sin ningn tipo de colchn institucional o burocrtico.

Ese es el caldo de cultivo desde el que debe surgir una nueva izquierda anticapitalista y antiimperialista en el estado, que construya sus formas de relacin y de coordinacin con la izquierda independentista, que siente las bases de un nuevo movimiento obrero con los jvenes precarios, las mujeres y los inmigrantes, y que enfrente desde las races, de la nica forma posible: su propia construccin como fuerza alternativa a la barbarie y a la represin. Reescribiendo por el camino, la necesidad de construir el socialismo.

* ngeles Maestro. Corriente Roja



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